|
|
Dirección: Edgar Wright.
País: Reino Unido.
Año:
2007.
Duración: 121 min.
Género:
Comedia, acción.
Interpretación: Simon Pegg (Nicholas
Angel), Nick Frost (Danny Butterman), Jim Broadbent (Frank Butterman), Timothy Dalton (Simon Skinner), Paddy
Considine (Andy Wainwright), Rafe Spall (Andy Cartwright),
Edward Woodward (Tom Weaver), Billie Whitelaw (Joyce Cooper),
Anne Reid (Leslie Tiller), Bill Nighy (inspector jefe).
Guión: Edgar Wright y Simon
Pegg.
Producción: Nira Park, Tim Bevan y
Eric Fellner.
Música: David Arnold.
Fotografía: Jess Hall.
Montaje: Chris Dickens.
Diseño de producción: Marcus Rowland.
Vestuario: Annie Hardinge.
Estreno en Reino Unido: 14 Feb. 2007.
Estreno en España: 5 Diciembre 2007. |
CRÍTICA
por
José Arce
Hace tres años, el tándem
formado por el cómico
Simon Pegg
y el realizador Edgar
Wright
sorprendió a los aficionados al
fantástico con la original, gamberra y soberbia
"Zombies party",
una sorprendente vuelta de tuerca a los cánones del género
presentada como “una comedia romántica con zombies”. Convertido
en título de culto de manera casi inmediata, colocaba el listón
muy alto para la pareja creadora del invento, que ahora regresa
con otro trabajo que roza en calidad a su predecesora, aunque en
esta ocasión sitúa en el punto de mira de la parodia a las
clásicas cintas policíacas.
Pegg es
Nicholas Angel, el mejor policía de Londres —puede que de toda
Inglaterra, y más allá—. Su empecinada lucha contra el crimen
en todas sus formas le ha llevado a cuadruplicar la tasa de
detenciones de sus humillados compañeros del cuerpo, lo que
provoca que el inspector jefe (Bill
Nighy) le destine a
Sandford, un pequeño pueblo de la campiña inglesa en el que
reina la paz más absoluta. Allí, bajo el mando de Frank
Butterman (entrañable
Jim Broadbent), conocerá
a su nuevo compañero, Danny (Nick
Frost), hijo de aquél y
fascinado con la acción que Nicholas ha vivido en su trabajo
en la capital. Cuando se acerca la elección del Pueblo
Ejemplar del Año, una serie de crímenes truculentos empiezan a
tener lugar. Puede que las cosas no sean lo que parecen en la
idílica villa.
Si bien es
cierto que el ambiente destila humor inglés por los cuatro
costados, tanto en sus personajes como en sus situaciones, el
rasero es bastante más grueso de lo habitual. Para empezar, el
protagonista es destinado al pueblo de postal por su denodada
batalla contra la criminalidad, lo que no deja de tener guasa en
el mundo en el que vivimos, en el que la inseguridad de las
grandes naciones es la nota dominante. Con tan pintoresca
premisa de partida, Pegg y Wright dibujan un fresco que recoge a
los arquetipos británicos que residen en los tranquilos y
bucólicos suburbios de la campiña, en los que todo el mundo
conoce a todo el mundo y donde el mayor de los problemas es
algún muchacho que se ha excedido bebiendo pintas. Obviamente,
la llegada del súper policía provoca mil y un contextos
irrisorios por el contraste entre los talantes de uno y otros;
tan sólo la pareja de detectives Wainwright y Cartwright (Paddy
Considine y
Rafe Spall,
que destilan un tufillo sucio de relaciones incestuosas en sus
familias) se presentan como el núcleo duro de la comisaría, sin
dejar de resultar tan ridículos y abobados como el resto de sus
vecinos. Nick Frost compone un Danny que no es sino un recuerdo
prolongado del Ed de su anterior película con su amigo Pegg,
retomando una vez más su papel de partenaire gordinflón y
un tanto retardado que se gana sin problemas las simpatías del
público.
|
 |
El gran acierto de “Arma fatal” es, una vez más, la total
seriedad con la que todos los implicados se toman sus papeles.
En un entorno absurdo y de tintes incluso surrealistas, Angel
parece realmente frustrado y desesperado por la falta de
emociones en su trabajo, así como por su fracaso sentimental,
aunque su profesionalidad le lleva a aguantar con estoicismo
todo tipo de misiones infantiles y casi ridículas. El amplio
reparto coral participa de la comedia con idéntica formalidad,
de suerte que la comicidad viene determinada en sus papeles por
su aspecto físico —el agente de guardia nocturna en la
comisaría— o por sus costumbres habituales —el incomprensible
hablar del anciano, el amor a los pasteles de toda la
comisaría—, más que por su histrionismo propiamente dicho. En
este contexto, la brutalidad de los crímenes surge
exageradísima, otorgando una nueva dimensión a la violencia de
los actos del asesino para que puedan participar de la obra a la
perfección. El montaje es rapidísimo, rabioso, y los
acontecimientos se suceden soberbiamente hilados y sin que
ningún elemento quede descolgado o expuesto al azar; los
homenajes a títulos como “Le llaman Bodhi” o "Dos policías rebeldes II" quedarán
en el recuerdo como serios tributos a situaciones que en
aquellas películas podían llegar a provocar la carcajada —de
hecho, lo hacían y lo siguen haciendo— aun sin buscarla, por lo
pretenciosamente esteticista de sus idealizados planteamientos
sobre la labor policial.
Muy superior a otras
parodias recientes y pasadas sobre el género policiaco,
“Arma fatal”, en resumen, articula su desmitificador
planteamiento sobre el clásico argumento netamente british
de asesino oculto entre unos cuantos personajes, flaqueando en
algún que otro momento y resultando menos original que su
predecesora —ya hemos señalado que aquel listón quedó muy alto—,
pero qué duda cabe de que, ante el panorama cinematográfico que
nos envuelve, su inteligencia, frescura y respeto por el
espectador —de esto último siguen adoleciendo los responsables
de la traducción al castellano de los títulos extranjeros— son
más que bienvenidos.
Calificación:
    
Imágenes
de "Arma fatal" - Copyright © 2007
Universal Pictures, Studiocanal, Big Talk
Productions y Working Title Films. Distribuida en España por
Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Arma fatal"
Añade "Arma fatal" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Arma fatal" en nuestro blog

Recomienda
"Arma fatal" a un amigo
|