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LOLA: LA PELÍCULA


cartel
Dirección: Miguel Hermoso.
País:
España.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Gala Évora (Lola Flores), Ana Fernández (Rosario), José Luis García Pérez (Manolo Caracol), Carlos Hipólito (Arenzana), Antonio Morales (Perico González), David Arnaiz (Carlitos), Alfonso Begara (Antonio González 'El Pescaílla'), Joaquín Romero (Manolo Solo), Ramón Villegas (Biosca), Kitty Manver (Mari Blanca).
Guión: Antonio Onetti.
Producción: Tedy Villalba y Agustí Mezquida.
Música: Víctor Reyes.
Fotografía:
Hans Burmann.
Montaje: Koldo Idígoras.
Dirección artística: Wolfgang Burmann.
Vestuario: Sonia Grande.

CÓMO SE HIZO "LOLA: LA PELÍCULA"
Notas de producción © 2007 DeAPlaneta

Notas del director Miguel Hermoso

  Miedo me daba. Lola Flores, la niña que, bailoteando por la calles de su Jerez natal, soñaba con las rutilantes estrellas del teatro; soñaba con sacar a sus padres de la pobreza resignada; soñaba con un triunfo en la vida que le permitiera a ella y a toda su familia escapar del humilde ámbito que la sociedad parecía, inexorablemente, haberles destinado; y soñando, soñando, se impuso a sí misma la inquebrantable obligación de conseguirlo. Pero le tocó vivir en época y circunstancias difíciles. Aquel pobre país que después de una terrible guerra fratricida, vivió durante tantos años en un lúgubre, hambriento, mezquino, aislamiento; aquella España de los 40, los 50, regida por una clase dominante desconfiada y rencorosa, cuyo lema supremo era el de "poner las cosas en su sitio"; una sociedad que, de seguro, no estaba dispuesta a permitir que nadie se saltase las reglas, innovase comportamientos, se saliese del trayecto que le había sido marcado de antemano. Era una España de agobiantes espacios rígidamente marcados: lo afecto y lo desafecto al Régimen, lo sumiso o lo rebelde, lo decente y lo indecente.

 

  Lola quería ser reconocida y respetada en todos los ámbitos, y para ello tuvo que aprender a trampear para moverse en aquellas aguas, y también, inevitablemente, pagar un precio por su triunfo. Chesterton decía, no sin humor, que hay un Robin Hood en el profundo interior de todo hombre. Me pregunto si en el interior de toda mujer, no hay una Lola. Lola, la decisión, y la lucha, y la rebeldía y el fuego y la pasión… ¿Qué sabe la gente de Lola? ¿Y qué le gustaría saber que no conoce? Ya digo, miedo me daba.

  ¿Es posible contar TODO ESO en menos de dos horas?
Esa fue la inmediata pregunta que me vino a la cabeza cuando las productoras, PRODIGIUS y ENSUEÑO, me ofrecieron el proyecto. Tardé en aceptar la tarea. Me leí todas la biografías que pude encontrar, las de Carmen Domingo, Juan Ignacio García Garzón, Jean Chalon, Tico Medina… Me documenté exhaustivamente sobre personajes, ámbitos, teatros y productoras de cine que habían incidido en su vida.

  Hasta que, finalmente, encontré un motivo, un camino. Y fue en una de las páginas de la sentida y certera biografía que sobre Lola había escrito mi querido paisano Tico Medina, cuando transcribe una conmovedoramente sincera afirmación de Lola: “Yo lo que quería era que alguien me llevara a la iglesia, me hiciera hijos y me diera una seguridad, un hogar, que me permitiera ir por ahí con la cabeza muy alta. Pero me había prometido a mí misma que no tendría hijos hasta no haberme casado".

  Ahí vi yo la clave: en esa obsesión y en la dificultad para compaginarla con el mundo del espectáculo, se condensaba, a mi parecer, toda la lucha de Lola, todo lo que aquella triunfadora del teatro y el cine había representado en la España de la posguerra; y también, seguramente, todo lo que Lola hubiera querido transmitir a las jóvenes generaciones españolas. Porque ahí estaba la mujer. Y esa fue la línea de trabajo que propuse al guionista, Antonio Onetti, y que, afortunadamente para mí, fue aceptada de inmediato tanto por él, como por las dos compañías productoras.

  El trabajo me pareció arriesgado y difícil, narrar una historia basada en un personaje tan carismático, que, lógicamente tenía que contar con números musicales, con espectáculo, y también con acción y un poco de humor.

  Y debo reconocer que, dentro de las lógicas limitaciones presupuestarias, los productores me dieron carta blanca a la hora de diseñar la película. En primer lugar era necesario un "casting" exhaustivo, del que se hizo cargo una de las mejores especialistas del país, Elena Arnao. Ella fue, entre otros aciertos, la descubridora de ese prodigio de interpretación e inteligencia que es Gala Évora, así como de la gestión de un reparto maravilloso, en el que yo busqué un creativo balance entre actores consagrados y principiantes, que creo conseguido, y que, una vez más, fue aceptado al 100% por las compañías productoras.

  En segundo lugar, yo consideré imprescindible, en un rodaje de tan larga duración (14 semanas) contar con un equipo técnico del máximo nivel, (el que hemos tenido está poblado de Goyas), al cual yo pudiera exigirle además, lo que llamaremos un "plus de entusiasmo y creatividad" hacia el proyecto.

  Y no me puedo quejar del equipo. Se me permitió diseñarlo al completo, desde mis ayudantes de Dirección, hasta la fotografía de Hansi Burman; desde la dirección artística de su hermano, Chinín, hasta el fastuoso vestuario de Sonia Grande, el maquillaje de Jorge Hernández o el montaje de Koldo Idígoras; desde la música de Víctor Reyes, hasta el inolvidable regalo de la coreografía de Cristina Hoyos…

  Todo el perfil de la película fue diseñado por mí. Mejor dicho, no todo: lo único que, lógicamente, se me impuso fue el equipo de Producción. Y tengo que contar una cosa: el penúltimo día de rodaje hice un aparte con Nerea Orce, la Jefa de Producción, para proponerle contar con ella y con todo su equipo en mi próxima película. Con eso lo digo todo. Así que, para lo malo, asumo las responsabilidad que me corresponde. Para lo bueno, (que yo sé que lo hay), sinceramente, considero autores a todos los arriba mencionados.

Notas del productor ejecutivo Jaume Santacana

  Un precioso día del mes de Abril del año 1986, tuve el enorme placer de compartir mesa y mantel con un “volcán” humano, un enorme torbellino de sensibilidad, una personalidad atronadora: Lola Flores. La extraordinaria comida tuvo lugar en TV3 (Televisión de Catalunya), en un comedor privado; duró cuatro horas. La ráfaga “huracanada” transformada en ligerísima y apasionante conversación imprimió, en mi persona, una huella consistente e ineluctable. Absolutamente imposible de olvidar.

  Aquel día me “obligué a trabajar”, en cualquier ocasión, sin límite de tiempo, en algo relacionado con aquel “tremendo” personaje a quien tuve el inmenso honor de conocer.

  Las circunstancias de la vida me han ido empujando a dedicar mi tiempo profesional a caballo entre dos géneros – complementarios, a veces; compatibles, en muchas ocasiones – como son el cine y la televisión: he dedicado muchos años de mi vida a “actuar”, en el mundo del cine, como primer ayudante de dirección; en otros tiempos, he dirigido la programación de una cadena de televisión, amén de trabajar en algunos cientos de programas como realizador-director...

  Ahora, como director general de Prodigius Audiovisual – y de la mano de Agustí Mezquida (sin su tenacidad, nunca hubiera existido este proyecto...) - he podido ver como un deseo, formulado hace veinte años, se convertía en realidad: “LOLA, la película”.

  Desde el primer momento – justo al plantearnos un proyecto que contemplaba, de alguna manera, “rozar” aspectos de la vida de Lola Flores – tuvimos muy claro que este trabajo era sumamente delicado; que el personaje central del proyecto es una de las personas cuyo nombre conoce y reconoce, inmediatamente, un 90% de la población española (y un elevado porcentaje en el mundo, básicamente en América); que se ha hablado y escrito enormemente sobre su vida, su obra y su entorno...Y que, por todos estos motivos, debíamos enfrascarnos en una trabajo que tuviera dos elementos fundamentales en su estructura: dignidad y calidad.

  “LOLA”, como toda obra audiovisual, es un trabajo en equipo. En este caso, la colaboración superpositiva se inició de inmediato: Prodigius y Ensueño/Antena3 TV, conectaron, al momento, en el tipo de proyecto a realizar, así como en el modo de llevar a la práctica dicho trabajo. La verdad...así da gusto. Mi relación personal y profesional con Tedy Villalba (responsable de ficción de Antena3TV) y con Juan Carlos Caro (productor delegado de Ensueño) no ha podido ser mejor. Nuestro acuerdo, en todo momento, ha estado en el cien por cien.

  La selección de un guionista que - previo pacto de aspectos generales que la producción tenía en mente - escribiera una historia de ficción, realista, con aproximaciones evidentes y constantes a la biografía de la artista, y con la suficiente dosis de sensibilidad, sentido del ritmo y conocimiento de la mecánica necesaria para contar, cinematográficamente, una historia...fue, la verdad, de una sencillez perfectamente explicable: Antonio Onetti, reunía todas las características y los perfiles que buscábamos para centrar, exactamente, el proyecto que queríamos realizar. Con Antonio, tuve una deliciosa comida en el restaurante “Miguelito el cariñoso”, en las playas de Málaga, en la que, además de analizar la estructura del guión, los primeros escritos, la documentación, etc. nos permitimos el lujo de hablar de temas políticos, de literatura, de Historia, y de todo cuanto cayó en nuestros pensamientos. ¿Se puede trabajar con mayor satisfacción?

  Escoger un director, para que liderara la puesta en escena de todo este monumental “pastel”, no era tarea fácil. De todos modos, en la previa labor de “casting”, se despejó, con facilidad, la incógnita. Se trataba, simplemente, de encontrar a “alguien”, de quien sus trabajos anteriores resumieran y plantearan los más próximos y cercanos elementos que convergieran con nuestros objetivos artísticos y comerciales. Si además, nuestro hombre era andaluz (de Granada, por más señas) mejor que mejor. Onetti, es de Sevilla, para aclararlo, también. Miguel Hermoso: un gran profesional, con las ideas muy claras, con una impecable educación estética aplicada al lenguaje de la cinematografía, y con una experiencia capaz de conseguir “dirigir” un equipo de buenísimos profesionales y, a la vez, diseñar un producto rico en matices, original, con fuerza interna y un indudable interés narrativo. El “dire”, estaba claro, tenía que ser él...¡como así ha sido!

  Para la producción ejecutiva, uno de los auténticos pilares de un montaje como el de “LOLA”, se refiere a la acción de un potente equipo de producción que controle y gestione un presupuesto – con el ánimo de “dar” lo mejor al producto. Creo, firmemente, que el equipo capitaneado por Emilio Jiménez (nacido en el Puerto de Santa María, mira por donde...) ha conseguido un diseño de producción real y eficaz, mezclando, continuamente, profesionalizad y humanidad.

  No podría acabar nunca, si siguiera citando los valores que cada persona del equipo técnico ha aportado al proyecto. Un equipo, por cierto con un nivel de cohesión tal, que ha superado catorce semanas de rodaje (se dice pronto...) con un entusiasmo casi religioso y un humor encomiable...¡hasta la última chaqueta!

  Debo citar, mi concepción del mundo me obliga, la sublime intervención de una grandísima artista a la que, admiro y, sobretodo, quiero mucho: Cristina Hoyos, autora de las variadas coreografías que aparecen en “LOLA”.

  Ahora bien, pregunto: ¿qué sería de todos nosotros si, con todos estos elementos citados – de gran calado – no hubiéramos encontrado a la persona “ideal” que se atreviera a “personificar”, en pantalla, la imagen y el carácter (y la voz y el baile...) de Lola Flores? Debo reconocer que, sin Gala Évora (Sanlúcar de Barrameda) este proyecto (por bien preparado, diseñado, preproducido, etc. que hubiera estado) no habría llegado a buen puerto. Vamos...que, naranjas de la China. Yo, por ejemplo, no estaría escribiendo estas notas. Gala Évora ha sido un hallazgo artístico de los que marcan época, afortunadamente para nosotros y, seguro, para el público que la va a admirar en su riguroso y elegante trabajo. En el orden estrictamente personal, yo, con Gala, me río mucho...¡¡me lo paso “de cine”!!

  Este ha sido, y es, un proyecto que me ha impresionado. Tengo un respeto inconmensurable por la vida y obra de Lola Flores; y, por consiguiente, mi respeto se agudiza y acrecienta al intentar “dar” un producto de máxima calidad y con la dignidad en su justo puesto.

  El mismo respeto y, todavía más admiración, por todos los que – desde una posición u otra – han “estado” detrás y delante de la cámara. Estoy convencido del “producto”. Vamos: amo este proyecto, ¡por qué no proclamarlo...!


Imágenes y notas de cómo se hizo "Lola: La película" - Copyright © 2007 Prodigius Audiovisual y Ensueño Films. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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