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NOCHE EN EL MUSEO
(Night at the museum)


cartel
Dirección: Shawn Levy.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 108 min.
Género: Comedia, acción.
Interpretación: Ben Stiller (Larry Daley), Carla Gugino (Rebecca), Dick van Dyke (Cecil Fredricks), Mickey Rooney (Gus), Bill Cobbs (Reginald), Robin Williams (Teddy Roosevelt), Jake Cherry (Nick), Ricky Gervais (Dr. McPhee), Kim Raver (Erica Daley), Patrick Gallagher (Atila), Rami Malek (Ahkmenrah), Steve Coogan (Octavio), Anne Meara (Debbie).
Guión: Robert Ben Garant y Thomas Lennon; basado en el libro de Milan Trenc.
Producción: Shawn Levy, Chris Columbus y Michael Barnathan.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía:
Guillermo Navarro.
Montaje: Don Zimmerman.
Diseño de producción: Claude Paré.
Vestuario: Renée April.
Estreno en USA: 22 Diciembre 2006.
Estreno en España: 26 Enero 2007.

CÓMO SE HIZO "NOCHE EN EL MUSEO"
Notas de producción © 2006 Hispano Foxfilm

2. El reparto

  Desde el mismo principio, los realizadores sabían que Ben Stiller tenía que interpretar el papel protagonista del desafortunado, aunque heroico al fin de la jornada, nuevo guarda nocturno Larry Daley. No sólo es Stiller una de las estrellas cómicas más populares de la actualidad, sino que en películas que van desde Algo pasa con Mary a Los padres de ella, Stiller se ha ganado justa reputación por encarnar a personajes que se enfrentan a circunstancias que les son rematadamente hostiles. Su habilidad para personificar tanto el humor como la angustia del hombre normal por excelencia que tiene que romper moldes, hacían que encajara perfectamente en el de Larry Daley. “Larry es un tipo que nunca hizo las cosas como Dios manda, al que una y otra vez se le ocurren ideas para hacerse de oro de la noche a la mañana pero que nunca funcionan,” explica Stiller. “También está preocupado por la posibilidad de perder toda relación con su hijo ya que su esposa está a punto de casarse otra vez. Todo parece estar madurando y ahora, justo antes de la Navidad, tiene que intentar hallar un trabajo. Naturalmente, sólo hay un empleo que este libre: guarda nocturno en el Museo de Historia Natural. Él cree que va a ser el peor puesto pero resulta lo más increíble que jamás le haya sucedido”.

 

  Desde el mismo momento en que hubo leído el guión, Stiller supo que quería formar parte de la gran aventura de Larry. “Simplemente me encantaban las ideas en que se basaba”, afirma. “Yo me crié a unas cinco manzanas del Museo de Historia Natural y, siendo niño, me parecía verdaderamente rodeado de un halo mágico. No se compone sólo de pinturas colgadas en las paredes sino que es allí donde pueden admirarse las cosas más llamativas que jamás han existido – leones y ballenas; egipcios y dinosaurios – en un solo lugar. Por todo ello, la idea de que todo cobrara vida de noche dentro del edificio no podría haber resultado más atractiva ni más emocionante. Era algo que sentía dentro de mí que querría ver”.

  También era algo nuevo para Stiller, cuyas películas cómicas nunca se habían adentrado antes en un territorio tan mágico. “Jamás se me había presentado antes la posibilidad de trabajar en una película tan fantástica; una en la que, por así decirlo, hay que conectar el ‘fantasiómetro’”, comenta. “Pero, hablando en serio, para que la fantasía funcione, es necesario mantener un tono muy real de modo que siempre exista una relación emotiva con los personajes. Es esa realidad la que nos permite creer en la magia del encuentro entre Larry y todos esos personajes y criaturas del remoto pasado. Para mí, la clave era simplemente lanzarme de cabeza al guión y comprometerme por completo con la idea de que todo esto sucede de verdad”.

  Para ayudar a Stiller a zambullirse en la inaceptable realidad de Larry, especialmente en escenas en las que tendría que interactuar con creaciones completamente digitales, el director Shawn Levy hizo cuanto pudo para ayudar. ¡pretendiendo a menudo que él mismo era una de las criaturas inanimadas del museo que volvían a la vida! “Hay metraje, literalmente vergonzoso y humillante, en que aparezco con unas garras falsas de Tiranosaurio gritando: “Ra-ahh” y persiguiendo a Ben por un distribuidor para conseguir una reacción realista”, reconoce Levy. “Luego me borraban en el ordenador y colocaban al dinosaurio. Y así pasábamos los días en esta película.”

  Añade Stiller: “No sé si Shawn había trabajado en un conjunto de baile, en una compañía de mimos o en una dedicada a entrenar animales, pero parecía tener una auténtica afinidad con la interpretación de animales fuera de cámara; ¡me metía auténtico miedo!”

  En efecto, a Stiller le aguardaban miles de retos físicos, muchos de los cuales salieron a la luz durante sus diversas y cada vez más divertidas formas de huir para salvar su vida. “Las carreras eran una parte importante del papel de Ben y las acabó en gran forma”, dice Levy entre risas. Pero independientemente de que Stiller escapara de los leones, huyera de los hunos o de soldados de plomo, o estuviera confesándoles su ansiedad existencial al Teddy Roosevelt interpretado por Robin Williams, o esperanzado de demostrarle a su hijo cuán fantástico puede resultar su nuevo empleo, Levy descubrió que su estrella cómica estaba forzando constantemente los límites, y elevando el nivel del humor. “Lo bueno de Ben, y confieso que lo admiro de verdad”, asegura el director, “es que siempre está buscando algo mejor: una mejor interpretación, una mejor forma de recitar su parte, un mejor matiz. Nunca faltaba improvisación en el plató y, por tanto, Ben y los demás actores se animaban mutuamente con gran frecuencia”.

  Para Stiller, la clave, según dice, consistía en mantener ese sentido infantil de la admiración que afecta a los visitantes de un museo, cualquiera que sea su edad, en el núcleo de su interpretación, algo que le resultaba fácil. “Creo que todos los adultos llevan a un niño oculto en algún rincón de su interior, pero en el caso de algunos está más cercano a la superficie; en mi caso, el niño que todos llevamos dentro, yo lo tengo en la garganta”, afirma, impasible. “Pero ése es el espíritu que me atrajo hasta esta película”.

  Cuando Larry Daley toma posesión de su nuevo empleo como guarda nocturno del Museo de Historia Natural, sustituye a un trío de guardas que parecen ser ellos mismos reliquias de la antigüedad, pero que demuestran tener su propio plan diabólico. Para dar vida al pintoresco trío formado por Cecil, Gus y Reginald, los realizadores acabaron decidiéndose por tres actores cómicos que por derecho propio han alcanzado la categoría de leyendas: el inimitable Dick Van Dyke, el adorado Mickey Rooney y la prolífica estrella de la escena, la televisión y el cine Bill Cobbs.

  Contar en el reparto con las octogenarias y septuagenarias estrellas fue todo un bombazo para Shawn Levy. “Tuve la inmensa fortuna de hacer pruebas a prácticamente todo actor de gran categoría de más de 65 años”, recuerda. “Fue asombroso. Quiero decir que Dick Van Dyke realmente se presentó para someterse a una prueba. Él no tiene que hacer esas cosas pero él, Mickey Rooney y Bill Cobbs se presentaron y desde luego que demostraron lo que podrían hacer con el material.”

  Prosigue Levy: “Una vez que vi juntos a esos tres actores supe que iba a ser un lujo asiático hacer que interpretasen a esos personajes. Dick Van Dyke con su aire refinado y afable; Mickey con su encantadora cualidad de ‘no ser alto’ y Bill, que tiene una enigmática profundidad, trabajaron juntos a pedir de boca y realmente encarnaron los malévolos espíritus de Cecil, Gus y Reginald.”

  Dick Van Dyke, además de ser uno de los cómicos más populares del mundo, está también indestructiblemente unido a clásicos familiares como Mary Poppins y Chitty Chitty Bang Bang. Inmediatamente encantado por el argumento, a Van Dyke le apasionó interpretar el papel de Cecil, el antiguo jefe de los guardas nocturnos que ayuda a seleccionar y “entrenar” a Larry Daley. “Con todos los dinosaurios, los hunos y los demás animales, pensé que iba a ser un desmadre,” afirma Van Dyke. “Cuando leí el guión supe que iba a ser esa autentica rareza: una gran película para todos los públicos. Por lo que me dije: tengo que formar parte de esto. Es uno de esos relatos que no puedo esperar a que mis nietos lo vean. Y entre Mickey Rooney y Bill Cobbs, todos los cuales somos más o menos de la misma quinta, hubo una gran química dando vida a estos ancianetes dispuesto a lo que sea para recuperar la juventud”.

  Para Ben Stiller, tener la oportunidad de encabezar cartel y de ser engañado por Van Dyke fue toda una emoción. “Creo que Dick verdaderamente oculta en su casa una tablilla egipcia que es la fuente de la juventud porque me dobla en edad y yo tengo algo así como la mitad de su energía”, comenta sarcásticamente Stiller. “Es un actor tan grande como divertido que verdaderamente conoce su oficio; fue un enorme placer verle trabajar”.

  En cuanto a Mickey Rooney, Stiller asegura: “Nunca pensé que llegaría a tener la oportunidad de trabajar junto al gran Mickey Rooney, ¡menos aún la de que Mickey Rooney me diera una tunda!”

  Rooney, cuya carrera comenzó en los años veinte cuando era un niño, se ha hecho mayor, literalmente con el cine. “Cuando llegué a Hollywood, casi no había nada”, recuerda. “Yo estuve presente justo al principio de todo y desde entonces no he dejado de disfrutar como un loco.” A pesar de todos los cambios sufridos por la producción cinematográfica, a Rooney sigue atrayéndole sobre todo lo que él considera que es el alma de la industria cinematográfica – un gran relato –, que es lo que le atrajo a NOCHE EN EL MUSEO. “Creo que necesitamos más películas como ésta”, afirma. “Algo que pueda ver toda la familia, algo que sea histórico, inteligente y divertido. No hay muchas películas como ésta que puedan congregar a toda la familia en torno a un espectáculo”.

  De rematar el sorprendentemente traicionero trío se encarga Bill Cobbs, un rostro conocido gracias a innumerables papeles de la pequeña y la gran pantalla, que aquí interpreta el de Reginald. Le encantó tener la ocasión de actuar junto a Van Dyke y Rooney. “He disfrutado lo indecible en el cine, el teatro y la televisión pero ésta era una de esas experiencias verdaderamente colosales en las que no sólo se mezclan la comedia, el drama y la improvisación sino que es posible ver cómo a grandes maestros se les ocurren fantásticas ideas”, comenta.

  Cobbs disfrutó especialmente interpretando a un personaje ligeramente anciano, aunque todavía muy lejos del geriátrico. “Resulta muy improbable que Dick Van Dyke, Mickey Rooney y yo interpretemos a los malos, por lo que ya tenemos los ingredientes para crear algo muy divertido a partir de esa idea. Parecemos un panda de inocuos vejestorios pero, de eso, nada; y eso es precisamente lo que lo hace tan divertido”, resume.
Para los guionistas Thomas Lennon y Robert Ben Garant resultó especialmente gratificante el reparto de los papeles de los viejos guardas. Así lo explica Lennon: “Este trío nos volvía locos; ¡son como una pequeña cápsula temporal de cada actor cómico desde que empezó el cine sonoro!”

  Una vez que los viejos guardas de noche le dan la alternativa a Larry Daley, éste pasa su primera noche en el museo, una noche que resulta locamente inolvidable cuando las piezas de cera, las de piedra y las disecadas que le rodean en la oscuridad vuelven a la vida dando rugidos. En medio del volar de pieles y el caos, Larry descubre a algunos personajes asombrosos cuya ayuda le será preciosa para sobrevivir hasta el amanecer.

  La guía más importante le viene a Larry nada menos que de uno de los norteamericanos más alabados de la historia, de un hombre que verdaderamente creía en el asombroso poder inherente al “hombre de la calle”: el 26º presidente de los Estados Unidos, Teddy Roosevelt.

  Para encarnar a Roosevelt, los realizadores sabían que necesitarían a alguien que pudiera dar todas las notas cómicas de la situación y que al tiempo sacara a la luz la pintoresca e inspiradora personalidad del verdadero hombre. La persona que inmediatamente se les vino a la cabeza fue el ganador del Premio de la Academia® y cuatro veces candidato al Oscar® Robin Williams, cuya carrera ha discurrido entre la comedia desenfrenada e intensas interpretaciones dramáticas. Cuando se le brindó la oportunidad de interpretar a Roosevelt – quien, al igual que Williams, presumía de una amplia gama de intereses que abarcaban la historia, la política, la ciencia y la naturaleza – no pudo dejarla pasar.

  “En la vida real era una figura de enorme talla”, dice Williams, “un hombre extraordinario y una persona fantásticamente independiente que básicamente luchó a favor de lo que él denominaba ‘el hombre pequeño’. Leyendo acerca de él, se me quedó la idea de que era a la vez una persona muy ética y muy carismática. Meterme en ese tipo de personaje era algo enorme”.

  Al igual que le sucedió al resto de sus compañeros de reparto, Williams, que había sido anteriormente protagonista del gran éxito del cine fantástico y familiar Jumanji, no pudo resistirse al imaginativo concepto de NOCHE EN EL MUSEO. “Los museos se prestan de forma natural a la pregunta de qué sucede ahí dentro de noche, y a hacer que la historia vuelva a la vida – y se enfrente a uno - ¡vaya!”, explica. “Me encanta este tipo de argumento que es mitad fábula y mitad gran aventura. Me gustaba especialmente que los dioramas cobraran vida porque yo colecciono miniaturas y la idea de que algo hecho a esa escala adquiera vida propia es como que te digan ‘¡Hola! ¡Lechuguino!’ Y resulta muy divertido que los neandertales y los hunos anden corriendo por ahí; son algo indispensable en una buena fiesta”.

  A medida que profundizaba en la investigación, Williams se sentía cada vez más fascinado por Roosevelt, y especialmente por su infatigable actitud de “puede hacerse” de la que intenta que Larry Daley se empape. “Su mensaje para Larry es ‘puedes lograr esto, muchacho, y si puedes restablecer el orden en este lugar, imagina de qué otras cosas serás capaz’. Le ofrece esa vieja pero gran idea de que uno puede elevarse gracias a su propio esfuerzo”.

  Una vez en el plató, Williams se hallaba plenamente en su elemento. “Para mí todo esto era como la fiesta de Halloween”, asegura. “Un minuto después de encontrarse con un Tiranosaurio, uno ve pasar a un Faraón y luego se muere por los huesos de la princesa india Sacajawea. Era igual que un viaje a través del tiempo”.

  Para Ben Stiller, trabajar junto a Robin Williams hizo que la fantasía fuera tanto más real y divertida. “Robin Williams era en verdad la única persona capaz de interpretar este papel porque es tan sumamente inimitable”, afirma Stiller. “Es parte inamovible del paisaje cómico – lo que hace que suene como una especie de grifo o algo parecido – pero también es un verdadero estudioso de la historia, lo que le convertía en el intérprete perfecto de Teddy Roosevelt. Aporta realidad y dota de alma a este tipo, que, admitámoslo, no es más que una figura de cera, y también enormemente divertido. Al final, Teddy acaba convirtiéndose en el amigo del alma de Larry mientras le ayuda a orientarse por el museo y a sobrevivir a toda esa locura”.

  Entre otros personajes históricos en los que Larry Daley tiene que confiar, en sus esfuerzos por salvar el museo, figura Sacajawea, la famosa guía Shoshone que desempeñó un papel inestimable en la histórica expedición de Lewis y Clark a través de la región noroccidental de la costa del Pacífico. En NOCHE EN EL MUSEO, recurre a su famosa habilidad para ayudar a Larry a devolver el descontrolado museo a su estado original. “Es una rastreadora”, dice la joven y prometedora actriz Mizuo Peck, que consigue en la película su primer papel de envergadura en Hollywood, “luego es inteligente, está llena de recursos y sobresale a la hora de encontrar cosas”.

  A Peck le atrajo especialmente la oportunidad de coquetear nada menos que con Robin Williams, que interpreta a Teddy Roosevelt, el compañero de exposición que atrae la atención de la princesa india. “Todavía no puedo creérmelo”, afirma. “En nuestra primera escena juntos, Robin tiene que acercarse a mí torpe, tímido e incapaz de hablar. Resultaba tan dulce, vulnerable y tierno que me lo puso muy fácil. Al instante me sentí cómoda con él. La verdad es que esta película era todo cuanto jamás había soñado sobre la magia de Hollywood – con todos esos platós enormes, con esfinges y animales salvajes corriendo de acá para allá más Robin Williams. No podría haber resultado más emocionante”.

  No menos entusiasmado por explorar la antigüedad estaba Rami Malek, el joven actor egipcio que actualmente aparece en la serie de televisión “The War at Home”, y que interpreta al faraón Ahkmenrah, la momia del adolescente rey de Egipto que ha estado durmiendo durante siglos, sólo esperando que le llegara su oportunidad de gobernar. Hasta la prueba de Malek se apartó de lo normal: en vez de limitarse a leer unas líneas, tuvo que revelar sus propias técnicas para salir de un sarcófago.

  Malek disfrutó especialmente con el retrato de un rey egipcio que recogía el guión, y que rompía todos los moldes. “Uno esperaría la austera presencia de un faraón que forma parte de una maldición horrenda; en vez de ello, tenemos a alguien que sale del sarcófago con toda su exhuberancia juvenil, que es, fundamentalmente, un adolescente que busca una gran aventura; es, por tanto, una toma diferente, realmente fresca y divertida pero que sigue anclada en la tradición”, afirma Malek.

  Una de las piezas que causan más problemas en el museo no es humana, aunque es un primate: el diminuto mono capuchino Dexter, que organiza una zapatiesta que no guarda proporción con su tamaño. Dexter tampoco es una creación digital; es interpretado por un verdadero mono capuchino llamado Crystal que fue entrenado por Mike Alexander y Tom Gunderson de Birds & Animals Unlimited. “Dexter es un monito muy enredador pero Crystal tiene muy buen carácter”, observa Alexander.

  Excelentes noticias para Ben Stiller, que en una escena tiene que soportar que Dexter le muerda en la nariz, un truco que exigía un entrenamiento más bien refinado. “Era importante que Ben se sintiera completamente cómodo con Crystal y viceversa antes de rodar la escena; así que fuimos a casa de Ben y nos llevamos a Crystal con nosotros para que pudiera conocerse. Por suerte para todos, a Crystal le gustó mucho su anfitrión”, afirma Alexander. “¡A decir verdad, casi le veía como una pieza de atrezo!”

  Mientras Larry Daley dedica la noche a evitar a animales llenos de colmillos y a guerreros exóticos que blanden lanzas, durante el día lucha por conservar su trabajo, empresa nada fácil teniendo en cuenta que su jefe es la encarnación de una pesadilla: el doctor McPhee, un ridículo metomentodo pagado de sí mismo. De interpretar a McPhee se encarga uno de los cómicos más brillantes de la Gran Bretaña, Ricky Gervais, quien creó y protagonizó la innovadora seria de la BBC “The Office.”

  A Gervais le atrajo el personaje del Dr. McPhee porque es exactamente el tipo de persona que se toma a sí mismo demasiado en serio, un tipo de papel en el que Gervais sobresale. “Helo ahí, a cargo de una institución educativa sin ser ni bastante locuaz ni suficientemente inteligente para cortar el bacalao”, explica Gervais. “Trata de ser muy eficiente y acto seguido se encuentra enzarzado en una lucha de voluntades con un humilde guarda de seguridad que todo lo embarulla y que le frustra hasta decir basta. Hay algo muy divertido en una persona que, estando en posición de autoridad, se comporta como un niño”.

  A Gervais le resultó especialmente divertido tener la oportunidad de intercambiar pullas con Ben Stiller. “Ha sido un verdadero gozo trabajar con Ben, con quien establecí una dinámica auténticamente divertida en la que mutuamente subvertimos nuestros papeles”, prosigue. “Se supone que él es mi subordinado y el tipo de persona que siempre se mete en líos, y yo soy quien está al mando, pero a la hora de la verdad, mi personaje se vuelve un manojo de nervios y de torpeza mientras que Ben se convierte en el héroe”.

  La investigación de Ben para llegar al fondo del misterio del museo también le lleva a estrechar lazos con una de las más apasionadas becarias del museo, Rebecca Hutman, que investiga con todo fervor una tesis sobre Sacajawea y a la que conmueve el inesperado comentario de Larry acerca de cuán “viva” parece estar la historia en el museo. Para interpretar a Rebecca, los realizadores eligieron a Carla Gugino, cuya variopinta carrera incluye papeles como el de madre de una familia de espías menores de edad en la popular serie Spy Kids, y a la que pudimos ver más recientemente en Ciudad del Pecado a las órdenes de Robert Rodríguez. De la elegida dice Levy que “Carla tiene una mezcla de inteligencia, belleza y seriedad que la hacían ideal para el papel de Rebecca.”

  Completamente cautivada por el fantástico relato, Gugino no pudo soltar el guión. “Tener un guión como éste, que es un homenaje a la historia y que une el pasado y el presente de forma tan divertida y emocionante era algo realmente singular”, asegura. “Tuve en mi interior la misma sensación que con ‘Spy Kids’: tenía todos los elementos de un relato importante e intemporal”.

  Incorporado al reparto como el hijo de Stiller figura el actor novel Jake Cherry, que se hizo con el papel después de muchas pruebas. Aunque le volvía loco conseguir la parte, Cherry empezó de verdad a emocionarse con lo que le esperaba cuando vio los escenarios de NOCHE EN EL MUSEO. “Había momias y sarcófagos y chacales de guardia y era lo más guay que había visto”, afirma, resumiendo sus sensaciones.

  Otro miembro del elenco ya había tenido una relación muy íntima con Ben Stiller, una mujer que es otra leyenda de la historia de la comedia además de la auténtica madre de Stiller: Anne Meara. Meara da vida a la agente de colocación que le busca a Larry el trabajo del museo. Aunque Meara ya había intervenido en Bocados de Realidad y en Zoolander (un descerebrado de moda), ésta resulta ser la primera vez en que ella y su hijo han compartido una escena mano a mano. Dice Stiller: “Es tan graciosa y tiene tanto talento…¡Ha sido un placer trabajar finalmente con ella!”

  Este es el resumen que Shawn Levy hace de todo el reparto de la película: “Era el sueño de un director. Con un elenco que va desde Ben Stiller a Robin Williams y desde Ricky Gervais hasta Dick Van Dyke pasando por Mickey Rooney, se sabía que cada interpretación se sostendría por sí misma y resultaría excepcional. Era algo así como un combate de pesos pesados entre gigantes de la comedia”.

3. Construyendo el museo >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Noche en el museo" - Copyright © 20th Century Fox, 1492 Pictures y 21 Laps Entertainment. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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