CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Si tenemos en cuenta las débiles propuestas
cinematográficas que últimamente han estrenado la mayoría de los
estudios, no es de extrañar que "Noche en el museo" se haya
convertido en el título más taquillero de las pasadas Navidades
en los Estados Unidos, puesto que se trata de una típica
producción familiar que, aunque no incita al entusiasmo, al
menos se deja ver. Y ello a pesar de que los nombres
involucrados en este proyecto poseen una filmografía como para
echarse a temblar, empezando por
Shawn Levy,
su director, el mismo que hace bien poco nos torturó con esa
supuesta comedia llamada
"La Pantera Rosa".
Si añadimos que sus
guionistas, Robert Ben
Garant y
Thomas Lennon,
han sido los responsables de los libretos de "Taxi,
derrape total" y
"Un
canguro superduro (The pacifier)" (suerte
que tienen de que alguien les pague por semejantes trabajos),
¿acaso no es lógico que buena parte de los espectadores acuda a
ver esta cinta con cierto recelo? Su argumento es un ejemplo de
la sencillez llevada a su máxima expresión; así, Larry es un
individuo normal y corriente que acepta un empleo como guardia
de seguridad en el Museo de Historia Natural de Nueva York y que
se queda pasmado, esto es, con el rostro que habitualmente
muestra Ben Stiller
en sus películas, cuando contempla cómo cobran vida las figuras
que forman parte de las distintas exposiciones del edificio.
A pesar de que a priori pueda
parecerlo, "Noche en el museo" no es una montaña rusa repleta de
aventuras y acción, sino una cinta que mezcla
el entretenimiento banal con esas inocentonas tramas en las que
un individuo fracasado recupera su autoestima
y, de paso, consigue que su hijo se sienta orgulloso de él.
Sabedores de que, por mucho que lo intenten, los guionistas del
filme no son capaces de recuperar la frescura de "Jumanji", una
película a la que imitan sin pudor alguno, introducen una serie
de diálogos y situaciones que sólo buscan satisfacer los
delirios interpretativos de Ben Stiller.
Por supuesto, y tratándose de
una producción en la que de algún modo está involucrado
Chris Columbus
("Solo en casa"), no faltan los gags basados en tortas y en
golpetazos, si bien es de agradecer que no se abuse de ellos.
Ideal para los más pequeños de la casa (no hay escenas
terroríficas ni sangrientas), el largometraje posee una
agradable y vivaracha banda sonora de
Alan Silvestri,
aparte de lucir un atractivo acabado visual que, eso sí, no
supone ninguna revolución en el terreno de los efectos
especiales (a destacar la integración de los animales generados
por ordenador con los personajes de carne y hueso).
Ya me referí anteriormente a
Ben Stiller, quien sobreactúa en todas las escenas cómicas de la
cinta y que cuenta para ello con la ayuda de sus colegas
Owen Wilson
y Steve Coogan
(Robin Williams
le da un buen repaso a
este trío de supuestos bufones). La presencia femenina en el
reparto es mínima e intrascendente:
Kim Raver
(la serie "24") da vida a la ex mujer de Larry, y
Carla Gugino
se pone en la piel de una empleada del museo con la que el
protagonista entabla amistad. Por suerte, nos queda la
participación de un Dick
Van Dyke en
plena forma y la de un
Mickey Rooney
al que no le importa reírse de sí mismo.
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Noche en el museo" - Copyright © 20th
Century Fox, 1492 Pictures y 21 Laps Entertainment. Distribuida
en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
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