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DIARIO DE UN ESCÁNDALO
(Notes on a scandal)


Dirección: Richard Eyre.
País:
Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 92 min.
Género: Drama.
Interpretación: Judi Dench (Barbara Covett), Cate Blanchett (Sheba Hart), Bill Nighy (Richard Hart), Andrew Simpson (Steven Connolly), Tom Georgeson (Ted Mawson), Michael Maloney (Sandy Pabblem), Joanna Scanlan (Sue Hodge), Shaun Parkes (Bill Rumer), Emma Kennedy (Linda), Syreeta Kumar (Gita).
Guión: Patrick Marber; basado en la novela de Zoë Heller.
Producción: Scott Rudin y Robert Fox.
Música: Philip Glass.
Fotografía:
Chris Menges.
Montaje: John Bloom y Antonia van Drimmelen.
Diseño de producción: Tim Hatley.
Vestuario: Tim Hatley.
Estreno en Reino Unido: 2 Febrero 2007.
Estreno en España: 30 Marzo 2007.

CRÍTICA por Almudena Muñoz Pérez

  El ámbito de la controversia está tan minado de sucesos diarios que ahora resulta extremadamente difícil firmar una película polémica. Más aún si tenemos en cuenta que los escándalos de un país pueden no serlo tanto para otro, reduciéndose así el impacto que persiguen directores y guionistas con sus pretensiones sociales. “Diario de un escándalo” se lanza a la piscina y se hace eco de un problema "de sanidad pública", entendida ésta como la perseguida pureza moral de una ciudadanía cerrada e hipócrita.

 

  Para los puritanos ingleses –dotados, sin embargo, de toda una estructura de prensa sensacionalista, detalle que recoge la película–, los encuentros sexuales entre una profesora y un alumno de quince años rozan la brujería medieval. Sin ser tampoco un hecho de perdonable consciencia, cosas mucho más graves pueblan las noticias cada mañana y, de aquí a unos años, el incidente será puramente anecdótico. Es por ello que la cinta debe sobrevivir a su pronta fecha de caducidad apoyándose en unos valores cinematográficos escasos: dos de las más sofisticadas damas del cine contemporáneo para dar una lección interpretativa y una evidencia de que sin esos talentos el resultado habría pasado sin pena ni gloria por las carteleras. Con ellas la historia parece tejer hilos más delicados e invisibles, tal vez simples quimeras en una trama de ramplón desarrollo de sobremesa. En sus gestos invisibles –pocas veces se compenetran tanto una actuación muda con una voz en over, logro de Judi Dench– se encierran filosofías que los diálogos apenas atisban, son ellas las que arrancan la tragedia y la debacle de una escenificación pobre y unos secundarios planos.

  La bohemia burguesa, tal y como se la denomina en el filme, ha asumido su papel en la escala social a cambio del derecho a ser transgresora. Sheba (Cate Blanchett, fabulosa interpretando a una mujer que no sabe actuar) pretende disfrutar de ese supuesto albedrío, sucumbiendo a la seducción de un jovencito que, a ojos del espectador, sólo busca satisfacer antes de tiempo sus facultades varoniles. Bajo este affaire prohibido no hay mucho donde rascar: la ética profesional, la amenaza de la ley y las culpas maritales –desapercibido Bill Nighy en el papel del marido de Sheba, como si sólo vestirse de pulpo para "Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto" le otorgase algo de expresividad–, en definitiva, los tópicos de una situación de inestabilidad personal carecen de argumentos sólidos en el desarrollo y terminan diluyéndose frente al auténtico conflicto: el duelo de dos mujeres que revelan que lo oculto está más viciado que aquéllo que se condena públicamente.

  Sheba actúa como una adolescente que no sabe lo que quiere, tanto como su hija –fumadora en el salón de casa, colgada por un tipo mayor que ella–, e incapaz de sobrellevar dignamente un error distinguible a la legua. Pero esta aparente ruptura de la credibilidad en el personaje se convierte en una baza cuando Barbara (Judi Dench) comienza a maquinar en pro de una explícita relación lésbica. En una estrategia arriesgada, se nos obliga a compartir su punto de vista desde el momento en que ella se encarga de la narración en off –el diario del título– en un obvio posicionamiento subjetivo, juez parcial e inmoral de una contingencia de las mismas características. Se acepta este forzoso, incómodo, obsesivo, a ratos repulsivo, feedback entre vieja gruñona y espectador a causa del pretexto de la soledad del personaje, punto fuerte a la hora de declinar a la platea. No en balde los escenarios presentan un vacío de tarde lluviosa, escasos viandantes, aulas vacías, aceras oscuras, cuartos poco iluminados y blanquecinos, una atmósfera de escasa profundidad de campo que aísla a las protagonistas de un entorno hostil al mismo tiempo que obliga al público a entenderlas. O, al menos, a intentarlo. Este pacto de puesta en escena teatral –nula originalidad demuestra el momento en que Barbara descubre por primera vez a Sheba con su alumno– es favorable al propósito del director, aunque su excesivo formalismo interrumpe cualquier oportunidad de sorpresa o pericia fílmica.

  En la línea de un mal culebrón –o de un buen largometraje consciente de sus paupérrimos recursos–, “Diario de un escándalo” consigue enganchar al menos predispuesto mientras deja de lado los juicios moralistas sobre el comportamiento de los personajes. Por supuesto que en ese distanciamiento la película roza la mirada fría –subrayada por una banda sonora de Philip Glass con reminiscencias de "Las horas", otra cinta de sobriedad expresiva y posicionamiento ambiguo–, pero compensada por la humanidad que supone no intentar arreglar el mundo, mucho menos a sus perdidos habitantes, en hora y media de metraje. El epílogo certifica que puede falsearse la narración de una historia sin necesidad de revisarla por completo al terminarla, simplemente como demolición de la mirada inocente con que el espectador consume el cine, los medios, el mundo, reduciendo éste a los dos primeros. Somos unos crédulos que adoptan la perspectiva impuesta y que se pierden cuando no está claro quién es el culpable y quién el inocente, y en esa incómoda posición nos sitúa “Diario de un escándalo” al fundirse al negro de una realidad condenada a repetirse mientras sigamos calificándola según erróneos criterios, aceptados porque un día alguien, como un director de cine, nos dijo que eran correctos.

Calificación:


Imágenes de "Diario de un escándalo" - Copyright © 2006 Fox Searchlight Pictures, DNA Films, UK Film Council y BBC Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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