CRÍTICA
por
Pablo del Moral
La trama de "Piratas del
Caribe: En el fin del mundo" se puede resumir en un corto
párrafo: como se vio en la previa película, el arrogante lord
Beckett (Tom Hollander)
se apoderó del corazón de Davy Jones (Bill
Nighy), y ahora
obliga al inmortal capitán a destruir todos los barcos piratas
que encuentra. Entonces, los piratas, amenazados con su posible
extinción, deciden convocar una reunión de líderes para decidir
cómo proceder. Desde luego, Jack Sparrow (Johnny
Depp), Will
Turner (Orlando Bloom),
Elizabeth Swann (Keira
Knightley) y
Barbossa (Geoffrey Rush)
se verán envueltos en todo tipo de aventuras y traiciones para
rescatar la situación.
El
problema es que el guión extiende esa simple premisa hasta
casi tres horas de duración, incorporando constantemente
traiciones, personajes nuevos, viejos, vivos, muertos y
olvidados, en una historia a la vez compleja
e irrelevante, que apenas logra mantenerse a flote gracias a
sus abundantes personajes y a su espectacularidad visual.
Al igual que ocurrió en la anterior entrega, es muy
entretenida minuto a minuto, pero al final sólo queda una
sensación de hueca futilidad que para nada garantiza la
elaborada historia y bizantino drama que la precedió.
Una de
las causas es el irregular tono de la película, que comienza
fúnebre y eventualmente degenera en estúpida comedia empleada
como excusa cuando los guionistas no saben por dónde salir de
las situaciones que crearon. Puedo poner como ejemplo la escena
donde uno de los personajes se apodera del corazón de Davy Jones
gracias a las bufonadas de los guardias que lo cuidan. ¿En
serio? Luego de casi tres horas de excesivos efectos especiales
y elaboradísimos planes, ¿fue ésa la mejor solución que
encontraron?
No es un
caso aislado. Constantemente hay elementos forzados y
situaciones artificiales que tratan de convencernos del "genio"
creativo del director y guionistas. A fin de cuentas, lo único
que logran es gastar dinero a carretadas y, afortunadamente,
darle trabajo a un ejército de técnicos que contribuyen en sus
muy diversas disciplinas para que la cinta se vea espectacular.
No hay duda de que su labor es impecable. Pero, ¿valió la pena?
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Lo
dudo. Creo que la franquicia descansa en una sóla persona:
Johnny Depp y su magistral interpretación del capitán Jack
Sparrow. A lo largo de la trilogía su presencia ha tomado
mayor importancia, y aunque eso ha hecho tolerables estas
indulgentes películas, también las ha dañado, pues el
resto del elenco (con algunas excepciones) se siente
blando e innecesario. ¿A alguien le importa el supuesto
romance entre Will Turner y Elizabeth Swann? Por más que
los cineastas intentan darle un tono épico en esta tercera
parte, ni los actores ni sus papeles respaldan esa
intención; por lo tanto, los vaivenes de esa subtrama
terminan convirtiéndose en simple material de relleno. Y
créanme que en tres horas de metraje hay abundante
relleno.
Dentro de lo positivo puedo mencionar (además de Johnny
Depp) al resto de los "villanos", encarnados por actores
suficientemente buenos para no verse opacados por Jack Sparrow.
Bill Nighy tiene un
papel más reducido como el pirata Davy Jones, y aun bajo la
densa máscara digital se percibe su emotiva actuación. Geoffrey
Rush roba todas sus escenas con su entusiasta frenesí; y
finalmente, aunque parece un truco barato para atraer al
público, me gustó mucho la participación de
Keith Richards.
Y lo digo sin ser fanático de los Rolling Stones.
He
mencionado mucho los "innecesarios" efectos especiales. Aunque
son adornos para rellenar los huecos de la trama, hay que
reconocer que son espectaculares. Quizás me gustaron más los de
la cinta previa (especialmente los del Kraken), pero el trabajo
de Industrial Light & Magic (y media docena de estudios
adicionales) en personajes digitales, simulación de fluidos y
composición digital es simplemente asombroso. Para los
aficionados a esa disciplina, es indispensable ver (y estudiar)
los logros de este film.
A fin de cuentas, hay que
reconocer que una trama fuera de control, personajes superfluos
(como el que interpreta el gran
Chow Yun Fat) y
excesivo drama forzado no impiden que "Piratas del Caribe: En el
fin del mundo" llegue a una satisfactoria conclusión y logre ser
la más entretenida de la trilogía, aun si es sólo por su rápido
ritmo y su interminable desfile de acción y efectos especiales.
Cada quién sabrá si eso es lo que busca; por mi parte, puedo
recomendarla como un final apropiado de la historia
(especialmente para quienes esperen hasta el final de los
créditos), manchado por todas las oportunidades desperdiciadas a
lo largo de tres largometrajes muy vistosos, pero inherentemente
huecos. Supongo que es apropiado para una película de piratas.
Calificación:
    
Imágenes
de "Piratas del Caribe: En el fin del mundo" - Copyright ©
2007 Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Fotos por
Peter Mountain y Stephen Vaughan. Distribuida
en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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