CÓMO SE HIZO "PIRATAS DEL
CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO"
Notas de producción ©
2007
BVI
3. El rodaje
Durante este periodo
la mayor parte del rodaje se consagró a “El Cofre del hombre
muerto”. Después llegó una paréntesis veraniega mientras se
construía un gigantesco depósito abierto de agua en la isla de
Grand Bahama. La siguiente escena de la película no se rodó
hasta el 31de agosto de 2005, a la que se incorporó Chow Yun-Fat
en el papel del Capitán Sao Feng para las escenas rodadas en el
Estudio 2 de Disney en los fantásticos platós de Rick Heinrichs
que reproducían la cabina del barco del pirata de Singapur,
llamado La Emperatriz. Dos días después se inició el rodaje de
la primera gran escena de plató de “En el fin del mundo”, y para
muchos significó la apoteosis del talento artístico de Rick
Heinrich y de todo su departamento: una gigantesca y maravillosa
interpretación del Singapur de principios del siglo XVIII.
Construido en el Estudio 2 de Universal Studios, este
sorprendente plató estaba constituido de 40 estructuras
independientes que se construyeron encima de un depósito de agua
de 25 x 40 metros y que estaba compuesto de un puerto repleto de
cabañas con techos de caña del sureste asiático y casas
construidas sobre pilares (que llevan el nombre de kampongs), y
un grupo de edificios de la legendaria ciudad de estilo más
chino, que incluía un mercado, una calle contigua en la que se
realizan todo tipo de negocios turbios, y una enorme casa de
baños a la que solían acudir los piratas locales.
Heinrichs también diseñó y construyó
la zona situada debajo de la casa de baños en la que los
trabajadores calientan el agua mediante utilizando unas enormes
calderas. Este fue el plató donde se desarrolló una secuencia
inicial y fundamental de "En el fin del mundo", en la que Will,
Elizabeth y Barbossa buscan mapas secretos del Capitán Sao Feng,
el señor de los piratas de Singapur. Estos mapas podrían
conducirles a la bodega de Davy Jones y por lo tanto al Capitán
Jack Sparrow, donde le llevó el Kraken al final de “El Cofre del
hombre muerto”. Es una secuencia de acción vertiginosa que se
desarrolla pasando por la zona del centro de la ciudad hasta el
viejo paseo marítimo, repleto de farolillos, que conecta las
casas kampong sobre pilares del puerto, enfrentando a los
piratas contra soldados de la Compañía de las Indias Orientales.
“Singapur es
una mezcla de diferentes influencias y estilos arquitectónicos
que investigamos cuando estábamos estudiando cómo habría sido
Singapur en aquella época”, afirma Heinrichs. “En aquella época,
Singapur no fue un lugar especialmente bien documentado hasta el
siglo XIX , así que nos fijamos en varias ciudades chinas para
hacernos una idea. Tomamos un enfoque deliberadamente
fantástico, creando algo así como un estilo de expresionismo
entre chino y malasio de lo que creemos que Singapur debía de
ser en aquella época.
“La casa de
baños es un desagradable ejemplo de la higiene que hiere la
sensibilidad de los spas actuales que son cada vez más populares
y numerosos”, continúa Heinrichs. “Tenemos muchos hongos
creciendo en las bañeras de madera, y de hecho, los piratas se
han pasado tanto tiempo holgazaneando en las bañeras ¡que
incluso ellos mismos tienen hongos! No parecen dejarse sus
asquerosas maneras en los barcos…se las llevan con ellos a la
casa de baños. La idea de todo esto es que tengas ganas de
vomitar por lo asquerosamente bestias y brutos que son los
piratas. Hemos añadido muchos espesantes y colorantes al agua
para que parezca asquerosa. El Capitán Sao Feng tiene su propio
`'hueco de héroe' en la casa de baños, con un dragón imperial en
la pared que hay tras el mismo. Algo divertido que hicimos fue
dibujar todo el suelo de la casa de baños para dar un aspecto
serpenteante casi orgánico, para que todos ellos tuvieran que
andarse con cuidado”.
La que ha
sido durante mucho tiempo colaboradora de Heinrichs como
decoradora de plató (alguien con quien compartió una nominación
al Oscar por “A Series of Unfortunate Events” [Una serie de
catastróficas desdichas] de Lemony Snicket y “Dead Man’s Chest”
[El cofre del hombre muerto] en la categoría de Mejor Director
Artístico] es Cheryl Carasik. “He realizado cuatro películas
casi seguidas con Rick, y tenemos una relación muy buena”,
afirma. “Rick empieza muy temprano a hacer las cosas, por lo que
tengo suficiente información en la que centrarme desde el
principio para poner en práctica la idea principal. La
decoración del plató de Singapur de Carasik, del que la mitad se
importó de Asia, era un increíble saco de sorpresas lleno de
cestas, celemines, comida, parpadeantes farolillos chinos,
cajas, barriles, cubos, pergaminos, ropa tendida, todo hecho de
junco de Indias, bambú (la mayoría del cual Carasik trajo de
localizaciones de Dominica), madera y hojas de palma, tal y como
serían en el sureste de Asia. “Es uno de los mejores platós que
he hecho en toda mi carrera, y probablemente el que presentaba
un reto mayor, por el escaso periodo de tiempo que tuvimos para
hacerlo”, recuerda Carasik. “Había pequeños recovecos, boticas y
tiendas de alfarería, e interiores que debíamos decorar, porque
nunca se sabe dónde va a querer rodar Gore”.
En cuanto a
la atmósfera, el plato de Singapur te hacía sentir como si
realmente estuvieras en el sureste asiático, con una gran
humedad provocada por miles de galones de agua en el tanque
utilizado para crear la zona del puerto, combinada con el calor
que emanaba el potente equipo de iluminación. Había incluso una
densa niebla que siempre se podría ver justo por encima del
nivel del agua.
At World’s
End (En el fin del mundo) presentó nuevos y en ocasiones
irresistibles retos para el coordinador de especialistas George
Marshall Ruge, para su ayudante Dan Barringer y para su gran
equipo de actores y dobles especialistas, entre los que esta vez
se encuentra un gran grupo de asiáticos expertos en artes
marciales de todos los calibres. La secuencia de Singapur, en la
que se ven implicados el Capitán Barbosa, Will Turner, Elizabeth
Swann, Gibbs, Tia Dalma, Pintel y Ragetti, Cotton y su loro,
Marty, el Capitán Sao Feng, Jack el Mono y aproximadamente 200
piratas chinos, milicias de la Compañía de las Indias Orientales
y varios ciudadanos de Singapur, comienza en una repugnante sala
de baños y se desarrolla en las calles y callejones de la
ciudad, para seguir después en el paseo marítimo y en las
pasarelas que conectan las casas sobre pilares que hay en el
puerto. “La secuencia de Singapur comenzó como algo abstracto y
como una descripción de una sola línea”, señala Ruge. “De
repente adoptó unas proporciones gigantescas y evolucionó
rápidamente convirtiéndose en una compleja secuencia que se
desarrolló en un plató muy complicado. Teníamos un tiempo
limitado para prepararla, diseñar las partes de acción, hacer la
coreografía y realizar los ensayos debido a que el plató aún
estaba en proceso de construcción y la pintura aún se estaba
secando. Así que acabé programando los ensayos a horas muy
extrañas que solían durar hasta altas horas de la madrugada.
“La parte de
la secuencia que se desarrolla en la casa de baños nos dio
muchos problemas”, continúa Ruge. “Era necesaria una coreografía
de lucha muy compleja en un espacio muy limitado con mucha gente
y muchos obstáculos en la misma casa de baños. El plató era
increíblemente resbaladizo, y el vaho salía de todas y cada una
de las grietas. La acción estaba diseñada para que fuesen los
personajes los que la dirigiesen; era original, intrincada y
nueva. Literalmente, no había lugar para ningún error, ya que
había disparos y espadas volando por todas partes. Una vez que
la acción sale de la casa de baños y se desarrolla por las
calles de Singapur, surgieron nuevos problemas. Teníamos que
diseñar la acción utilizando una pasarela de madera muy estrecha
elevada por encima del agua gracias a un andamiaje hecho de
bambú. Los actores debían caerse de esta pasarela al agua, con
saltos de entre 2 y 4 metros; además el agua tan sólo tenía unos
centímetros de profundidad”.
La solución
de Ruge fue colocar bajo el agua grandes cantidades de goma
espuma negra y sujetarlas al suelo del plató. El problema es que
la goma espuma tiende a flotar, así que teníamos que hacerle
agujeros para dejar que el agua pasara por ellos y así la goma
espuma se quedase en el fondo.
Chow Yun-Fat,
que ya había interpretado varias escenas en la Isla de Grand
Bahama, era la mayor atracción del plató de Singapur,
especialmente para aquellos miembros de la compañía que le
habían seguido durante años a medida que iba ascendiendo por la
escalera del estrellato en los cines de Asia y de Estados
Unidos. “Siempre decía que era un honor para él estar allí”,
recuerda Reggie Lee, que interpreta a Tai Huang, ayudante del
Capitán Sao Feng. “Es una superestrella que todos idolatramos.
Además, es muy humilde y muy agradable con todo el mundo. El
trabajo de Yun-Fat es espectacular; tiene una gran ética del
trabajo, y haber tenido la oportunidad de actuar junto a él ha
sido fantástico”.
También
participan en la batalla de Singapur algunos de los personajes
no humanos, que ahora son famosos, de la serie de "Piratas del
Caribe". Estos personajes fueron creados por el coordinador de
animales Boone Narr, de Boone’s Animals for Hollywood, y por el
entrenador principal Mark Harden. Destaca Jack el Mono, una vez
más interpretado por Chiquita (mujer) o Pablo (hombre),
dependiendo de las capacidades exigidas. “At World’s End” (En el
fin del mundo), ofreció más oportunidades a Pablo y a Achiquita
de brillar como simios, vistiéndose con pequeños trajes chinos
en la secuencia de Singapur o robando la Vela Romana y
encendiéndola durante la batalla campal con las tropas de la
Compañía de las Indias Orientales. “Fue literalmente una
explosión”, recuerda Harden. “Pablo y Chiquita tenían que
sujetar una vela y encender la mecha, y tardamos más de 60 tomas
en conseguirlo. No se trataba simplemente de los monos, fue una
conjunción de varias cosas que se torcieron. Pero estaba muy
contento. Todo el mundo se reía de mí por tardar 66 tomas en
conseguirlo, pero estaba orgulloso de que los monos estuviesen
dispuestos a rodar 66 tomas con tal de hacerlo bien”.
También
aparecen en la película, siempre y cuando aparezca el silencioso
Cotton (David Bailie), Chip o Salsa, los loros que interpretan
al ruidoso pájaro del pirata. ¿Ha evolucionado la relación de
Bailie con el animal a lo largo de las tres películas? “Si
hubiese estado en mi mano, la relación hubiese evolucionado,
pero yo no le importo lo más mínimo al pájaro. ¡La gente sólo me
reconoce por la maldita criatura!”
Después de
tres duras y calurosas semanas de rodaje en la secuencia de
Singapur, la compañía regresó a la Isla Grand Bahama a finales
de septiembre de 2005 para rodar la continuación de “Dead Man’s
Chest” (El cofre del hombre muerto) en el gran depósito y en los
mares, con el coordinador marino Dan Malone y con el coordinador
del barco de la película, Will White, y sus respectivos equipos
además del equipo de apoyo para mantenerlo todo a flote.
Después de un
descanso en Navidad y hasta Año Nuevo, la compañía volvió a Las
Bahamas una última vez la segunda semana de enero de 2006. De
nuevo en la fina arena de Cayo Blanco en Las Exumas, lo primero
que hizo Verbinski fue rodar la escena de “Parlamento” con las
pistolas de Johnny Depp, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Keira
Knightley, Bill Nighy y Tom Hollander (intercalada con las
escenas finales de “Dead Man’s Chest” [El cofre del hombre
muerto], de lucha de espadas a tres bandas y que aún no se
habían terminado de rodar). “El rodaje en Las Exumas, que hemos
utilizado en ambas películas, fue muy difícil pero estuvo muy
bien organizado”, afirma el primer ayudante de dirección Dave
Venghaus. “Tenía que haber sido mucho más terrible de lo que
fue. Tuvimos que volver tres veces a ese lugar para conseguir
terminar el trabajo, y fue un extraordinario equipo el que lo
logró. Los departamentos de transporte y marino colocaron dos
barcazas como campamento base en Cayo Blanco, y nos llevamos al
reparto y al equipo a la isla en pequeñas lanchas. El equipo
aceptó el reto, y lo hicieron realmente bien”.
Luego, una
vez de vuelta al tanque en Grand Bahama, realizamos tomas
alternativas entre las secuencias finales necesarias para
terminar “Dead Man’s Chest” (El cofre del hombre muerto) de una
vez por todas—casi un año después de que las cámaras empezaran a
rodar por primera vez— y luego las numerosas secuencias de agua
necesarias para “At World’s End” (En el fin del mundo). En Grand
Bahama el tiempo era mucho más fresco, y en las noches de rodaje
el equipo tuvo que echar mano de las parkas. El tiempo de
finales de invierno también agitó considerablemente el mar, tal
y como Verbinski y compañía pudieron comprobar la noche del 2 de
febrero de 2006. Intentaron rodar una emocionante secuencia de
“At World’s End” (En el fin del mundo), en la que Elizabeth
Swann y un grupo de piratas chinos escapan de su prisión en el
Holandés Errante siguiendo los fechastes que conectaban ese
barco con el Emperatriz -el barco junco insignia del Capitán Sao
Feng- que iba remolcado detrás. Un fuerte viento convertía el
agua del mar en un remolino. El Holandés y el Emperatriz se
movían como si se fuesen barcos de juguete, y la pequeña barca
de apoyo se agitaba aún más. “Esa noche fue surrealista”,
recuerda el coordinador de especialistas George Marshall Ruge.
“Los especialistas tenían que subir por unos flechastes de una
altura total de 45 metros. Tenían que ir todos seguidos,
alternando pies y manos sobre la cuerda. Las cualidades físicas
necesarias ya eran extremas, pero no pensamos en que podía hacer
mal tiempo y en que el mar estaría agitado. No se trataba tan
sólo de algunas olas, aquello era casi un maremoto. El mar llegó
a estar demasiado agitado para que los botes que nos llevaban y
nos traían pudiesen navegar y los flechastes se movían
demasiado. Las condiciones no podrían haber sido peores.
Acabamos utilizando otro velero que tenía un techo sobre el que
los especialistas podían bajarse de la cuerda. Tuvimos que
reforzar el techo, ya que no estaba pensado para soportar el
peso de personas. Los especialistas tuvieron que controlar el
tiempo en el que pasaban de la cuerda al techo del barco. Esa
noche, los verdaderos efectos especiales ocurrieron detrás de
las cámaras”.
Mientras los
increíblemente valientes especialistas escalaban por la cuerda
entre los barcos, y el equipo del departamento marino intentaba
desesperadamente mantenerse a flote sin volcar (aunque uno de
los barcos sí que volcó, pero nadie resultó herido), el
productor ejecutivo Eric McLeod señaló: “Fijaos bien en esto.
Nunca más volveréis a ver rodar una película a esta escala.
Dentro de poco todo habrá terminado y aparecerá en las
pantallas. Estamos haciendo historia en el cine”.
Los actores
secundarios del reparto, dependiendo de si les necesitaban para
rodar o no, iban y venían regularmente de Las Bahamas. “Era todo
un lujo”, afirma Jonathan Pryce, que interpreta al Gobernador
Weatherby Swann, “porque desde que comenzamos a rodar hice una
obra de teatro en el West End y un musical de Broadway mientras
trabajaba en "Piratas del Caribe". Siempre es agradable volver,
ver a los amigos, estar de visita unos cuantos días o un par de
semanas, y luego volver y seguir trabajando.
“La gente se
alegra mucho cuando llego”, añade Pryce con una sonrisa. “Siento
una gran admiración por el equipo. La mayoría de ellos han
trabajado en las tres películas, y su energía nunca ha
flaqueado, ni tampoco lo ha hecho el entusiasmo y la inventiva
de Gore a lo largo de todo este gran proyecto. Gore siempre
encuentra tiempo para los actores, porque sabe que al final es
en lo que se fija el público. En una película de esta
envergadura y con este éxito, no hay lugar para la
autocomplacencia. Igual que cuando haces un musical no hay lugar
para el cinismo. En 'Piratas del Caribe' nos reímos mucho, pero
cuando estás trabajando, lo haces en serio”.
Aunque
parezca extraño, la última escena que se rodó para “Dead Man’s
Chest” (El cofre del hombre muerto) el 7 de febrero de 2006, fue
la primera aparición de Johnny Depp en la película como el
Capitán Jack Sparrow saliendo de un cofre que acaban de lanzar
al Mar Negro. Fue entonces cuando Gore Verbinski pudo al fin
centrarse en “At World’s End” (En el fin del mundo).
Muchas tomas
de “At World’s End” (En el fin del mundo) están rodadas en el
mar, y además de la Perla Negra y del Holandés Errante, Rick
Heinrichs tuvo que diseñar más barcos para la película. El
Emperatriz y el Hai Peng son barcos juncos chinos, pero los dos
son muy diferentes. El Emperatriz es el barco insignia
minuciosamente decorado del pirata de Singapur, el Capitán Sao
Feng (Chow Yun-Fat), y el Hai Peng es algo mucho más modesto, un
barco junco que realmente parece un barco junco, realizado con
madera decrépita en descomposición y con techo de paja en la
estructura de la cubierta. “Para el Emperatriz, nos basamos en
la idea del Capitán Sao Feng en la forma de un pavo real”,
explica Heinrichs, “por lo que hay elementos que lo reflejan,
como el gran arco de su figura que casi parece abatirse formando
una cola en la popa del barco. Tiene extensiones de las velas a
los lados, que son como plumas que ayudan a impulsar el barco
hacia adelante”. El camarote de Sao Feng en el Emperatriz se
construyó aparte en un Estudio de Walt Disney, con capas de tela
muy sensuales, una gran cantidad de velas que crean una luz
ambiental, y una puerta con forma de media luna.
“Hacer un
barco como el Emperatriz exige mucho trabajo y elaboración”,
afirma Chow Yun-Fat. “El único problema era que como nací en una
familia de granjeros, nunca me había subido a un barco. Así que
cuando me subí en el Emperatriz me mareé en cuanto estuve a
bordo. El barco era muy bonito, pero no tuve ninguna buena
sensación porque estaba demasiado mareado”.
La mitad del
Endeavour, el barco insignia que Lord Cutler Beckett impuso a la
Compañía de las Indias Orientales, se construyó para rodar en la
Isla Grand Bahama, y el resto fue añadido mediante imágenes
generadas por ordenador. El camarote de Beckett en el barco se
construyó en el estudio y su diseño refleja la excelente opinión
que tiene de sí mismo, alguien que está por encima del mundo.
“Hay un aspecto de Beckett que recuerda un poco al Great
Dictator (El Gran Dictador) de Chaplin”, afirma Heinrichs. “Lo
podemos comprobar en el gran globo terráqueo que tiene en su
camarote, así como en el gran mapa del mundo que tiene en su
oficina de Port Royal. En el escritorio del camarote de Beckett
hay barcos en miniatura y mecanismos de navegación que parecen
instrumentos de tortura internacionalmente conocidos. No sólo
tiene al mundo contra la pared, sino que además va a
aplastarlo”.
Pasar tanto
tiempo en el mar, especialmente cuando el otoño empezaba a ser
cada vez más frío y el mar estaba cada vez más picado, hacía
flaquear la entereza hasta de los "Piratas" más duros. “Estás en
un barco durante 10, 12 o incluso 14 horas al día”, señala
Martin Klebba. “No hay forma de escapar para poner tus ideas en
orden. Estás en un barco con unas cien personas, y todos
intentan que la película sea lo mejor posible. Nos ofrecían
muchísima agua y comida, nos traían cajas de menús a los barcos,
pero no puedes controlar la forma en la que te agita el mar. Te
quedas mentalmente agotado, y cuando vuelves al hotel, te
levantas ocho horas más tarde y empiezas de nuevo. Además,
cuando ya estás en la cama por la noche, todo sigue moviéndose.
Es como estar en una montaña rusa”.
“El aspecto
más desagradable de rodar en el mar es que estás acostumbrado
hacer tu trabajo, a sentarte y tal vez tomarte un café y leer un
rato”, añade Kevin R. McNally, que interpreta al lobo marino
Joshamee Gibbs. Cada vez que te sientas en algún sitio de la
Perla Negra, viene alguien y te dice, 'Perdona, tengo que mover
ese cañón', o 'Espera, tengo que echarle un poco de sangre a
este actor'. Así que al final te pasas 10 horas al día dando
vueltas por el barco buscando un sitio donde sentarte. Es
agotador”.
Dos días
antes de que la compañía terminase el trabajo en la Isla Grand
Bahama, finalizando así el rodaje en el Caribe, todo parecía
encajar perfectamente durante el rodaje de una secuencia de “At
World’s End” (En el fin del mundo) en la que los piratas de la
Perla Negra despliegan la Jolly Roger y la elevan por encima de
los mástiles. Un altavoz difundía la fantástica y conmovedora
música de Hans Zimmer, escrita expresamente para esta escena, y
prácticamente todo el equipo acabó con los pelos de punta. Es lo
que muchas personas creen que es hacer un película: es como ver
una película, pero en directo.
Es una frase
muy adecuada, especialmente cuando se describe cómo se fletó la
Perla Blanca, en un yate gigante denominado Super Servant 3,
desde el sur de Florida por el Canal de Panamá hasta Ensenada,
México. Después, la Perla Negra navegó por sí misma hasta Los
Ángeles una vez que el rodaje había finalizado en la Isla de
Grand Bahama el 1 de marzo de 2006, para rodar más tomas de “At
World’s End” (En el fin del mundo) en la zona de Los Ángeles
cuando se retomó el rodaje en agosto, después de la dura
post-producción programada de “Dead Man’s Chest” (El cofre del
hombre muerto), el gran estreno en Disneyland, y el grandioso
éxito a nivel nacional e internacional que cosecharon sus
estrenos. El Holandés Errante, una vez que había terminado sus
obligaciones en la segunda y la tercera película, navegó desde
Freeport hasta el Cayo Castaway, propiedad de Disney en Las
Bahamas, donde ahora ofrece impresionantes experiencias a los
pasajeros de la línea de cruceros de Disney. Para el momento en
el que la compañía se tomó un descanso, ya se había rodado
aproximadamente el 35 por ciento de “At World’s End” (En el fin
del mundo), algo difícil y que presentaba un gran reto. Pero la
compañía aún no había pasado lo peor con respecto a lo que aún
les exigían.
Pero el viaje
aún no había terminado realmente para la compañía. La
reanudación del rodaje de “At World’s End” (En el fin del mundo)
el 3 de octubre de 2006, hizo que la compañía volase hasta los
Salt Flats de Bonneville, en Utah para pasar un par de días de
calor insoportable, con temperaturas que superaban los 38
grados. A pesar de su dureza, esta localización era perfecta
para las escenas en las que el Capitán Jack Sparrow va perdiendo
la cabeza encerrado en la bodega de Davy Jones. Y como era de
esperar, la maldición del mal tiempo persiguió al rodaje hasta
el mismísimo Utah. “Dos días antes de empezar a rodar,
descubrimos que estaban lloviendo a mares”,recuerda Dave
Venghaus, primer ayudante del director. Y añade: “Y cuando
llueve, se convierte en una enorme piscina de agua que lo
refleja todo. Nos asustamos mucho porque queríamos contar con el
elemento seco que caracteriza al desierto. Cuando llegamos allí,
conducimos a través de unos cuantos centímetros de agua hasta
llegar a nuestra localización en las salinas, a unos 6
kilómetros. Pero gracias a Dios, el agua se evaporó con bastante
rapidez y pudimos realizar el trabajo. No me sorprendió nada
porque fuéramos donde fuéramos, el agua nos acompañaba”. Lo
confirma Eric McLeod, el productor ejecutivo: "Rodamos en
agosto, que suele ser el mes más caluroso del año en esa parte
de Utah y durante dos días hubo un palmo de agua, pero cuando
llegamos se había evaporado. Pero si quieres que el tiempo
cambie, sólo tienes que llevarte un plató de "Piratas" y ¡lo
tendrás!”.
El equipo
cambió el calor y la humedad tropical del Caribe por las
condiciones desérticas de los Salt Flats, que se extienden sobre
30.000 acres y que son famosos porque aquí se baten récors de
velocidad en vehículos de todo tipo. Exceptuando un breve viaje
a las playas de Santa María en la costa central de California,
el equipo estuvo cerca de casa durante el rodaje de “En el fin
del mundo”, rodando más secuencias en el maravilloso Holandés
Errante de Rick Heinrichs y en los lujosos camarotes del Capitán
en los platós de los Estudios Walt Disney, y a bordo del Perla
Negra en las aguas de San Pedro y Redondo Beach.
Esto planteó
algunos quebraderos de cabeza, ya que la zona de carga del
muelle de Redondo Beach es un lugar público y como es lógico, el
equipo de rodaje atrajo la atención del público y de los medios.
Cientos de fans se dirigían todos los días al campamento base
para asombro del equipo, acostumbrado a las remotas
localizaciones de St. Vincent, Dominica y Las Bahamas, donde la
gente tenía mejores cosas que hacer que pedir autógrafos a las
estrellas. “Comprendí la magnitud del fenómeno 'Piratas' cuando
asistí al estreno de 'El cofre del hombre muerto' en
Disneyland”,afirma Kevin R. McNally. “Era como ser un Beatle.
Cuando rodamos en Redondo Beach, la gente se volvía loca. Era
increíble. Me siento muy honrado de formar parte de un fenómeno
de estas dimensiones que gusta a tanta gente”.
Paradójicamente, después de rodar en las agitadas aguas del
Caribe y del Atlántico, el equipo se encontró con un mar
embravecido en la costa de Rancho Palos Verdes, que no sólo
hacía zozobrar a la Perla sino también a los estómagos del
reparto y del equipo. Más de un actor famoso o un operario que
trabaja detrás de las bambalinas se mareó y lo pasó bastante mal
aquellos días.
Johnny Depp,
el encantador de masas, después de pasar 12 o 14 horas en el
Perla, se pasaba una hora u hora y media firmando autógrafos y
haciéndose fotos en Redondo Beach con un verdadero ejército de
incondicionales, muchos de los cuales llegaban antes del
amanecer con la esperanza de ver a su héroe, darle la mano o
abrazarlo. “Creo que Johnny es la más grande que existe en este
mundo”,afirma David Bailie, su colega pirata, que ha encarnado
al silencioso Cotton en las tres entregas. “Es un gran señor. La
forma de tratar a todo el mundo... y sobre todo a su público, es
una verdadera maravilla. Trabajé con Laurence Olivier en los
años sesenta cuando estaba en el Teatro Nacional. Nunca se
distanciaba de su público. Siempre era educado y amable con
todos y reconocía que les debía todo. Y Johnny se comporta de la
misma forma”.
Después el
equipo de rodaje volvió a sus coches, a sus furgonetas y a sus
caravanas y se dirigió al norte, al Rancho Guadalupe Dunes en la
maravillosa costa central de California para rodar escenas en la
playa en las que participaban los cuatro protagonistas: Depp,
Rush, Bloom y Knightley. Esta zona tiene su propia historia ya
que aquí se han rodado muchas películas, incluyendo la versión
de "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille en 1923. Algunos
platós se enterraron hace 80 años, y ahora resurgen de las dunas
construcciones de madera y escayola como testimonio mudo de la
historia de Hollywood. Sin embargo, a diferencia de DeMille y su
equipo, Bruckheimer, Verbinski y compañía no dejaron ningún tipo
de basura tras de sí, y lo dejaron todo tal y como lo
encontraron.
4.
La Corte Brethren
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Piratas del Caribe: En el fin del mundo" - Copyright ©
2007 Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Distribuida
en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Piratas del Caribe: En el fin del mundo"
Añade esta película a tus películas favoritas
Opina
sobre esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
esta película a un amigo
|