CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Cierto, reconozco que "Piratas del Caribe: La maldición
de la Perla Negra"
no era una película perfecta, pero, ateniéndonos a sus
pretensiones, esto es, hacer pasar un buen rato al espectador,
no hay duda de que cumplía con creces sus objetivos. Su secuela,
sin embargo, fue un absoluto chasco, si bien es cierto que
recaudó unos impresionantes 1.065 millones de dólares en todo el
mundo, 400 más que su predecesora, de ahí la expectación que ha
generado "Piratas del Caribe: En el fin del mundo", el
largometraje con el que, en teoría, concluye esta saga (o al
menos una parte de la historia de la misma, porque a estas
alturas nadie duda de que se rodarán nuevas entregas de tan
lucrativa franquicia).
Una de las mejores escenas de
"Piratas del Caribe: El Cofre del
Hombre Muerto"
era aquélla con la que precisamente se cerraba el filme,
recuperando a un capitán Barbossa al que todos habíamos dado por
perdido en la cinta que dio origen a la serie (seamos francos,
la heroica muerte de Jack Sparrow era algo que nos dejaba
completamente indiferentes, pues era sabido que aparecería en su
continuación). Ahora bien, dicho epílogo también nos traía a la
cabeza una pregunta a la que voy a responder a continuación:
¿cuánto tiempo pierden los responsables de esta superproducción
en contarnos la forma en la que Sparrow vuelve a convertirse en
el protagonista de esta aventura?
Media hora. En efecto, treinta
minutos son los que se utilizan para, no sólo explicarnos cómo
Barbossa, Will y Elizabeth se hacen con las cartas de navegación
que les llevarán al reino de Jones, lugar en el que se encuentra
atrapado Sparrow, sino también para indicarnos por qué
derroteros transcurrirá la historia en esta ocasión. Lord Cutler
Beckett controla el Holandés Errante y, gracias a ello, la
Compañía de las Indias Orientales puede quitarse de en medio a
sus enemigos. Para combatirle, Barbossa planea reunir a los
piratas más importantes de todos los mares para que, una vez
juntos, despierten un mal que encerraron tiempo atrás y que les
puede ayudar a derrotar a Davy Jones.
"Piratas del Caribe: En el fin
del mundo" es una película decepcionante, un título que nos
cuenta un relato supuestamente enrevesado, ya que dicho
enmarañamiento en realidad resulta falso y artificioso. Así, los
guionistas introducen nuevas intrigas y tramas pero, a la vez,
dan respuesta con premura y sin convicción a los múltiples
interrogantes que permanecían abiertos desde el anterior
capítulo o que se destapan en esta última entrega.
Ted Elliott
y
Terry Rossio
recurren al desbarajuste y a la aglomeración para hacernos creer
que nos están contando una historia compleja, cuando en realidad
estamos presenciando un largometraje inflado cuyo desarrollo nos
deja del todo insatisfechos.
El filme carece de la fuerza y
de la pasión necesarias como para que nos enganche, faltándole
esa cohesión que poseen todas las películas cuyo inicio, nudo y
desenlace están claramente delimitados. No, aquí de lo que se
trata es de confeccionar una serie de fragmentos tan dispares
como la primera aparición de Jack Sparrow, donde a ratos uno
cree estar viendo una cinta experimental, o la ruidosa reunión
de los piratas, la excusa perfecta para añadir unos cuantos
chistes y permitir que
Keith Richards
realice su cacareado cameo. Además, quien espere
encontrarse con un apabullante espectáculo de acción se sentirá
muy frustrado, puesto que las peleas son escasas y la batalla
final no es tan deslumbrante como cabría esperar en un título de
estas características.
El romance entre Will y
Elizabeth rechina más que nunca, los cambios de comportamiento
de los personajes resultan ridículos, las sorpresas y
los giros del relato únicamente generan indiferencia
y, finalmente, nos sobrarían
unos cuantos dedos de las manos para contar las ocasiones en las
que las humoradas que se incluyen en el libreto nos hacen reír.
Cierto que técnicamente es un largometraje cuidado, pero sus
efectos especiales no aportan nada nuevo con respecto a otras
producciones (al menos la omnipresente música de
Hans Zimmer
ha mejorado si la comparamos con la de su antecesora).
Aunque
Johnny Depp
vuelve a ser la estrella de esta saga, ciertamente el resto de
los principales intérpretes del filme no sólo se limitan a
acompañar a este ahora exitoso actor. Así, la presencia de
Geoffrey Rush
en la pantalla es amplia, algo
que es de agradecer, mientras que los personajes a los que dan
vida Orlando Bloom
y Keira Knightley
también tienen su importancia, aunque es obvio que éstos no
poseen el carisma que sí se percibe en sus compañeros de
reparto. Bill Nighy,
a quien por fin le vemos el rostro,
Stellan Skarsgård,
Jack Davenport,
Naomie Harris,
Tom Hollander
y Jonathan Pryce
completan un elenco en el que, desafortunadamente, no se
aprovecha como debiera a
Chow Yun Fat.
En resumen, "Piratas del
Caribe: En el fin del mundo" es una
película excesivamente larga que carece de una trama
sólida e interesante y
que no ofrece esa vistosidad que el público esperaba de ella,
siendo escasas las secuencias de acción que se desparraman a lo
largo de su metraje. Por otro lado, tampoco supone la conclusión
de una trilogía, siendo evidente que sus productores confían que
de nuevo surquemos los mares con algunos de sus protagonistas.
Esperemos que, teniendo en cuenta los resultados artísticos de
esta propuesta, se abstengan de invitarnos a tan innecesaria
travesía.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Piratas del Caribe: En el fin del mundo" - Copyright ©
2007 Walt Disney Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Fotos por
Peter Mountain y Stephen Vaughan. Distribuida
en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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