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RECORTES DE MI VIDA
(Running with scissors)


cartel
Dirección: Ryan Murphy.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 116 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Annette Bening (Deirdre Burroughs), Brian Cox (Dr. Finch), Gwyneth Paltrow (Hope Finch), Joseph Fiennes (Neil Bookman), Evan Rachel Wood (Natalie Finch), Alec Baldwin (Norman Burroughs), Jill Clayburgh (Agnes Finch), Joseph Cross (Augusten Burroughs), Kristin Chenoweth (Fern Stewart), Gabrielle Union (Dorothy).
Guión: Ryan Murphy; basado en las memorias personales de Augusten Burroughs.
Producción: Ryan Murphy, Dede Gardner, Brad Pitt y Brad Grey.
Música: James S. Levine.
Fotografía:
Christopher Baffa.
Montaje: Byron Smith.
Diseño de producción: Richard Sherman.
Vestuario: Lou Eyrich.
Estreno en USA: 27 Octubre 2006.
Estreno en España: 26 Enero 2007.

CÓMO SE HIZO "RECORTES DE MI VIDA"
Notas de producción © 2006 Sony Pictures

2. El reparto

  Mientras escribía, Ryan Murphy intentaba evitar la tentación de imaginar ningún actor en particular para los papeles que estaba creando. “Quería que los personajes fueran gente por sí mismos”, explica. Pero una vez que terminó el guión, Murphy y Burroughs se divirtieron sentándose y sacando una lista de su reparto “de ensueño”. Asombrosamente, todos los actores del cartel dijeron que sí al final. Murphy sabía que no había papeles fáciles en el bombo. Sin excepción, todos los personajes de la película están llenos de emociones irritantes, contradicciones flagrantes y problemas muy profundos —por lo que necesitarían actores muy consumados capaces de encarnar lo bueno y lo malo al mismo tiempo, con un tono cómico y con un realismo detallado. “A menudo los personajes son buenos o malos, pero en esta historia son ambas cosas. Creo que a los actores les encanta interpretar eso porque supone un gran reto. Pero también sabía que tenía que estar preparado cuando conociera a estos actores”, dice. “Les llamé a todos y les pedí una cita. Luego les dije porqué pensaba que eran perfectos, porqué no podían decepcionarme y porqué no aceptaría un no por respuesta. El hecho de que fuera capaz de convencer a este grupo de gente con tanto talento cuyo trabajo idolatro desde hace mucho tiempo para que estuvieran en mi primera película fue asombroso".

 

  La productora Dede Gardner cree que fue la pasión y el fantástico guión de Murphy lo que llevó al grupo a aceptar trabajar en la primera película del director. “El talento de Ryan es innegable pero nunca había dirigido una película”, dice. “Su carta de presentación tenía que ser el guión y las palabras escritas que definen los papeles. Todos los personajes tienen muchas dimensiones —un comienzo, una mitad y un final. El guión abrió la puerta a los actores y luego Ryan los hizo pasar”.

  Para Ryan Murphy, uno de los personajes más importantes de la película siempre fue Deirdre Burroughs, que no sólo provoca los acontecimientos de la historia sino que se muestra como una mujer de su época profundamente complicada y fascinante bajo sus, a menudo, dolorosamente divertidas palabras y acciones. Empieza la película como co-conspiradora y confidente de Augusten pero, sacudida por salvajes cambios de humor bipolares y un anhelo insaciable de éxito artístico, lo abandonará más adelante en una traición que él tardará muchos años en poder perdonar.

  De algún modo, Murphy vio a Deirdre como una mamá típica de los 70, confusas y divididas entre sus papeles de matriarcas autosuficientes y los sueños feministas de “auto actualización de la sociedad”. También la veía como el tipo más trágico de artista —el tipo de artista cuyo trabajo nunca llega a las altas cotas de sus ambiciones. Aún así Deirdre también era víctima de su propia química desordenada, era una mujer que trataba desesperadamente de sobrevivir a un paisaje interno de desilusiones fuera de control.

  Murphy comprendió que necesitaría una actriz extraordinariamente versátil para conseguir esa particular mezcla de humor, enfermedades, psicosis y corazón roto de Deirdre —y es por eso que la nominada a múltiples Oscars, Annette Bening fue una de las primeras actrices contratada para la película.

  “Tienes que ser capaz de sentir empatía por Deirdre, un personaje que no siempre cae muy simpático”, explica Murphy. "Annette, que ha querido hacer una película sobre enfermedades mentales desde hace muchos años, era capaz de eso. Ese es su don. El suyo es uno de los retratos más desgarradores que he visto sobre la enfermedad mental. Era muy específica y estaba muy preparada. Investigó mucho y habló con muchas autoridades. Sabía cómo hablaría alguien de una droga, cómo debía arrastrar las palabras, dónde su enfoque debía desaparecer ligeramente. Se aseguró de que siempre contara la verdad".

  Murphy admiraba especialmente la buena disposición de Bening para asumir muchos riesgos interpretando a una madre que finalmente abandona a su hijo y lo coloca en una posición peligrosa. “Era muy importante para Annette que, aunque no estuvieses de acuerdo con lo que hizo Deirdre, comprendieras porqué lo hizo”, dice el director. “Trabajamos muy duro para presentar ambas caras del personaje porque si no estaba cuidadosamente modulado, podría convertirse en una Medea de hoy en día. Annette hizo una actuación realmente atrevida y se lanzó a tope. No muchas actrices estarían dispuestas a ser expuestas, desnudadas o colocadas en la palestra así".

  Bening se hizo fan del guión inmediatamente. “Lo que me encantó es que es la historia de alguien que no sólo vivió una experiencia terrible, sino que vivió para contar la historia con ingenio, inteligencia y comprensión", dice. "Lo que realmente me conmovió es que Augusten fuera capaz de enfrentarse a su pasado y seguir adelante”.

  Bening enseguida vio a Deirdre, a pesar de su desastroso paso por la maternidad, a través de un kaleidoscopio. “Creo que es una mujer con mucha pasión que quiere a su hijo pero que también tiene que luchar contra el estar muy enferma", observa. "Es una mujer perdida en la búsqueda de algo en su interior. También es una gran diva, llena de humor, energía e inteligencia —una mujer muy compleja”.

  Pero aunque Bening encontró intrigante la vida interior de Deirdre, no excusa sus acciones, que trajeron muchos problemas a la vida de su hijo. “Siento empatía por ella, pero eso no significa que la historia le tenga cariño”, anota. “Toma muchas elecciones que, como mínimo, son muy destructivas. Creo que quería mucho a su hijo —pero también empezó a verlo como alguien que le impedía expresarse, sexual y creativamente”.

  En su incesante deseo de libertad y expresión, Bening también vio a Deirdre como un producto de la América de los 70. "La historia tiene lugar en medio del Movimiento Feminista cuando se estaba produciendo un gran cambio y creo que tiene mucho que ver con la propia búsqueda de Deirdre por descubrirse a si misma”, comenta la actriz. “Deseaba ser liberada de su vida doméstica, romper con todo y ser libre para escribir. Creo que para mucha gente que siente la llamada creativa, que siente que hay algo dentro de ellos que necesita salir, escribir, pintar o cantar, es como el oxígeno. Deirdre sentía que necesitaba eso para sobrevivir".

  Para profundizar aún más en la psique rota de Deirdre, Bening no sólo consultó a expertos en psiquiatría sino que tuvo muchas conversaciones intensas con Augusten Burroughs sobre la vida a la sombra de los movimientos del péndulo de su madre. “Me resultó de mucha ayuda y además fue muy conciso”, dice. “Tiene una gran memoria para los detalles”.

  Burroughs estaba igualmente impresionado con Bening. “Las preguntas que hacía no eran del tipo ‘¿cómo se reía tu madre?' Nunca hacía preguntas como esa. Hacía preguntas de historia, sobre las relaciones y la cotidianeidad de la familia, sobre esperanzas y sueños e incluso sobre lo que significa una familia. Eso preguntaba”.

  Finalmente, Bening llegó a ver a su personaje como una persona problemática que, sin embargo, transmitió algo más que los genes de la excentricidad a Augusten. “Deirdre cometió muchos errores criando a su hijo, pero también creo que tenía el truco para sobrevivir dentro de ella misma”, dice Bening, “Y esa debe de ser la gran cualidad que transmitió a su hijo porque Augusten se convirtió en un superviviente increíble”.

  Encontrar a un joven actor para interpretar a Augusten Burroughs se convertiría en una de las cosas más importantes de la producción. Ryan Murphy empezó a buscar a alguien que pudiera encarnar el contraste entre el ingenio oscuro y el espíritu optimista del narrador de la película —el chico ingenuo con sueños de ser peluquero que se ve empujado al caos sexual, emocional y familiar— y que además fuera un actor que también pudiera hacer suyo el papel. "Sobre todo necesitaba a alguien que hiciera que la gente se preocupara por él, porque el público tenía que seguir a Augusten sin dudar de estos acontecimientos increíbles", anota Murphy.

  Murphy hizo audiciones para este papel, y en una de ellas llegó Joe Cross, un chico de 18 años que hizo su primera aparición en una película cuando era un niño en “Wide Awake”, de M. Night Shyamalan y ha continuado con una carrera prometedora. “Joe Cross fue la única persona que leyó el papel y me hizo llorar”, recuerda el director. Dede Gardner añade: “Joe era tan vulnerable y tan real que le cogías cariño inmediatamente. Te permitía sentir las emociones de Augusten y al mismo tiempo te hacía reír por la absurda situación en la que se encuentra este pobre niño”.

  Cross acababa de empezar su primer año en el Trinity College en Connecticut cuando recibió el guión. No se acostó hasta que lo terminó a las tres de la mañana y estaba completamente fascinado por el papel de Augusten. “Pensé que era uno de los mejores papeles para alguien de mi edad que había visto nunca”, dice. “Pero también daba un poco de miedo porque sabía que quería ser justo con él y con el guión".

  Ryan Murphy planteó la dura cuestión a Cross de cómo pretendía hacer eso. "Cuando me reuní por primera vez con Ryan, me preguntó que tenía yo en común con Augusten, ¿cómo iba a ser capaz de comprenderlo?”, recuerda Cross. “Era una gran pregunta. Lo primero, yo no soy gay y me he criado con unos padres que me cuidaban, me querían y me apoyaban. Pero, acababa de pasar mi primer semestre fuera en la universidad y había sido duro estar lejos de mi familia y de mis mejores amigos por primera vez. Hice la comparación de que la universidad es un lugar muy caótico con mucha gente extraña —como en la casa de Finch— y al mismo tiempo estás completamente solo”.

  Una vez dentro, Cross afrontó las enormes tareas que suponía aceptar este personaje con una transformación de 180 grados, desde un niño horrorizado y reprimido hasta un superviviente de un montón de problemas devastadores de la vida cargado de humor. “Augusten cambia drásticamente”, anota. “Al principio de la película él sólo es un niño inocente, pero entonces tiene que tratar con todas estas situaciones de adulto: la psicosis de su madre, el alcoholismo de su padre, la separación de ambos, que los Finch se involucren en su vida y luego, su relación con Neil Bookman. Lo interesante es que Augusten es alguien que ansía la normalidad, se mueve dentro de una auténtica locura y debe buscar el modo de escapar”.

  Cross empezó reuniéndose durante mucho tiempo con el Augusten Burroughs crecido, que abiertamente compartió su perspectiva más íntima con el actor. “Realmente intenté explicar a Joe de donde venía", recuerda Burroughs, "que yo era muy tímido y estaba un poco neura y preocupado por mi pelo y por si mi bonita ropa de poliéster cogía pelusas —y luego llegué a casa de los Finch y me di cuenta de que se trataba de nadar o morir. Si quería sobrevivir, tenía que aceptar lo que me rodeaba".

  Para estar todavía más preparado para el papel, Cross también tenía que investigar los años 70, una época en la que el actor ni siquiera había nacido. “Vi vídeos de programas como ‘Johnny Carson’ y ‘Sonny and Cher’ y hojeé libros de la moda de los 70 para comprender mejor la sensación de los tiempos”, dice.

  Para prepararse psicológicamente para el papel, Cross exploró todas las intrincadas relaciones que tenía su personaje con su familia biológica y su familia “adoptiva”. En el centro de la vida de Augusten y de los interminables traumas está su madre, Deirdre —y no sabe cómo sacudirse su profunda influencia sea lo que sea que haga para poder seguir adelante. “La relación de Augusten con Deirdre es realmente interesante porque siempre le pone las cosas difíciles, lo rechaza y no es la madre que él quiere o necesita —aún así siempre vuelve con ella”, dice Cross. “La quiere incondicionalmente, pero al final se ve obligado a aceptar que ella nunca va a estar ahí para él y que tiene que seguir. Y aunque sea difícil de imaginar... yo creo realmente que llega a perdonarla”.

  Mientras tanto, buscando desesperadamente a alguien que llene el hueco que ha dejado su madre, Augusten lo encuentra en el más extraño de los lugares: en Agnes Finch, la mujer glotona y con aversión a la limpieza del psiquiatra de su madre. A pesar de su misteriosa forma de actuar, es Agnes la que da a Augusten la esperanza por el futuro, advirtiéndolo de que los "sueños pueden ayudarte a superar los malos momentos". "Sorprendentemente, creo que Agnes acaba siendo la madre que Augusten no tiene", reconoce Cross. "Ella y Augusten forman un vínculo, y cuando le regala el preciado Manual de Cosmética, es lo más desinteresado que nadie ha hecho por él desde hace mucho tiempo — o desde siempre. El hecho de que a alguien le interese ayudarlo a conseguir sus sueños es algo muy importante para él".

  En el interior del extraño santuario del hogar de los Finch, Augusten también se encuentra atraído por dos de los miembros más extraños de la familia: Natalie, la hija adolescente de vocabulario brusco y amante de la música disco, que se convierte en su mejor amiga, y el perturbado aunque atractivo Neil Bookman, que seduce a un Augusten adolescente. Para Cross, la relación cuando era menor de edad de Augusten con Bookman el pedófilo es uno de los aspectos más estremecedores de su mayoría de edad. Tal y como lo Ryan Murphy lo escribió, su inquietante alianza no es blanca y negra, sino que está llena de comportamientos claramente inmorales y conexiones emocionales legítimas.

  “Bookman es un personaje muy trágico”, observa Joe Cross. “Creo que él es probablemente la persona más solitaria de la historia. Todo el mundo ha apartado a Bookman. Pero de un modo muy retorcido, creo que se convierte en otra figura paterna para Augusten, el único adulto en el que puede confiar. Augusten compadece a Bookman y se queja a Finch por sus problemas. Bookman le da la atención que nadie más le da. Es agridulce porque cuando Augusten se da cuenta de que realmente quiere a Bookman, éste se ha ido y no hay forma de encontrarlo. Bookman nunca llega a saber esa información que le hubiera hecho tan feliz”.

  Para toda la locura que tiene que soportar ese joven Augusten, y para todos sus roces con el sexo, las drogas y la enfermedad mental antes de que hubiera tenido tiempo para madurar, Joe Cross quería asegurarse de que el personaje nunca se viera desde la perspectiva de un “pobre de mí” —algo que cree que es la clave para comprender lo conmovedor del Augusten Burroughs real y del personaje de pantalla. “No quería que pareciera que Augusten se siente como una víctima o que se compadece, porque no lo hace”, dice Cross. “Es una persona muy fuerte y creo que su historia trata la idea de que si eres capaz de perdonar también eres capaz de sobrevivir y soportar las cosas más inverosímiles”.

  Esta película cuenta la historia de Augusten Burroughs cuando sólo es un adolescente, cuando su madre lo abandona al cuidado de su psiquiatra, el Dr. Finch. Enviado a vivir en la tambaleante casa rosa victoriana de los Finch, Augusten es empujado a un mundo donde los árboles de Navidad siguen ahí en verano, los platos están sucios, el Valium es la respuesta a la mayoría de los problemas y jugar con máquinas de electroshock es una forma de que los niños se entretengan.

  Y además, nadie en la casa de los Finch es lo que parece a primera vista. Esto es particularmente cierto en el caso del Dr. Finch, el peculiar psiquiatra que aparece misteriosamente por primera vez en la vida de Augusten en mitad de la noche, dispuesto a solucionar una de las peleas violentas entre sus padres —y que finalmente se convierte en su padre adoptivo, para desgracia de Augusten. Aunque Augusten teme que el Dr. Finch esté incluso más loco que su madre, también descubre que hay muchas caras en este complicado hombre —desde las más extrañamente escatológicas hasta las más filosóficas.

  Cuando escribía el guión, Ryan Murphy colaboró con Augusten Burroughs para darle dimensiones adicionales al Dr. Finch. Cuando llegó el momento de hacer el casting, Murphy pensó que sólo había un hombre que podría dar vida a este retrato con múltiples capas: Brian Cox, el prolífico actor escocés ganador de un premio Emmy, que ha recibido aclamaciones por sus papeles memorables en cine, televisión y teatro, y más recientemente en películas como “Adaptation”, de Spike Jonze y “Match Point”, de Woody Allen.

  Cox se sintió inmediatamente atraído por el guión de Murphy. “Este fue uno de los mejores guiones que he leído en mucho, mucho tiempo”, dice. “Es muy rico. También creo que el viaje de Augusten, aunque más extremo que la mayoría, es parecido al que pasan muchos niños —teniendo que enfrentarse a la locura de los adultos, la locura de las estructuras de la sociedad o de la falta de estructuras, y sobrevivir de algún modo”.

  Comenzó la preparación con largas conversaciones con Augusten Burroughs sobre cómo planeaba enfocar al Dr. Finch. “Hablamos sobre cómo los Finch eran excéntricos aunque en ningún modo malos”, dice. “Comprendí que Augusten tiene mucho afecto a todos estos personajes. Él no los juzga. Sus acciones eran extremas pero sus intenciones era otra cosa —y eso es lo que los hace tan conmovedores”.

  Cox también se familiarizó con los métodos psicoterapéuticos anti-culturales de Finch. Empezó a comprender que su personaje, al igual que Deirdre Burroughs, era sobre todo un producto de la época. "Eran los 70, cuando América estaba saliendo del amor libre, el movimiento hippie, la época de Timothy Leary, cuando se probaba la sensibilidad humana de todas las formas posibles", anota. "Aparecieron toda clase de extraños y locos movimientos terapéuticos —terapia primaria, terapia de gritos— tratando de ver si había un botón que pudieran apretar para liberar a la gente. Finch era parte de eso. Representa la idea de que no hay tabúes, que todo el mundo debe sentirse libre —estaba en la nueva ola de la psiquiatría que creía en que todo vale. Pero, por supuesto, cuando no existen los tabúes la gente no sabe que hacer ni lo lejos que puede ir, y las cosas empiezan a venirse abajo, como pasa en casa de los Finch”.

  Para Cox, que cree que el médico quiere ayudar legítimamente, es especialmente intrigante la filosofía de Finch hacia Deirdre. “Ve a las mujeres como Deirdre como si estuvieran entrando en un mundo que no está preparado para ellas y que las hace volverse locas", explica el actor. "Y deben ser ayudadas de algún, hay que guiarlas y darles los medios para superarlo".

  En el escenario, Cox se convirtió en el líder carismático aunque profundamente dolido que mantiene a toda su familia, además de sus pacientes, con un extraño encanto. Todos los actores se quedaron fascinados por él. "Era un gran privilegio verlo dando vida de un modo tan completo a este personaje”, dice Dede Gardner. “Es realmente imposible imaginarse a nadie más interpretando este papel”.

  Aunque el Dr. Finch se convierte en el padre en funciones de Burroughs, es el hijo adoptivo de Finch, Neil Bookman, el que lo empuja aún más al precipicio de la edad adulta empezando una relación sexual con el todavía confuso adolescente. Bookman es uno de los personajes clave de la historia, aunque los cineastas sabían que a causa de su controvertida naturaleza sería muy difícil conseguir al actor adecuado. Interpretar a un hombre desesperadamente solo con tendencia a la ira, la depresión y la pedofilia sería un riesgo enorme para cualquier actor. Aun así era un riesgo que Joseph Fiennes —el actor británico con aclamados papeles como Will Shakespeare en "Shakespeare in Love" y Bassanio en "El Mercader de Venecia" de Michael Radford— estaba dispuesto a asumir. Fiennes no estaba tan asustado por el personaje como lo por afrontar el desafío de hacer un Bookman completamente real.

  “Neil Bookman es, probablemente, uno de los papeles más difíciles con los que me he encontrado —lo que para mí era inspirador”, explica Fiennes. “Pensé que el guión era completamente deslumbrante —original, muy difícil y peculiar, pero también muy divertido”.

  Para meterse realmente en el mundo de Bookman, Fiennes tenía que intentar analizarlo sin juzgar sus actos. “La clave era tratar de entender realmente a Bookman, su enfermedad y su sexualidad. Tenía que hacerlo humano y no un monstruo de cartón”, dice. Pero no fue fácil. Fiennes continúa: “Pensé que era detestable por lo que Bookman hizo pasar al joven Augusten —y comprender la naturaleza y las razones de su relación se convirtió en un gran desafío como actor. El público tiene que entender mediante la actuación que también había un amor genuino entre los dos".

  Fiennes llegó a ver a Bookman como poseído por la necesidad de proteger a Augusten —aunque sus buenas intenciones encubran una maligna atracción sexual. "Creo que Neil cree que Augusten es una especie de inocente que han traído a la familia Finch —y él ya sabe cómo es Finch y cómo es su familia. Quiere ayudar a Augusten, pero la ironía es que se convierte en una de las personas que interrumpe su niñez y le arrebata la inocencia”, resume Fiennes.

  La joven hija Natalie también trata de guiar a Augusten por la locura de la familia Finch, y engalanada con sus pantalones supercortos y sus zapatos de plataforma, intenta convertir al meticuloso e introvertido Augusten en un espíritu libre. Los cineastas se pusieron a buscar una joven actriz muy especial para que interpretase el papel. Cuando vieron a Evan Rachel Wood, de 17 años, que llamó la atención con su aguda interpretación en el éxito independiente, “Thirteen”, supieron que era la elección perfecta para la extraña mezcla de vivacidad, secretismo y miedo a independizarse de Natalie.

  “Evan tenía la fiereza que Natalie necesitaba”, explica Gardner. “Augusten no es fiero en absoluto y en ese momento de su vida necesitaba a alguien que fuera capaz de tumbarlo. La Natalie de Evans lo hace sin evasivas y sin dudas. Evan tiene una gran reserva de emociones reales en su núcleo y deja que salgan a la luz en el papel; es algo asombroso dado lo joven que es. Al final, ella y Joe Cross tenían una maravillosa química juntos”.

  Wood respondió inicialmente a las emociones crudas y sin filtrar del guión de Ryan Murphy. “Me encantan los guiones brutalmente honestos y me encanta el material que no había sido visto antes, y realmente no creo que nadie haya visto nunca una historia como esta", dice.

  También sintió una afinidad con Natalie, a la que ve como atrapada entre la devoción a su familia, no importa lo locos que estén, y la ardiente necesidad de forjar su propia identidad. “Sorprendentemente, Natalie es la más realista de los Finch, lo que es decir mucho considerando a esa familia”, ríe Wood. El sueño de Natalie es ir a la universidad pero cree que su familia es demasiado rara para que se convierta en realidad. Es extremadamente leal a su padre hasta un nivel enfermizo. Se siente obligada a mantenerse junto a él aunque haya cogido el dinero de la universidad y se lo haya dado a Hacienda para salvar su casa. Bajo todo eso, creo que se siente completamente inútil y desesperada".

  Es Augusten el que lleva un rayo de esperanza a Natalie, y viceversa. “Realmente congeniaron y se convirtieron en los mejores amigos, porque creo que cuando están juntos sienten que van a estar bien”, observa. “No creo que ninguno de ellos haya tenido antes a alguien que realmente los haya apoyado en quienes son, así que, cuando se conocen, es algo muy poderoso”.

  Para Wood, era particularmente emocionante reunirse con un reparto tan consumado para representar a los Finch —incluida la ganadora de un Oscar Gwyneth Paltrow, que interpreta a Hope, la hermana de Natalie, una joven profundamente fatalista que toma las decisiones clave de su vida eligiendo palabras al azar en la Biblia. “Realmente sentí que no se podía haber hecho un casting mejor para esta película”, dice Wood. “Todo el mundo es perfecto para su papel. Creo que el público realmente se emocionará porque hay muchas grandes actuaciones en esta película”.

  Una de las actuaciones más conmovedoras de la película es la de Agnes Finch, la matriarca aparentemente indiferente que de alguna manera consigue convertirse en una madre que quiere profundamente a Augusten cuando éste más lo necesita. El papel lo interpreta la nominada en dos ocasiones al premio de la Academia, Jill Clayburgh, que se volvió a reunir con Ryan Murphy después de trabajar con él en “Nip/Tuck”. “Ni siquiera había leído el guión aún pero Ryan siguió diciendo ‘Quiero que seas Agnes’”, recuerda Clayburgh. “Y estaba encantada cuando por fin vi el guión porque es una historia asombrosa y ella es un personaje muy interesante y conmovedor”.

  Como se interpreta en la película, la oprimida Agnes pasa sus días sentada en el sofá, comiendo galletas de perro y viendo viejas películas en blanco y negro. Pero también hay otra parte de la historia.

  “Parece que Agnes ha perdido el norte, que ha perdido el control de las cosas”, dice Clayburgh. “La vida es demasiado para ella. Aún en su desesperación y su tristeza, forja una relación muy tierna con Augusten, que la ayuda tanto como ella a él. Creo que ella es una especie de centro emocional de la película —tan torcida como su mundo, hay una dulzura y una amabilidad en ella que la hacen muy conmovedora”.

  Sus improvisadas conversaciones con Augusten Burroughs fueron clave para la interpretación de Clayburgh. “Cuando hablé con Augusten, él empezó a hablar de Agnes de un modo muy profundo", recuerda. "Era muy interesante. Decía: 'No había pensado en esto en años...' y de repente se acordaba de detalles que me ayudaron mucho a definirla. Agnes sufre una metamorfosis en la película, porque en medio de esta pesadilla de menosprecio y falta de atención, Augusten deja que lo quiera, y él por su parte, la quiere a ella”.

  Para el papel de Norman, el padre de Augusten, cuya salida de la familia Burroughs precipita una devastadora cadena de acontecimientos para su hijo, Ryan Murphy pensó inmediatamente en Alec Baldwin, con el que había trabajado en un episodio de “Nip/Tuck”. Fue la capacidad camaleónica de Baldwin de desaparecer dentro de sus personajes, sean lo complejos que sean, —un talento que recientemente le supuso una nominación al premio de la Academia por su actuación en “The Cooler”, además de nominaciones al Emmy y al Globo de Oro por la versión de “Un Tranvía Llamado Deseo”— lo que atrajo a Murphy.

  Para Baldwin, el desafío estaba en dar vida a un hombre que a primera vista es un espectáculo de terror. “Es un profesor alcohólico y autodestructivo que es infeliz y está desconectado de su familia”, resume Baldwin. Aun así, Baldwin también vio la punzante agonía del alma del personaje. “Norman está en un lugar estancado en su matrimonio y como padre, lo que es realmente trágico. Creo que es uno de los lugares más dolorosos donde se puede estar en la vida —cuando tu matrimonio es tan tóxico y corrosivo que abandonas a tus hijos para escapar de él”.

  Baldwin también se sintió atraído por la oportunidad de trabajar con Annette Bening. "El suyo es un papel muy difícil y nadie se desmorona mejor en cine que Annette. Ella es la mejor creando un contexto psicológico muy real y es muy convincente en el papel de Deirdre porque en su actuación hay una parte dulce y otra agria. No estaba tan loca, ni era tan difícil ni tan intensa —también es encantadora, divertida y apasionada. Las escenas que tuve con ella fueron notables", dice Baldwin.

  Para Ryan Murphy fue la combinación de habilidad y pasión de todo el reparto lo que creó una especie de atmósfera cargada en el escenario —una atmósfera que parecía dar vida a la electricidad emocional que define la vida de los Burroughs y la de los Finch. Él dice: “Me sentí muy afortunado por tener actores de primera clase y me gustó dejarlos libres con el material y verlos actuar para comprobar que hacían con él. Era fantástico".

  Continúa: “Era una película muy difícil de hacer, pero también producía mucha satisfacción. Creo que es extraño cuando todo el mundo ve un proyecto casi de la misma manera, pero todos los actores que contratamos lo hicieron. Nos reímos mucho, aunque la historia podía ser oscura en algunas ocasiones. Supongo que sólo en esta película puedes hacer una escena con dos adolescentes jugando con un aparato de terapia de electroshock y pensar que es uno de los momentos de mayor calma".

3. El diseño >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Recortes de mi vida" - Copyright © 2006 Plan B Entertainment. Fotos por Suzanne Tenner. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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