CÓMO SE HIZO "TERESA: EL
CUERPO DE CRISTO"
Notas de producción © 2007 Azeta Cinema
1. Contexto histórico
Siglo XVI. España. Corren
tiempos gloriosos para un tiempo y un país. Mientras en el resto
del Viejo Continente reinaba todavía un sistema político feudal,
España es el primer país de Europa que realiza su unidad
territorial, inventa la nueva institución del Estado moderno y
establece el primer imperio colonial. La historia de España en
el siglo XVI es la lucha por la unidad religiosa guiada por un
idealismo que a la vez desangró y empobreció al país. En una
época en la que los hombres se consideraban un instrumento de
Dios y su lucha era una lucha sagrada por el mantenimiento de
una religión amenazada por dentro y por fuera, una mujer se
atrevió a desafiar esas glorias con una valentía y un carisma
que no se había conocido antes.
Doña Teresa de Cepeda y
Ahumada (Ávila, 1515 - Alba de Tormes, 1582) fundó en 1562 la
orden de las Carmelitas Descalzas y su primer monasterio, el de
San José, en Ávila. Hasta su muerte fundó 12 conventos más por
toda España. Su vida y su obra provocaron agrias polémicas en el
seno de la iglesia y fue perseguida por la Santa Inquisición en
más de una ocasión. En 1622, cuarenta años después de su muerte,
fue canonizada y en 1970 el Papa Pablo VI la proclamó Doctora de
la Iglesia convirtiéndose en la primera mujer de la historia en
alcanzar dicho título. Hoy la Orden que ella fundó cuenta con
más de 14.000 carmelitas descalzas y 835 conventos por todo el
mundo. Su obra literaria es una de las más altas expresiones del
misticismo y cumbre de la lírica española del Siglo de Oro.
2. Entrevista al director Ray
Loriga
Nacido en Madrid en 1967, el
escritor y cineasta Ray Loriga comienza muy joven a publicar
relatos en revistas underground como “El canto de la
tripulación”. A los 25 años publica su primer libro iniciando
una carrera literaria que le convierte en uno de los mejores
referentes de la literatura española de los años 90 e incluye
títulos como “Héroes”, “Días extraños”, “Caídos del cielo”,
“Tokio ya no nos quiere”, “Trífero” y “El hombre que inventó
Manhattan”.
Su carrera cinematográfica la
inicia en 1997 colaborando con Pedro Almodóvar en el guión de
“Carne Trémula”. Ese mismo año dirige su primera película, “La
pistola de mi hermano”, basada en una de sus novelas. Mientras
compagina su actividad literaria con la escritura de diversos
guiones como los de “El séptimo día”, de Carlos Saura y
“Ausentes”, de Daniel Calparsoro. “Teresa: el cuerpo de Cristo”
es su segunda película como director.
¿Cuándo se interesó por el
personaje de Santa Teresa?
¿Por qué hago una película sobre Santa Teresa? Simplemente porque creo
que hay una película sobre ella, no porque me haya venido una
luz… Creo que es una muy buena historia en todos los sentidos:
el contexto histórico; visualmente, toda la iconografía
religiosa me parece muy potente para el cine, y luego es la
historia de una mujer en contra de un esquema de vida muy
rígido, en unas condiciones muy duras para el desarrollo
intelectual, espiritual y humano. De modo que una mujer en esa
época –en una época en la que se suponía que las mujeres no eran
nada– se atreviese a ser casi todo lo que una mujer puede ser y
que acabase haciendo historia, me pareció que merecía la pena.
Otra cosa que siempre me interesó es que no fuera una mártir.
Que no era una de estas historias típicas de mujeres que dicen
“se atrevió a desafiar al mundo y pagó por ello”… Santa Teresa
luchó contra todo el mundo y salió ganando, en su día y en la
historia. Por otra parte, aunque es una historia que ya se ha
contado, tenía la sensación de que teníamos un punto de vista
diferente. Estamos en el siglo XXI y me parece que hay muchas
cosas que se pueden revisar sobre Santa Teresa, como su supuesta
virginidad o no. Creo que se podían afrontar algunos aspectos
más allá de la polémica, con una mirada más valiente también.
¿Quiere decir que va a ser
algo polémica?
Si hubo polémica en el siglo XVI seguramente pueda haberla ahora. Creo
que de Santa Teresa se ha dado una visión muy cercana a la
estampita, como un personaje al que la gente reza de vez en
cuando, sin volver a leerse sus libros ni saber más del
personaje. Hay muchas cosas de ella que no se han contado y que
son un misterio sin resolver: su sexualidad, por ejemplo, o su
relación tan cercana a Dios, casi piel con piel… Estos temas
fueron escandalosos en su día y no han sido revisados muy a
menudo, así que probablemente puedan volver a parecerlo hoy en
día, lo cual dice muy poco del progreso de la Iglesia católica
en los últimos siglos.
Y una vez que descarta la
imagen “de la estampita”, ¿qué es lo que más le ha sorprendido?
Me parecen increíbles las relaciones que tenía con su entorno. ¡Ojo! Yo
no he tratado a Santa Teresa para hacer un panfleto contra la
Iglesia católica, he estudiado mucho ese contexto y he
encontrado que, incluso dentro de la discrepancia con sus
postulados, había mucho respeto hacia su inteligencia. Y ese
respeto lo encuentras desde reyes u obispos a provinciales de su
orden, hombres que hablaban con ella de igual a igual, a veces
para discrepar y otras incluso para condenarla. Algo con lo que
he tenido mucho cuidado ha sido no presentar a la Iglesia como
los malos de la película: ella contó con apoyos importantes
dentro de la Iglesia católica.
Otra complejidad de la
película era encontrar a la actriz protagonista, sobre la que
recae todo el peso de la película. ¿Cómo llegó a Paz Vega?
La verdad es que no lo he dudado mucho. En principio me parecía que, para
que esto funcionase, era fundamental tener una actriz que
pudiera estar viva debajo del traje, de la historia, del peso
simbólico del personaje. Paz tiene la energía y el coraje, y al
mismo tiempo el oficio y el talento, para sobrevivir a un
personaje como éste y a la visión que yo tenía del mismo: quería
que hubiera una mujer debajo de esta leyenda. Paz es una mujer
inteligente, y con ella se puede aprender del personaje, que es
algo que para mí era muy importante: yo sé que Teresa es una
mujer y hay un sitio hasta donde llego, pero hay otro que lo
tiene que ocupar la actriz, y que ella me enseñase a Teresa.
Porque aunque yo lo haya leído todo sobre el personaje, la que
habita y la que le da vida es Paz.
Desde luego será la Santa
Teresa más sexy que se haya visto nunca en el cine…
Probablemente, y sin despreciar a ninguna de las anteriores… Pero es que
creo que es importante ese lado de Teresa, que también fue una
mujer muy coqueta. ¿Sabe lo que dijo Santa Teresa en una ocasión
que le pintaron un cuadro? Pues cuando lo vio, le dijo al autor
que la había sacado fea y vieja. Creo que su manera de gustar a
la gente influyó mucho para que no acabase en la pira. Es
probable que a otras más sosas o menos agraciadas las quemaron
por el camino, yo creo que ese encanto o esa belleza que se
destacaba de ella fue una parte importante de su trayectoria. Yo
creo que eso con Paz es un terreno ganado. ¡Sería muy difícil
meter a Paz en una hoguera y no arrepentirse!
3. Entrevista a Paz Vega (Teresa)
Periodista, deportista e
incluso politóloga… fue una representación de “La casa de
Bernarda Alba” la que hizo que la joven sevillana Paz Vega se
decantara finalmente por el mundo de la interpretación. Admitida
en el Centro Andaluz de Teatro y matriculada en la facultad de
periodismo, Paz tuvo tiempo de dirigir una obra de teatro antes
de marchar a Madrid a probar suerte como actriz. Enseguida
comienza a participar esporádicamente en series de televisión
como “Menudo es mi padre” o “Compañeros”. Después llegarán “Más
que amigos” y, sobre todo, “Siete vidas”. El éxito definitivo le
llega en la persona del director Julio Medem quien le ofrece el
papel protagonista en la película “Lucía y el sexo” por el que
consiguió el Goya a mejor actriz revelación. Después vinieron
taquillazos como “El otro lado de la cama” o “Carmen”.
Recientemente dio el salto definitivo hacia Hollywood de la mano
de uno de los directores de comedia más prestigiosos: James L.
Brooks la dirige en “Spanglish”. Acaba de estrenar en EE UU
película junto a Morgan Freeman y tiene pendiente de estreno
varias producciones nacionales y extranjeros, como “Fade to
Black”, de Oliver Parker o el último proyecto de los hermanos
Taviani “La villa de las alondras”.
Háblanos del personaje de
Santa Teresa de Jesús, ¿cómo es y cómo llegaste a involucrarte
en el papel?
Más que de Santa Teresa de Jesús a mí me gusta hablar de Teresa de
Ahumada, de la mujer que vivió, que tuvo una familia y que por
voluntad propia ingresó en un convento para vivir una vida que
ella pudiera llamar suya. Teresa era una mujer muy adelantada a
su tiempo, muy revolucionaria. Una mujer que se opuso a lo
establecido en su época y que dominó su vida. En lo que respecta
a mi participación en el proyecto, debo confesar que al
principio el hecho de que Ray Loriga, siendo Ray Loriga, me
viniera con la vida de Teresa de Ávila me pareció, por un lado,
raro; pero por otro era un auténtico “subidón”. Cuando leí el
guión me pareció maravilloso: me pareció tan atractivo que se me
olvidó totalmente que era una película religiosa. En aquel
momento no pensé en ella como en una película religiosa. La vi
como la historia de una mujer y eso fue lo que me enganchó.
Acepté sin dudarlo desde el primer momento.
¿Qué crees que esta película
añade de nuevo a la figura de Teresa?
Un poco de humanidad. Este es un aspecto de su personaje que no se enseña
en los colegios. Allí aprendes otras cosas sobre ella: estudias
a la Teresa escritora, a la poeta y, si me apuras, en los
colegios religiosos estudias a la Teresa fundadora. Pero no te
enseñan nada de la Teresa mujer; la Teresa dentro de su celda;
la Teresa que siente; la Teresa con sus dudas, sus
contradicciones… Ésta es la Teresa que mostramos en esta
película.
¿Cómo te has documentado para
encarar este personaje?
Me he documentado leyendo los libros que leía ella, leyendo sobre todo
sus obras (no todas porque algunas son muy densas). También sus
poemas que son maravillosos y te enseñan mucho sobre esa pasión
que ella tenía por dentro. Y, por supuesto, me he documentado
sobre la época y el contexto histórico. También me han sido de
gran ayuda los cuadros: unos cuadros maravillosos de los
prerrafaelistas en los que Ray se ha inspirado y que luego vemos
en la película. Yo he podido ver en cuadros lo que luego he
visto en el set y eso es precioso. Creo que en las películas
históricas los cuadros son referentes fundamentales al ser, de
alguna manera, las fotografías de entonces.
Psicológicamente me imagino
que también habrás necesitado alguna preparación.
Sí. Psicológicamente me ha requerido de una gran inmersión. Una
introspección muy profunda en mi soledad a la búsqueda de cosas
muy íntimas. Pero ¡ojo! Ha sido una búsqueda muy serena, nunca
dolorosa, siempre en paz. Yo no he sufrido con esta película
porque para mí Teresa no sufre: ella vive en amor con Dios. Para
mí ha supuesto una experiencia muy bonita. Un momento muy bello
de introspección.
¿Se te ocurre algún personaje
actual al que pudiéramos equiparar a la vida de Santa Teresa en
su forma de enfrentarse a la vida?
Hay muchas mujeres que se pueden equiparar a Teresa hoy en día: mujeres
que van en contra de lo establecido; mujeres que luchan en un
mundo de hombres y que consiguen lo que persiguen. Toda la
historia ha estado llena de mujeres que han conseguido eso.
Actualmente podría mencionarte a cualquier mujer luchadora y
competitiva que te puedas encontrar en una empresa. Con esto
quiero decir que Teresa es una mujer mucho más cercana de lo que
a priori puede parecer. No fue sólo una monja que hacía
milagros. Fue una mujer que tuvo un sueño y que luchó por él
como hacemos hoy en día muchas de nosotras. Una mujer que no
acepta el rol que le han asignado en un mundo de hombres. Ella
quiere escribir, quiere leer, quiere saber... y se pregunta
“¿por qué ellos tienen derecho a saber y yo no?; ¿por qué ellos
tienen derecho a gobernar y a fundar cosas y yo no?; ¿por qué
dependo de su aprobación?”… Esto es terrible y, aunque pueda
parecernos increíble, todavía sigue pasando hoy en día. Por este
motivo ésta es una película muy actual.
4. Leonor Watling (doña Guiomar
de Ulloa)
Doña Guiomar de Ulloa es una
joven y acaudalada viuda que de pasado licencioso ahora se ha
aferrado a la fe. Las malas lenguas la tachan de “beata”, pero
su fuerte y sincera amistad con el hombre santo Fray Pedro de
Alcántara, demuestra que sus intenciones son buenas y su
corazón, sano. Se convertirá en protectora de Teresa, abriéndole
su casa y su alma, y jugará un papel definitivo en su salvación
ante la Santa Inquisición al lograr la intermediación de Fray
Pedro de Alcántara. Se convierte así en la mano derecha de
Teresa y participa activamente en la fundación del Convento de
San José.
Madrileña, hija de inglesa y
gaditano, Leonor Watling debutó como actriz en 1993 en la
película Jardines colgantes, de Pablo Llorca. Su trabajo en la
serie de televisión Raquel busca su sitio la dio a conocer entre
el gran público para dar paso después a trabajos que la situaron
en una posición envidiable: Son de mar, de Bigas Luna; Mi vida
sin mí y La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet,
Hable con ella, de Pedro Almodóvar; Tirante el Blanco, de
Vicente Aranda o la más reciente Salvador, de Manuel Huerga.
Compagina su trabajo de actriz con la música, y con su grupo
Marlango, acaba de publicar su segundo disco, Automatic
Imperfection.
Para Leonor esta película “es
una historia de compañerismo entre mujeres como ha habido muchas
en el cine de compañerismo entre hombres. Para mí eso es lo que
tenía este guión: camaradería entre mujeres que están siendo muy
valientes. Ray (Loriga) utiliza la figura de Teresa para hablar
del valor de romper las reglas que a uno no le gustan; de
hacerse valer; de conseguir un sitio que no está dado priori, de
pelearse por lo que uno cree. Teresa cree ciegamente en las
cosas que dice y eso le da una fuerza de la que carecen todos
los que están a su alrededor”.
5. Geraldine Chaplin (priora del
convento)
La priora del convento de la
Orden de la Encarnación, donde ingresa Teresa con apenas 19
años, es una priora a la antigua usanza: se ha habituado a las
relajadas costumbres imperantes en el convento y disfruta
cómodamente de su situación de poder. La llegada de Teresa al
convento le rompe los esquemas y ella será uno de los
principales obstáculos con que se topará la joven monja cuando
intente cambiar las cosas y recuperar el espíritu inicial y
verdadero de las órdenes de clausura. Posee un carácter frío y
manipulador y participará activamente en las intrigas y
conspiraciones que los miembros de la jerarquía eclesiástica y
la nobleza de Ávila tejen contra Teresa. Geraldine Chaplin, su
intérprete, describe así su personaje: “Es una mujer aburrida y
muy frustrada. Se encuentra desencantada e, incluso, falta de
Fe. Por eso cuando ve que Dios viene a Teresa, una novicia que
acaba de entrar en el convento, siente una envidia terrible.
Ella ha esperado algo así toda su vida”.
La mayor de los ocho hijos
del matrimonio formado por Charles Chaplin y Oona O’Neill nació
en Estados Unidos y se trasladó a Suiza en 1952, poco después de
haber trabajado junto a su padre en Candilejas. Estudió danza en
Londres y llegó a ser bailarina de gran éxito. En 1963
protagoniza su primera película, “Los mil días de Ana Bolena”,
con la que inicia una dilatada carrera cinematográfica. Desde
entonces ha trabajado con los directores más grandes: David Lean
(“Doctor Zhivago”), Richard Lester (“Los tres mosqueteros”),
Robert Altman (“Nashville”), Martin Scorsese (“La edad de la
inocencia” ), Carlos Saura (“Peppermint Frappé”, “Cría cuervos”,
“Elisa, vida mía”…) o Pedro Almodóvar (“Hable con ella”). Ahora
coprotagoniza “Teresa: el cuerpo de Cristo” que para Geraldine
es “una enorme historia de amor: el amor que siente Teresa por
Dios y su lucha por conseguir a este amante. Es una historia de
amor terriblemente emocionante en la que Teresa acaba
triunfando”. Recientemente le ha sido otorgada la Medalla de Oro
de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.
6. Eusebio Poncela (Gaspar Daza)
Confidente y consejero de
Teresa, Gaspar Daza es un religioso acostumbrado a tratar con
“iluminados”. Su función inicial es la de averiguar qué hay de
cierto en sus visiones y sus éxtasis y acaba convirtiéndose en
su consejero frente a los embates y conspiraciones eclesiásticas
que se ciernen en torno a la figura de la monja.
Eusebio Poncela es uno de los
intérpretes más intuitivos y característicos de los últimos años
del cine español. Desde su papel en Arrebato, de Iván Zulueta a
La ley del deseo, de Pedro Almodóvar, pasando por sus trabajos
en teatro (Marat-Sade) o televisión (Los gozos y las sombras),
su composición de personajes es tan interesante como expresiva.
Entre sus trabajos recientes destacan Martín Hache, de Adolfo
Aristarain o Intacto, de Juan Carlos Fresnadillo.
7. José Luis Gómez (fray Pedro de
Alcántara)
Conocido como “el hombre
santo”, Fray Pedro de Alcántara es un fraile franciscano
enormemente respetado por todos los miembros de la Iglesia.
Cuando todos, incluida la propia Teresa, comienzan a ver la mano
del demonio en sus experiencias místicas, será Fray Pedro de
Alcántara quien la confirma en sus creencias y la salva, en
última instancia de un proceso inquisitorial.
Formado como actor y director
de teatro en Francia y Alemania dedicó gran parte de su
trayectoria a la escena. Premio Nacional de Teatro en 1988,
actualmente dirige la sala de teatro La Abadía en Madrid. Entre
sus papeles como actor ha dejado interpretaciones inolvidables
en el cine, como el de La familia de Pascual Duarte –con el que
ganó en 1976 el premio a la mejor interpretación del Festival de
Cannes–, Remando al viento, de Gonzalo Suárez, Beltenebros, de
Pilar Miró o El séptimo de día de Carlos Saura.
8. Álvaro de Luna (padre de
Teresa)
Hidalgo, de familia noble y
probablemente de ascendencia judía, el padre de Teresa, acepta
resignado el ingreso de su hija en el convento de la
Encarnación, tras sospechar que ésta ha sido deshonrada.
Aunque resulta inolvidable su
interpretación en la exitosa serie de televisión Curro Jiménez,
Álvaro de Luna, que comenzó su carrera en el cine como
especialista de escenas de acción, ha desarrollado una
interesante carrera cinematográfica entre la que destacan Dulces
horas, de Carlos Saura; La guerra de los locos, de Manolo Matji
o La fiebre del oro, de Gonzalo Herralde.
9. El vestuario
La diseñadora japonesa Eiko
Ishioka ha sido aclamada en numerosas ocasiones por su trabajo
creativo que, además del cine, incluye la publicidad, la moda,
el teatro o la dirección artística. Entre sus muchos premios,
destacaremos un Oscar por Drácula, de Francis Ford Coppola; un
Grammy, por el álbum “Tutu”; un Premio Especial del Festival de
Cannes por Mishima y una nominación al Tony (por Madame
Butterfly).
La diseñadora entró a formar
parte de este proyecto tras recibir una apasionada carta del
director, Ray Loriga, pidiéndole su participación en el mismo.
Ella aceptó porque, según sus palabras, “hoy en día, el idioma
visual, el vocabulario visual es muy importante y eficaz a la
hora de transmitir un mensaje. Esta película contiene un mensaje
muy importante y por ello estoy encantada de haber podido
dedicar mi talento a un tema serio como el que plantea “Teresa:
el cuerpo de Cristo”.
Una vez aceptado el reto,
comenzó una ardua labor de investigación y aprendizaje sobre la
cultura y los usos de la época. “Generalmente, el mundo entero
es mi estudio. Encuentro motivos en todo el mundo que me dan
ideas. En el caso concreto de “Teresa” estudié con detalle la
cultura del siglo XVI. Visité el El Prado unas cinco veces para
observar los retratos del siglo XVI. Fue un estudio serio y
exhaustivo, todo un proceso de aprendizaje. Una vez concluido,
lo puse todo de lado e indagué en mi cabeza y en mi alma para
descubrir la mejor respuesta”.
Partiendo de un amplio
abanico de fuentes culturales e históricas, Eiko ha creado un
vestuario maravilloso, provocativo, sorprendente y profundamente
emotivo. “Me interesa comunicarme con el público, conmoverle.
Considero que es un éxito si el espectador se siente conmovido y
si el vestuario ha contribuido a comunicar esta emoción”.
10. La música
Ángel Illarramendi nace en
Zarautz (Guipúzcua) en 1958 e inicia su carrera musical a los 6
años. En 1981, finalizados sus estudios musicales, comienza a
compaginar su labor como profesor en diversas escuelas de música
con la composición de música para obras teatrales. Al mismo
tiempo inicia su carrera como compositor de bandas sonoras,
debutando en 1984 con “Tasio”. A partir de los años 90 abandona
definitivamente la enseñanza para dedicarse por completo a
componer tanto música concertística como música cinematográfica.
Como compositor de cine ha trabajado con distintos directores y
productores. Así, “El último viaje de Robert Rylands”, “El hijo
de la novia”, “Héctor” o “Luna de Avellaneda” han sido alguno de
sus títulos más destacados.
11. El director de fotografía
José Luis Alcaine es uno de
los directores de fotografía con más prestigio de España y
cuenta con una filmografía de más de 100 películas. Ha trabajado
junto a Pedro Almodóvar en “La mala educación” (2004), John
Malkovich en “Pasos de baile” (2002), Ray Loriga en “La pistola
de mi hermano” (1997) y Fernando Trueba en “Two Much” (1995) y
“Belle Epoque” (1992), entre muchas otras.
12. El director artístico
Recientemente fallecido,
Rafael Palmero nos ha dejado como legado grandes trabajos en
algunas de las películas más importantes del cine español.
Contaba en su haber con una extensa filmografía y trabajó con
directores de la talla de Carlos Saura (Cría cuervos, ¡Ay,
Carmela, El Séptimo Día, Sevillanas o Flamenco); Luís García
Berlanga (La escopeta nacional y Todos a la cárcel) y Mario
Camus con quien trabajó en múltiples títulos entre los que
destacan Los Santos Inocentes, La casa de Bernarda Alba, La
playa de los galgos y la serie de televisión Fortunata y
Jacinta.
13. El productor
Andrés Vicente Gómez es, sin
duda, uno de los productores más activos y de más éxito de
España. En los últimos treinta años ha trabajado con directores
de incuestionable prestigio internacional, como Orson Welles,
Carlos Saura, Pedro Almodóvar, Bigas Luna, Vicente Aranda,
Gonzalo Suárez, Álex de la Iglesia o Fernando Trueba.
En 1967, Andrés Vicente Gómez
creó su propia productora y, desde entonces, ha producido más de
100 títulos. A los premios obtenidos en Berlín, Venecia y San
Sebastián, se sumó en 1993 el Oscar a la mejor película de habla
no inglesa por “Belle Epoque”, de Fernando Trueba. En
reconocimiento a su labor como uno de los productores que más ha
contribuido a la industria del cine, el Festival de Cannes le
tributó un homenaje en su edición de 1998.
Además de su extensa labor
como productor, Andrés Vicente Gómez es el presidente de la
Media Business School, uno de los más prestigiosos centros de
enseñanza y desarrollo de la Unión Europea, así como miembro
fundador de El Club de los Productores Europeos. También es
miembro de la European Film Academy y, desde 1994, de la Academy
of Motion Picture Arts and Sciences of America. En el año 2003
Gómez fue elegido Presidente de la Federación Internacional de
Asociaciones de Productores de Filmes (FIAPF), cargo que
desempeña en la actualidad.
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