CÓMO SE HIZO "ELIZABETH:
LA EDAD DE ORO"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
2. El reparto
Al ser una continuación de la
primera película, era esencial que Cate Blanchett hiciera el
papel de Elizabeth I de Inglaterra. “Sin Cate como Elizabeth no
habría sido posible filmar ELIZABETH: LA EDAD DE ORO”, dice con
toda sinceridad Shekhar Kapur.
Es interesante saber que la oscarizada y prolífica Cate
Blanchett no se sintió atraída inmediatamente por la idea de
volver a encarnar a Elizabeth I de Inglaterra. El director y el
actor Geoffrey Rush intentaron convencerla durante una cena,
pero no aceptó hasta después. La actriz dice: “Me ayudó haber
interpretado a Hedda Gabler en el teatro en Sídney y 18 meses
después de nuevo en Nueva York. Sentí que se puede ahondar más
en un papel aunque ya se haya interpretado”. “He aprendido mucho
de cine desde Elizabeth”, añade. “A pesar de eso, sigue siendo
un papel con trampas. Había ocasiones en las que tenía la
impresión de hacerlo mal y quería volver a empezar. Es una mujer
poderosa, compleja, y hay infinidad de maneras de acercarse a
ella, pero ya que el cine es temporal, decidimos enfocarla desde
un punto de vista actual. Elizabeth sigue fascinando a la gente,
por eso se han hecho tantas versiones de su vida. Lo que se
cuente de ella depende de dónde se enfoque la luz”. “Para Cate,
el papel actual ha representado un mayor desafío que el
primero”, dice el director Shekhar Kapur. “Ahora es mucho más
activa, menos reactiva, Elizabeth es mucho más compleja. Cate ha
sabido mantener la vulnerabilidad que expresó en Elizabeth
dejando entrever que esta mujer es ahora mucho más fuerte”.
Quizá fueron las apariencias, Elizabeth I de Inglaterra vivió y
reinó en el centro de un escenario, lo que más intrigaba a Cate
Blanchett: “En Elizabeth se exploraba la renuncia, lo que uno
debe hacer para olvidarse de sí mismo y gobernar. Se convirtió
en un icono, un emblema que pulió para fines políticos. Sin
embargo, en muchos aspectos, ELIZABETH: LA EDAD DE ORO explora
la aceptación. He intentado dar la sensación de una mujer hueca,
sin compañero, sin marido, sin hijo, que busca algo para
sustituir ese vacío”. Cate Blanchett sigue diciendo: “Elizabeth
controlaba su imagen. Entre otras cosas, la película muestra que
a su edad la posibilidad de casarse y formar alianzas con otros
países, un arma muy poderosa, es cada vez más lejana. Algunos
cuestionaron su atractivo físico y si era capaz de tener hijos.
Muestra la presión política y la presión interna. De pronto,
surgen sentimientos que ha reprimido durante años, sobre todo
por la relación que instaura con Raleigh”.
Para la
actriz, su relación con sir Walter Raleigh fue una de las
razones que la motivaron a reencarnar el personaje. Otro
atractivo era la posibilidad de volver a trabajar con Shekhar
Kapur. “Conectamos”, dice Cate Blanchett. “Siempre entendemos de
qué punto parte el otro. Se le ocurren formas de meterse en la
escena que son realmente únicas y, al mismo tiempo, es un gran
compañero. Le gusta ver que un actor aporta algo a la escena. Es
capaz de reordenar una escena alrededor de la aportación de un
actor si cree que vale la pena”.
El director
dice: “Cate es una notable combinación de talento, control,
comprensión, inteligencia y emociones. Estas cualidades, además
de una soberbia disciplina, le permiten pasar sin esfuerzo de un
lado a otro del personaje que interpreta. Nunca la he visto
dejar de trabajar el papel. Siempre lo prepara. Si tiene dos
minutos, escucha sus diálogos grabados o los ensaya. No hay
nadie como ella”.
El productor
Tim Bevan añade: “Cate se dio cuenta en la primera película de
que hablaba con las mujeres de hoy en día. En esta película,
explora el precio de tenerlo todo. Para Elizabeth es una
carrera, es el precio de ser omnipotente, el precio de ser una
mujer en un mundo de hombres. Creo que las mujeres lo
comprenderán inmediatamente”.
Geoffrey Rush
hizo un retrato memorable del gran consejero Walsingham en
Elizabeth y aceptó reencarnar el papel antes de que lo hiciera
la Reina. El oscarizado actor tenía ganas de profundizar en el
poderoso personaje, considerado por muchos tan escurridizo como
inteligente. Geoffrey Rush dice: “Walsingham era el señor de los
espías. Supo ocupar una posición de poder en la corte de
Elizabeth I de Inglaterra. En la década de 1580 era el cerebro
de varias redes de espionaje en toda Europa. Era un intelectual
de la época; creó la imagen del gobernante como figura divina.
Era una persona disciplinada, con mucho autocontrol, al igual
que la Reina”.
En ELIZABETH:
LA EDAD DE ORO su poder se ve amenazado cuando descubre que su
hermano le ha traicionado. Aunque no es histórico, este episodio
se ha incluido porque, según explica Geoffrey Rush, “Shekhar
quería explorar el dilema personal de una figura pública. Al
involucrar a su hermano en la historia, queda expuesta la
inseguridad y vulnerabilidad de Walsingham”.
La
oportunidad de llevar el personaje más allá de lo que se hizo en
Elizabeth fue uno de los factores determinantes que impulsaron a
Geoffrey Rush a aceptar el papel. Walsingham había sido el
mentor de la joven Elizabeth, guiándola con firmeza y filosofía
hacia las responsabilidades de su cargo. Ahora, años después, es
más un hombre de Estado que un consejero para Elizabeth y su
influencia sobre ella no es tan fuerte.
El productor
Jonathan Cavendish dice: “El personaje de Walsingham en esta
película es conmovedor. Ya no tiene tanto poder, su aura empieza
a desvanecerse. Geoffrey ha sabido añadir una gravedad a su
caracterización realmente asombrosa”.
Como Cate
Blanchett, el actor decidió interpretar el papel para tener la
oportunidad de volver a trabajar con Shekhar Kapur. “Es uno de
los realizadores más aventureros y estéticos con los que he
trabajado”, dice. “Cuando se dirige a los actores o a un miembro
del equipo, usa imágenes, no da instrucciones. Su comunicación
es muy imaginativa. Durante un rodaje, es muy bueno hacer uso de
la imaginación. Habla con gran sentido del humor, casi como en
un juego, de las vidas de los personajes; nos aporta algo más
con lo que actuar, sin limitarse a la motivación psicológica y a
la corrección histórica. Hablamos de acontecimientos muy
complicados, y debíamos encontrar un modelo dramático para que
la historia capturase los elementos básicos de lo que transcurre
entre esas personas, esas naciones”.
Sir Walter
Raleigh, atrevido explorador y figura pintoresca que evoca casi
tantos mitos como Elizabeth I de Inglaterra, aparece en la corte
de la monarca y de su anciano consejero. Los cineastas buscaron
un actor que reflejara el físico y cualidades del famoso
marinero. Escogieron a Clive Owen, que fue nominado a un Oscar
por Closer y cuyo trabajo en Hijos de los hombres fue muy
aclamado. El actor supo capturar el espíritu requerido para
interpretar a sir Walter Raleigh, el ambicioso marinero que supo
abrirse camino en la corte y en el corazón de Elizabeth I de
Inglaterra.
El director
dice: “Clive es un actor asombroso, además de tener la
personalidad y el aspecto físico perfectos para Raleigh. Es muy
creíble en su papel de electrón libre que aparece y hace surgir
el caos”.
Clive Owen
disfrutó mucho con el personaje gracias a que poseía cualidades
contemporáneas a pesar de pertenecer al siglo XVI: “Raleigh es
como una bocanada de aire fresco, es libre, está lleno de
energía. Es una mezcla complicada, atractivo, educado y galante,
pero en algunos momentos, directo e incluso arrogante. Su
actitud impresionaba a unos y ofendía a otros”.
Según Cate
Blanchett, el sentimiento que despierta Raleigh en Elizabeth no
es realmente amor, sino una mezcla de amor y de envidia. “No es
el bullicioso sentimiento juvenil que sentía por Dudley en
Elizabeth. Ahora se trata más de una envidia nostálgica, ‘Si
pudiera ser él’. Me parece factible enamorarse de alguien a
quien se quiera emular, estar con esa persona y vivir a través
de ella, ver el mundo a través de sus ojos. En otras palabras,
vivir otra vida, ser otro. A pesar de que Elizabeth I de
Inglaterra era una mujer culta, leída, elocuente e inteligente,
no había salido de Inglaterra. Raleigh era para ella el héroe
que había descubierto nuevos mundos y había ido más allá de los
confines de la Tierra conocida”.
Hablando de
la relación descrita en la película, Clive Owen dice: “Raleigh
tiene muchas vertientes, y es ambicioso. Está empeñado en
conseguir fondos para una nueva expedición y, para ello, debe
congraciarse con la Reina. Pero no esperaba sentirse atraído por
ella. Su honradez es poco habitual en la corte y quizá sea una
de las cosas que gusta a Elizabeth”.
El actor
recuerda cuánto le gustó la primera película: “Lo que más me
sorprendió de Elizabeth fue el punto de vista de Shekhar, dónde
colocaba la cámara. Desprendía una sensación épica, atrevida,
importante de los acontecimientos. En esta película usa las
mismas herramientas. Como actores, no nos restringe con ideas
preconcebidas. Si nota que un actor tiene una forma particular
de trabajar, intenta desarrollarla. Es un método de trabajo muy
inspirador y creativo”.
La tercera
persona del triángulo, la joven y atractiva dama de compañía
Elizabeth “Bess” Throckmorton, era un papel clave. El productor
Jonathan Cavendish explica: “Queríamos a alguien con mucha
frescura, juventud y energía, alguien a quien Elizabeth pudiera
ver como una versión juvenil de sí misma. No buscamos a una
actriz muy conocida, más bien que tuviera la profesionalidad y
el carisma necesarios para actuar con Cate”. Abbie Cornish fue
la elegida gracias a su estupenda interpretación en la película
australiana Somersault.
Su compañero
Geoffrey Rush, con el que ha trabajado recientemente en otra
película australiana, Candy, dice: “La cámara la adora. No tiene
escuela, no tiene técnica, su talento es totalmente innato”.
La actriz de
25 años estaba entusiasmada con la idea de interpretar un
personaje que pertenecía a un mundo totalmente desconocido para
ella: “Hay algo que me intriga de Bess, es luminosa y oscura a
la vez. Shekhar tiene el don de explorar a los personajes sin
imponerse límites”.
La política
sexual y amorosa de Elizabeth I de Inglaterra también intrigaba
a Cate Blanchett: “Me interesaba meterme en el papel de una
reina que había decidido usar su virginidad, su posición de
reina soltera como herramienta política. Dado el destino de su
madre Ana Bolena, y el destino de muchas mujeres que morían al
dar a luz, el matrimonio y lo que implicaba no tenía mucho
atractivo para Elizabeth I de Inglaterra. ¿Qué ganaría a cambio?
Como Próspero hace con Ariel, manda a Bess para que viva una
experiencia en su lugar. Mientras controla la partida de ajedrez
entre Bess y Raleigh, su acercamiento, se divierte. Pero todo
cambia cuando ellos se enamoran e Elizabeth se da cuenta de que
ya no controla la partida”.
Pero la Reina
protestante tiene pendiente otra partida más importante con el
rey católico Felipe II. El papel recayó en el actor español
Jordi Mollá, que sorprendió y encantó al director y a los
productores con su inesperada interpretación. El actor dice:
“Shekhar describió a Felipe II como un murciélago, siempre
rezando, siempre a oscuras, aunque fuera el hombre más poderoso
del mundo. Me gustó la idea de que, a pesar de su tremendo
poder, fuese un acomplejado. Decidí darle una voz débil y un
andar peculiar, lo suficiente para ser ridículo y objeto de
burla”. (Parte de la hostilidad que Felipe II sentía por
Elizabeth I de Inglaterra puede deberse a que estuvo casado con
su hermanastra, María I, hija de Enrique VIII y Catalina de
Aragón, que gobernó Inglaterra durante cinco años antes de morir
sin dejar descendencia, por lo que el trono pasó a manos de
Elizabeth I de Inglaterra, la segunda hija de Enrique VIII.
Durante el breve reinado de María, su fervorosa campaña para la
vuelta al catolicismo hizo que 280 personas fueron ejecutadas
por herejía, lo que le valió el mote de “María la Sanguinaria”).
Otra María
que tuvo un importante papel en la historia inglesa fue María,
reina de los escoceses, prima de Elizabeth I de Inglaterra e
hija de Jaime V de Escocia y María de Guisa, recordada por su
belleza, infortunio y ineptitud política. Según la ley de
sucesión inglesa, María era la siguiente en la línea sucesoria
al trono de Inglaterra después de Elizabeth I de Inglaterra y,
en opinión de muchos católicos, la auténtica reina. Esto hizo
que María estuviera encarcelada durante 19 años bajo el reinado
de Elizabeth I de Inglaterra.
La reina
Elizabeth I de Inglaterra, que no quería verter la sangre de
otra reina, rechazó siempre la idea de ejecutarla. Pero las
continuas implicaciones de María Estuardo en tramas para
asesinarla pudieron con su resistencia. (La última, la
conspiración de Babington, ha sido considerada por algunos
historiadores como una idea de Walsingham, y se analiza en
ELIZABETH: LA EDAD DE ORO). Cuando María fue ejecutada en el
castillo de Fotheringhay en 1587, Elizabeth I de Inglaterra
tenía 44 años. Esta ejecución hizo que Felipe II lanzara la
Armada contra Elizabeth I de Inglaterra.
Samantha
Morton, dos veces nominada por la Academia (Acordes y
desacuerdos, de Woody Allen, y En América) tenía ganas de
encarnar a una mujer tan legendaria como controvertida. “María
me parece un personaje fascinante, pero lo que realmente me
atrajo fue la actitud de Shekhar, refrescante y atrevida. En
ningún momento quería crear una controversia, sólo intentaba
capturar su esencia. Se acerca a los personajes sin ideas
preconcebidas. Y a pesar de tener mucho respeto por el tema de
la película, da una enorme libertad al actor”.
El director
explica: “No puedo decir que nos hayamos tomado libertades con
la historia porque la historia depende de la interpretación. Si
hoy mantenemos una conversación y mañana se la cuenta a alguien,
24 horas después, será su interpretación. Cuatrocientos años dan
pie a muchas interpretaciones. También debemos recordar que la
historia fue escrita para los gobernantes. Si el compilador
redactaba algo que no gustaba al rey del momento, su cabeza
rodaba. La historia se interpretaba a favor del monarca. Me he
limitado a contar un relato que me atraía por razones de
actualidad, razones que resonaban en mi interior”.
3.
La producción
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Elizabeth: La Edad de Oro" - Copyright © 2007
Universal Pictures, Working Title Films y StudioCanal. Fotos
por Laurie Sparham. Distribuida en España por Universal
Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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