CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Que alguien
me lo explique. A día de hoy aún no comprendo cómo es posible
que una película tan discreta como "Elizabeth" obtuviera en su
momento tantos premios y reconocimientos, convirtiéndose en una
de las producciones más laureadas de 1998 e ingresando en la
taquilla mundial unos estupendos 82 millones de dólares (su
presupuesto fue de 30). Ahora nos llega su continuación, un
largometraje que no ha llamado la atención del público
estadounidense (es curioso que se haya estrenado allí antes que
en el Reino Unido) y que dudo que lo haga en el mercado
internacional.
El primer
fallo de "Elizabeth: La Edad de Oro" es que se trata de un
título escasamente verosímil. Aunque he repetido hasta la
saciedad que un cineasta puede permitirse ciertas licencias a la
hora de sacar adelante un filme basado en hechos históricos,
también es verdad que existen unos límites que no se deben
sobrepasar. Shekhar Kapur y sus guionistas simplifican la
Historia (sí, con mayúsculas), de tal manera que tan pronto
convierten su relato en un mero folletín como en una cinta de
aventuras, algo que sin duda deja perplejo al espectador.
¿Que nos
querían mostrar una película accesible para el gran público?
Estupendo, nada que objetar si no fuera porque en realidad se
nos hace creer que estamos presenciando una obra en la que
despuntan la complejidad de los personajes y la de los
acontecimientos que les rodean, algo que en ningún momento
sucede en esta pretenciosa propuesta. Para comprobarlo, basta
observar la exagerada importancia que se le otorga a Walter
Raleigh en una de las batallas de los ingleses contra la llamada
Armada Invencible, a la que las fuerzas de Isabel "derrotan" con
excesiva facilidad (son numerosas las circunstancias que
impidieron que los españoles invadieran Inglaterra, comenzando
por el fallecimiento de don Álvaro de Bazán, el reputado
almirante que iba a comandar la flota).
Sin embargo,
insisto, uno deja a un lado estas cuestiones y se encuentra con
los mismos defectos que, por cierto, la mayoría elogiaron en la
anodina "Elizabeth". Así, el guión prácticamente repite el
esquema que se utilizó en su predecesora, presentando una
sucesión de pasajes que no consiguen dotar de una necesaria
congruencia a la cinta. Aunque algunos de los apartados
técnicos del filme hasta podrían calificarse de brillantes (el
vestuario, por ejemplo), personalmente no incluiría dentro de
ese grupo la labor del realizador, quien está empecinado en que
nos percatemos de su existencia y es incapaz de que las imágenes
que observamos discurran con naturalidad ante nuestros ojos (el
forzado uso de los planos cenitales o la cámara rodeando a los
protagonistas, sobre todo en el caso de la reina Isabel, son
una prueba de ello).
Sin ser uno
de sus mejores trabajos, no hay duda de que Cate
Blanchett es una actriz que irradia un gran carisma, siendo
muy correctas las interpretaciones de Geoffrey Rush,
Clive Owen, Abbie Cornish, Samantha Morton y
Rhys Ifans. No se puede decir lo mismo de Jordi Mollá,
cuya actuación es lamentable y casi provoca vergüenza ajena,
puesto que más bien parece que esté dando vida al villano de una
simplona producción comercial que a un ambicioso y orgulloso
monarca (no obstante, tanto Shekhar Kapur como los responsables
del libreto también son culpables de esta grotesca y
caricaturesca representación).
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Elizabeth: La Edad de Oro" - Copyright © 2007
Universal Pictures, Working Title Films y StudioCanal. Fotos
por Laurie Sparham. Distribuida en España por Universal
Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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