LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes

APUNTA  TU CORREO

 
 

Compras de cineFnac

Banda sonora de "El buen alemán" (Thomas Newman)
BSO

Novela "El buen alemán" (Joseph Kanon)
NOVELA

 
 
 


Fotos ampliables

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Más fotos (28)

 
 
 


 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9


     Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | DVD | Carteles | Top10 | Actualidad | Enlaces
 


EL BUEN ALEMÁN
(The good German)


Dirección: Steven Soderbergh.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 105 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: George Clooney (Jake Geismer), Cate Blanchett (Lena Brandt), Tobey Maguire (Tully), Beau Bridges (coronel Muller), Tony Curran (Danny), Leland Orser (Bernie Teitel), Jack Thompson (congresista Breimer), Robin Weigert (Hannelore), Ravil Isyanov (general Sikorsky).
Guión: Paul Attanasio; basado en la novela de Joseph Kanon.
Producción: Ben Cosgrove y Gregory Jacobs.
Música: Thomas Newman.
Fotografía:
Peter Andrews.
Montaje: Mary Ann Bernard.
Diseño de producción: Philip Messina.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 22 Diciembre 2006.
Estreno en España: 2 Marzo 2007.

CÓMO SE HIZO "EL BUEN ALEMÁN"
Notas de producción © 2006 Warner Bros. Pictures

1. La historia

  El 8 de mayo de 1945, día de la victoria de la Segunda Guerra Mundial, supuso la rendición incondicional de la Alemania nazi y el fin de la guerra en Europa. En junio, los aliados iniciaron la tarea de dividir Alemania y Berlín en zonas de ocupación militar: americana, rusa, británica y francesa. Aparentemente, estaban allí para mantener la paz, restaurar los servicios vitales como la comida y el combustible, y mantener la ley y el orden, gran parte de lo cual consiguieron legítimamente. Pero también buscaban sus propios intereses con maneras que nunca hubieran aparecido en la prensa de su país. “Todo el mundo en esta historia —ya se representen a sí mismos y a sus propias vidas, o representen a instituciones o gobiernos— no habla directamente sobre lo que quiere y espera conseguir sus objetivos sin tener que decir toda la verdad”, dice el director Steven Soderbergh. “Trata sobre la hipocresía y la negación. Es la naturaleza humana y las inevitables consecuencias de cualquier situación tras una guerra. Eso es algo que ha estado siempre con nosotros y que siempre estará. Estas cuestiones, que transcurren en una situación extrema, pueden significar la vida o la muerte”.

 

  El corresponsal de guerra Jake Geismer ha vuelto a Berlín para cubrir la Conferencia de Paz de Potsdam, en la que los líderes aliados se reunirán para ultimar los detalles del desarme de Alemania y reestructurar su gobierno y su economía. Se queda horrorizado al ver la total destrucción de esta ciudad tan hermosa en otra época.

  Jake se queda aún más horrorizado al ver a su antigua amante, Lena, en compañía de su chofer, el cabo Tully—un desalmado mafioso de poca monta que explota cualquier cosa y cualquier persona en su provecho en el mercado negro, y para el que Lena es poco más que otra mercancía.¿Cómo han llegado las cosas a este punto?

  Quienquiera que Jake fuese antes de la guerra, en 1945 se ha convertido, dice George Clooney, “en un tipo amargado. Tras haber tenido ambición y pasión, se ha visto desilusionado por la guerra y por sus experiencias, y se ha convertido en un cínico. Lo único que aún recuerda como un momento brillante en su vida fue su relación con Lena, pero cuando se vuelve a encontrar con ella, las cosas son muy diferentes para ambos”.

  Describiendo ese momento, Cate Blanchett, que interpreta el papel de Lena, dice, “El hecho de que ella esté ahí y él aparezca de repente, el hecho de que ella siga incluso viva y lo inesperado de su reencuentro, es una idea muy romántica, pero en manos de Steven, recibe un tratamiento más crudo. Es una historia de amor, pero que transcurre en un ambiente muy duro y deprimente. Ver a Jake le recuerda a Lena cómo era ella, cómo se sentía y el hecho de que tenía un sentido de la moralidad, y eso ahora le resulta insoportable”.

  “Se trata de dos personas que sin duda se preocupan el uno del otro, y eso está representado de un modo discreto que nos hace preguntarnos cómo había sido exactamente esa relación en otro tiempo y cómo podría haber sido”, sugiere el productor Gregory Jacobs. “Pero es un mundo complicado y una época complicada, y creo que la vida real contribuye a ello”.

  Hay otra razón por la que Lena prefiere guardar las distancias. “Todo el mundo en esta película tiene planes ocultos, a menudo profundamente ocultos incluso para sí mismos”, dice Blanchett. “La vida bajo el Tercer Reich hizo que la gente evitase hacer confidencias precipitadas. No hacías preguntas íntimas y no le contabas nada a nadie; siempre asumías que la persona con la que estabas hablando podía traicionarte. Lena sabe que Jake es como un sabueso cuando está siguiendo una pista. Haga lo que haga ahora, con y sin Tully, la presencia de Jake sólo puede complicar las cosas”.

  Tully tiene sus propios problemas. Tras un violento enfrentamiento con Jake, el aspirante a empresario es asesinado… en la zona militar equivocada, con los bolsillos llenos de dinero en efectivo. “Eso en sí mismo no es sorprendente, ya que el estilo de vida de Tully le convierte en candidato a que le suceda algo grave”, comenta Tobey Maguire, “pero lo que Jake no puede entender es por qué las autoridades americanas y rusas están tan deseosas de ocultar el hecho”.

  Tras una conversación con el gobernador en funciones de la ciudad, el coronel Muller (Beau Bridges), Jake se queda con más preguntas que respuestas.

  “¿Por qué le preocupa a Jake que Tully haya sido asesinado?”, se pregunta el productor Ben Cosgrove. “Es difícil que Tully resulte simpático. Pero lo que inquieta a Jake es que un soldado americano—aunque sea corrupto—haya muerto en circunstancias misteriosas y a nadie le preocupe. Eso le molesta, como reportero y como persona de carácter. Le parece hipócrita que los Estados Unidos hayan entrado en esta guerra por razones morales claras, y que ahora ignoren el asesinato de uno de los suyos”.

  Pronto la situación adopta una complejidad adicional. Según Clooney, “Al principio, Jake está implicado en el asesinato de Tully. Luego, se siente obligado a resolverlo, en su antigua ansia por conseguir una historia. Finalmente, poco a poco, lo que más le importa es la mujer que ama. Si puede llegar al fondo de esto, y ayudarla en el proceso, se puede sentir mejor consigo mismo y tal vez recuperar algo de su alma. Al menos se puede sentir mejor por haberla dejado la primera vez”.

  “Lo que impulsa la historia es que Jake sabe que Lena le está mintiendo y no puede descansar hasta que averigüe por qué”, dice el guionista Paul Attanasio. La fama de Attanasio, guionista de “Quiz Show y “Donnie Brasco”, de crear personajes muy bien definidos y tramas sólidas le convertía en la opción lógica para adaptar “The Good German”. “A pesar de todo su cinismo, Jake es también un romántico. Como Gatsby, como Rick en ‘Casablanca’, nunca ve el mundo como es; lo ve como quiere que sea. Quiere creer que Lena es la misma mujer que conoció antes de la guerra”.

  Jake no se da cuenta de que las verdades que busca van más allá de Lena, más allá del amor perdido, más allá de los turbios asuntos y los sospechosos socios de Tully. Sin embargo, todos están relacionados.

  Cuando entraron en Alemania, los americanos y los rusos descubrieron que los físicos, los químicos y los ingenieros alemanes estaban mucho más avanzados de lo que ellos suponían—años por delante en muchos aspectos, incluida la ciencia de los cohetes y la guerra biológica.

  Entretanto, mientras Joseph Stalin posaba para fotos publicitarias con Harry Truman, los que estaban enterados eran conscientes de que las dos potencias estaban aliadas sólo por necesidad… y sólo temporalmente. Una nueva guerra estaba ya empezando y el nuevo enemigo sería la Unión Soviética. Los Estados Unidos querían el conocimiento que los científicos e ingenieros alemanes podían aportar. Igualmente importante era mantener ese conocimiento fuera del alcance de los soviéticos.

  Jacobs pone de relieve esta ironía. “Entre las celebraciones de la victoria y la supuesta Conferencia de Paz, se estaba librando una desesperada lucha que llevaría a los científicos alemanes y a su investigación a la siguiente guerra. Los rusos los estaban secuestrando literalmente en las calles y los norteamericanos no les iban a la zaga. Estaba teniendo lugar una importante operación, un mandato secreto dentro del gobierno de los Estados Unidos para llevar a esos científicos a los Estados Unidos”.

  Simultáneamente, los abogados militares estaban revisando voluminosos registros para determinar quién sería procesado por crímenes de guerra. Entre ellos estarían sin duda algunos de los científicos e ingenieros responsables, directa o indirectamente, de la muerte de miles de personas porque su trabajo se realizó utilizando mano de obra en las condiciones más terriblemente inhumanas. Cualquier científico valioso podía sentirse deseado en los dos campos inmediatamente después de la guerra—en un tribunal militar o en un laboratorio extranjero—y, en dichos casos, ¿qué necesidades prevalecerían sobre las demás?

  “Fue una decisión dura”, reconoce Soderbergh. “O los rusos cogían a esos tipos y ganaban la carrera armamentística, o nosotros encubríamos sus pasados, los llevábamos a los Estados Unidos y ganábamos la carrera armamentística. No había otra elección. Simplemente no había”.

  Attanasio dice, “Fue un pacto con el diablo. Y cuando Estados Unidos toma ese tipo de decisiones, suponen un alto precio porque nuestros ideales son parte de nuestro poder y del modo en que nos percibe el mundo. Esos científicos tenían el conocimiento de cómo hacer cohetes, y los cohetes y las armas nucleares eran la definición del poder militar. Necesitábamos esto para mantenernos seguros y funcionó, al menos durante la Guerra Fría. Aún así, se trataba de hombres que habían estado implicados en crímenes de guerra desde cualquier punto de vista, y el punto de vista que el gobierno tenía en aquella época era bastante relajado: simplemente, ¿quién era un nazi ‘convencido’ y quién no?”

  Más allá de lo puramente práctico, Attanasio sugiere, “Puede que haya habido razones incluso más sutiles y más poderosas. Necesitábamos mirar hacia otro lado. Necesitábamos mirar hacia otro lado para que la vida continuase”.

2. Llevarlo a la pantalla >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "El buen alemán" - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios y Section Eight. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Página principal de "El buen alemán"
Añade "El buen alemán" a tus películas favoritas
Opina sobre "El buen alemán" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "El buen alemán" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

Algunos días en septiembre (Quelques jours en septembre)     Brick     Déjà vu     El ilusionista (The illusionist)     Infiltrados (The departed)

::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2007 LaButaca.net. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | DVD | carteles | top10 | de compras
 
sorteos | libros | videojuegos | reportajes | especiales | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad