CRÍTICA
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Es muy rara
(y muy apreciada) la aparición de una película
de ciencia ficción que realmente lo sea; estamos
inundados de supuestas cintas del género que no
son sino meras historias convencionales de
acción con un ligero tratamiento futurista. En
muy contadas ocasiones (podría mencionar "Gattaca"
o "The Matrix") se
presenta una película que auténticamente evoca
la profundidad de pensamiento y las innovadoras
ideas de la ciencia ficción real, relegadas
últimamente a los libros. "Inteligencia
Artificial" es una de esas películas, y
aunque no presenta conceptos novedosos para
el género, su ausencia en la
cinematografía los hace parecer frescos. Eso,
unido a los asombrosos efectos visuales, resulta
en una interesante y provocativa
película que sin embargo, en su deseo de
explicar todo, pierde cohesión al final, al no
poder adecuadamente responder las preguntas que
ha previamente planteado.
La cinta
(basada en el cuento corto de 1969 "Supertoys
Last All Summer Long", escrito
por Brian Aldiss) trata de
un niño robot, llamado David (Haley Joel
Osment), quien es creado con un simulador
de emociones. La pareja que será su familia
tiene un hijo en coma, por lo que parece
buena idea ofrecerles un hijo de reemplazo, en
apariencia indistinguible de un niño real, pero
carente de emociones, al menos al principio.
Eventualmente David, gracias a un avanzado
chip, desarrolla sentimientos y conciencia, lo
cual altera profundamente la actitud de sus
padres; mientras que su "mamá"
lo empieza a aceptar como un niño real, su
padre nunca deja de verlo como un aparato más en
la casa, una curiosidad tecnológica con tanto o
tan poco valor como un automóvil o un
televisor. No quiero contar nada más para no
arruinar la diestra manipulación de emociones a
la que nos sujeta Spielberg. Sólo
diré que eventualmente David conoce a un robot
sexual llamado Gigoló Joe (Jude Law), con
quien descubrirá la sub-cultura de los robots, a
la vez esclavos de la humanidad y posibles
herederos del planeta.
"Inteligencia
Artificial" es una película de
difícil compenetración emocional por parte del
público. Supongo que dependerá de
cada quien el determinar cómo se toman los
personajes. Habrá quien acepte a David como un
niño real y sufra por sus predicamentos. Habrá
quien no entienda cuál es el problema, y
que David es sencillamente un objeto; una
computadora con una interfase diferente. Y habrá
también quien considere a los robots como
entes vivientes, que aunque sean artificialmente
generados tienen derechos similares a los de la
humanidad. Me cuento entre estos últimos, de tal
forma que la película me pareció una
rebuscada metáfora del esclavismo y racismo,
en virtud del cual se desprecia y abusa de
entidades diferentes por su nacimiento pero
similares en forma y motivación. Como dijo el
gran Teniente Data en Star Trek
(parafraseando): "¿No somos todos
máquinas? ¿Hay tanta diferencia entre el
hecho de que algunas se basen en el carbono y
otras en el silicón?".
Otro
problema que tiene la película es el final. O
mejor dicho, los finales. Desde luego no voy a
revelarlos, pero sí puedo decir que exigen
al espectador dar enormes saltos de credibilidad,
y que en su énfasis por explicar ciertas cosas
caen en la incoherencia. Hubiera sido mucho
mejor dejar las preguntas en el aire, para su
libre interpretación por parte de la audiencia,
y no buscar resoluciones falsas, inconsistentes
con lo expresado por la película hasta ese
momento.
A pesar de
esas deficiencias, creo que lo que tiene de bueno
la película supera lo malo. Las
actuaciones son perfectas, particularmente las de
Haley Joel Osment y Jude Law. Sus
interpretaciones de esos difíciles papeles son
asombrosas. William Hurt, como
siempre, es absolutamente sólido como el
Profesor Hobby, creador de David. Frances
O'Connor como Mónica, la mamá de David,
logra los picos emocionales que le exige el papel
sin perder credibilidad, mostrando a la vez
conmovedora vulnerabilidad y férrea fuerza en
sus instintos maternales. Pero el mejor papel de
la película es el del oso de peluche Teddy.
El trabajo combinado de efectos digitales de
Industrial Light and Magic, efectos mecánicos de
Stan Winston, y la voz
de Jack Angel hacen
del minúsculo "superjuguete" el mejor
personaje de la película, apenas dejando ver su
sabiduría y la ferviente devoción por su amo y
amigo. Definitivamente se roba todas las escenas
en las que participa.
Otro
punto a favor de la película son los efectos
especiales. Estamos muy acostumbrados a
ver buenos efectos; lo que no es tan común es la
imaginación del diseño y la innovación
técnica y conceptual que muestra la película. Y
hablando de diseño, ocurre algo extraño con el
diseño de producción; parecería que una
persona se encargó de los interiores y otra de
los exteriores. Todos los interiores son
preciosos, mostrando una sofisticada
armonía futurista sin caer en "Los
Jetsons". Los exteriores, sin
embargo, parecen sacados de "Batman
Forever", con neón por todos
lados. Ambos funcionan dentro de la historia,
pero el contraste es notorio.
No quiero
tratar de disculpar la película
"Inteligencia Artificial". Tiene
errores grandes, definitivamente. Pero lo
que funciona bien es tan bueno que vale la pena
disculpar sus traspiés, cosa nada fácil, sobre
todo considerando que aparecen al terminar la
cinta. Pero quien logre tragar esos torpes
finales encontrará una inteligente película de
Ciencia Ficción (no ópera espacial ni aventuras
futuristas) que propone ideas y conceptos
poco vistos en el cine, con la característica
vehemencia de Spielberg y su acostumbrado experto
manejo del aspecto técnico. La
película es como una obra maestra dañada.
Tal vez ha perdido parte de su valor, pero puede
ser apreciada por quien guste más del fondo que
de la forma.
Calificación:
8

Imágenes
de A. I. Inteligencia Artificial - Copyright ©
2001 Warner Bros., DreamWorks SKG, Amblin
Entertainment y Stanley Kubrick Productions.
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