CÓMO SE
HIZO "A TODO GAS"
Notas de producción
© 2001
UIP
Para Rob
Cohen -versátil director de Dragon: la historia
de Bruce Lee, The Rat Pack, The Skulls. Sociedad
secreta, Dragonheart y Pánico en el túnel- una
historia ambientada en el mundo de las carreras
callejeras con coches de importación le ofrecía
un marco irresistible: Es un ambiente
primario. Es preciso. Es un mundo propio lleno de
protocolos y ritos de iniciación, con un
lenguaje propio, con héroes y villanos,
pletórico de dramatismo. Cohen presenció
el atractivo de esta peculiar subcultura
acudiendo a varias carreras nocturnas en la zona
industrial que está en las afueras de Los
Angeles. Es un hobby y una forma de vida,
es una comunidad multicultural que se ha dado a
conocer en todo el mundo a través de revistas y
páginas de internet, del argot que ha creado y
del atractivo que representa el instinto humano
de ponerse a prueba en situaciones
extremas.
A TODO GAS
coloca al espectador al volante de coches que le
resultarán familiares y al mismo tiempo
completamente extraordinarios. En el argot del
mundillo se llaman cohetes de arroz,
término que alude a su origen asiático: son
modelos sub-compactos de importación que
proceden de Japón, y en ocasiones de Alemania.
Un equipo de dedicados técnicos los desmonta,
los rectifica y los vuelve a ensamblar con
precisión artística, gastándose miles de
dólares en mejorar los motores y los demás
componentes para luego emplearlos en
competiciones nocturnas que a veces rozan el
límite de lo legal.
Cohen
comenta: Se ha hablado y se ha escrito
mucho sobre el lugar que ocupa el automóvil en
el desarrollo de la cultura norteamericana. El
coche es un símbolo de libertad y de movilidad.
Hay una etapa de tu vida en la que dependes por
completo de tus padres para moverte. Y luego
consigues por fin tu permiso de conducir a los 16
años. A partir de ese momento, eres libre. Y
nunca te olvidas del coche que te proporcionó
esa libertad. Lo que hemos querido hacer con esta
película, en cierto modo, es recrear el mundo
del western en un contexto urbano contemporáneo.
A TODO GAS comparte una serie de temas básicos
con el western clásico: la lealtad, la
traición, la libertad. Pero en vez de caballos,
lo que hay son caballos de potencia.
Cohen
desarrolló el proyecto con el productor Neal H.
Moritz, quien siempre ha tenido buen ojo para
hacer películas que conecten con el público
joven, como Sé lo que hicisteis el último
verano o Crueles Intenciones. También participó
Doug Claybourne, que comenzó su carrera junto a
Coppola en Apocalypse Now y recientemente se
encargó de la complicada logística de La
máscara del Zorro.
Tras
ponerse de acuerdo en rodar la película en la
ciudad de Los Angeles, sede de la subcultura de
las carreras callejeras y de la cultura
automovilística americana, el equipo empezó a
buscar localizaciones. Dice Claybourne, que
presenció varios torneos de medianoche:
Las carreras les proporcionan a los chicos
una actividad auténtica. Invierten mucho tiempo
en sus coches, lo que les aleja de otros aspectos
menos recomendables de la cultura callejera.
Vuelcan todas sus energías en esos coches.
Imágenes
y notas de producción de "A todo gas" - Copyright
© 2001 Universal Studios. Fotos por Bob Marshak.
Distribuidora en España: UIP. Todos los derechos
reservados.
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