

Crítica
por
Leandro
Marques
Argentina
Un
paseo por el mundo de los anillos
Para muchos, la
trilogía de El señor de los Anillos, la
novela que J.R.R. Tolkien publicó en 1954, merece el
calificativo de "El libro del siglo".
Adorado por millones de personas de todo el planeta,
el increíble universo de fantasía, aventuras y
sabiduría que imaginó Tolkien deslumbró a chicos,
jóvenes y adultos de todas las generaciones y, como
sostuvo alguna vez la crítica del London Sunday
Times, dividió al mundo en dos: "aquellos que
lo leyeron y aquellos que lo leerán".
La adaptación
al cine de la monumental y archiconocida obra es el
complejo y exigente desafío que afrontó el
director, productor, guionista -y fanátivo de la
novela- Peter Jackson. Y pese a algunos baches
narrativos y una algo exagerada duración (casi tres
horas), puede decirse que la exploración que
realiza el realizador neocelandés arroja un saldo
positivo, fundamentalmente por el arrollador tono
místico y fantástico que logra inyectar a su
película.
En La
Comunidad del Anillo, la primera de las tres
partes de la historia, puede observarse lo
dificultoso de convertir al lenguaje de la imagen el
infinito e inabarcable regimiento de personajes y
situaciones que es capaz de recrearse a través del
lenguaje de la palabra escrita. Ésa es la principal
razón -la otra es que no se puede hacer una
película que dure eternamente- por la que en varias
oportunidades Jackson debe acudir al recurso de la
voz en off, para introducir al espectador no lector
del libro a los personajes y para la explicación de
los rasgos principales de la historia (lo que puede
leerse en el Hobbit, el primero de los libros de
Tolkien).
Lo más
interesante del filme llega cuando por fin el relato
adquiere vida propia y puede desligarse de las
ataduras descriptivas e informativas a las que debe
someterse por su fidelidad a la obra original. Excelente
trabajos de arte, puesta en escena, fotografía y los
increíbles efectos especiales y de sonido, sumado a
los fabulosos diseños de los protagonistas (especialmente
de las incontables criaturas y monstruos) recrean
atmósferas oscuras y turbulentas que llevarán al
espectador al encuentro con las profundidades de las
imágenes, envolventes, místicas, muchas veces
siniestras, que mucho tienen que ver con la esencia
de aquello que sugieren las hojas del libro.
Con respecto a
las actuaciones, no pueden dejar de mencionarse el
soberbio trabajo de Ian Mckellen (Ricardo III),
como el mago Gandalf, y el correcto desempeño del
principal protagonista, el héroe Frodo Bolson,
interpretado por Elijah Wood (Impacto profundo).
De todas maneras, el intenso bombardeo de imágenes y
situaciones que ofrece la película no pone énfasis
en la composición de los personajes sino que apunta
reflejar, a través de ellos, la cruenta e inagotable
batalla entre el Bien y el Mal.
En definitiva, La
Comunidad del Anillo es una historia de aventuras
sobre la amistad, la pasión, la sabiduría que deben
prevalecer a las peligrosas tentaciones de codicia,
traición y poder. Claro, hay maneras y
maneras de contar lo mismo, y el genio de Tolkien le
permitió crear un mundo repleto de magia y fantasía
para hacerlo. Por suerte, más allá de los aciertos
y los errores, ahora también es posible disfrutarlo
desde una butaca.