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Crítica por Pablo del Moral
México

Creo que desde los meses previos al pre-estreno de "La Amenaza Fantasma" no se había dado la hipérbole y fiebre por una película como la que hemos visto (al menos en los círculos de aficionados al cine fantástico) por "El Señor de los Anillos" (técnicamente llamada "La Fraternidad del Anillo" -título en México-*, por estar basada en el primer libro de la trilogía de El Señor de los Anillos). Afortunadamente, aunque por definición la hipérbole es exagerada, esta vez la cinta cubre con éxito las expectativas de los fans y, espero, del público general.

La película narra la historia de Frodo Baggins, un "hobbit" (fantásticos seres mitad duendes y mitad humanos) habitante de Tierra Media, en una época que evoca un medievo pastoral en el que al magia es muy real y el territorio es compartido por distintas razas de seres igualmente fantásticos, como enanos, elfos, orcos, goblins y todo el bestiario apropiado de la literatura de fantasía. Frodo ha heredado un objeto de gran poder y para evitar que las fuerzas malignas que desean el objeto ataquen la Comarca de los hobbits, el joven emprende un viaje cuyo motivo cambiará en el camino y que lo relacionará con muchos personajes, unos valerosos y fieles, otros traicioneros, pero todos ellos impulsados por el anillo, ya sea para apoderarse de él o para destruirlo.

La trilogía de "El Señor de los Anillos" es una épica en todo el sentido de la palabra, no sólo en la escala de los eventos sino en el crecimiento y transformación de los personajes. El director Peter Jackson ha logrado infundir en los actores la vulnerabilidad y la fuerza que el escritor John R. R. Tolkien supo con tanta maestría imprimir en el numeroso elenco de las novelas. Creo que este logro se debe mucho más a la dirección de Jackson que al talento de sus actores. Aunque no hay actuariones malas, no puedo decir que sean notables (exceptuando a Sir Ian McKellen tomando posesión del papel del mago Gandalf)... sencillamente funcionan bien, cumplen plenamente su cometido, y aunque no lucen a los actores, trabajan en función de la historia, cosa no muy común en el cine contemporáneo. Si quisiera mencionar los que mejor impresión me dejaron serían el mencionado McKellen, Viggo Mortensen como Aragorn, Ian Holm como Bilbo Baggins y Cate Blanchett como Galadriel.

Como fanático de los efectos especiales debo hacer mención del extraordinario trabajo que el estudio Weta realizó en ese campo. Y no sólo me refiero a las tomas evidentemente digitales, como las batallas con miles de "extras" o las vertiginosas visitas al mundo subterráneo; me refiero a los efectos que deben ser invisibles para el espectador, y que van desde los fastuosos escenarios hasta cosas aparentemente simples como la sutil transformación facial de algunos personajes en ciertos momentos. El estudio Weta ha probado en numerosas ocasiones (como en las previas cintas de Jackson "The Frighteners" y "Heavenly Creatures") que no hace falta acudir a los Estados Unidos para tener efectos de calidad igual o superior a los que ahí se realizan, y también nos ha enseñado que el éxito de dichos efectos no necesariamente se debe a las avanzadas herramientas, sino a la visión de los artistas que los realizan.

Pero para no seguir elogiando la película, diré las pocas cosas que no me parecieron prudentes en una película tan lograda y tan cuidadosa de su guión y estructura narrativa. Primero, hay dos personajes (los hobbits Pippin y Merry) que han sido reducidos a burdo "comic relief". Aunque su presencia es más o menos necesaria para la mecánica de la historia, casi desearía que hubieran suprimido esos roles tan ingratos. Afortunadamente dicha comedia nunca cae a niveles de, digamos, Jar Jar Binks, pero de cualquier forma se siente torpe y poco apropiada. Otra cosa que me desconcertó un poco fue la música: aunque por sí misma es bonita, el compositor Howard Shore, con su característica falta de sutileza, subraya excesivamente las emociones de muchas escenas. Parece que alguien nos está picando las costillas diciendo "ahí te tienes que reír" o "ésta es la parte heroica"... francamente la historia funciona tan bien que no hacen falta esos estímulos adicionales. Finalmente una gran queja técnica está en las tomas abiertas en las que interactúan los hobbits (de muy corta estatura) y los humanos y elfos (de estatura normal). Es penosamente obvio que en esos casos los hobbits han sido reemplazados por niños y el efecto contrasta tanto con la belleza visual de la cinta que se vuelve irritante. Ciertamente eso ocurre en pocas instancias, pero cuando ocurre es como un golpe que saca al espectador de la historia. Mala idea.

Pero esas pequeñas quejas no disminuyen el tremendo logro de Peter Jackson y el grupo de artistas en múltiples disciplinas que lograron la titánica tarea de llevar a la pantalla una versión dinámica, emotiva y enormemente entretenida de la aclamada obra de J.R.R. Tolkien. "El Señor de los Anillos: La Fraternidad del Anillo" es una de las mejores películas del año, y un excelente presagio de las dos restantes partes en las que veremos el desenlace de la seminal historia. Para variar, una "película evento" que no decepciona y que cumple con su potencial, prometiendo mucho más para el futuro. Muy recomendada, incluso para enemigos del cine fantástico.

Calificación: 10

Cinencanto.com

*Nota del editor.



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Imágenes de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo - Copyright
© 2001 New Line Cinema, The Saul Zaentz Company y WingNut Films.
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La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
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