LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
 

Especial El Señor de los Anillos

Ficha

Sinopsis

Críticas

Carteles

Banda sonora

Enlaces

Escaparate de productos

Apunta tu correo

 




Las Dos Torres

Crítica por Tònia Pallejà

Más madera, es la guerra

  Como exhortaba Groucho Marx en una de sus más célebres es-cenas cómicas: "¡Es la guerra! ¡Traed madera!". Y es que precisa-mente de ambos componentes se presenta bien surtida "Las Dos Torres". En esta ocasión, los engranajes de "El Señor de los Ani-llos" vuelven a ponerse en marcha para hacer gala de todo su po-tencial bélico. No sólo las razas de la Tierra Media tratarán de apla-car el avance de las fuerzas del Mal, encarnadas por Sauron y sus sicarios, sino que también la naturaleza –mediante la figura de los árboles Ents, sabios protectores de los bosques– emprenderá su particular rebelión contra el devastador poder del Señor Oscuro.

  En esta segunda entrega de la trilo-gía prosigue la aventura, retomando el testigo allá donde "La Comunidad del Anillo" clavó sus puntos suspensivos. Nos encontramos, pues, delante de una continuación en sentido taxativo, una nueva etapa en el largo camino, y además, en el tramo intermedio. Se-ñalo esta obviedad porque aunque es-to no supondrá obstáculo alguno para los espectadores puestos en antecedentes, la película sí dispone de entidad propia pero no de la autonomía suficiente para ser in-terpretada fuera de su contexto global (que nadie quiera empezar la casa por el tejado). Así pues, el largometraje se inicia con la denominada Comunidad del Anillo separada a tres bandas: Frodo, portador del Anillo, y su inseparable amigo Sam se dirigen a Mordor para destruir la alianza; los otros dos hobbits, Merry y Pippin, han sido secuestrados por los Orcos; Aragorn, el elfo Legolas y el ena-no Gimli se disponen a acudir en su rescate.

  Como era de esperar, dadas las excepcionales circunstancias que rodearon esta titánica producción –mismo director (Peter Jackson), idéntico equipo y, todavía más importante, rodaje simul-táneo de los tres títulos de la saga–, "Las Dos Torres" sigue la lí-nea conceptual de su antecesora. Las novedades vienen marcadas –no podía ser de otra manera– por la evolución argumental de la historia, que permite la introducción de nuevos personajes y situa-ciones, impulsores de la trama. Entre estos rostros inéditos hasta ahora, se hallan algunos miembros destacados del pueblo de los Hombres, quienes tendrán un peso decisivo en esta secuela: Fara-mir (David Wenham), hermano de Boromir; Théoden, rey de Ro-han (Bernard Hill); sus sobrinos Éowyn (Miranda Otto) y Éomer (Karl Urban); y Gríma Lengua de Serpiente (Brad Dourif), que ba-jo la influencia maligna de Sauron ha hechizado al rey para su pro-vecho.

  En esta progresión del relato do-mina, por encima del tono de aventuras o de la fábula fantásti-ca, aquello que se ha venido a lla-mar el aliento épico de la batalla: numerosos son los enfrentamientos armados, ya sea en los encuentros cuerpo a cuerpo o bien en las lides estratégicamente guiadas, ejecutados con una violencia sanguinaria, aunque tímida en su sanguinolencia (lejos queda ya el despilfarro gore de "Braindead"). Dentro de dicha tesitura belicista, el plato fuerte de la película –copioso, tanto por su duración como por los sorprenden-tes recursos que atesora– es el combate final en el Abismo de Helm, entre los Hombres de Rohan, apostados en su fortaleza, y las multitudinarias tropas formadas por los feroces uruk-hais, que pretenden tomarla. Una trepidante concatenación de secuencias entre ambos ejércitos, brillantemente planificadas paso a paso por el "hobbit" neozelandés. Este deslumbrante despliegue humano y técnico integra personajes de carne y hueso con otros generados por ordenador –gentileza del nuevo juguetito de la compañía Weta– obteniendo un resultado impresionante. Gracias a un montaje ágil y consecuente, y a una espléndida fotografía, tenebrosa pero perfec-tamente ajustada en todos sus matices oscuros, la recreación de esta colosal refriega nocturna bajo la lluvia, que se prolonga hasta el amanecer, impacta por su brío. Sin lugar a dudas, se trata de la joya que sirve como colofón a toda una escalada militar. No resul-tan menos encomiables los momentos previos a la pugna que se suceden dentro de este monumental fuerte, en los que un clima in-quietante y derrotista se adueña de los que parecen destinados a sucumbir, superados en número y fuerza por el enemigo.

  Este tono sombrío y desolador se cierne sobre el segundo capítulo tolkiano en su totalidad. Pocas son las oportunidades en las que el heterogéneo grupo protagonista, cada uno por su lado, salga de la pesadumbre. La sombra del abatimiento, el temor o el pesimismo impregna cada uno de sus movimientos. El ánimo acia-go se traslada al tratamiento visual de la cinta, lóbrego y frío. Tam-bién el humor, más negro, se contagia de este luto perenne.

  Si las contiendas militares y otras intrigas políticas en el reino de Rohan, evocan en forma y fondo un cierto es-píritu medieval (cruzadas, castillos y sagas dinásticas), el matiz más neta-mente fantástico viene de la mano de las habituales criaturas imposibles –ese cajón de sastre en el que inclui-mos a todo bicho viviente no antropo-mórfico–; entre ellas destacan por ta-maño, carisma y relevancia, los mencionados Ents. Bárbol y el res-to de árboles habladores, que además tienen la capacidad de an-dar, aportan la nota "ecologista". Éstos son, con diferencia, los me-nos favorecidos en el apartado de los efectos especiales. Su apa-riencia, comparada con la de otras figuras digitales, se acerca a la rigidez poco comunicativa del cartón-piedra.

  Como decía al principio, las diferencias entre "Las Dos Torres" y "La Comunidad del Anillo" se encuentran mayoritariamente a nivel argumental (otra perogrullada que, sin embargo, merece la pena subrayar). En este sentido, y tomada en su conjunto, puede que se trate de una secuela ligeramente inferior a su predece-sora. En primer lugar, ofrece una menor variedad de situaciones; por algunas pisa de puntillas, y otras se estiran hasta lo prescindi-ble, y demoran la entrada de episodios más atrayentes. Esta sen-sación se repite a menudo durante los pasajes protagonizados por Frodo y Sam, en una odisea no exenta de peligros y sorpresas en la que Gollum desempeñará un papel sobresaliente y ganará en de-finición. Este personaje emblemático –espejo físico de un alma po-drida por la codicia, que ya había sido introducido con anteriori-dad, tiene aquí una intervención generosa que incluso raya lo exce-sivo, y como comparsa cómica, despierta la misma gracia que el Jar Jar Binks de "Star Wars", es decir, nula. También se echa en falta una mayor presencia de algunos de los personajes capitales, como Gandalf; si la Comunidad del Anillo funcionaba bien como grupo, algunos de sus componentes no rinden lo suficiente por se-parado –Merry y Pippin, por qué negarlo, llegan a aburrir–. El inte-rés es, por tanto, desigual, y en algunos momentos la película pier-de en intensidad. Por suerte, en su mitad final logra acortar distan-cias y toca la cima.

  Si algo se le puede pedir a cualquier epopeya fantástica es que entretenga, que se haga creíble y que cunda. Aunque durante sus tres horas no atiende a estos objetivos en la misma medida y su curso narrativo se ve en ocasiones descompensado, "Las Dos Torres" discurre con hondura, entere-za y entusiasmo. Calidad no le falta y respira con saludable talante. Un es-pectacular diseño de producción, fuerza dramática, ritmo dosificado y unas notables interpretaciones dan cuenta de ello. Tal vez me aventuro al decir que en aquellos que quedaron insatisfechos con "La Comunidad del Anillo", se reproducirá el mismo sentimiento de apatía, y que aquellos que disfrutaron con ella, repetirán la expe-riencia. En definitiva, la aventura se reanuda en su descenso hacia un reverso más oscuro y bélico. Y a pesar de sus fla-quezas, se trata de un elegante empeño que reúne acción y emoción, bravura y nobleza, épica y lírica.

CANAL #CINE - Revista de Cine colaboradora

 

Ficha | Sinopsis | Críticas | Carteles | Banda sonora | Enlaces | Productos

La Comunidad del Anillo | Las Dos Torres | El Retorno del Rey

Imágenes de "El Señor de los Anillos" - Copyright © 2001, 2002 New Line Cinema, The Saul Zaentz Company y WingNut Films. Distribuidora en España: Aurum.
Todos los derechos reservados.

www.labutaca.net
La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.