CRÍTICA
Pablo
del Moral (Cinencanto)
Cuando
parece seguro que la película "Animal"
no puede ponerse peor, llega Adam
Sandler para contribuir con un cameo que
demuestra que no importa qué tan mala
nos esté pareciendo una película, siempre hay
posibilidad de empeorar.
En esta
atroz película conocemos a Marvin Mange (Rob
Schneider), un aspirante a policía que por
su pobre desempeño físico parece condenado a
trabajar tras un escritorio toda su vida. Un día
un accidente automovilístico lo deja al borde de
la muerte; entonces el enigmático Dr. Wilder (Michael
Caton) lo rescata y para ayudarlo realiza
múltiples transplantes de órganos animales, lo
que le salva la vida a Marvin y además le
confiere características y capacidades
animalísticas que le ayudan a finalmente
conseguir el trabajo de policía que tanto
anhelaba. Pero así como sus comportamientos
animales lo ayudan, en otras ocasiones se
convierten en un obstáculo, sobre todo a la hora
de seducir a Rianna (Colleen Haskell), una
guapa trabajadora social. Sin embargo, a pesar de
las ventajas, Marvin teme que su lado animal
salga de control y lo conviertan en una bestia
asesina, cosa que tal vez ya está pasando según
las declaraciones de testigos que afirman haber
visto a un "hombre-bestia" rondando por
las granjas donde ha habido ya algunos salvajes
ataques, tanto a ganado como a humanos. Así,
Marvin debe confrontar sus instintos y tratar de
hacer que su lado humano triunfe.
"Animal"
forma parte de ese desafortunado grupo de
comedias carentes de risas. Cierto, las payasadas
se suceden con insoportable frecuencia, pero con
un par de excepciones, la calidad no pasa de mala
comedia televisiva. Los supuestos chistes son
totalmente predecibles, y los pocos que resultan
realmente graciosos ya fueron mostrados en los
cortos de la película. Adicionalmente, el ritmo
es muy irregular; existen varias escenas que se
mueven con la velocidad de una tortuga, tratando
a la fuerza de extraer humor de situaciones que
sencillamente no lo tienen. En otros casos
parecen darse pausas torpes, tal vez para dar
tiempo a que el público ría antes de continuar
los parlamentos. Considerando el gélido silencio
de la audiencia, dichas pausas muestran excesivo
(tal vez diría "patológico")
optimismo por parte del equipo de producción.
Tal vez Rob
Schneider tiene cierto marginal talento para la
comedia. No es un genio, pero tampoco es un Adam
Sandler. Pero el guión y dirección de
"Animal" trabajan continuamente en su
contra al demoler todo rastro de sorpresa e
innovación en el humor, convirtiendo a esta
película en un penoso ejemplo de cómo
Hollywood maneja muchas comedias: reciclando
humor televisivo, añadiendo un par de escenas
escatológicas y reemplazando talento por
popularidad.
Lo mejor
que puedo decir de "Animal" es que con
85 minutos de duración no nos roba tanto tiempo
de vida como otros bodrios. De hecho, tal vez el
argumento de esta cinta hubiera funcionado mejor
como sketch de seis minutos en "Saturday
Night Live", el programa televisivo
que en un principio popularizó a Rob Schneider.
No encuentro razón alguna para recomendarla. Si
no ha visto los cortos, bájelos del internet y
ya habrá visto en su totalidad los mejores
chistes de la película. Desperdicio
completo de recursos y de tiempo.
Calificación:
1

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