CRÍTICA
Mateo
Sancho Cardiel
El
colectivo adolescente ha sido desde siempre uno
de los filones más a tener en cuenta por la
industria cinematográfica, por ser el que más
tiempo libre tiene, por la ebullición de
hormonas que la edad conlleva y por tanto la
admiración fanática de las estrellas más
atractivas y, por qué no decirlo, también por
las escasas exigencias de la mayoría pubescente.
Géneros como el terror o la comedia han creado
ya su propio subapartado para este público, con
éxitos como "Scream" y "American
Pie" respectivamente, y las
secuelas de ambas. Una de las primeras
experiencias de este fenómeno en España ha sido
la desafortunada "School
Killer", que fracasaba,
precisamente, por querer copiar al producto
americano hasta en el título, seguida de "Tuno
Negro", de la que se puede decir más o
menos lo mismo, y, entre tanta tontería, un
producto refrescante: "Gente Pez". La
virtud de esta película es que ha aprovechado la
moda para subirse al carro de cara hacia el
público joven y ofrecer un retrato mucho más
inteligente y real de lo que suelen vendernos
nuestros amigos yanquies. Por una vez,
se evita el que los actores de veinticinco
interpreten personajes de diecisiete; bastaba con
hacerlos universitarios u opositores, y con ello
se consigue una mayor capacidad de documento
testimonial y extrapolable.
La historia
de "Gente Pez" es la convergencia de
las pequeñas aventuras de cada uno de los
habitantes de un piso estudiantil, que toman unos
semiokupas, y en el que descargarán todo su
afán de irresponsabilidad, suciedad y desorden.
La convivencia entre ambos se irá deteriorando a
la par que el piso se convierte en una comuna
insalubre. Cada personaje, con sus
valores y sus miserias, nos aporta un tópico
bien desarrollado sobre un trocito de vida, que
nos traerá mucho humor y algo de amargura.
Y es que, aunque a la película le falte algo de
chispa y ritmo, hay que decir a su favor que las
situaciones cómicas son de lo más auténtico.
Es una pena que a veces se quiera pretender
llegar a un público más "torrentino"
y se hagan gags que aspiran a ser demasiado
"enrollaos". Con ello me estoy
refiriendo, principalmente, al personaje de Ion
Gabella, Rafa en la película, pasado de
rosca y con un sentido del humor de mal gusto
más que otra cosa. Pero, en cuanto a los demás
personajes, están bien definidos e
interpretados. Desde David Tenreiro, el
"dueño" de la casa, que es un perdedor
que ahoga sus frustraciones en películas porno,
y Juan Díaz, caradura
profesional, escritor que busca su inspiración
en el efecto de las drogas, a Diana
Palazón, actriz de "Al
salir de clase", que aunque algo forzada,
en las escenas más difíciles da la talla. Ellos
mantienen un nivel tan digno como el de la
película, con un guión que enlaza muy
bien todas las situaciones, dejando en cada
escena su punto particular, original y divertido
que hace que, aunque no sea un filme que quede en
la memoria (ya me cuesta recordarlo), sí hace
pasar un rato agradable y entretenido, y que
además representa que, aunque aislada, la buena
salud de algunos de nuestros cineastas deja en
muy buen lugar al cine español.
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