NOTAS
DE PRODUCCIÓN de New Line Cinema
La
secuela
Aunque los
productores, el director y los actores tenían
las mismas ganas de emprender la segunda parte de
HORA PUNTA 2, cada uno tenía sus ideas sobre la
mejor manera de hacerla. Según el productor
Jonathan Glickman, tanto «Chris como Jackie
llegaron a la secuela mostrando mucho interés
por rodar una película que fuera mejor que la
primera, todo en más grande y con su propia
personalidad. Lo bueno de esta secuela es que es
como un tapiz mucho más extenso». Chris Tucker
piensa igual: «Queríamos que la segunda parte
fuera más divertida, con más acción y con más
de todo que la primera. Jackie ha hecho cosas que
no había hecho en ninguna otra película. Y yo
aporté todo lo que pude, porque haciendo la
primera me lo pasé en grande y me apetecía
muchísimo volver a trabajar con todo el equipo.
¡Espero que la gente nos pida lo mejor, porque
eso es lo que le vamos a dar!». Lo mismo dice
Jackie Chan: «Sabemos que el público esperará
más y queremos darle lo mejor que tenemos. Tiene
que haber mucha acción, mucho espectáculo,
mucha comedia, ¡todo en abundancia!».
En esta
segunda parte reencontramos al detective Carter y
al inspector Lee recién aterrizados de un vuelo
transoceánico. El equipo empezó a pensar en la
secuela antes de que la primera Hora
punta se estrenara. «Escribimos la última
escena del original pensando ya en la secuela que
quizá hiciéramos algún día», explica Brett
Ratner. «Por eso les subimos a un avión rumbo a
Hong Kong, lo que naturalmente nos lleva a un
nuevo destino». Según explica el productor
Arthur Sarkissian, en los pases de prueba de
Hora punta la pregunta generalizada
en los cuestionarios que rellenaban los
espectadores era: «Bueno, ¿y qué pasa cuando
se van a Hong Kong?». Fue entonces cuando
comprendimos que ya teníamos la idea para la
secuela, porque la gente ya empezaba a preguntar
qué pasaba a continuación. Pero esta vez
decidieron cambiar las tornas. «Si en Hora
punta el forastero en Los Angeles era
Jackie», sigue explicando Sarkissian, «pensamos
que Hong Kong era el escenario ideal para
convertir a Chris en el pez fuera del agua».
La
producción en Hong Kong
Brett
Ratner comprendió instintivamente que la idea de
que la secuela empezara en Hong Kong era
apropiada cuando acudió al estreno de Hora
punta en aquella localidad, en 1998, donde
observó cómo reaccionaba la gente al ver a
Tucker paseando por las calles de la ciudad junto
a él. «Ibamos por Hong Kong», recuerda Ratner,
«y la gente se quedaba mirando a Chris. Él se
ponía a hablar con ellos de esa forma tan
particular que tiene él y ellos le miraban como
si estuviera loco. ¡Fue lo más gracioso que he
visto en mi vida!».
Aunque
durante el rodaje de la primera Hora
punta hicieron una breve parada en Hong
Kong, esta vez el equipo llegó al puerto chino
decidido a disfrutar de todo lo que la ciudad
tenía que ofrecer. «El paisaje urbano es
completamente desconcertante», explica Ratner,
que es un gran admirador del cine de Hong Kong y
considera Operación Dragón, rodada
enteramente en la ciudad, entre sus películas
favoritas. «Enfoques donde enfoques la cámara,
todo es increíble. La gente que sale al fondo,
las señales de tráfico, las caras... es una
ciudad interesantísima para filmar».
Interesantísimo,
pero también muy complicado. A diferencia de los
cineastas occidentales, los equipos de
producción de Hong Kong suelen funcionar sin
permisos de rodaje, sin calles cerradas y sin
control de transeúntes. El mismo Jackie Chan,
que en su calidad de héroe nacional atrajo
multitudes de fans y curiosos a los escenarios de
rodaje y que ya está acostumbrado a esta forma
de trabajar, se sorprendió de algunas cosas. En
una escena, Chan y Tucker tenían que bajar del
coche después de detenerse en medio de una
carretera y correr por la calzada desnudos.
«Pasamos mucha vergüenza», explica Chan.
«Estábamos ahí, desnudos en plena carretera, y
de repente aparece un camión y casi me
atropella. El conductor para el camión y dice:
¡Jackie Chan! ¿Me firma un
autógrafo?. Como explica Ratner, «nunca
le he visto más deseoso de resolver una escena a
la primera toma. Creo que era el entorno que le
rodeaba y el peligro que conllevaba lo que le
preocupaba... Pero la verdad es que tuvo
gracia».
Pese a esos
momentos tan curiosos, HORA PUNTA 2 es la primera
producción occidental para la que el gobierno
chino ha prestado su colaboración, que
consistió, entre otras cosas, en permitir que
las luces de neón de los rascacielos que
enmarcan el Puerto Victoria se quedaran
encendidas toda la noche, en vez de apagarlas a
medianoche como es habitual.
A semejanza
de su personaje, que orienta a Carter por las
calles de su ciudad, Jackie Chan paseó a Chris
Tucker por sus locales favoritos durante las
horas en que no estaban rodando. Muchos días, la
experiencia resultaba de lo más aleccionadora.
Como explica Tucker, «Jackie no hacía más que
gastarme bromas. Una noche estábamos en un
restaurante que a Jackie le encanta y me hizo
probar una sopa especial. Yo no sabía de qué
estaba hecha aquella sopa, hasta que vino el
camarero y me preguntó si me estaba gustando. Yo
contesté que sí. Entonces va el hombre y dice:
La sopa de saliva de rana es nuestro plato
favorito. Jackie y yo tuvimos una pequeña
discusión a cuenta del tema, pero alguien nos
reconcilió. ¡Me había hecho comer una comida
increíble, una cosa que no quiero ni reconocer
que me metí en la boca!».
A Tucker le
asombró comprobar lo popular que es Jackie Chan
en Hong Kong. «Jackie es como el presidente de
Hong Kong. Todo el mundo le adora, así que era
un honor estar con él. Jackie es como el Donald
Trump de la China. Está metido en todo. Tiene
hasta su propia tienda; yo estuve allí y compré
ropa».
El
gastronómico no fue el único aspecto de la
cultura china que exploraron los miembros del
equipo. El fenómeno del karaoke nació
prácticamente en Hong Kong. «Nos pusimos la
escena del karaoke de la primera Hora
punta y decidimos que en la secuela había
que meter una escena parecida», cuenta el
productor Roger Birnbaum. Esta vez, Chris Tucker
tiene ocasión de hacer una perfecta imitación
de Michael Jackson cantando el clásico
Don't Stop 'Till You Get Enough ante
un público de chinos estupefactos. «En Hong
Kong el karaoke es un asunto muy serio», explica
Birnbaum. «La idea de poner a un bocazas
americano como el personaje de Chris a cantar en
un contexto tan respetado como ése era muy
divertida». Después de varias horas de cantar y
bailar animadamente ante las cámaras, Tucker
exclamó, agotado: «¡He aprendido a respetar a
los cantantes!».
Si Hong
Kong era el marco perfecto para el principio de
la película, el equipo sabía que Las Vegas
sería el escenario ideal para ilustrar el
desenlace, y también para escenificar una
operación de blanqueo de dinero que forma parte
de la trama. Los responsables decidieron, sin
embargo, evitar The Strip, una zona
de hoteles y casinos sobreexplotada por los
equipos de cine y televisión, y en su lugar
construyeron un aparatoso casino dentro de un
local que acaba de cerrar sus puertas, el Desert
Inn Hotel. A lo largo de seis semanas, un equipo
de creativos y obreros, supervisados por el
legendario diseñador de producción Terence
Marsh (que tiene dos Oscar a la mejor dirección
artística y ha trabajado en . Zhivago), se
ocupó de levantar el Red Dragon Hotel and
Casino, una estructura que imita un palacio
chino, construida en torno a una estatua de seis
metros del susodicho dragón rojo, que además
escupe humo y fuego.
El equipo
de Las Vegas tuvo el honor de recibir en su
plató al alcalde del municipio, Oscar Goodman,
quien declaró aquel día el día de HORA PUNTA 2
y entregó las llaves de la ciudad a Jackie Chan,
Chris Tucker y Brett Ratner. Tucker afirmó así:
«Las Vegas es mi ciudad. Ahora que tengo las
llaves de la ciudad, tendrán que dejarme entrar
en todas partes. ¡Me gustaría que Sammy Davis
Jr. estuviera aquí para ver esto!».
Los
personajes
Además de
las espectaculares localizaciones (a las que se
añadieron varias semanas de rodaje en Los
Angeles, en estudio y en exteriores, al principio
del rodaje, que comenzó en noviembre de 2000),
la segunda parte de Hora punta
destaca por la introducción de nuevos
personajes. Estas nuevas presencias ayudan a
arrojar algo de luz sobre la historia del
personaje de Jackie Chan, el inspector Lee. «En
la secuela teníamos que superarnos a nosotros
mismos», explica el director. «Y no fue fácil,
porque en Hora punta lo que está en
juego es la vida de una niña. Así pues, para
aumentar la carga emocional lo que hicimos fue
crear un personaje que explicara qué es lo que
hace obrar a Lee y también por qué Carter es
quién es. Los padres de los dos amigos eran
policías y ambos murieron en cumplimiento del
deber. Cuando Carter se entera de que Lee quiere
resolver este caso para proteger el legado de su
padre y averiguar por qué murió, se suma a la
empresa para ayudar a su amigo. La historia
adquiere así un fondo humano».
Para el
papel del malvado Ricky Tan, que aparece de forma
turbia en el pasado del inspector Lee, Brett
Ratner se apresuró a requerir los servicios del
veterano John Lone, conocido por el personaje
protagonista de la superproducción de Bernardo
Bertolucci El último emperador,
ganadora en los Oscar de 1987. «Para hacer
creíble al personaje de Ricky Tan y la larga
historia que le une a Lee, necesitábamos a un
actor muy bueno», explica Ratner. «John Lone
tiene ese peso. Además de transmitir toda la
elegancia y sofisticación, y también el lado
siniestro, de un gran líder criminal, John
también saber expresar convincentemente el amor
que siente por Lee. Te crees del todo que su
relación viene de muy atrás».
«John
aporta algo realmente extraordinario a todos sus
personajes», dice el productor Arthur
Sarkissian. «En esta película, hacer de
criminal es mucho más que hacer de malo. Su
estilo gestual lo hace completamente creíble».
«Ricky Tan
es un hombre de negocios», explica John Lone.
«Sus transacciones no son lo que la gente
llamaría correctas, pero nunca se mancha las
manos. Ricky Tan tiene a otras personas para que
ejecuten las cosas».
Mientras se
dedicaba a localizar en Hong Kong y probar a
actrices que pudieran interpretar el papel de la
temible lugarteniente de Ricky Tan, Hu Li, Brett
Ratner vio unas escenas de Tigre y
dragón. Ratner quedó tan fascinado con el
talento y la llamativa belleza de Zhang Ziyi, una
actriz de 23 años que trabajaba junto a Chow
Yun-Fat y Michelle Yeoh. Sin pensárselo dos
veces, tomó un avión a Pekín y se entrevistó
con la actriz sobre la posibilidad de que ésta
debutara en el cine americano con HORA PUNTA 2.
Zhang
relata su primer encuentro con el director. «Me
miró una vez y dijo: ¡Ay, Dios
mío!. Creo que estaba más emocionado que
yo». Además de sorprenderse con la juventud de
Ratner, Zhang se sintió igualmente desconcertada
ante la velocidad a la que se desarrollaba la
conversación. «No me imaginaba que a los diez
minutos ya estaría hablándome del guión. Él
no me conocía en persona. Sólo me conocía por
el papel de Jen Yu en Tigre y
dragón, la persona que volaba de aquí
para allá». Aun así, reconoce la actriz,
«creo que entre nosotros hubo una especie de
entendimiento mutuo».
Zhang
conquistó al equipo hasta tal punto que acabaron
fundiendo dos personajes en uno para alargar su
papel. «Es un auténtico camaleón», afirma el
productor Arthur Sarkissian. «En contraste con
su dulce apariencia, Hu Li es una bestia humana.
Era una manera originalísima de caracterizar a
un villano». Zhang Ziyi y Jackie Chan
representan la unión de dos generaciones de
proezas acrobáticas. Durante el rodaje, Chan
ayudó a Zhang a coordinar las peleas de su
personaje. Zhang, que estudió danza en China, se
mostró más que digna de compartir pantalla con
aquella leyenda de las artes marciales. «Sólo
utilizó doble en dos ocasiones», dice Chan,
maravillado. «Tiene un enorme afán de aprender
y no le tiene miedo a probar nada nuevo. Yo le
digo que confíe en mí y ella ejecuta la escena.
Es de lo más interesante, y como actriz es
maravillosa».
Roselyn
Sánchez es una belleza portorriqueña que
encarna a Isabella Molina, una agente doble de
los servicios secretos estadounidenses que tiene
a Lee y a Carter sobre ascuas, porque nunca saben
para quién trabaja. Sánchez se alegró mucho de
conseguir el papel, que, en según sus palabras,
le dio la oportunidad de «hacer un papel de
mujer dura, inteligente, lista y que también
sabe repartir tortas. Ha sido divertidísimo».
En
contraste con la primera parte, el detective Lee,
pese a su amor al trabajo, va sintiéndose
atraído gradualmente por la agente Molina, lo
que genera una divertida competición entre él y
Carter, el mujeriego camelador, por los favores
de la chica. Pero la acción y el humor tampoco
dejan mucho tiempo para el amor, como comprobó
Jackie Chan. «Cuando oí hablar del personaje de
la agente Molina, le dije a Brett Ratner que ella
y Lee debían besarse o tener alguna escena de
amor», explicó Chan. «A lo que Brett
contestó: ¡Eso te gustaría a
ti!».
Completando
el reparto encontramos al legendario actor y
humorista Alan King, que interpreta un papel muy
importante, el de Steven Reign, empresario,
propietario de un casino y socio de Ricky Tan.
«Para ese papel quería una personalidad muy
típica de Las Vegas», explica Brett Ratner, «y
Alan King da totalmente el tipo del dueño de
casino. Basé su personaje en Steve Wynn y Donald
Trump. Su faceta de showman y
empresario es muy transparente. Pero también se
nota que por dentro, es un tipo implacable».
Varios
cameos de actores conocidos añadieron algo más
de diversión. «Brett quería que en la
película aparecieran una serie de personas
porque tiene relación con ellos y sabe lo que le
pueden dar», cuenta el productor Arthur
Sarkissian. «Lo bueno de tener a esta gente en
la película es que al compartir pantalla con
actores de este calibre, actores que normalmente
no hacen papeles tan cortos, Chris y Jackie se
sienten más estimulados».
Aunque la
relación entre Carter y Lee ha ido evolucionando
desde Hora punta (igual que la amistad de Jackie
Chan y Chris Tucker, que se ha hecho más
estrecha), el tono de HORA PUNTA 2 es muy
parecido al de la primera parte. Aún hay choque
de culturas y barreras idiomáticas y el humor
emana de situaciones reales, y la historia sigue
teniendo sus cimientos en la relación entre
Tucker y Chan. Ratner lo confirma así: «La
química entre Chris y Jackie es fresca y real. A
la gente le encanta verlos juntos, porque les
divierte su relación. Y en esta película damos
continuidad a esa situación, pero en cuanto a
intensidad emocional, su amistad ha entrado en
otro nivel, porque ahora tienen más experiencias
en común. Entienden mejor la personalidad y la
cultura del otro, aunque sigan sin comprenderse
del todo bien, cosa que también sucede en la
vida real».
Conscientes
de que las comparaciones serían inevitables, los
actores, productores y el director decidieron que
HORA PUNTA 2 daría a los espectadores una
versión aumentada de los hechos más apreciados
por el público en la primera parte. «Es
estupendo contar con el mismo equipo de
Hora punta», dice el productor
Arthur Sarkissian. «Ofrecemos lo mismo que
gustó al público en el original, pero esta vez
en más cantidad, más calidad y más
diversión». «Hay mucha más acción que en la
primera película», confirma Brett Ratner. «Y
la misma cantidad de humor. Las dos películas
tienen ese fantástico juego privado entre Jackie
y Chris», continúa. «Como digo yo, aunque nos
limitáramos a filmarles delante de una pared
blanca, seguirían formando una pareja
increíble».
«Por
suerte», añade, «no tuvimos que hacerlo».
Fuente: Aurum
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y notas de producción de Hora punta 2 -
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