CRÍTICA
Tònia
Pallejà
La
fiesta de smith
Lo de Kevin Smith
es hacer cada vez menos cine y
dedicarse cada vez más a reunir a cuatro
amiguetes delante de la cámara -quien dice
cuatro, dice varias decenas, porque en esta
película hay más cameos que en Torrente 2- para
pasar un buen rato, recreándose en los temas que
suelen ser habituales en su filmografía (La
guerra de las galaxias, el mundo
del comic, su cine de culto, el sexo y
cierto humor escatológico e irreverente). Que
los cuatro amigos en cuestión se lo pasen en
grande durante el rodaje, no lo pone nadie en
duda. Ahora bien, se supone que al público es
necesario darle también una oportunidad de
integración o algún otro motivo de interés,
porque en definitiva es quien va a ver la
película. En este sentido, reconozco que para
los que son ajenos a la trayectoria del director
norteamericano, este film puede ofrecer más bien
poco, o poco más que un rato de distracción a
cargo de unos guiños, parodias y homenajes
mayormente autorreferenciales cuyo sentido no
acabarán de entender. En cambio, para
los seguidores de Smith -entre cuyas filas me
incluyo-, Jay y Bob El
Silencioso contraatacan es
un regalo con el que van a disfrutar muchísimo.
Algo así como la edición especial de un cómic
o cualquier otra pieza de coleccionista,
que nos llega, precisamente, de la mano de uno de
los mitómanos del freak, lo underground,
la serie B y el cine basura más
convencidos sobre la faz de la tierra (Bueno,
tampoco nos olvidemos a Burton).
Que Kevin
Smith nunca ha sido un gran realizador es
sobradamente conocido. Lo suyo son las comedias
de situaciones y esos diálogos tan punzantes
como gamberros y absurdos. Nada de maestría
técnica ni de lenguaje fílmico innovador.
Tampoco nos es imprescindible. Para el que busque
algo más trascendental y artístico, le
recomiendo directamente las espesas tertulias de
Compañero Garci y sus secuaces en su espacio de
TV2 (de las que seguramente el propio Smith
sacaría tajada cómica si se realizara en su
país).
El joven
director estadounidense tiene, por suerte, un
público fiel que le sigue desde su ya mítica Clerks, y que le
perdona cualquier desliz o mediocridad confiando
en que la próxima tal vez sea la muestra
definitiva de que la flauta no sonó en aquella
ocasión por casualidad. Cabe decir que lo que
Smith ha perdido en espontaneidad y frescura
desde aquel legendario largometraje
independiente, a medida que las cifras de sus
presupuestos han ido en aumento, parece que
tampoco se ha visto compensado por una mayor
capacidad creativa. Porque una vez superada su
trilogía de New Jersey con bastante buena nota
media, y después de la poco brillante Dogma, nos llega
un trabajo que, como comentaba, para cualquier
desconocedor de la idiosincrasia de Smith tiene
escaso atractivo. Pero, ¿y qué? Si al fin y al
cabo está hecha para nosotros y somos los
únicos que pagaremos con gusto el precio de la
entrada.
Se trata de
una película cuya única justificación
se encuentra dentro de ese "Universo Kevin
Smith", y que se entiende como una
continuación temática de su particular
filmografía, un colofón a la misma, un
punto y aparte. Y digo temática por llamarlo de
alguna manera, porque sí, hasta las películas
que no explican nada tiene un guión escrito que
las ampara -o eso nos gustaría creer-. Pero de Jay
y Bob El Silencioso contraatacan se podría
afirmar que no tiene argumento. Sólo la excusa
de un estreno cinematográfico que sus dos
protagonistas pretenden sabotear, sirve para
vertebrar con más o menos cohesión la
colección de gags que esta pareja cómica
generan. Nos encontramos delante de una road
movie de aventuras, con historia de amor
incluida, en cuyo transcurso aparecen un
orangután, unas sensuales ladronas de diamantes
y un guarda forestal cretino, hasta su llegada a
Hollywood, donde carga las tíntas contra el
negocio cinematográfico.
Jay y Bob
El Silencioso (al que interpreta el propio
director) son los personajes nexo de las cinco
cintas de Kevin Smith, y han ido cobrando cada
vez mayor protagonismo en sus films, sobre todo a
partir de Dogma, hasta acabar
convirtiéndose en estrellas de la función. En Jay
y Bob El Silencioso contraatacan, esta carga
la sobrellevan con muchísima más dignidad que
en el anterior largometraje, hasta el punto que
no podría entenderse sin su presencia. Porque
esta película es Jay y Bob, y Jay y Bob son la
película, por más obvio que pudiera parecer a
raíz de su título.
Jay y
Bob El Silencioso contraatacan es una
historia distraída, gamberra, disparatada,
políticamente incorrecta, que consigue
arrancarte un buen puñado de carcajadas nada
forzadas. Puro cine de entretenimiento, y a la
vez de culto, para pasar un buen rato, y
que los "fans" de Smith acogemos
gratamente, aunque no sea tan brillante como
algunos de sus trabajos anteriores. Llena de
escenas memorables, rotundas, fantásticas, y de
una crítica al mundo de Hollywood de que son
cómplices desde Matt Damon y Ben Affleck, hasta Wes Craven, Gus Van
Sant, Jason Biggs y James Van
Der Beek. Homenajes a El
planeta de los simios (la
original), Star Wars, E.T. o Scooby
Doo, por citar sólo algunas. Carrie
Fisher-Leia de monja, y Mark Hamill (Luke
Skywalker), con bastantes años más, luchando
con su espada láser contra los dos protagonistas
convertidos en Bluntman y Chronic. Y el impagable
desfile de todos los personajes aparecidos en las
cintas de Smith. Pero por encima de todo,
destacaría a ese Jason Mewes (Jay El
Locuaz) capaz de eclipsar a cuantos se pongan
a su lado.
Para
quienes no sepan ni quién es Kevin Smith, esta
película les va a sonar a chino sin subtítulos.
Pero es que Jay y Bob El Silencioso contraatacan
es eso, una fiesta para los amigos, y aunque a
nadie se le prohiba comprar su entrada para
verla, no todos están invitados de antemano.
Imágenes
de Jay y Bob el silencioso contraatacan -
Copyright © 2001 Miramax Films y View Askew
Productions. Todos los derechos reservados.
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