CRÍTICA
Tònia
Pallejà
Vive
y deja vivir
 "Franco ha
muerto". Con esta celebrada noticia
arranca el segundo largometraje del sueco Lukas
Moodysson, una película coral,
divertida, fresca, entrañable y muy humana,
en torno a los problemas de convivencia y las
contradicciones ideológicas y emocionales en que
se ven envueltos un grupo de personas que
comparten su vida en una comuna libertaria
durante los años 70.
Parece ser que el
señor Lukas Moodysson, poeta y novelista, ya
tonteaba con el cine a modo de aficionado en el
Instituto dramático de su país, hasta que
finalmente en 1999 decidió ponerse detrás de la
cámara y realizar su primer largometraje, Fucking Åmål. La
película fue un rotundo éxito en Suecia y le
permitió iniciar una carrera cinematográfica
paralela a su labor literaria. Un año más tarde
había finalizado su segundo film, Juntos.
A pesar de ello, Moodysson era un completo
desconocido dentro de nuestras fronteras hasta
hace escasos meses, pero afortunadamente -más
vale tarde que nunca-, en cuestión de semanas
hemos visto como sus dos películas se estrenaban
en nuestras carteleras, y eran acogidas por la
crítica y el público de manera no menos
satisfactoria que en la patria de los Abba.
 Teniendo en cuenta su
inclinación por la poesía, uno podría inferir
que el suyo es un cine de gran lirismo visual y
cargante conceptualismo. Más bien al contrario. El
cine de Moodysson, contagiado ligeramente por los
aires nórdicos del movimiento Dogma, abraza un
registro cercano al documental y consigue un
producto espontáneo, directo, vital, sumamente
cotidiano. Sin embargo, en este mismo
sentido, se hace evidente su conocimiento de los
registros literarios, su trabajo es
metódicamente estudiado y resulta gratamente
notoria su capacidad narrativa y de desarrollo de
escenas y personajes. Juntos es una
película humilde, pero tan bien expuesta como
conducida, con un sólido y nada artificioso
guión escrito por él mismo.
El propio Moodysson,
que como los protagonistas de Juntos es
vegetariano y había estado inmerso en este
ambiente liberal de las comunas, quería ofrecer
en este film su visión de este mundo, exponiendo
los pros y los contras, enseñando sus
incompatibilidades (el amor libre con los celos),
sus reduccionismos (¿es revolucionario no
depilarse las axilas?) y también sus aciertos
(una mirada tan tolerante y abierta como la del
realizador).
 Entre los personajes
que pueblan la comuna "Juntos",
encontramos a Göran, un hombre generoso y
comprensivo hasta extremos que hacen dudar de su
dignidad y su amor propio. Eric es el típico
fundamentalista, el más obcecado con su
concepción del mundo y el más combativo; pero
en realidad también es el típico niño bien que
desea renunciar a sus orígenes de esta forma tan
integrista para autoconvencerse de que es tan o
más revolucionario que los demás. Lena se
entrega a los dictados del amor y el sexo libres,
pero tras su postura se esconde una ninfómana
sin prejuicios de ningún tipo a la hora de
acostarse con alguien, y que no tiene ningún
reparo en hacer daño a su compañero
sentimental, Göran. Anna decide que es lesbiana
tras la separación de su marido, Lasse -que
también vive en la comuna-, como reacción de
repulsa ante el género masculino. Klasse es un
homosexual que se siente solo por no tener pareja
y que -al contrario que el resto de mujeres de la
casa- sueña con ejercer de ama de casa. Sigvard
y Signe son un matrimonio que a pesar de sus
ideas liberales, tienen un punto de vista más
cerrado que el de sus compañeros y chocan en
diversos aspectos, entre ellos los referentes a
la educación de sus hijos (cuando algunos okupas
españoles han tomado a Pipi Calzaslargas como un
símbolo de su movimiento, esta pareja considera
a la pelirroja niña un ser materialista,
ambicioso y promotor del capitalismo).
 Éstos, y sus vecinos
"burgueses" de doble moral, suscitarán
un sinfín de situaciones cómicas entre las que
también se encuentran algunos momentos más
dramáticos en relación con el alcohólico y
violento marido de Elisabeth, la hermana de
Göran. La llegada de la mujer a la casa con sus
dos hijos, tras abandonar a su esposo, genera
algún que otro roce, a pesar de que esta ama de
casa de clase media acaba adaptándose bien a la
rutina de la comuna y comparte algunas de las
ideas del grupo. Pero representa el personaje
ajeno a través del cual se nos presenta
indirectamente esta galería de caracteres
humanos y su forma de vivir al margen del
sistema. En cambio, el punto de vista de los
niños y adolescentes es mucho más contundente y
crítico. A diferencia de los prefabricados
niños de la factoría Hollywood, ellos, con toda
su naturalidad, hacen patentes las
contradicciones de los adultos, no comprenden su
manera de comportarse y deben resignarse con
impotencia a algunas de sus absurdas
imposiciones: no ver la televisión, no comer
frankfurts, no beber Coca Cola, no tener regalos
por Navidad, no jugar a juegos con una carga de
violencia, no tener juguetes de plástico como el
Lego... De sus labios salen un buen repertorio de
frases que no tienen ningún desperdicio, pero
destacaría por encima de todas una que resume a
la perfección su visión de la situación. Eva,
de trece años, se refiere al libro La gente
del pueblo en el que sus personajes deciden
decir lo opuesto a lo que dice el resto de la
gente: "Es como en esta casa. Llevamos
ropa fea, escuchamos música mala y hay una
mujer, Eva, que es homosexual porque al resto de
las mujeres les gustan los hombres".
Pero como he dicho,
ésta es una película bienintencionada,
amable y optimista. Moodysson no pretende juzgar
a sus personajes, sino ofrecerles su comprensión
y darles una salida. Aquí no hay buenos ni
malos, sólo hombres y mujeres desorientados que
cometen errores, pero con la capacidad de
cambiar.
Por último, merece
la pena mencionar la perfecta recreación de la
época de los 70 y la ambientación de este
mundillo comunal a cargo de Moodysson y su equipo
técnico.
Juntos es una
cinta que recomiendo ver por su sencillez, por su
buen humor y porque te hace salir del cine con un
agradable sabor de boca; porque entre el aluvión
de estrenos comerciales plagados de grandes
estrellas de Hollywood, a más de uno le puede
pasar desapercibida, y sería una lástima que
fuera así.
Imágenes
de Juntos - Copyright © 2000 Film i Väst,
Keyfilms Roma, Memfis Film & Television, SVT
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