CRÍTICA
Alejandro
G. Calvo
Calif.:
½
Postal
de Grecia
El tiempo,
ya se sabe, es un hombre sabio, así que de la
misma manera que si Penélope Cruz es buena
actriz acabará haciendo buenas películas en
Hollywood (algo, de momento, bastante difícil),
el mismo tiempo ha sido capaz de coger al
realizador de la muy premiada Shakespeare in love (me
da la risa), y, sencillamente, ridiculizarlo y
humillarlo en esta lamentable obra llamada La
mandolina del Capitán Corelli; film
imposible, que viene a confirmar las repetidas
voces de todos los agoreros intelectualoides que
afirman que el cine ha muerto (léase Peter
Greenaway).
Tomando
como pretexto la novela homónima -para mí
desconocida- de Louis de Bernières, Madden decide
construir un film que curiosamente tiene una
temática semblante al divertido film de Gabrielle
Salvatores, Mediterráneo: un grupo
de soldados italianos ocupando una isla griega,
intercambiando sus quehaceres militares con sus
relaciones con los habitantes del lugar. Sin
embargo, el film de Madden esquematiza todas las
posibles relaciones en una principal (y de cierto
parecido a la horripilante Pearl Harbor), entre la
bella Pelagia (Penélope Cruz; ay) y el Capitán
Corelli (Nicolas Cage; ay, ay).
En manos de Madden el film se convierte en un
pastiche de tópicos, carente de toda evolución
narrativa, calado dramático o, simplemente, un
sentido temporal coherente. La
frustración y el enfado del espectador engañado
es directamente proporcional a lo sobado de la
historia y la nefasta interpretación de los
protagonistas, eso sí, muy condicionados por el
negligente flujo dramático de la historia.
Me cuesta
verle algún acierto al film, a no ser que
tomemos como tal el álbum fotográfico de vistas
que nos ofrece John Toll (también
fotografió con acierto Braveheart y Leyendas
de pasión) o la presencia de John Hurt interpretando
al padre de Pelagia, pues la verdad es que todo
funciona mal en la película: ni entretiene, ni
divierte, ni conmueve, ni interesa.
Nicolas Cage, con un acento digno de silla
eléctrica, está lamentable. Su Capitán Corelli
tiene la profundidad de un dibujo animado y la
simpatía de un talibán (el otro día
revisitando Arizona baby me di
cuenta de lo caro que se paga el ganar un Oscar).
Y lo de Pe, pues no tiene nombre; es posiblemente
la actriz foránea de Hollywood con peor suerte a
la hora de elegir papeles, pues si bien ha sido
dirigida por directores contrastados (Madden, Billy Bob
Thornton, Stephen Frears, Ted Demme, Cameron
Crowe), los resultados has sido
películas nefastas, a las que, todo hay que
decirlo, su interpretación no ha ayudado mucho.
Pero
regresemos a La mandolina
, sin duda
alguna, aunque el film sea malo de por
sí, no ha ayudado nada los más que apreciables
recortes de metraje sufridos, así como
sus dos o tres finales, que convierten la
película en poco más que una muñeca de trapo
repleta de jirones y parches. ¿Hacía falta
alargar tanto el final para obtener uno de los happy
ends más ridículos que conozco?. Todo lo
dicho aquí, además de hacer latente que el film
no me ha gustado, explica el porqué de esa
impermeabilidad dramática que posee la cinta,
incapaz de provocar ninguna sensación al
espectador de turno, que o bien se duerme, o bien
se marcha, o bien permanece en la sala con mucho
estoicismo porque ha de escribir una crítica
sobre la película.
Imágenes
de La mandolina del Capitán Corelli - Copyright
© 2001 MCA/Universal Pictures, Miramax Films,
Working Title Films, Le Studio Canal+, Free Range
Films y Studio Canal. Fotos por Peter Mountain.
Todos los derechos reservados.
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