CRÍTICA
Pablo
del Moral (Cinencanto)
El cine
musical, que tanto éxito tuvo hace cinco
décadas, ha hecho varios intentos por resurgir
en el presente. Dichos esfuerzos van desde lo
patético (como el interesante pero fallido
experimento de Woody Allen "Everyone
Says I Love You") hasta lo patético pero
por otras razones (como la incansable retahíla
de cintas animadas de Disney, cuya infestación
de canciones obedece más a aspiraciones al Oscar
que a la legítima recreación del olvidado
género musical). Y por "musical",
desde luego me refiero a películas como "La
Novicia Rebelde" y "Top
Hat", donde el diálogo toma forma de
canción, y en el que la música es parte
integral del tono de la película. Cintas
recientes como "Save the
Last Dance" o "Center
Stage" giran alrededor del mundo de la
música, pero al menos para efectos de este
escrito, no forman parte del género.
Afortunadamente,
el primer intento exitoso por actualizar el
género musical ha caído en manos de Baz
Luhrmann, un artista temerario a quien no
asusta el material con el que trabaja ni las
reacciones que el público tendrá hacia el
resultado final. Y dicho resultado es una
película exhuberante, frenética y
desvergonzadamente entretenida.
La trama de
"Moulin Rouge" recuerda la de los
musicales de antaño: un joven y pobre escritor (Ewan
McGregor) y un acaudalado duque (Richard
Roxburgh) se enamoran de la misma guapa
corista (Nicole Kidman). El
primero le ofrece a ella amor verdadero; el
segundo le ofrece cumplir sus sueños de
convertirse en una actriz legítima; ¿por quién
se decidirá?. Esta simple historia se enmarca en
el delirante mundo bohemio de París a principios
de siglo, donde la "modernidad" buscaba
derribar el pensamiento convencional en todas las
áreas, particularmente en las artes. Y lo
brillante de "Moulin Rouge" es que el
director Baz Luhrmann busca hacer lo mismo con
esta película. En ella, al igual que hizo con "Romeo
+ Juliet", Lurhmann busca tomar los
conceptos narrativos y estilísticos del cine
clásico y retrabajarlos para conseguir una
actualización más a tono con la estética
contemporánea. Dicha estética aplicada a un
musical resulta entonces parecida al famoso
estilo MTV que plaga el mundo visual, desde
comerciales televisivos hasta el moderno cine de
acción. Pero el usualmente vacío estilo MTV se
encuentra aquí respaldado por excelentes
actuaciones, emociones reales (aunque algo
forzadas) y una pista musical tan original y
subversiva en su deconstrucción de clásicos
contemporáneos que nos desafía a tomarla en
serio. Quien lo logre hacer será recompensado
por una experiencia cinematográfica única.
Para
la musicalización de "Moulin Rouge",
Luhrmann hace desvergonzado uso de canciones
populares muy conocidas, cuyas letras se ajustan
a las escenas. De hecho, no sólo se
usan canciones completas sino fragmentos (en
ocasiones reducidos a una sóla línea), lo que
resulta en una especie de collage musical, cuya
familiaridad ayuda enormemente a su fácil
asimilación, pero hecho con tal precisión que
se convierte en un substituto real de los
diálogos, impulsando la historia con la mera
mención de fragmentos de canciones de Elton John, Kiss, Madonna y U2, entre
muchos otros. El uso de canciones conocidas es
una de las herramientas que impulsó el musical
en los cuarenta y cincuenta. Por ejemplo, "Singin'
in the Rain" era ya una canción muy
popular cuando se realizó la película. Lo mismo
ocurrió con "La Novicia Rebelde"
(basada en una obra de teatro).
Pero todo
el estilo visual y auditivo de Luhrmann se
hubiera desmoronado si sus intérpretes no
estuvieran a la altura del inusual material.
Afortunadamente, los actores se muestran cómodos
cantando, con voces bastante buenas, y lo mejor
de todo, con un tono juguetón que en gran medida
ayuda a aceptar la curiosa combinación narrativa
de música y diálogos. Ewan
McGregor y Nicole
Kidman sostienen la
película, y su desempeño resulta realmente
impresionante, tanto por el valor que muestran
como por la calidad de sus interpretaciones.
Hay gente a
quien le gusta la música en un mero nivel
sensorial... gente que gusta de alguna tonada en
el radio o que disfruta de un intérprete
específico por su imagen o tipo de canciones.
Pero también hay gente para quien la música
representa auténtico alimento del alma, capaz de
producir emociones intensas y transportarnos a
otros lugares en la mente, todo con el apropiado
uso de una básica mezcla de unas cuantas notas y
silencios. "Moulin Rouge" está hecha
para ellos. Aun así ésta no es una película
fácil de tragar, y estoy consciente de que será
vehementemente odiada por muchos. Para mí
resultó una experiencia única y muy
disfrutable. Tal vez el mejor modo de describirla
es con una comparación: "Moulin Rouge"
es para "La Novicia Rebelde" como,
digamos, "Los Ángeles de Charlie" es para "Robin
Hood" de Douglas Fairbanks. Mismo
género, pero evolucionado (o devolucionado,
alguien diría) hasta los estándares de frenesí
visual y auditivo contemporáneos. Muy
recomendada, pero entendiendo que muchos me
querrán escupir en la cara por decirlo.
Calificación:
10

Imágenes
de Moulin Rouge - Copyright © 2001 Bazmark Films
y 20th Century Fox. Fotos por Sue Adler. Todos
los derechos reservados.
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