CRÍTICA
Santiago
L. Moreno
En el último Festival de Sitges, Peter
Greenaway, uno de los directores con mayor
personalidad del panorama cinematográfico
actual, presentaba su nuevo proyecto, La
maleta de Luper Tulse, bautizado
por él mismo como "obra multimedia".
El peculiar director británico daba por muerto
al cine clásico y abogaba por buscar nuevos
caminos para el séptimo arte, incidiendo más en
la distribución y el cambio de soporte que en la
narración misma. En lo que se refiere a la
crisis de valores que vive el cine actual,
Greenaway seguramente no anda desencaminado, pero
una película innovadora, arrogante y, en
definitiva, fascinante, ha venido a
quitarle la razón. La narrativa cinematográfica
ha demostrado que su caudal aún no está
agotado, que dentro de la ortodoxia del medio,
aunque parezca increíble, aún quedan caminos
por explorar. Sólo hace falta talento, ese mismo
que acaba de regalar al público con generosidad
infinita el director Baz Luhrmann.
Desde
la presentación, de innegable frescura, se
adivina que ésta no es una obra al uso, que hay
un espíritu inquieto y un afán notable por
buscar nuevos caminos -aunque sea utilizando la
narrativa clásica-, detrás de la cámara.
Luhrmann añade los valores de la estética video
clip, ese arte en continuo desarrollo al que no
se le pueden negar dones, a la narración
canónica cinematográfica y, amparado en una
potentísima banda sonora repleta de grandes
clásicos de la música pop-rock (tardó más de
dos años en conseguir los derechos de la
totalidad de canciones), consigue lo que ya
parecía imposible, revitalizar un género que
asumíamos ya muerto. Moulin Rouge, como
hiciera décadas antes Un día
en Nueva York, primera película en la
que el protagonista, dentro del guión, no tenía
por qué presentar un currícolo musical como
excusa, significa una nueva y deseada revolución
dentro del género.
En los
últimos años, los amantes del musical hemos
asistido a los vanos intentos por parte de
aislados, aunque ilustres (Woody Allen, por
ejemplo), incondicionales del género por
intentar revitalizarlo, con mediocres resultados.
Luhrmann, que ya lo intentó en Romeo+Juliet
sin conseguirlo, al fin lo ha
logrado, y lo ha hecho rehuyendo la estética
(que no la narración) clásica, el anclaje que
impedía la progresión de un género al que el
espectador ya no aceptaba con su anterior
fisiología, al que la modernidad le estaba
pidiendo a voces un cambio de look. Pues
bien, aquí está, y afortunadamente, los
que adoramos el musical ya no tendremos que
buscar a escondidas los estrenos de Disney -los
de dibujos animados, claro- para poder gozar de
esta rara y antigua especie que se creía extinta.
La mixtura
temporal con la que juega el filme permite al
espectador disfrutar algunos clásicos de Elton John, Nirvana, Queen, Madonna, Bowie... Desde
el comienzo, ese espectacular lavado de cara al
mítico "Sound of Music" (del aquí
titulado, nunca me explicaré por qué,
"Sonrisas y lágrimas"), que entronca
con el "Lady Marmalade" para fundirse
finalmente con el "Smells Like Teen
Spirit", pasando por el emotivo "Your
Song", el loquísimo "Like a
Virgin" o incluso la única y brillante
aportación original al conjunto, "Come What
May", hasta el final, títulos de
crédito incluidos, Moulin
Rouge es una obra que
emociona, que logra una implementación
perfecta de pasado y presente para conformar el
futuro, quizás el renacer de un género al que
el mundo del cine debe gran parte de su alma.
Recemos para que así sea, y que esta maravilla
revolucionaria no sufra el mismo desdén que
convirtió a Sin perdón, obra
paralela a ésta en cuanto a sacudir los
cimientos de un género, en una mera anécdota.
Sería
curioso haber podido conocer la opinión de John
Houston sobre esta película, aunque
homónima, tan diferente de la suya, maravillosa
y ya penúltima de las múltiples versiones
realizadas sobre la mítica sala parisina. El
argumento no hace falta desvelarlo, pues Moulin
Rouge se vive a través de los sentidos, más
sensación que pensamiento. El resumen
perfecto se lee en la gran pantalla al final del
metraje: "Esta película va sobre la
belleza, la verdad, la libertad y... el
amor". Cierto, pero con más
atributos de calidad sublime que por modestia el
director calla: música, coreografía, decorados,
actuaciones (Leguizamo, McGregor o, ay..., Nicole) y, sobre
todo, emoción. Arte.
Imágenes
de Moulin Rouge - Copyright © 2001 Bazmark Films
y 20th Century Fox. Fotos por Sue Adler. Todos
los derechos reservados.
<<
Página
principal de Moulin Rouge
|