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Dirección
y guión: Fabián Bielinsky.
País: Argentina.
Año: 2000.
Duración: 114 min.
Interpretación: Ricardo
Darín (Marcos), Gastón Pauls (Juan), Graciela
Tenembaum (empleada), María Mercedes Villagra
(empleada), Gabriel Correa (encargado), Pochi
Ducasse (tía), Luis Armesto (mozo bar), Ernesto
Arias (encargado bar), Amancay Espíndola (mujer
ascensor), Isaac Fajm (kiosquero), Jorge Noya
(Aníbal), Leticia Brédice (Valeria), Óscar
Núñez (Sandler).
Producción: Cecilia
Bossi y Pablo Bossi.
Música: César
Lerner.
Fotografía: Marcelo Camorino.
Montaje: Sergio
Zottola.
Dirección artística: Marcelo
Salvioli.
Vestuario: Mónica
Toschi.
Decorados: Daniela
Passalaqua. |
CRÍTICA
Tònia
Pallejà
El
Mamet argentino
 Tal vez David
Mamet sea uno de los directores
contemporáneos que más se han interesado por el
mundo de la estafa. Primero con esa fantástica Casa de
juegos, ambientada en el mundo del juego,
y posteriormente con La trama, más
discreta aunque igualmente notable, en la que el
fraude se centra en el mundo de los negocios. El
"cine de estafadores", a diferencia del
que ofrece simples robos con violencia, suele
resultar atractivo, ya que el hecho de que sus
protagonistas salgan airosos depende de su
ingenio, inventiva o capacidad para fingir. Es un
cine que invita al público a entrar en su
particular juego y a montar el rompecabezas que
constituye la red argumental del film. Es un
cine, además, en el que sus protagonistas
acostumbran a contar con la simpatía, y hasta la
complicidad, del espectador, por más que al
final nos enseñe que no te puedes fiar
absolutamente de nadie, ni siquiera de su autor,
que siempre acaba deparándonos una última
sorpresa.
Nueve reinas,
película que por su satisfactoria realización
se escapa de lo que habitualmente conocemos bajo
la etiqueta de "cine argentino", no
deja de ser una muestra más de este tipo de cine
en el que la mentira, la trampa, el engaño,
están presentes no sólo en la historia que
planean y envuelve a sus protagonistas, sino que
convierten al propio espectador en su víctima.
Si bien el debutante Fabián
Bielinsky no ha inventado una fórmula
novedosa, su película, vertebrada por un robusto
guión escrito de su propio puño, se convierte
en un inteligente trabajo de calidad, tanto a
nivel técnico como artístico.
 Además de
una historia compacta y entretenida narrada a un
ritmo que apenas decae, la mejor baza de este
film la constituyen las interpretaciones de un
completo reparto en el que tanto los personajes
principales como los secundarios se hallan a la
altura. A pesar de ello, uno no puede
dejar de destacar la soberbia actuación de Ricardo
Darín (Marcos), actor prácticamente
desconocido a este lado del charco, que con su
fuerza y maestría casi consigue eclipsar al
resto de sus compañeros. Darín y Pauls (Juan)
conforman una atractiva pareja de
maestro-aprendiz que desprende una significativa
química.
Un efectivo uso de la
cámara, por una parte, y una brillante
ambientación, por otra, en la recreación de
mundos y mundillos, tanto por los escenarios
elegidos como por los giros coloquiales en el
habla, son otros de los acertados recursos con
los que cuenta este interesante film, que
muestra, a fin de cuentas, como la corrupción no
es sólo cosa de unos pocos aprovechados sino que
también se encuentra a nivel nacional.
Imágenes
Nueve reinas - Copyright © 2000 Alta Films.
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