CRÍTICA
Leandro
Marques
Una
película que hace honor a su nombre
 Una película que en
lugar de girar en torno a sí misma usa toda una
estructura para rellenar y complementar sólo una
de las tantas piezas que la componen, en este
caso dos consagrados actores de Hollywood,
automáticamente deja de ser en esencia película
para convertirse llanamente en producto. A veces,
puede suceder que todo ese despliegue alrededor
de un único eje pase desapercibido, y el
producto se transforme en un buen producto. En
otras ocasiones, generalmente cuando todo
aparece demasiado previsible y evidente, el
resultado es deprimente y frustrante. Este
último es el caso de Pecado
Original.
Nadie podría
discutir los atributos físicos de Antonio
Banderas. Imposibles de pasar desapercibidas
son las bondades de la naturaleza para con Angelina
Jolie. Juntarlos, habrán pensado los
productores, será garantía de éxito. No
importa cómo, cualquier historia, mientras
reúna algunas dosis de suspenso, pasión,
obsesión y asesinato serviría de excusa
perfecta. La cosa es (era) juntarlos. Y sobre la
novela Waltz Into Darkness del
escritor Cornell Woolrich, adaptada
a la pantalla grande y dirigida por Michael
Cristofer (responsable también de la
adaptación de un conocido fracaso
cinematográfico: La hoguera de las
vanidades), recayó la función de
brindar el contexto necesario para que los
ejecutivos tuvieran su película. Su producto.
 Tres
secuencias en los primeros minutos del filme
revelan casi todo lo que se verá a lo largo de
las casi dos horas siguientes. Primera
imagen: un plano corto -primerísimo primer
plano-, casi violento, sobre los labios carnosos
y seductores de la preciosa hija de Jon Voight, a manera
de anticipo del calor que a su alrededor
despertará el personaje que interpreta (pese a
todo, Angelina cumple decorosamente con su
papel). Segunda imagen: la de Luis Vargas (un
Banderas tan poco inspirado como últimamente nos
tiene acostumbrado), un adinerado hombre de
negocios cubano, apurado por ir al puerto a
recibir a su mujer, a quien decidió mandar a
"pedir a los Estados Unidos". Al menos
así lo explica mientras su amigo le pregunta
cómo es eso de querer una esposa sin la
mediación del amor.
Por último, el
esperado primer encuentro entre el futuro
matrimonio, que sólo se había visto por fotos y
apenas se conocía gracias a cartas que
intercambiaban. Luego de admitirse mutuamente
algunas mentiras, y de mirarse fijamente a los
ojos, dice ella: "no somos personas
confiables". Y con esa frase, cierra el
círculo que comenzara con las insinuaciones de
los principales temas que intentará desarrollar
la película: pasión, amor, odio, obsesión y
engaño.
 Con la situación
así planteada, Cristofer se dedica a componer
una trama que entrelace los escotes sabrosos de
Jolie y el varias veces desnudo cuerpo de
Banderas con algo de suspenso y de un amor que no
es amor. Porque como explica en off la voz de la
protagonista (todo es explícito, nunca se
otorgan espacios activos al espectador), la
idea no es contar una historia de amor sino una
que muestre "hasta qué punto el amor es
capaz de llevar a una persona". Al final, el
director no consigue lograr ni una cosa ni otra,
porque nunca termina de crear una química
creíble en la pareja (quizás condicionado por
la baja calificación de la pelicula, apta para
mayores de 13 años), y porque confunde suspenso
con el simple uso de algunos efectos de cámara
destinados a potenciar situaciones supuestamente
de misterio, descontrol, o de dramatismo.
La correcta
interpretación de Thomas Jane en su rol
de villano y la mal aprovechada, en todo sentido,
Angelina Jolie no sirven para disimular los
profundos baches narrativos que se desprenden de
la pantalla. Esta vez, otra vez, la fórmula del
éxito concebida en alguna oficina de una
poderosa productora no logró materializar un
producto acorde a lo que se esperaba de él
(aunque quizás las taquillas terminen dándole
la razón a los expertos en marketing) sino uno
que, si bien no tiene nada de original, tiene
bastante de pecado.
Imágenes
de Pecado original - Copyright © 2001 Metro
Goldwyn Mayer, Di Novi Pictures y Via Rosa
Productions. Fotos por Lourdes Grobet. Todos los
derechos reservados.
<<
Página
principal de Pecado original
|