
 |
Dirección: Keenen
Ivory Wayans.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 83 min.
Interpretación: Marlon
Wayans (Shorty Meeks), Shawn Wayans (Ray Jones),
Anna Faris (Cindy Campbell), Regina Hall (Brenda
Meeks), James DeBello (Tommy), Chris Elliott
(Hanson), Kathleen Robertson (Theo), David Cross
(Dwight), Tim Curry (profesor Oldman), Tori
Spelling (Alex Monday), Cordelia Reinhard (madre
del Padre Harris), Andy Ritcher (Padre Harris),
Natasha Lyonne (Megan Voorhees), Veronica
Cartwright (sra. Voorhees, madre de Megan), James
Woods (Padre McFeely), Richard Moll (Huey Cain).
Guión: Shawn
Wayans, Marlon Wayans, Alyson Fouse, Greg
Grabianski, Dave Polsky, Michael Anthony Snowden
y Craig Wayans; basado en los personajes creados
por Shawn Wayans, Marlon Wayans, Buddy Johnson,
Phil Beauman, Jason Friedberg y Aaron Seltzer.
Producción: Eric L.
Gold.
Coproducción ejecutiva: Rick
Alvarez, Lisa Blum, Tony Mark, Lee R. Mayes,
Marlon Wayans y Shawn Wayans.
Fotografía: Steven
Bernstein.
Montaje: Tom
Nordberg, Richard Pearson y Peter Teschner.
Diseño de producción: Cynthia
Charette.
Dirección artística: Cat
Smith.
Vestuario: Valari
Adams.
Decorados: Robert
Kensinger. |
CRÍTICA
por
Leandro Marques
Buenos Aires, Argentina
Una
película graciosa
Si bien no
deslumbra, ni mucho menos, vale la pena. Tal como
sucediera en su primera versión, esta segunda
parte de Scary Movie (Otra película de miedo) permite
desenchufarse de todo por un rato y dedicarse a
vivir el sano ejercicio de ese humor no demasiado
rebuscado y bastante grotesco que regala.
La cinta dirigida por Keenen
Ivory Wayans demuestra que, con un poco de
imaginación y creatividad, no demasiado en
verdad, todavía se puede hacer reír apelando a
la vieja fórmula de los gags constantes y la
"cargada" permanente a momentos
inolvidables de otras películas.
Estructurada
a partir de personajes irónica y exageradamente
estereotipados (la chica ingenua, su novio torpe,
la histérica, el adicto a las drogas, el
homosexual), Scary Movie 2 hace girar su eje
narrativo arbitrariamente, forzando la trama para
llevarla a situaciones que le permitan desplegar
sus mejores armas y poder desde allí conseguir
su objetivo principal: divertir y espantar al
mismo tiempo. Y aunque tiene sus altibajos, a
través del grotesco, la sátira, y el humor
negro, a veces en dosis demasiado exageradas,
puede decirse que cumple con su meta. El
requisito: un estómago que aguante.
El comienzo
es de lo mejor. Una enorme casa maligna. Allí,
un grupo de gente que canta groserías alrededor
del piano ejecutado por un cura. Un grito
aterrador. Una niña casi monstruosa que se
acerca y sentencia: "cantan que da
asco". Inmediatamente, suelta un mar de
orina verdosa que empieza a inundar la sala.
Corte. Llega el sacerdote que la madre de la
chica estaba esperando (interpretado por un
estupendo James Woods).
Seguramente él resolverá el problema. Junto al
otro cura, se meten en la diabólica habitación
donde la adolescente yace atada junto a su cama.
Después de fallidos intentos por arrancar el
demonio del alma de la muchacha, lo único que
logran son puros vómitos.
Así como
esta satirizada alusión a El Exorcista, Wayans
desarrolla la historia de manera que le permita
acceder al lugar que más cómodo le resulte para
parodiar a Hannibal, Los Ángeles de Charlie, Misión
Imposible 2 y hasta un conocido
comercial de Nike (el de los ritmos musicales
compuestos con el repiqueteo de una pelota de
básquetbol), o lo que sea, ya sea desde el
terror (mejor dicho impresión) o principalmente
desde el humor. Allí reside su mayor mérito, en
su capacidad para retomar con inteligencia un
género tan trillado como previsible, y demostrar
que el secreto está en el contenido y no en la
fórmula. O sea, a pesar de que el lugar
del espectador es el de la constante espera del
gag, cuando éste llega, no decepciona.
Los
graciosos hermanos del director, Marlon (que
interpreta a Shorty, fanático de la marihuana) y
Shawn Wayans (Ray,
bastante confundido en relación a su
orientación sexual), y la angelical heroína
encarnada por Cindy Campbell son, junto
a Regina Hall, los
sobrevivientes del primer film. Ellos, sumados a
la ya mencionada pequeña brillante
participación de Woods, y la destacada
actuación de Chris Elliott como el
detestable mayordomo de la demoníaca mansión,
tampoco desentonan, y aportan un nivel bastante
superior al de los característicos chicos lindos
que suelen protagonizar esta clase de películas.
Sin
secretos, ni grandes sorpresas, los minutos de la
cinta corren casi desapercibidos. Entre tanto,
algunas carcajadas, un poco de miedo y una buena
dosis de repulsión (no faltan vómitos,
deformidades, moscas en la cara) hacen pensar
que, de vez en cuando, no caen tan mal como puede
suponerse. Eso ofrece Scary Movie 2, ni más ni
menos. Es sólo cuestión de intentarlo.
Imágenes
de Scary movie 2 - Copyright © 2001 Dimension
Films, Wayans Bros. Entertainment,
Brillstein-Grey Entertainment y Gold/Miller
Productions. Todos los derechos reservados.
<<
Página
principal de Scary movie 2
|