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cartel |
Dirección: Jean
Becker.
País: Francia.
Año: 2000.
Duración: 89 min.
Interpretación: Jacques
Villeret (Jojo Braconnier), Josiane Balasko (Lulu
Braconnier), André Dussolier (abogado Jacquard),
Suzanne Flon (profesora), Chritine Delaroche
(abogada), Jacques Dacqmine (presidente Laborde),
Gérard Hernandez (Jacky), Valérie Mairesse
(Magali), Roland Magdane (jefe del bar),
Dominique Lavanant (droguera), Daniel Prévost
(fiscal).
Guión:
Sébastien Japrisot; basado en un guión original
de Sacha Guitry.
Producción:
Christian Fechner.
Música: Pierre
Bachelet.
Fotografía: Jean-Marie Dreujou.
Montaje: Jacques
Witta.
Dirección artística:
Thérèse Ripaud.
Vestuario: Sylvie
de Segonzac. |
CRÍTICA
Alejandro
G. Calvo
Homenaje a Villeret
Calif.: 5 /
10
El
realizador francés Jean Becker, hijo del nouvelle
vaguista Jacques Becker (cuya
influencia, por mucho que me esfuerzo, no veo en
el cine de Jean), lo tiene claro: él opina que Jacques
Villeret, conocido mundialmente por su papel
del ingenuo François Pingnon en La cena
de los idiotas de Francis
Veber (cuyo último film Salir del armario podría
entroncar en su sencillez y simpleza -cosas bien
diferentes- con esta Un crimen en el paraíso),
es el mejor actor francés en activo. Así, tras
la muy bonita La fortuna de vivir, Becker
decide abandonar la publicidad y el campo
televisivo al que ha dedicado la mayoría de su
carrera, y escribir y realizar un film
únicamente para demostrar al mundo lo buen actor
que es Villeret. Así se gesta Un crimen en el
paraíso, que en forma de comedia ácida, en
la que un matrimonio mal avenido (ella es una
bruja, él un simplón) llegan a intentar matarse
el uno al otro, para que al final todo el pueblo
y la sociedad se pongan del lado del débil
marido frente a la mal bicho de su mujer. Esta
última, por cierto, interpretada por una gran Josiane
Balasko (¿se acuerdan de Felpudo
maldito?), que en el film está tan bien o
mejor que el propio Villeret.
Como digo,
el film no tiene más, es una comedia de buenas
intenciones, donde Becker se limita a retratar
una comunidad esquemática de entrañables
aldeanos, pero sin llegar a penetrar en ningún
momento en ninguna relación que no sea la de
Jojó y Lulú (no sea que vieran restado su
protagonismo), perdiendo la posibilidad de un
retrato coral al estilo del cine de Berlanga,
limitándose más en ensalzar las peculiaridades
de un Villeret que, cual Alfredo
Landa de los setenta, pasea su cara de
torturado y humillado por el 95% de los
fotogramas del film, consiguiendo no la
admiración pero si la simpatía del espectador.
Quizás si el envite de Becker hubiera aguantado
la simpatía que provocan los primeros quince
minutos, donde las putadas que le gasta Lulú a
Jojó (desde "mearse" en la sopa hasta
quemarle la colección de sellos) son realmente
divertidas, hablaríamos ahora de otro film bien
distinto, sin embargo, cuando la comedia de
buenas intenciones domina la segunda parte del
film, durante el juicio, la cinta gana enteros en
aburrimiento y sosería, sin ser capaz ya de
recuperar el encanto inicial. Si La fortuna de
vivir fue una sorpresa melodramática muy
gustosa de ver, Un crimen en el paraíso no
supera la anécdota cinematográfica, sin dejar
de ser, eso sí, una película agradable y
optimista (aunque tenga que valerse de
un cuchillo para ello).
Imágenes
de Un crimen en el paraíso - Copyright © 2000
Films Christian Fechner, France 2 Cinéma,
Rhône-Alpes Cinéma, K.J.B. Production y Josy
Films. Todos los derechos reservados.
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