NOTAS
DEL DIRECTOR para Atom Films
Me acuerdo
que en los años ochenta el periódico francés
Liberation planteaba una sencilla pregunta a
cineastas de todo el mundo para un suplemento
especial de cine con motivo del Festival de
Cannes. La pregunta era ¿Por qué haces cine? Mi
respuesta ocupaba sólo una línea y era tan
sencilla como la pregunta: "Porque no tengo
que hablar demasiado".
Lo mejor
que puede decir un director se encuentra dentro
de la película que ha hecho, no sobre el papel.
Esta película es mucho más sencilla que la vida
real. Me gustaría que los que la vieran tuvieran
la impresión de haber pasado un rato con un
amigo. Si salieran con la sensación de que han
encontrado a un director entonces para mí la
película habría sido un fracaso.
Durante
mucho tiempo sentí la necesidad de contar a la
sociedad mi agitación. Ahora mi método ha
cambiado y quizá también algunas de mis
convicciones, pero hay gente que sigue ahí para
recordármelas. Tengo problemas con los medios
taiwaneses, por ejemplo, porque divulgan que algo
debe ser aprobado por las autoridades para poder
ser accesible a todos, tanto en cine como en
cualquier otro ámbito. Por esta razón, entre
otras cosas, aún existe un viejo contencioso con
el gobierno, cuya ayuda financiera rechazo desde
hace ya tiempo. En 1998 ocurrió algo grave.
Cuando comenzaba a trabajar en Yi Yi, el China
Times, el diario con mayor tirada de la isla,
anunció en una de sus páginas de cultura:
Edward Yang mata a un hombre al conducir de
forma temeraria. Era mentira. Tras seis
meses de presión logré que me presentaran sus
excusas. Solamente pedí excusas, nunca dinero.
Se trata de una cuestión de principios que
también se aplica a mis películas. Éstas son
tan molestas como yo. Yi Yi apunta a la
dificultad de formar parte de la sociedad china.
Mi cultura tiene muchas debilidades, incluso si
esta afirmación no es justa para el pueblo,
debido a las manipulaciones existentes. Éstas
quizá desaparezcan con la "evolución"
de las sociedades. Mientras tanto, la función de
un escritor y de un cineasta es la de recordar a
estas sociedades que tienen puntos débiles, que
pueden fabricar horrores. Existe en mi país una
presión continua sobre el pueblo para que éste
se conforme. Escapar de ello es un combate
diario. Las elecciones a principios del 2000
abrieron una brecha. Por primera vez, el
Kuomintang no tiene el poder absoluto. Estoy
contento de que, finalmente, el pueblo haya
golpeado sobre la mesa.
El
título de la película
Esta
película trata sencillamente de la vida,
retratada en su más íntimo sentido. Desde mi
perspectiva de escritor la simplicidad es lo que
se sitúa en la base de todo y las complicaciones
están encima. El título de la película en
chino es Yi Yi, lo que literalmente se traduce
como "Uno-uno", y "Uno-uno"
significa en chino "individualmente".
Esto quiere decir que el retrato de la vida que
se hace en la película va fijándose en cada uno
de los protagonistas de principio a fin.
Un uno y un
dos y... es lo que suelen murmurar los músicos
de jazz antes de cada jam session. De ahí salió
el título en inglés, como expresando de alguna
manera que lo que se oculta bajo ese título no
es algo tenso, ni duro, ni estresante, sino todo
lo contrario, como sucede en una melodía de
jazz.
En Yi Yi,
todos los sucesos se encuentran en un mismo nivel
igualitario. La tristeza y la felicidad, el amor
y el desamor, la esperanza o la desesperación,
el asesinato o las caricias están tratados en un
mismo plano. De este modo, cada personaje, desde
la madre hasta el nieto, está representado en su
totalidad, sin anécdotas, y será la relación
que cree con los demás lo que permita verlo
así.
Mi cine es
realista, mantiene el contacto con la sociedad.
Las relaciones entre NJ y el financiero japonés
constituyen una hipótesis razonablemente
optimista, una forma poética de describir lo que
está ocurriendo. Taiwán ha cambiado. Su
economía estaba basada en la manufactura y ahora
se apoya en la tecnología. Solamente se habla de
Internet y de ordenadores. El cine evolucionará
inexorablemente, así como la escritura y la
música. China, nuestra vecina, se abrirá más
por cuestiones competitivas. Mi cine tiene que
abrirse también, pero por otras razones.
Estéticamente, intento describir una situación
que evoluciona por minutos. La firmeza y la calma
son mis mejores bazas. Económicamente, me
adapto. Yi Yi se hizo realidad porque ponía en
marcha a hombres y competencias de toda la
región: de Taiwán, por supuesto, pero también
de Hong Kong, de Japón, de Tailandia. Yo no soy
un caso aislado. Los cineastas ya no razonan a
nivel nacional sino regional. Todo se ha
desplazado. Grandes grupos financieros se lanzan
al mundo del cine. El dinero viene de todas
partes y, a veces, con inteligencia.
Edward
Yang
Fuente: Golem
Imágenes
y notas del director de Yi yi - Copyright © 2000
Edward Yang y Atom Films. Fuente: Golem. Todos
los derechos reservados.
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