CÓMO SE HIZO "300"
Notas de producción ©
2006
Warner
Bros. Pictures
3. La transformación
La parte principal del reparto se sumergió en una investigación
sobre la historia y la cultura de Esparta con el fin de
prepararse intelectualmente para sus papeles. Sin embargo,
Snyder también quería que encajaran los unos con los otros como
la máquina de guerra que es la guardia espartana. Con el
objetivo de prepararlos físicamente para los rigores de las
exigentes escenas de lucha, Snyder recurrió a la profesionalidad
de dos personas con las que ha trabajado a lo largo de los años:
Mark Twight, un escalador profesional ex-recordman mundial que
prepararía a los actores y a los especialistas para ponerse en
forma físicamente, y al veterano coordinador de especialistas
Damon Caro, que sería el asesor en las escenas de lucha. Twight,
con unos antecedentes que incluyen haber preparado a personal
militar de operaciones especiales, luchadores de lucha libre,
bomberos, profesionales médicos y escaladores, ideó un plan que
incluía una estricta dieta combinada con un régimen agotador de
ejercicio físico. “Yo lo comparo a un sprint: poca duración y
una intensidad muy alta, acompañado de un programa nutricional
adecuado para soportar ese esfuerzo”, expone Twight.
Por un espacio de ocho
semanas antes del comienzo de la producción, Twight retó a los
actores a ir más allá de sus límites normales. Como complemento
a la preparación en la lucha, el entrenamiento dio especial
importancia a las disciplinas atléticas con una combinación de
movimientos compuestos, levantamiento y lanzamiento. En lugar de
máquinas, se usaron objetos primitivos, como balones
medicinales, kettlebells y anillas. Cada sesión se organizó como
una competición, con un sistema de premios-castigos según las
actuaciones y los resultados de cada uno, que después se
mostraba en un papel cada día para que todos lo vieran.
“Compartiendo ese duro entrenamiento durante un período de
tiempo, con un juego de equipos en el que unos compiten contra
otros, se consigue una fuerza de combate creíble en la pantalla.
Este sistema cambia la forma de moverse y de comportarse como
una unidad”, admite Twight.
Algunos de los actores
tuvieron que perder peso, y otros tuvieron que ganarlo, así que
a cada uno se le impuso una dieta específica. Fassbender fue uno
de los afortunados. “Tuve la suerte de no tener que reducir mi
dieta a requesón y uvas”, dice, “ya que mi personaje requería
que ganara algunos kilos”.
Vincent Regan sufrió quizás
la transformación más asombrosa: “Mark me envió un DVD para
entrenarme y pensé: ‘No puedo hacer eso, simplemente no puedo’”.
Sin embargo, con la ayuda de un preparador, en seguida estuvo
corriendo por empinadas colinas y practicando boxeo, entre otras
actividades. Tener a todos sus compañeros entrenándose junto a
él ayudó considerablemente. “Al estar todos los actores juntos
en ello, parecía que intentábamos conseguir algún objetivo”,
recuerda Regan.
Con un grupo de diez actores,
junto con especialistas de Los Ángeles, Vancouver, Toronto y
Montreal, Damon Caro y el coordinador auxiliar Chad Stahelski
comenzaron un sistema paralelo, coordinado con las sesiones
físicas de Twight. “Fue una ayuda tremenda para prevenir
lesiones, ganar resistencia y conseguir el objetivo global”,
dice Caro. “Con la coreografía de la lucha, tienes un tiempo
limitado para el ejercicio físico porque a veces no se puede
combinar con la aplicación funcional específica. Lo que Mark
aportó al proyecto fue fuerza práctica, no sólo bíceps
esculpidos o abdominales marcadas”.
Caro y Stahelski diseñaron la
coreografía de las impresionantes escenas de lucha con espada y
de formación. Jeffrey Silver advierte que la intención de Snyder
era que las escenas de lucha tuvieran un estilo distintivo.
“Cuando Zack habló al principio sobre el concepto de las escenas
de lucha, dijo: ‘Mirad, no quiero rodar escenas alborotadas y
caóticas. Quiero que parezca ballet’. Su deseo era cada
movimiento de las escenas de lucha tuviera una cuidadosa
coreografía que incluyese elementos de las artes marciales”.
De acuerdo con la visión del
director, Caro, experto en artes marciales, pudo integrar
movimientos de varias disciplinas de artes marciales en su
coreografía de lucha.
La atención al detalle de
Caro y Stahelski facilitó a los actores conseguir el objetivo
deseado: “Damon y Chad tienen un talento increíble”, dice
Butler. “Todos aprendimos y mejoramos juntos hasta que nos
convertimos en una unidad impenetrable. Las escenas de acción de
la película te dejan sin aliento, y en gran medida eso se debe a
ellos dos”.
“Básicamente, empezaron a
entrenarnos desde cero”, añade David Wenham. “Nos enseñaron a
luchar y nos entrenaban todos los días. No fue sólo una cuestión
de aprender movimientos; se convirtió en algo instintivo”.
Fueron ocho semanas de
entrenamiento en la lucha anteriores a la producción, y la
preparación continuó después durante el rodaje en los días en
que cada escena tenía que filmarse. El entrenamiento y el ensayo
constantes merecieron la pena: “Cuando comenzamos la acción en
serio, los chicos lo hicieron de forma brillante”, afirma Caro.
“Hay muchas escenas de lucha que incluyen una coreografía
compleja, y tras todas esas semanas de trabajo y entrenamiento
juntos, había una especie de comunicación telepática entre los
actores y los especialistas”.
De hecho, el compromiso total
tanto de los preparadores como de los actores tuvo como
resultado que las escenas de acción fueran las que se rodaron de
forma más eficiente. “Pensamos que las escenas de lucha
tardarían más tiempo en rodarse, pero cada movimiento se ejecutó
de un modo tan intencionado y tan preciso que fueron los días
que terminamos antes”, atestigua Silver.
4.
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