CRÍTICA
por
Manuel Márquez
¿Al borde? No, no, no... completamente sumergidas, hasta
el mismísimo cuello, en un ataque de nervios. El propio de la
edad y condición. Ésa es la situación del póquer de damas cuya
peripecia existencial en tan delicado momento de sus vidas (ése
de la frontera de los cuarenta y sus imprecisos alrededores),
nos cartografía con tanta convicción como esmero este "Atlas de
Geografía Humana", con el que, tras una prolongadísima ausencia
de las tareas de dirección cinematográfica, retorna (y nos
regala)
Azucena Rodríguez.
No sólo Azucena, por supuesto: también juegan destacado papel en
el empeño sus cuatro protagonistas.
Cuca Escribano,
Montse Germán,
María Bouzas y
Rosa Vila dan vida a un cuarteto de
personajes ricos, complejos, atractivos y, sobre todo, vivos,
desconcertante y abrumadoramente vivos; asumiendo plenamente el
texto literario de partida, tanto en su letra como en su
espíritu
–y es ése un mérito que, en primera instancia, hay que
reconocerle a un trabajo de guión excelente–, estas cuatro
mujeres –gracias a la labor de las cuatro intérpretes que tan
magníficamente les dan vida– trabajan, aman, sufren, patinan,
caen, se levantan, y todo lo hacen de una manera tremendamente
creíble, reconocible en las mil y una vivencias personales
reales que todos, en mayor o menor medida, podemos llegar a
conocer en nuestro entorno más cercano, y con las cuales las
podríamos parangonar sin el más mínimo problema –dado que, y ésa
es una de las grandes virtudes que atesora la historia, se trata
de personajes que no huyen del cliché y del estereotipo, sino
que se limitan a asumirlo y vivirlo en cada caso a base,
curiosamente, de entremezclar y secuenciar situaciones y
episodios vitales cotidianos y ordinarios, siendo la imagen
caleidoscópica que nos ofrecen todas sus trayectorias cruzadas
lo que nos termina ofreciendo un fresco atractivo y
convincente–.
Por otro lado, no son la fidelidad a su texto de referencia
–circunstancia que, al fin y al cabo, no deja de ser algo neutro
desde el punto de vista de una valoración estrictamente
cinematográfica y que, en última instancia, sólo afecta a la
órbita de lectores previos de la novela y no a todo su público
real ni potencial– o las buenas prestaciones interpretativas de
su cuadro de actores y atrices –no sólo las protagonistas (aun
con algunos altibajos muy puntuales), que, al fin y al cabo,
acaparan el foco central de la historia; también ellos,
secundarios en todos los sentidos, lo hacen bastante bien...–
los únicos aspectos computables en el haber del film: a ello
habría que añadir que
el equipo de producción ha desarrollado un buen trabajo de
puesta en escena, con un especial cuidado en los elementos
formales, de manera
que, sin ningún tipo de deslumbramientos ni alharacas formales
–toda la parafernalia “imaginera” de otro estreno español
reciente, el de "Concursante", de
Rodrigo Cortés, queda a años luz de la discreta elegancia y la
contención visual de este Atlas...–, el envoltorio de luces,
sonidos, músicas, localizaciones, atrezos y decorados concede a
la historia un entorno visual tan hermoso como convincente.
Habrá quien pueda identificar tales discreción y sencillez con
un cierto punto de conformismo o simplicidad, pero creo,
francamente, que a una historia de este corte temático y visual
no le harían ningún favor audacias formales más apropiadas para
productos que se mueven en otra línea.
Y es que –quizá huelga decirlo a estas alturas, en la medida en
que se puede colegir claramente de todo lo expuesto hasta ahora–
la película de Azucena Rodríguez –e igual cabe predicar, muy
probablemente, de la novela de
Almudena Grandes
que trasvasa al celuloide– no es un producto nada pretencioso,
no exhibe credenciales, ni etiquetas de “gran cine”. Pero, qué
quieren que les diga, tampoco las necesita: si hay algo de lo
que no cabe duda alguna –al menos, para éste que escribe–, es de
que se trata de
un producto honesto a carta cabal, que ofrece exactamente
aquello que promete, se ve de manera sencilla y agradable
(porque su escritura cinematográfica carece de estridencias y
está bien trenzada, con oficio),
y que, por lo demás, más allá de hacer un retrato generacional y
sentimental de un colectivo muy concreto y localizado, y sin que
ello signifique que se trata de una obra perfecta, tiene
un potencial de atractivo que no se ciñe al de ese segmento de
público que, por edad y estatus social y profesional, podría
sentirse identificado, sin el más mínimo problema, con sus
cuatro “heroínas”. No es poco, amigos lectores, en estos tiempos
que corren.
Calificación:
    
Imágenes
de "Atlas de Geografía Humana" - Copyright ©
2007 Tornasol Films, Messidor Films y Milú Films. Distribuida
en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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