CÓMO SE HIZO "LA JOVEN
JANE AUSTEN"
Notas de producción ©
2007
Notro
Films
En el año 2003, el biógrafo Jon Spence sorprendió al mundo
literario y a los fans de Jane Austen cuando reveló que la
escritora soltera Jane Austen sí había conocido el amor y el
romance del que habla en los libros que le dieron la fama. Era
un dato poco conocido que se menciona en la mayoría de sus
biografías, pero Jon Spence fue más allá a la hora de documentar
sus sospechas y teorías en su enriquecedora biografía, Becoming
Jane Austen, que rebatía que Jane Austen y Tom Lefroy nunca se
hubiesen vuelto a ver tras la visita de éste a Hampshire durante
las vacaciones navideñas de 1795 como se pensaba hasta ahora.
También concluía que “su relación era seria y que no quedó sólo
en ese breve flirteo, como habían afirmado biógrafos
anteriores”. Este encuentro romántico fascinó a la guionista
Sarah Williams, que se puso en contacto con Douglas Rae y Robert
Bernstein de Ecosse Films. Había leído que a los veinte años
Jane Austen conoció a un joven irlandés llamado Tom Lefroy y que
ambos mantuvieron un romance cuya importancia ha sido
subestimada durante más de dos siglos. Ecosse Films se interesó
de inmediato por el proyecto. “Esta fue una relación clave en la
juventud de Jane Austen que la mayor parte del público
desconoce. Le cambió la vida y nos pareció que la película podía
ser una buena compañera de Su majestad Mrs. Brown (una película
anterior de Ecosse Films que narraba una amistad similar en la
vida de la reina Victoria). A pesar de dar una imagen estricta,
dentro de ella había un corazón que se encendió con esta
relación, que contribuyó a que se convirtiese en una de las más
grandes novelistas de la historia”. Jon Spence colaboró en la
película como asesor histórico y aportó sus conocimientos y sus
averiguaciones a La joven Jane Austen. “La película tiene partes
de ficción y mi trabajo era asegurarme de que los hechos fueran
lo más exactos posibles, dentro de las limitaciones de la
historia”.
Los hechos reales de la
historia, según Jon Spence, son los siguientes:
-Jane Austen conoció a Tom
Lefroy a los veinte años cuando él visitaba a sus tíos en
Hampshire durante la navidad de 1795.
-Jane Austen visitó Londres brevemente en agosto de 1796 y hay pruebas de
que se alojó en la casa del tío de Tom, donde también vivía
éste.
-Tom volvió a Irlanda para ejercer la abogacía a finales de 1798, se casó
con la hermana de un amigo del colegió y llamó a su primera hija
Jane.
Rae y Bernstein le encargaron
a Williams el guión. En 2004, después de un par de borradores,
Ecosse Films contrató a Kevin Hood, que había escrito Man and
boy. “Kevin tiene una sensibilidad romántica”, dice Bernstein.
“El guión de Kevin tiene calidad poética a la vez que expresa
una verdad emocional rigurosa, lo que me pareció importante para
contar la historia de Jane”.
“El proyecto me atrajo porque
la historia es interesante y, en cierta medida, sirvió como
inspiración para Orgullo y prejuicio”, dice Kevin Hood. “La
gente se olvida de que Jane Austen está entre los mejores
escritores de prosa de todos los tiempos y su relación con Tom
Lefroy tuvo una influencia absoluta a la hora de dar forma a su
obra. Hay gente que cree que no hubiera llegado a ser la
escritora que fue de no haber sido por esta relación. Siempre
escribió sobre la etapa de la vida antes del matrimonio. Fue un
tema que siempre le interesó. Volvía una y otra vez a la figura
del hombre atractivo y vividor y no hay duda de que se basó en
su experiencia personal”.
“La película está basada en
los hechos que se conocen y la mayor parte de los personajes
existieron de verdad, como muchas de las situaciones y
circunstancias que aparecen en la película”, dice Kevin Hood.
“Algunas partes son ficción, teniendo en cuenta que conocemos el
universo de Jane Austen gracias a sus cartas y a sus libros”.
El tercer miembro del equipo
de producción, Graham Broadbent de BluePrint Pictures, se
embarcó en el proyecto en marzo de 2004. Quedó impresionado de
inmediato por la perspectiva inusual del guión. “La primera vez
que leí el guión me llamaron la atención algunos datos
sorprendentes”, dice. “El primero de ellos es que no presenta a
Jane Austen como una solterona sino como una chica que una vez
tuvo veinte años y que mantuvo un romance que no prosperó por
motivos sociales y otras presiones de la época. Lo que ha hecho
el guionista, Kevin Hood, fue partir de esa historia de amor
real y situarla en el entorno de la familia de Jane y de sus
experiencias en el marco del paisaje de Hampshire”.
A principios de 2005 Ecosse
Films contrató a Julian Jarrold para dirigir la película. “Me
gustó su estilo moderno y visceral y supe que era una buena
elección”, dice Robert Bernstein. “Había que tratar esta obra
con delicadeza, pero también con entusiasmo, y Julian supo
aportar esas dos cosas a la producción”.
Jarrold terminó Kinky boots
antes de retomar La joven Jane Austen a principios de 2006.
Aunque ya estaba familiarizado con el mundo de Austen, volvió a
leer Orgullo y prejuicio, Juicio y sentimiento y Persuasión y
consultó varias biografías sobre ella, especialmente la de Jon
Spence, Becoming Jane Austen, aunque el texto de referencia fue
el guión de Kevin Hood, que cuenta una historia real de la vida
de Austen con muchas alusiones ingeniosas a su obra ficticia”.
“Me pareció que era un guión
inteligente e ingenioso, escrito por alguien que se notaba que
conocía muy bien el tema”, dice. “No se trata simplemente de una
historia de amor. El guión de Kevin está lleno de matices e
ideas interesantes. Aparte de la historia de amor, me atrajeron
los tema de la imaginación y la experiencia”.
“La historia del romance de
Jane con Tom Lefroy era fresca y sorprendente. También ofrecía
una visión fascinante de su vida y fue probablemente una
experiencia que le ayudó a convertirse en una gran artista. El
guión me pareció interesante porque se centra en Jane cuando era
una joven llena de vida y es un retrato reflexivo e imaginativo
de su vida y obra. También me llamaron la atención las escenas
más provocativas, que no te esperas ver en una película sobre
Austen, y ambientes como el Club de Caballeros de Jackson, el
boxeo, el críquet y la feria, que Jane conocía pero sobre los
que nunca escribió”.
Incluso al director le
intimidaba el recelo que puede sentir el público con respecto a
una película sobre su idolatrada escritora. “Todos se han
construido su propia imagen de Jane Austen”, dice Jarrold. “La
imagen que se suele tener de ella es la de una solterona madura,
un poco remilgada y obsesionada con los modales y el decoro.
Esta es una visión muy limitada y parcial que no se corresponde
con los hechos que conocemos. De hecho, a pesar de todas las
biografías que se han escrito de ella, sabemos muy poco sobre su
vida. Sus cartas son una importante fuente de información
aunque, por desgracia, muy pocas se conservan. Su hermana
Cassandra se encargó personalmente de destruir todo ese material
y su primera carta sobre el “flirteo” con Tom Lefroy
probablemente sobrevivió por error. Con esta película quise
retratar a Jane como una persona real de carne y hueso y no como
una pieza de museo”.
Jarrold recuerda las palabras
de otro gran escritor para reflejar las dificultades a las que
te enfrentas al rodar un drama de época. “Henry James escribió
que nos debatimos entre sentir el pasado como algo extraño y
considerarlo algo familiar. Al rodar un drama de época, uno
siempre se plantea el estilo de interpretación, el atrezzo, el
vestuario, detalles del guión, la manera de rodar, etc. para que
la película sea lo más fiel y real posible, y espero que lo
hayamos conseguido”.
La joven Jane Austen es una
clásica historia de amor con Jane Austen como protagonista. En
la película es una joven enamorada de la vida y de sus
posibilidades y potencial en un tiempo y un entorno reales, que
nos resultan familiares gracias a sus novelas. Conoceremos a sus
padres, su familia y amigos. “Espero que La joven Jane Austen
sea una visión fresca e interesante del mundo de Jane Austen.”,
dice Julian Jarrold. “Espero que el público se conmueva con el
contraste entre la felicidad de sus heroínas de ficción y la
realidad de su vida y que con esta película más lectores se
interesen por su obra, ya que revela otra cara de una autora
considerada remota, un poco remilgada y obsesionada con el
decoro”.
Las localizaciones de La
joven Jane Austen se rodaron en Irlanda, en los condados de
Wicklow, Dublín y Meath, de marzo a mayo de 2006.
La joven Jane Austen presenta
otra faceta de la que está considerada como la mejor escritora
en lengua inglesa desde William Shakespeare. Aquí aparece como
una joven que ya se dedica a escribir, pero que también vive la
vida con una independencia inconformista que se convirtió en el
sello distintivo de sus heroínas de ficción.
Jane es la hija menor de la
familia Austen, con seis hermanos y una hermana. En la película
tiene veinte años y está en el apogeo de su juventud y energía.
Sus padres quieren que se case con un buen partido pero ella se
muestra reticente a cumplir con las expectativas de su época,
sin importarle los imperativos sociales ni las restricciones por
su condición de mujer.
Para el director, Julian
Jarrold, la exhuberancia juvenil de Jane era clave en el
personaje. “Ella resiste a las presiones para que se case por
dinero. Es una mujer independiente que busca a alguien a su
altura intelectual, así que cuando conoce a Tom Lefroy,
carismático, inteligente y vividor, surge la chispa entre
ellos”.
“Queríamos ser fieles al
espíritu de los hechos.”, dice Robert Berstein. “Tratamos al
personaje de Jane con el mismo cariño que a la reina Victoria en
Su majestad Mrs. Brown. No puedes presentar la vida de un icono
de forma que no resulte creíble, así que buscamos a actores
jóvenes para interpretar a Jane y a sus amigos, que por aquel
entonces tenían unos veinte años”.
La actriz americana Anne
Hathaway, que acababa de terminar de rodar la comedia sobre el
mundo de la moda El diablo viste de Prada no parecía la mejor
opción para interpretar a Austen. Sin embargo, la neoyorquina ha
demostrado ser una actriz versátil que se ganó el reconocimiento
internacional con el papel de princesa ingenua y encantadora en
el éxito de taquilla Princesa por sorpresa e interpretando a una
inflexible mujer de negocios en Brokeback Mountain.
Para Julian Jarrold, Anne
Hathaway tenía el talento y el físico para interpretar a Jane.
“Cuando conocí a Annie supe que sería perfecta para el papel”,
dice. “Es una admiradora de la obra de Jane Austen y experta en
sus novelas. Es muy inteligente, trabajadora y responsable. Para
preparar el papel, se documentó, consiguió un acento inglés
inmaculado, aprendió a tocar el piano y estudió los bailes, los
modales y el decoro de la época. Incluso aprendió un poco de
lengua de signos que le enseñó Philip, el actor que interpreta a
George, su hermano parcialmente sordo. Annie tiene una actitud
fresca, provocativa y llena de vida y nos pareció perfecta para
interpretar a una chica que se revela contra las presiones de
los matrimonios de conveniencia. Había muy buena química entre
ella y James McAvoy y me encantó en Brokeback Mountain”.
Robert Bernstein añade:
“Vimos algo especial en ella en Brokeback mountain, sobre todo
en la escena de la llamada de teléfono, en la que está
excepcional. También es una gran admiradora de Jane Austen y
había leído todas sus novelas, lo cual ya dice mucho. Annie le
da al personaje un cierto toque a lo Audrey Hepburn, con esa
vulnerabilidad que resulta muy cautivadora”.
No hizo falta convencer a
Anne Hathaway, ya que era una ávida lectora de las novelas de
Jane Austen desde los 14 años y había estudiado su obra en el
instituto. “Hice un ensayo comparativo entre Orgullo y prejuicio
y Juicio y sentimiento. Me enamoré de Jane Austen y del mundo
que había creado”, dice. Leer el guión volvió a despertar su
interés por ese mundo dominado por las clases sociales y las
circunstancias. Le sorprendió la pasión de Jane,
tradicionalmente representada como una solterona, y no sabía
nada de la relación de la autora con Tom Lefroy. “Me sorprendió
el guión, inteligente, emotivo y apasionado. Es la historia de
una de las mujeres inglesas más famosas de todos los tiempos y
la gente normalmente no asocia la literatura inglesa con las
emociones apasionadas. Lo que me encantó del guión es que cuenta
la historia de una joven pareja locamente enamorada sin un final
de cuento de hadas. El final de la historia te parte el corazón,
pero está escrita de una forma clásica, casi como Casablanca, en
el sentido de que tiene una cualidad atemporal”.
En la primavera de 2005, Anne
Hathaway voló a Londres para conocer a Julian Jarrold y hacer
una prueba para el papel. Unas semanas más tarde tuvo una
segunda prueba en Nueva York. “Fue muy bien y me ofrecieron el
papel”. Hathaway volvió a casa con buenas noticias. “Cuando se
lo dije a mi madre, ella dijo: ‘me parece bien’. Cuando le
pregunté que a qué se refería, me dijo: ‘siempre has tenido una
conexión con Jane Austen porque cuando los acababas no te
olvidabas de sus libros tan fácilmente.’ De una u otra forma,
Jane Austen siempre vuelve a mi vida. Mi madre me hizo darme
cuenta de lo mucho que deseaba el papel”.
Hathaway se volcó en su
personaje y en las peculiaridades de ese periodo histórico.
“Volví a leerme toda la obra de Jane y unas cuantas biografías.
También leí ensayos críticos sobre ella, sus cartas y me
documenté sobre el periodo de Regencia. Leía todo lo que llegaba
a mis manos. Llegó un momento en el que Julian me arrancaba los
libros de las manos porque yo no dejaba de señalar detalles que
eran incongruentes con el guión y con la época”.
Para Anne Hathaway, dar vida
a su ídolo literario fue un gran desafío. “Era una gran
responsabilidad por varios motivos. Ya había actuado antes con
acento británico en La leyenda de Nicholas Nickleby, pero era un
papel pequeño y nunca había interpretado a un personaje que
requiriera trabajar tanto el acento durante un periodo
prolongado. Por otra parte, la presión de interpretar a alguien
tan querido y con el que la gente es tan protectora puso a
prueba mis nervios, pero quería hacerle justicia, no sólo como
actriz sino también como admiradora de Jane Austen”.
Hathaway se reunió con el
director y el guionista para hablar de cómo abordar el papel y
el periodo histórico. “Decidimos que íbamos a hacer una película
que podía contradecir la visión que tradicionalmente se tiene de
Jane Austen y su mundo. Hicimos algunas suposiciones sobre Jane
y le dimos algunas características. En alguna de sus cartas
escribe que tenía resaca después de asistir a un baile, cosa que
no nos esperamos cuando pensamos en ella. Me hacía mucha ilusión
interpretar a una mujer de carne y hueso y no sólo alguien con
una ironía gélida y té corriendo por las venas”.
Esta pasión queda de
manifiesto en una escena al principio de la película cuando los
Austen van a visitar a Lady Gresham con motivo de un posible
pretendiente para Jane. Después del encuentro, Jane dice de
Wisley, su candidato a marido: “¡Su pequeña fortuna no me
comprará!’” En esa época, eso era ir a contracorriente. “Una de
las pocas opciones económicas de las mujeres durante esa época
era casarse bien”, dice Anne Hathaway. “Muy pocas mujeres podían
ganarse la vida por sus propios medios si no habían heredado. Se
suponía que Jane, una mujer pobre pero familia respetable,
estaría encantada con la idea de casarse con alguien con dinero
como Wisley, pero ella le rechazó, para disgusto de su familia.
Creo que eso dice mucho de su carácter. Era una mujer muy
moderna, consciente de su valía y que sabía que era algo más que
un objeto. Sabía lo importante que era el amor y que un
matrimonio sin amor no compensaba el beneficio económico”.
Los primeros encuentros de
Jane Austen y Tom Lefroy son tensos, porque son dos almas
gemelas pero ambos tienen mucha personalidad. “En la primera
mitad de la película asistimos a una animada e ingeniosa pugna
verbal mientras coquetean, se provocan, discuten y bailan”, dice
Julian Jarrold. “La fuerza de sus sentimientos sorprende a ambos
y tiene trágicas consecuencias cuando tienen que luchar contra
las presiones económicas ejercidas por sus familias”.
“Al principio empiezan con
mal pie”, dice Anne Hathaway. “Son como dos imanes que se
repelen, pero que se atraen si les das la vuelta. Aunque no hay
duda sobre la genialidad de Jane Austen, pasamos mucho tiempo
pensando en lo sola que debía sentirse viviendo en Hampshire con
gente que probablemente no tenía su misma curiosidad
intelectual, que no eran tan disciplinados en sus estudios y con
los que no compartía su visión irónica y mordaz del mundo que la
rodeaba. Debía sentirse muy sola teniendo que hablar con la
gente de la forma que ellos querían y sin encontrar a nadie que
estuviese a su mismo nivel. De repente, Tom Lefroy entra en su
vida y encuentra la horma de su zapato. Creo que aunque al
principio no se gustan, les gusta poder hablar y sentirse
comprendidos en una sociedad obsesionada con el decoro. En otras
palabras: pueden ser ellos mismos”.
Los padres de Jane estaban
preocupados por su hija en una época en la que una mujer soltera
necesitaba casarse para tener algo de dinero. “Creo que era
difícil ser una hija en la época de Jane Austen. Había muchas
expectativas depositadas en ti y Jane se rebeló contra aquello
que se esperaba de ella. Creo que tenía muy buena relación con
su padre, mucho más fácil que la que mantuvo con su madre.
Aunque la relación con su madre obviamente estaba basada en el
amor, fue muy volátil, aunque sus intenciones eran buenas.
Quería ver a su hija casada y asentada, y en su cabeza, eso era
lo mejor para ella. Jane no lo vio así y chocaron muchas veces”.
El otro impedimento para la
historia de amor de Jane es la rica viuda Lady Gresham, un
personaje creado por el guionista Kevin Hood basado en una
conocida de los Austen. “Lady Gresham representa un punto de
vista muy común en una época en la que si tenías dinero tenías
derecho a mirar a los demás por encima del hombro”, dice
Hathaway. “Tenías mucho poder y podías tomar decisiones sobre
las vidas ajenas. Si no se hacía lo que querías, habría
consecuencias, lo cual no es necesariamente malo sino que así se
hacían las cosas”.
Hathaway cree que no es una
chica de su tiempo. No está cómoda con el ajetreo del S. XXI y
se siente más identificada con la vida tranquila del periodo de
regencia en Inglaterra. “No soy la típica chica del S. XXI”,
dice. “No me gusta mandar mensajes de móvil, odio los e-mails,
me cargo ordenadores y me encanta escribir cartas. Me gusta que
la vida vaya más despacio. Creo que es importante saber dibujar
o tocar un instrumento. No debería ser un requisito a la hora de
casarse, como lo era en la época de Jane, pero no hay nada malo
en aprender. Ese periodo tenía su encanto y sería divertido
poder vivirlo unos meses, aunque no me importaría prescindir del
corsé”.
“Lo cierto es que sabemos muy
poco de Tom Lefroy en el momento en que conoció a Jane Austen,
aparte de lo que ella cuenta de él en sus cartas”, dice Jon
Spence. “El hecho de que Jane dijera que su novela favorita era
Tom Jones probablemente nos dice mucho más de él que cualquier
otro dato que conozcamos”.
En La joven Jane Austen,
Lefroy es un vividor irlandés con ambiciones y aptitudes. Para
Julian Jarrold era importante capturar los matices de su
evolución desde que era un vividor y cómo se forjó su carácter
gracias a su relación con Jane. Jarrold ya conocía al actor
escocés James McAvoy, al que había dirigido en la serie de
Channel 4 White teeth. “Soy admirador suyo desde hace años. Es
un actor inteligente y con talento. El reto de interpretar a Tom
Lefroy era que el público pudiera ver su carisma y su encanto de
vividor en vez de quedarse sólo con su faceta arrogante. También
tenía que estar a la altura de Jane en las pugnas verbales. Tom
se enamora perdidamente de Jane a pesar de que sabe que no
tienen ningún futuro y lo hace con gran encanto y sutileza”.
Robert Bernstein está de
acuerdo. “La decisión de Julian de contratar a James fue
fantástica. Su encanto, su humanidad y su ironía eran perfectos
para interpretar a alguien por el que Jane sintió una atracción.
Tiene mucho carisma y hay una química excepcional entre él y
Anne Hathaway”.
“La primera vez que leí el
guión lo asocié inmediatamente con Orgullo y prejuicio, pero
probablemente se debió a mi falta de imaginación. Tuve que leer
el guión varias veces y hablar con Julian para que me ayudara a
olvidarme de esa extraña asociación. Una vez que la superé, me
di cuenta de que el guión no tenía nada que ver con Orgullo y
prejuicio. Probablemente el guionista especuló con que los
hechos sirvieron de inspiración para la novela, pero la historia
es totalmente diferente. Al principio me preocupaba que mi
personaje se pareciera demasiado a Darcy, cuando en realidad no
podían ser más diferentes.”, dice James McAvoy.
Según McAvoy, Julian Jarrold
hizo hincapié en que La joven Jane Austen no debía ser sólo una
adaptación más de Jane Austen. “Con un director menor hubiera
sido una historia paralela a Orgullo y prejuicio, pero Julian se
aseguró de que eso no pasase.” Añade, “Trabajé con él hace tres
o cuatro años y tenía ganas de volver a trabajar juntos. Tiene
muy claro lo que quiere y lo que no y un gusto impecable. Es
capaz de convertir una película corriente en una extraordinaria,
así que te sientes tranquilo con él al mando”.
En 1795, cuando Jane Austen
conoció a Tom Lefroy, él estudiaba derecho en Londres y gozaba
de una gran vida social. Su familia, en Irlanda, confiaba en que
tuviera éxito en su profesión para que pudiera ayudarles
económicamente. Como primogénito, su deber era remontar la
maltrecha fortuna familiar y había sido consciente de ello desde
los once o doce años. Su tío Langlois lo separó de su familia y
amigos cuando era muy joven para que estudiara derecho en
Londres. Era su oportunidad de escalar en la sociedad, casarse
bien y resucitar la fortuna familiar. Era un auténtico
inconformista de corazón, pero sentía el peso de la
responsabilidad sobre sus hombros. Es una persona que tiene
conflictos, y cuando tienes conflictos, haces cosas raras; y Tom
las hace”.
Conocemos a Tom Lefroy por
primera vez en un sórdido club de caballeros de Londres. Está
recibiendo una lluvia de puñetazos de un campeón de boxeo
irlandés, Don Dogarty. McAvoy, un pugilista bastante competente,
aprendió en el ring a boxear en el periodo de regencia, anterior
al Marqués de Queensberry, y donde se imponía el “todo vale”.
Fuera del ring, Tom Lefroy
conoció a Austen en Hampshire. “En su adolescencia y juventud,
Lefroy tiene una vida un poco loca”, dice McAvoy. “Cuando conoce
a Jane Austen, los dos inconformistas reconocen en el otro a su
alma gemela. Luego, en nuestra película, se enamoran.
Aunque la película se llama
La joven Jane Austen, también nos cuenta, de forma tangencial,
la juventud de Tom Lefroy. El joven irlandés también debe
aprender lo dura que es la vida en la Inglaterra de finales del
S. XVIII en la que a veces había que anteponer los compromisos
familiares al amor. “Cuando volvemos a encontrarle, muchos años
más tarde, es, lógicamente, mucho mayor y se ha convertido en un
conformista”, dice McAvoy. “Por esa época él es miembro del
Parlamento y ella es una brillante inconformista que vive de sus
libros y escribe de una forma revolucionaria. Es un giro extraño
porque cuando se conocen él es el inconformista y ella la
modosita. Ahí es donde vemos su conflicto”.
Actuar con Anne Hathaway fue,
para McAvoy, un auténtico placer. “Annie es fantástica. Trabaja
mucho y se preparó para el papel de Jane Austen mucho más de lo
que habría imaginado. De hecho, no creo que pudieran haber
elegido a alguien mejor para encarnarla. Además es divertidísima
y es muy fácil trabajar con ella. La gente me pregunta que qué
me parece que una americana interprete a Jane Austen. Bueno, yo
soy escocés y ¡hago de irlandés! Creo que pasa lo mismo en
cualquier película. Se trata de conseguir al mejor actor para el
papel, y no hay duda de que conseguimos a la mejor Jane para
esta película”.
“Es la historia de amor entre
dos personas inteligentes”, dice Robert Bernstein. “También hay
un poco de humor en su interacción, sobre todo en sus primeros
encuentros, que tienen elementos de la comedia de enredo. La
segunda mitad es mucho más seria que la primera, aunque también
tiene partes cómicas. Los dos jóvenes son lo suficientemente
inteligentes para saber que no pueden estar juntos. En ese
sentido se parece un poco a Casablanca, en oposición a las
películas modernas de adolescentes. Las caracterizaciones son
más sofisticadas y a la vez accesibles, porque se tratan temas a
los que la gente se enfrenta todo el tiempo”.
La madre de Jane, Cassandra
Leigh, está interpretada por Julie Walters (Educando a Rita,
Billy Elliot). “Julie es una actriz con clase que ha evitado los
estereotipos en los que suelen caer este tipo de personajes.
Aunque tiene sus diferencias con nuestra heroína, Julie consigue
que comprendamos lo que la Sra. Austen intenta hacer por su
hija. La escena en la que ella y Jane discuten en el campo de
patatas sobre si ella debería casarse con Wisley es
especialmente entretenida y reveladora”.
Julie Walters interpreta a
una mujer que se casó por amor. En la Inglaterra del periodo de
regencia, eso no estaba ni bien visto ni era rentable. Ahora
ella no quiere que su hija siga el mismo camino. Sólo quiere lo
que cree que es mejor para ella, que su hija esté bien y que la
cuiden. Por aquella época, la mayoría de las mujeres no podían
mantenerse por sus propios medios, así que el tema era de vital
importancia. No era una neurótica o una avariciosa por querer
casar a su hija con alguien rico. Ella sólo quería que Jane
estuviera segura. En esa época parecía impensable que una mujer
pudiera vivir de la literatura, y es extraordinario que Jane lo
lograse”.
Al principio, Julie Walters
sabía muy poco sobre Jane Austen. “No sabía nada de ella ni
había leído sus libros. La verdad es que nunca me atrajo
demasiado. Luego mi hermano me regalo un libro de memorias que
su familia había escrito sobre ella. Al terminarlo, leí Orgullo
y prejuicio, y me pareció maravilloso, divertido y
contemporáneo.
Para interpretar a la Sra.
Austen debía ponerse en la piel de una madre que lidia con una
hija rebelde e independiente. “Parece ser que madre e hija eran
muy parecidas y que por eso chocaban tanto. Su madre también
escribía poesía, aunque nunca la publicó porque probablemente
pensó que no tendría éxito, ni tampoco Jane. Sin embargo, creo
que quiere a Jane y que busca lo mejor para ella. Quiere que
tenga un marido rico porque los Austen no tenían mucho dinero y
se preocupa por su futuro por motivos reales y no por
arrivismo”.
Por estos motivos, el Sr.
Lefroy, un hombre sin grandes medios y de expectativas
económicas limitadas, no es adecuado para su hija menor. “No es
adecuado por varios motivos”, dice Walters. “En cualquier caso,
la Sra. Austen ya le había echado el ojo al Sr. Wisley, que era
mucho mejor partido y Tom Lefroy era un obstáculo para lograr
sus planes”.
A Julie Walters le encantó
rodar las escenas con toda la familia. “Nos divertimos muchísimo
con las escenas de bailes y con las escenas familiares. A
ninguno de nosotros se le daba demasiado bien bailar, así que
fue muy divertido. Lo que no me gustó tanto fueron ciertos
aspectos de la moda de la época. Me alegré de librarme del
corsé. ¡Cómo sufrían las mujeres de la época! Hay muchas cosas
que no puedes hacer con él puesto. Ni siquiera podía abrocharme
los zapatos. Fue una tortura”.
El marido de la Sra. Austen
es el clérigo local. Goza de una posición razonablemente
desahogada, está orgulloso de sus ocho hijos y la menor es su
ojito derecho. El reverendo George Austen está interpretado por
James Cromwell, actor que es capaz de dar vida a todo tipo de
personajes, ya sea el amable granjero de Babe, el cerdito
valiente, el policía corrupto de L.A. Confidential o el príncipe
Felipe en The queen. “El Sr. Austen es un caballero generoso,
culto y que apoya a Jane en muchos aspectos.”, dice Cromwell.
“Está preocupado por su situación económica, pero profundamente
enamorado de su mujer, y comprende su preocupación por lo que
pasará si sus hijas no se casan”.
“Jane es una chica en edad
casadera que necesita contraer matrimonio en una sociedad en la
que, si una mujer se quedaba soltera, sus posibilidades de
ganarse la vida eran escasas o inexistentes. Por este motivo
debía casarse con el mejor candidato. La Sra. Austen tenía los
ojos puestos en el sobrino de Lady Gresham, pero Jane se enamoró
de Tom, un caballero muy apuesto y vividor con sus propios
problemas. Jane no conoce la obligación de él con su familia ni
a cuántos parientes tiene que mantener”.
“Jane Austen vivió en unas
circunstancias muy controladas y desesperadas, con las penurias
económicas a la vuelta de la esquina, y a través de su
imaginación y su talento consiguió transformar la situación, al
menos en su cabeza. En sus libros contaba historias de amor y
esperanza y esa vida funciona. En su caso particular, no
funcionó, como le pasa a muchos artistas y a muchos seres
humanos.
James Cromwell está encantado
con su mujer en la pantalla. “Julie es un encanto. Es una actriz
maravillosa, llena de energía y buen humor y es una gran
profesional”.
La joven Jane Austen está
ambientada en un mundo diferente del que podemos ver en las
adaptaciones a la pantalla de las novelas de Jane Austen. La
historia, aunque inspirada en personajes reales, también captura
sucesos que no aparecen en sus libros. “Hemos recreado un mundo
que los amantes de Jane Austen podrán reconocer, pero también
les llevaremos a escenarios como el club de boxeo, los partidos
de críquet y la feria, que no aparecen en sus novelas. Son
ambientes sórdidos y peligrosos que no suelen asociarse con
Austen.”, dice Robert Bernstein.
Para recrear este mundo, la
diseñadora de producción, Eve Stewart, se sumergió en la
literatura del periodo de regencia de Inglaterra, en la última
década del siglo XVIII, y tuvo que refrescar sus conocimientos
sobre Jane Austen. “No estábamos haciendo un documental, así que
no queríamos adentrarnos demasiado en ese campo.”, dice.
“Preferimos transportar al público a otro mundo en vez de rayar
en la pedantería. La joven Jane Austen es un drama de época con
el resplandor hermoso y espectacular de este género, pero
también es más arriesgada y dura que otras adaptaciones
anteriores. Es más bien una representación de cómo era la vida
para Jane, que no siempre fue un camino de rosas”.
En enero y febrero, Julian
Jarrold, Stewart y los encargados de las localizaciones hicieron
viajes de reconocimiento por Dublín y los condados circundantes.
Esta tarea continuaría a menor escala durante la producción.
Encontrar localizaciones no fue un problema en una ciudad donde
abundan los ejemplos de arquitectura georgiana. Las calles con
casas adosadas y los edificios oficiales se duplicaron durante
el periodo de regencia, en torno a 1795. Lo que resultó más
difícil fue encontrar localizaciones en el campo, ya que el
paisaje rural de Irlanda no se parece nada a Hampshire. No hay
colinas ondulantes, así que el paisaje y la vegetación fueron
dos temas complicados como diseñadora de producción”.
La paleta de Stewart para
recrear la vida en el campo a finales del S. XVIII no fue
demasiado exótica. “El estilo de decoración en ese período era
bastante funcional, con mucho blanco y telas con colores lisos,”
dice. “Los muebles solían ser de madera simple y había
tapicería, pero tampoco demasiada. Lo único que era
extremadamente sofisticado en ese período, y que se remonta a
los tiempos isabelinos, eran los tejidos: seda, encaje,
terciopelo... Por aquel entonces empezaba a hacerse popular el
papel pintado, pero con estampados sencillos para que pudieran
permitírselo los sectores más bajos de la sociedad”.
“Es importante que la
película parezca real y fidedigna y nada artificial”, dice
Julian Jarrold. “Desde el punto de vista de la fotografía y el
diseño, había muchas yuxtaposiciones interesantes en el guión de
Kevin Hood que intenté desarrollar, como el contraste entre
Hampshire, lánguido y rural, y la caótica Londres; el hogar de
los Austen, cálido e informal, frente a la atmósfera fría y
rígida de la residencia de Lady Gresham; o la trayectoria de
Jane desde la exhuberancia e inocencia a la amargura, antes de
triunfar finalmente como novelista”.
Eigil Bryld, el director de
fotografía, ya había trabajado con Julian Jarrold en la
miniserie de la BBC Crimen y castigo y en Kinky boots (2005).
Por esa época, Jarrold ya tenía en mente un proyecto sobre Jane
Austen y habló del tema con Bryld. Como ya habían trabajado
juntos, se entendieron desde el principio. Para Jarrold, el
conocer los gustos y técnicas de la otra persona facilita mucho
las cosas. “Ayuda mucho conocer la forma de trabajar de la otra
persona. A los dos nos gusta tomar decisiones lo más tarde
posible en el proceso. Si trabajas con Julian, siempre es
posible refinar una idea para aprovechar pequeñas coincidencias
o la luz natural para capturar ciertas expresiones de los
actores, a veces sin que ellos se den cuenta”.
Bryld ya conocía la obra de
Jane Austen, más por las adaptaciones televisivas de sus obras
que por sus libros. Antes de empezar a trabajar en La joven Jane
Austen, indagó en el mundo de la escritora, aunque el guión de
Kevin Hood fue siempre el texto de referencia. “El guión me
pareció una gran historia de amor llena de pasión y con
personajes muy complejos. En su época, Jane fue una persona muy
moderna, y esa noción del amor libre y la mujer independiente no
era muy habitual en su época. “. Quería aportar a la película
una mezcla de tradición y modernidad. El periodo histórico
también es muy atractivo desde el punto de vista visual. Me
encanta la moda de esa época, la riqueza de los tejidos y la
caída de las telas. Este es el tipo de iluminación que más me
gusta, con una transición casi imperceptible entre luz y
oscuridad”.
La película comienza en la
casa de campo de Austen en Steventon y de ahí pasa a la
opulencia de la residencia de Lady Gresham. Es un marcado
estudio de los contrastes: el estatus social de una era
capturado en un microcosmos. Es también un enfrentamiento entre
dos de sus protagonistas: Lady Gresham, con su presencia
dominante, y Jane, de espíritu luchador.
Para el director y para el
director de fotografía, esta era la oportunidad de representar
dos mundos, dos clases sociales y dos personajes.
“Lady Gresham tenía que ser
una mujer imponente”, dice Bryld. “La filmamos e iluminamos de
modo que pareciera serena y un poco solitaria. Queríamos que
Jane representara la juventud y la energía. Anne Hathaway tiene
una personalidad muy enérgica y emocional y concebimos la
mayoría de sus escenas de forma que no se sintiera intimidada
por la cámara y diese lo mejor de ella misma. La estrategia de
color también es ligeramente diferente. Usé cian con Lady
Gresham para conseguir una sensación de ligera claustrofobia,
casi como estar en una pecera, y colores más cálidos para la
familia Austen”.
El guión está basado en un
suceso real de la vida de Jane Austen y el director y el
director de fotografía querían plasmar ese realismo. “Queríamos
que la película tuviese un estilo naturalista e intentamos
reflejar cómo sería su vida cotidiana.” dice Bryld. “En tiempos
de Jane Austen, las cenas y las fiestas solían hacerse por la
tarde porque todo el mundo se iba a la cama muy temprano. No
tenían luz eléctrica, así que la gente solía leer fuera, o si
estaban dentro de casa, se sentaban cerca de una ventana.
Tuvimos esto en cuenta a la hora de iluminar las escenas, lo que
le da a las imágenes un cierto aire pictórico. Hay muchas
escenas a la luz de las velas y quería que parecieran lo más
natural posibles”.
Para Bryld, la secuencia más
complicada de rodar fue el baile en la residencia de Lady
Gresham. “Queríamos que fuera una escena mágica. Cuando Jane
entra por primera vez, queremos que el público experimente lo
que ella sintió en esa escena. Tenía que ser romántica,
misteriosa y sexy. La logística de ese plano era muy complicada:
había muchos extras, una coreografía elaborada y poco tiempo
para rodar. Queríamos que la cámara girase 360 grados así que
necesitábamos una que pudiese moverse en cualquier dirección y,
al mismo tiempo, había que iluminar la escena de forma que
funcionase desde todos los ángulos para conseguir la atmósfera
perfecta.”, dice.
Para Julian Jarrold, el
equipo de rodaje hizo más fácil filmar una escena de logística
muy compleja. “Jane Gibson fue una coreógrafa excelente y los
actores aprendieron muy rápido los pasos de baile. Por otra
parte, también teníamos a cientos de extras a los que había que
caracterizar con vestidos y pelucas, así que fue un gran
ejercicio de logística. Los bailes en el salón de celebraciones
fueron incluso más complicados, que los de la residencia de Lady
Gresham porque eran tres bailes condensados en uno. Los actores
tenían que decir sus frases en el momento exacto durante el
baile y había poco tiempo para repetir tomas. Con estos bailes
queríamos retratar el ambiente distendido del salón de
celebraciones de Basingstoke, donde todo el mundo es bienvenido
y se lo pasa en grande. Para las mujeres, el baile era uno de
los pocos acontecimientos en sus vidas. Esto contrasta con el
formalismo del baile más selecto de Lady Gresham. Cuando Jane
baila con Wisley, el baile es formal y opresivo, pero cuando
aparece Tom se puede ver la química entre ellos”.
“Julian y yo trabajamos codo
con codo para darle a la película una gran sensación de
realismo, naturalismo y, al mismo tiempo, belleza,” dice Bryld.
“No es un cuento de hadas, aunque en algunas escenas encontremos
algunos elementos, y en muchos aspectos, la película podría
estar ambientada en la época actual. La película tenía que
parecer moderna, y no un recuerdo distante, para que el público
se identificase con sus personajes”.
“Hace unos días me tomé la
libertad de pedirle a tu sombrero de terciopelo negro la red del
forro, cosa que hizo sin rechistar, y gracias a él he conseguido
una mejora considerable en la dignidad de mi tocado, que antes
era demasiado frívolo para mi gusto. Me lo pondré el jueves,
pero espero que no te enfades conmigo por haber seguido sólo en
parte tus consejos en cuanto a los adornos. Todavía me inclino
por conservar la estrecha tira de plata alrededor, con dos
vueltas sin ningún lazo, y en lugar de la pluma militar negra le
pondré una de amapola, que es más elegante; además la amapola
estará de moda este invierno”. (Carta de Jane Austen a su
hermana Cassandra, 18 de diciembre 1798)
Jane Austen y su familia eran
conscientes de la moda y las últimas tendencias llegaban a
Hampshire procedentes de visitas ocasionales a Londres, pero su
situación económica hizo que tuvieran que hacerse su propia ropa
o utilizar complementos para decorar ropa más sencilla. La moda
en esa época estaba llena de contrastes entre la ropa cómoda que
se necesitaba para trabajar en la granja y la oportunidad de
engalanarse para el baile local.
"Como la mayoría, estudié a
Jane Austen en el colegio, así que ya estaba familiarizada con
su mundo”, dice la diseñadora de vestuario Eimear Ní
Mhaoldhomhnaigh. “Para La joven Jane Austen, me alejé
deliberadamente de las adaptaciones recientes de la obra de Jane
Austen y me pregunté: “¿Qué intentamos hacer?”. Mi prioridad era
hacer algo diferente. Lo que me interesó especialmente de la
película es que está ambientada en un periodo histórico
fascinante, la regencia de Inglaterra de 1790. Este fue un
periodo de transición en lo que a moda se refiere, así que fue
un gran desafío conseguir que funcionase”.
Ní Mhaoldhomhnaigh se informó
sobre la moda de la época y visitó museos y galerías de arte en
busca de información e inspiración. Consultó las cartas de Jane
Austen en busca de inspiración y volvió a leer sus novelas. Se
documentó especialmente sobre la influencia de la moda
continental y las diferencias no sólo entre la ciudad (Londres)
y el campo (Hampshire), sino también entre clases sociales. "En
las películas de época es importante investigar todo lo posible
al principio, como también lo es el saber apartarse y no
seguirla a pies juntillas”, dice. “La ropa está influida por lo
que sucede en ese momento histórico. Después de la Revolución
Francesa, se huyó de los vestidos aparatosos con ballenas
enormes y enaguas que estuvieron muy de moda en aquel periodo”.
A finales del S. XVIII, la
moda se hizo más sencilla. “Se encaminaba hacia la línea
imperio, con un estilo muy básico inspirado en las
civilizaciones griega y romana. 1795 marcó el inicio de esa
moda. Como Jane Austen vivía en el campo, en el que se tardaba
más en adoptar los cambios de la moda, en la película mostramos
sólo la introducción de ese estilo y usamos ropa de principios
de la década de 1790. Queríamos mostrar esa transición, sobre
todo para las mujeres. La vestimenta de Londres era muy distinta
de la del campo. En el baile en el campo, la ropa de las mujeres
mayores es de estilo más antiguo, pero las jóvenes llevan lo que
fue la introducción del estilo imperio”.
Ní Mhaoldhomhnaigh trajo de
la India telas originales y rastreó las tiendas de telas de
Londres y el departamento de vestuario de la BBC. “Huimos de las
telas muy ornamentadas y siempre tuvimos mucho cuidado de que el
vestuario fuera el idóneo”, dice. Para los actores principales
se utilizaron joyas reales, y para el resto, reproducciones de
muy buena calidad. Durante la pre-producción, trabajó codo con
codo con Julian Jarrold para conseguir el look perfecto y le
mantenía al día de los avances. “Julian es un gran comunicador y
sabe escuchar”, dice. “Una película de época puede convertirse
en una pesadilla, ya que hay que comprobar muchos detalles, pero
esta fue una gran experiencia”.
Para Ní Mhaoldhomhnaigh, los
tres escenarios principales de la película son el baile en la
residencia de Lady Gresham, el baile en el campo en el salón de
celebraciones y el recital de música ambientado en Londres en
1815. “Era importante que parecieran diferentes para poder
destacar las diferencias entre clases sociales”, dice. “Lady
Gresham aspira a tener el look de la alta sociedad, mientras que
los bailes en el campo son menos lujosos. Se pueden distinguir
por los colores, así que usamos colores pálidos para el baile,
con telas caras como la seda y el terciopelo, y para el salón de
celebraciones empleamos colores terrosos, verdes y marrones, y
mucho algodón. En 1815 la moda ya había cambiado ligeramente,
así que también tuvimos que reflejar ese cambio”.
El vestuario de Anne Hathaway
fue diseñado por Ní Mhaoldhomhnaigh combinando intuición y
documentación. "Busqué imágenes de Jane Austen de joven. A
través de sus vestidos quería trasmitir no sólo su juventud e
inocencia, sino también su fortaleza de carácter, por lo que
huimos de volantes y florituras. Su ropa debía ser bonita, pero
también resistente. Jane vivía en una granja, así que su ropa
también tenía que ser práctica. En materia de vestuario,
queríamos alejarnos de la imagen de caja de bombones que se
asocia con Jane Austen”.
Ní Mhaoldhomhnaigh revisó la
correspondencia de Austen en busca de pistas sobre su sentido de
la moda. "En sus cartas a Cassandra, Jane habla de ir a la
ciudad a comprar una nueva cinta para su sobrero. En esa época,
ella no podía permitirse un sombrero nuevo, así que compraba
cintas y flores para decorar su capota. Cuando venía gente de
visita, Jane y sus amigas les preguntaban por la última moda de
Londres. En sus cartas describía con detalle la nueva tela que
se había comprado. La familia Austen se hacía y arreglaba su
propia ropa. Era algo que les interesaba y que formaba parte de
su vida cotidiana".
Para Ní Mhaoldhomnaigh, la
clave era capturar el espíritu del personaje y de la actriz a
través de su vestuario. "Me encantó vestir a Annie, que acababa
de rodar El diablo viste de Prada, una película muy
contemporánea en la que llevó ropa de diseñadores de alta
costura. Aquí la vestí con sencillos vestidos de algodón y ella
se interesó por que todos los detalles fueran correctos. Si
alguna vez le sugería usar otra capa de encaje, ella me decía
que quedaría muy recargado. Enseguida comprendió lo que
intentábamos conseguir. Annie es guapísima y queda muy bien en
cámara, así que no necesitaba adornos, el vestido era
suficiente. Si usas demasiadas capas, queda demasiado
rimbombante y no era lo que buscábamos para Jane".
La joven Jane Austen indaga
en el proceso de madurez de la escritora y su vestuario también
refleja de manera sutil los cambios en su estado de ánimo. "Hay
un momento en que toda la familia está de luto y ella lleva un
vestido gris. Al final de la película vuelve a ser la Jane de
siempre y queríamos que su fuerza y su capacidad de reponerse se
reflejara en su vestido".
El vestuario de Tom Lefroy,
un joven muy apuesto, revela que es un chico de ciudad muy a la
moda. En la carta que Jane Austen escribió a su madre, escribe
de Lefroy: “Solo tiene un defecto, que espero que el tiempo
elimine totalmente, y es que su chaqué es demasiado claro. Es un
gran admirador de Tom Jones, así que lleva ropa del mismo
color”. En la película, vemos a Lefroy por primera vez en El
club de caballeros de Jackson. “Boxea, bebe y se va de juerga,
así que definitivamente es un poco vividor.”, dice Ní
Mhaoldhomhnaigh. “Es muy diferente del resto, especialmente
cuando llega al campo, así que llama un poco la atención”.
La moda masculina atravesaba
un periodo de transición. “Algunos de los hombres más jóvenes
llevan casaquillas, que se empezaron a poner de moda en torno a
1795,” dice Ní Mhaoldhomhnaigh. “En el campo, los hombres
llevaban ropa de estilo más antiguo, excepto los que habían ido
a Londres y se habían comprado prendas como un chaleco de seda
para ponerse en algún baile. Los pantalones largos no se
pusieron de moda hasta principios del S. XIX. Los hombres
llevaban botas de montar, que eran prácticas y modernas a la
vez. En esa época las pantorrillas se consideraban muy sexis,
así que si un hombre tenía buenas pantorrillas podía estar
orgulloso”.
Para hacer que Lefroy
destacase entre los demás, Ní Mhaoldhomnaigh usó algunos trucos
de la industria de la confección. "Usamos telas caras como el
terciopelo. En uno de sus sombreros usamos pelo de castor, que
era mucho más lujoso. Lleva chalecos y casaquillas cortas muy
elegantes. Cuando está con Jane lleva alguna prenda más
llamativa para impresionarla. A James le interesó mucho todo el
tema de vestuario y vimos juntos los colores y las telas para
conseguir su look característico".
Otro de los personajes cuyo
vestuario está muy estudiado es Lady Gresham (interpretada por
Maggie Smith). ”Le dije a Maggie que me gustaría que su
vestuario fuera de un periodo un poco anterior”, dice Ní
Mhaoldhomnaigh. “Nos remontamos a 1770, al tipo de vestido que
llevaría el personaje cuando era mucho más joven. Lady Gresham
tiene carácter y no es alguien que siga los dictados de la moda.
Queríamos darle un aspecto severo, casi gótico, por lo que
elegimos colores grises y verdes marinos. Todo en ella es
rígido, de las faldas a las telas. Usamos tejidos bastante
rígidos para destacar que es una mujer de mucho carácter que no
se deja influir por la moda. Lleva una caperuza muy grande que
era muy común en la época y que nadie más lleva en la película,
que le hace parecer un poco diferente e incluso excéntrica. A
Maggie le encantaba.
Lo que no fue tan maravilloso
fueron los corsés, de rigor en el periodo de regencia y un
calvario para las actrices. “Cuando se tenían que poner los
corsés, sobre todo a primera hora de la mañana, me decían:
‘¿Seguro que tengo que ponérmelo?’”, dice Ní Mhaoldhomhnaigh.
“Así es como se consigue la silueta distintiva de ese período.
No sólo tenían que llevar corsés muy ajustados, sino también
polisones. No son sólo los vestidos, sino también todo lo que
hay debajo. Muchas mañanas les tenía que decir a mis chicas:
‘comprobad que todas llevan los polisones’”.
"Una de las cosas más
importantes en el vestuario es que no se trata de vestir a
individuos sino a grupos”, dice Ní Mhaoldhomnaigh. “Al ver a la
familia Austen, el público no debe pensar ‘¿Por qué Jane lleva
un vestido tan elegante mientras que el resto de su familia
lleva ropa más sencilla?’. Creo que es importante que todos
estén perfectos. Julie Walters está espléndida como la Sra.
Austen y James Cromwell, el Sr. Austen, tiene un look
distintivo. El vestuario de sus hermanos, George y Cassandra,
está tan estudiado como el de Jane”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La joven Jane Austen" - Copyright © 2007
Miramax Films, Hanway, UK Film Council, Bord Scannán Na
hÉireann, The Irish Film Board, 2 Entertain, BBC Films, Octagon
Films, Ecosse Films, Blueprint Pictures y Scion Films. Distribuida en España por Notro
Films. Todos los derechos
reservados.
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