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LA JOVEN JANE AUSTEN
(Becoming Jane)


Dirección: Julian Jarrold.
País:
Reino Unido.
Año: 2007.
Duración: 120 min.
Género: Drama romántico.
Interpretación: Anne Hathaway (Jane Austen), James McAvoy (Tom Lefroy), Maggie Smith (Lady Gresham), Julie Walters (Sra. Austen), James Cromwell (Sr. Austen), Ian Richardson (juez Langlois), Joe Anderson (Henry Austen), Lucy Cohu (Eliza De Feuillide), Laurence Fox (Sr. Wisley), Anna Maxwell Martin (Cassandra Austen).
Guión: Kevin Hood y Sarah Williams.
Producción: Graham Broadbent, Douglas Rae y Robert Bernstein.
Música: Adrian Johnston.
Fotografía:
Eigil Bryld.
Montaje: Emma E. Hickox.
Diseño de producción: Eve Stewart.
Vestuario: Eimer Ní Mhaoldomhnaigh.
Estreno en Reino Unido: 9 Marzo 2007.
Estreno en España: 19 Octubre 2007.

CÓMO SE HIZO "LA JOVEN JANE AUSTEN"
Notas de producción © 2007 Notro Films

  En el año 2003, el biógrafo Jon Spence sorprendió al mundo literario y a los fans de Jane Austen cuando reveló que la escritora soltera Jane Austen sí había conocido el amor y el romance del que habla en los libros que le dieron la fama. Era un dato poco conocido que se menciona en la mayoría de sus biografías, pero Jon Spence fue más allá a la hora de documentar sus sospechas y teorías en su enriquecedora biografía, Becoming Jane Austen, que rebatía que Jane Austen y Tom Lefroy nunca se hubiesen vuelto a ver tras la visita de éste a Hampshire durante las vacaciones navideñas de 1795 como se pensaba hasta ahora. También concluía que “su relación era seria y que no quedó sólo en ese breve flirteo, como habían afirmado biógrafos anteriores”. Este encuentro romántico fascinó a la guionista Sarah Williams, que se puso en contacto con Douglas Rae y Robert Bernstein de Ecosse Films. Había leído que a los veinte años Jane Austen conoció a un joven irlandés llamado Tom Lefroy y que ambos mantuvieron un romance cuya importancia ha sido subestimada durante más de dos siglos. Ecosse Films se interesó de inmediato por el proyecto. “Esta fue una relación clave en la juventud de Jane Austen que la mayor parte del público desconoce. Le cambió la vida y nos pareció que la película podía ser una buena compañera de Su majestad Mrs. Brown (una película anterior de Ecosse Films que narraba una amistad similar en la vida de la reina Victoria). A pesar de dar una imagen estricta, dentro de ella había un corazón que se encendió con esta relación, que contribuyó a que se convirtiese en una de las más grandes novelistas de la historia”. Jon Spence colaboró en la película como asesor histórico y aportó sus conocimientos y sus averiguaciones a La joven Jane Austen. “La película tiene partes de ficción y mi trabajo era asegurarme de que los hechos fueran lo más exactos posibles, dentro de las limitaciones de la historia”.

 

  Los hechos reales de la historia, según Jon Spence, son los siguientes:

  -Jane Austen conoció a Tom Lefroy a los veinte años cuando él visitaba a sus tíos en Hampshire durante la navidad de 1795.
  -Jane Austen visitó Londres brevemente en agosto de 1796 y hay pruebas de que se alojó en la casa del tío de Tom, donde también vivía éste.
  -Tom volvió a Irlanda para ejercer la abogacía a finales de 1798, se casó con la hermana de un amigo del colegió y llamó a su primera hija Jane.

  Rae y Bernstein le encargaron a Williams el guión. En 2004, después de un par de borradores, Ecosse Films contrató a Kevin Hood, que había escrito Man and boy. “Kevin tiene una sensibilidad romántica”, dice Bernstein. “El guión de Kevin tiene calidad poética a la vez que expresa una verdad emocional rigurosa, lo que me pareció importante para contar la historia de Jane”.

  “El proyecto me atrajo porque la historia es interesante y, en cierta medida, sirvió como inspiración para Orgullo y prejuicio”, dice Kevin Hood. “La gente se olvida de que Jane Austen está entre los mejores escritores de prosa de todos los tiempos y su relación con Tom Lefroy tuvo una influencia absoluta a la hora de dar forma a su obra. Hay gente que cree que no hubiera llegado a ser la escritora que fue de no haber sido por esta relación. Siempre escribió sobre la etapa de la vida antes del matrimonio. Fue un tema que siempre le interesó. Volvía una y otra vez a la figura del hombre atractivo y vividor y no hay duda de que se basó en su experiencia personal”.

  “La película está basada en los hechos que se conocen y la mayor parte de los personajes existieron de verdad, como muchas de las situaciones y circunstancias que aparecen en la película”, dice Kevin Hood. “Algunas partes son ficción, teniendo en cuenta que conocemos el universo de Jane Austen gracias a sus cartas y a sus libros”.

  El tercer miembro del equipo de producción, Graham Broadbent de BluePrint Pictures, se embarcó en el proyecto en marzo de 2004. Quedó impresionado de inmediato por la perspectiva inusual del guión. “La primera vez que leí el guión me llamaron la atención algunos datos sorprendentes”, dice. “El primero de ellos es que no presenta a Jane Austen como una solterona sino como una chica que una vez tuvo veinte años y que mantuvo un romance que no prosperó por motivos sociales y otras presiones de la época. Lo que ha hecho el guionista, Kevin Hood, fue partir de esa historia de amor real y situarla en el entorno de la familia de Jane y de sus experiencias en el marco del paisaje de Hampshire”.

  A principios de 2005 Ecosse Films contrató a Julian Jarrold para dirigir la película. “Me gustó su estilo moderno y visceral y supe que era una buena elección”, dice Robert Bernstein. “Había que tratar esta obra con delicadeza, pero también con entusiasmo, y Julian supo aportar esas dos cosas a la producción”.

  Jarrold terminó Kinky boots antes de retomar La joven Jane Austen a principios de 2006. Aunque ya estaba familiarizado con el mundo de Austen, volvió a leer Orgullo y prejuicio, Juicio y sentimiento y Persuasión y consultó varias biografías sobre ella, especialmente la de Jon Spence, Becoming Jane Austen, aunque el texto de referencia fue el guión de Kevin Hood, que cuenta una historia real de la vida de Austen con muchas alusiones ingeniosas a su obra ficticia”.

  “Me pareció que era un guión inteligente e ingenioso, escrito por alguien que se notaba que conocía muy bien el tema”, dice. “No se trata simplemente de una historia de amor. El guión de Kevin está lleno de matices e ideas interesantes. Aparte de la historia de amor, me atrajeron los tema de la imaginación y la experiencia”.

  “La historia del romance de Jane con Tom Lefroy era fresca y sorprendente. También ofrecía una visión fascinante de su vida y fue probablemente una experiencia que le ayudó a convertirse en una gran artista. El guión me pareció interesante porque se centra en Jane cuando era una joven llena de vida y es un retrato reflexivo e imaginativo de su vida y obra. También me llamaron la atención las escenas más provocativas, que no te esperas ver en una película sobre Austen, y ambientes como el Club de Caballeros de Jackson, el boxeo, el críquet y la feria, que Jane conocía pero sobre los que nunca escribió”.

  Incluso al director le intimidaba el recelo que puede sentir el público con respecto a una película sobre su idolatrada escritora. “Todos se han construido su propia imagen de Jane Austen”, dice Jarrold. “La imagen que se suele tener de ella es la de una solterona madura, un poco remilgada y obsesionada con los modales y el decoro. Esta es una visión muy limitada y parcial que no se corresponde con los hechos que conocemos. De hecho, a pesar de todas las biografías que se han escrito de ella, sabemos muy poco sobre su vida. Sus cartas son una importante fuente de información aunque, por desgracia, muy pocas se conservan. Su hermana Cassandra se encargó personalmente de destruir todo ese material y su primera carta sobre el “flirteo” con Tom Lefroy probablemente sobrevivió por error. Con esta película quise retratar a Jane como una persona real de carne y hueso y no como una pieza de museo”.

  Jarrold recuerda las palabras de otro gran escritor para reflejar las dificultades a las que te enfrentas al rodar un drama de época. “Henry James escribió que nos debatimos entre sentir el pasado como algo extraño y considerarlo algo familiar. Al rodar un drama de época, uno siempre se plantea el estilo de interpretación, el atrezzo, el vestuario, detalles del guión, la manera de rodar, etc. para que la película sea lo más fiel y real posible, y espero que lo hayamos conseguido”.

  La joven Jane Austen es una clásica historia de amor con Jane Austen como protagonista. En la película es una joven enamorada de la vida y de sus posibilidades y potencial en un tiempo y un entorno reales, que nos resultan familiares gracias a sus novelas. Conoceremos a sus padres, su familia y amigos. “Espero que La joven Jane Austen sea una visión fresca e interesante del mundo de Jane Austen.”, dice Julian Jarrold. “Espero que el público se conmueva con el contraste entre la felicidad de sus heroínas de ficción y la realidad de su vida y que con esta película más lectores se interesen por su obra, ya que revela otra cara de una autora considerada remota, un poco remilgada y obsesionada con el decoro”.

  Las localizaciones de La joven Jane Austen se rodaron en Irlanda, en los condados de Wicklow, Dublín y Meath, de marzo a mayo de 2006.

  La joven Jane Austen presenta otra faceta de la que está considerada como la mejor escritora en lengua inglesa desde William Shakespeare. Aquí aparece como una joven que ya se dedica a escribir, pero que también vive la vida con una independencia inconformista que se convirtió en el sello distintivo de sus heroínas de ficción.

  Jane es la hija menor de la familia Austen, con seis hermanos y una hermana. En la película tiene veinte años y está en el apogeo de su juventud y energía. Sus padres quieren que se case con un buen partido pero ella se muestra reticente a cumplir con las expectativas de su época, sin importarle los imperativos sociales ni las restricciones por su condición de mujer.

  Para el director, Julian Jarrold, la exhuberancia juvenil de Jane era clave en el personaje. “Ella resiste a las presiones para que se case por dinero. Es una mujer independiente que busca a alguien a su altura intelectual, así que cuando conoce a Tom Lefroy, carismático, inteligente y vividor, surge la chispa entre ellos”.

  “Queríamos ser fieles al espíritu de los hechos.”, dice Robert Berstein. “Tratamos al personaje de Jane con el mismo cariño que a la reina Victoria en Su majestad Mrs. Brown. No puedes presentar la vida de un icono de forma que no resulte creíble, así que buscamos a actores jóvenes para interpretar a Jane y a sus amigos, que por aquel entonces tenían unos veinte años”.

  La actriz americana Anne Hathaway, que acababa de terminar de rodar la comedia sobre el mundo de la moda El diablo viste de Prada no parecía la mejor opción para interpretar a Austen. Sin embargo, la neoyorquina ha demostrado ser una actriz versátil que se ganó el reconocimiento internacional con el papel de princesa ingenua y encantadora en el éxito de taquilla Princesa por sorpresa e interpretando a una inflexible mujer de negocios en Brokeback Mountain.

  Para Julian Jarrold, Anne Hathaway tenía el talento y el físico para interpretar a Jane. “Cuando conocí a Annie supe que sería perfecta para el papel”, dice. “Es una admiradora de la obra de Jane Austen y experta en sus novelas. Es muy inteligente, trabajadora y responsable. Para preparar el papel, se documentó, consiguió un acento inglés inmaculado, aprendió a tocar el piano y estudió los bailes, los modales y el decoro de la época. Incluso aprendió un poco de lengua de signos que le enseñó Philip, el actor que interpreta a George, su hermano parcialmente sordo. Annie tiene una actitud fresca, provocativa y llena de vida y nos pareció perfecta para interpretar a una chica que se revela contra las presiones de los matrimonios de conveniencia. Había muy buena química entre ella y James McAvoy y me encantó en Brokeback Mountain”.

  Robert Bernstein añade: “Vimos algo especial en ella en Brokeback mountain, sobre todo en la escena de la llamada de teléfono, en la que está excepcional. También es una gran admiradora de Jane Austen y había leído todas sus novelas, lo cual ya dice mucho. Annie le da al personaje un cierto toque a lo Audrey Hepburn, con esa vulnerabilidad que resulta muy cautivadora”.

  No hizo falta convencer a Anne Hathaway, ya que era una ávida lectora de las novelas de Jane Austen desde los 14 años y había estudiado su obra en el instituto. “Hice un ensayo comparativo entre Orgullo y prejuicio y Juicio y sentimiento. Me enamoré de Jane Austen y del mundo que había creado”, dice. Leer el guión volvió a despertar su interés por ese mundo dominado por las clases sociales y las circunstancias. Le sorprendió la pasión de Jane, tradicionalmente representada como una solterona, y no sabía nada de la relación de la autora con Tom Lefroy. “Me sorprendió el guión, inteligente, emotivo y apasionado. Es la historia de una de las mujeres inglesas más famosas de todos los tiempos y la gente normalmente no asocia la literatura inglesa con las emociones apasionadas. Lo que me encantó del guión es que cuenta la historia de una joven pareja locamente enamorada sin un final de cuento de hadas. El final de la historia te parte el corazón, pero está escrita de una forma clásica, casi como Casablanca, en el sentido de que tiene una cualidad atemporal”.

  En la primavera de 2005, Anne Hathaway voló a Londres para conocer a Julian Jarrold y hacer una prueba para el papel. Unas semanas más tarde tuvo una segunda prueba en Nueva York. “Fue muy bien y me ofrecieron el papel”. Hathaway volvió a casa con buenas noticias. “Cuando se lo dije a mi madre, ella dijo: ‘me parece bien’. Cuando le pregunté que a qué se refería, me dijo: ‘siempre has tenido una conexión con Jane Austen porque cuando los acababas no te olvidabas de sus libros tan fácilmente.’ De una u otra forma, Jane Austen siempre vuelve a mi vida. Mi madre me hizo darme cuenta de lo mucho que deseaba el papel”.

  Hathaway se volcó en su personaje y en las peculiaridades de ese periodo histórico. “Volví a leerme toda la obra de Jane y unas cuantas biografías. También leí ensayos críticos sobre ella, sus cartas y me documenté sobre el periodo de Regencia. Leía todo lo que llegaba a mis manos. Llegó un momento en el que Julian me arrancaba los libros de las manos porque yo no dejaba de señalar detalles que eran incongruentes con el guión y con la época”.

  Para Anne Hathaway, dar vida a su ídolo literario fue un gran desafío. “Era una gran responsabilidad por varios motivos. Ya había actuado antes con acento británico en La leyenda de Nicholas Nickleby, pero era un papel pequeño y nunca había interpretado a un personaje que requiriera trabajar tanto el acento durante un periodo prolongado. Por otra parte, la presión de interpretar a alguien tan querido y con el que la gente es tan protectora puso a prueba mis nervios, pero quería hacerle justicia, no sólo como actriz sino también como admiradora de Jane Austen”.

  Hathaway se reunió con el director y el guionista para hablar de cómo abordar el papel y el periodo histórico. “Decidimos que íbamos a hacer una película que podía contradecir la visión que tradicionalmente se tiene de Jane Austen y su mundo. Hicimos algunas suposiciones sobre Jane y le dimos algunas características. En alguna de sus cartas escribe que tenía resaca después de asistir a un baile, cosa que no nos esperamos cuando pensamos en ella. Me hacía mucha ilusión interpretar a una mujer de carne y hueso y no sólo alguien con una ironía gélida y té corriendo por las venas”.

  Esta pasión queda de manifiesto en una escena al principio de la película cuando los Austen van a visitar a Lady Gresham con motivo de un posible pretendiente para Jane. Después del encuentro, Jane dice de Wisley, su candidato a marido: “¡Su pequeña fortuna no me comprará!’” En esa época, eso era ir a contracorriente. “Una de las pocas opciones económicas de las mujeres durante esa época era casarse bien”, dice Anne Hathaway. “Muy pocas mujeres podían ganarse la vida por sus propios medios si no habían heredado. Se suponía que Jane, una mujer pobre pero familia respetable, estaría encantada con la idea de casarse con alguien con dinero como Wisley, pero ella le rechazó, para disgusto de su familia. Creo que eso dice mucho de su carácter. Era una mujer muy moderna, consciente de su valía y que sabía que era algo más que un objeto. Sabía lo importante que era el amor y que un matrimonio sin amor no compensaba el beneficio económico”.

  Los primeros encuentros de Jane Austen y Tom Lefroy son tensos, porque son dos almas gemelas pero ambos tienen mucha personalidad. “En la primera mitad de la película asistimos a una animada e ingeniosa pugna verbal mientras coquetean, se provocan, discuten y bailan”, dice Julian Jarrold. “La fuerza de sus sentimientos sorprende a ambos y tiene trágicas consecuencias cuando tienen que luchar contra las presiones económicas ejercidas por sus familias”.

  “Al principio empiezan con mal pie”, dice Anne Hathaway. “Son como dos imanes que se repelen, pero que se atraen si les das la vuelta. Aunque no hay duda sobre la genialidad de Jane Austen, pasamos mucho tiempo pensando en lo sola que debía sentirse viviendo en Hampshire con gente que probablemente no tenía su misma curiosidad intelectual, que no eran tan disciplinados en sus estudios y con los que no compartía su visión irónica y mordaz del mundo que la rodeaba. Debía sentirse muy sola teniendo que hablar con la gente de la forma que ellos querían y sin encontrar a nadie que estuviese a su mismo nivel. De repente, Tom Lefroy entra en su vida y encuentra la horma de su zapato. Creo que aunque al principio no se gustan, les gusta poder hablar y sentirse comprendidos en una sociedad obsesionada con el decoro. En otras palabras: pueden ser ellos mismos”.

  Los padres de Jane estaban preocupados por su hija en una época en la que una mujer soltera necesitaba casarse para tener algo de dinero. “Creo que era difícil ser una hija en la época de Jane Austen. Había muchas expectativas depositadas en ti y Jane se rebeló contra aquello que se esperaba de ella. Creo que tenía muy buena relación con su padre, mucho más fácil que la que mantuvo con su madre. Aunque la relación con su madre obviamente estaba basada en el amor, fue muy volátil, aunque sus intenciones eran buenas. Quería ver a su hija casada y asentada, y en su cabeza, eso era lo mejor para ella. Jane no lo vio así y chocaron muchas veces”.

  El otro impedimento para la historia de amor de Jane es la rica viuda Lady Gresham, un personaje creado por el guionista Kevin Hood basado en una conocida de los Austen. “Lady Gresham representa un punto de vista muy común en una época en la que si tenías dinero tenías derecho a mirar a los demás por encima del hombro”, dice Hathaway. “Tenías mucho poder y podías tomar decisiones sobre las vidas ajenas. Si no se hacía lo que querías, habría consecuencias, lo cual no es necesariamente malo sino que así se hacían las cosas”.

  Hathaway cree que no es una chica de su tiempo. No está cómoda con el ajetreo del S. XXI y se siente más identificada con la vida tranquila del periodo de regencia en Inglaterra. “No soy la típica chica del S. XXI”, dice. “No me gusta mandar mensajes de móvil, odio los e-mails, me cargo ordenadores y me encanta escribir cartas. Me gusta que la vida vaya más despacio. Creo que es importante saber dibujar o tocar un instrumento. No debería ser un requisito a la hora de casarse, como lo era en la época de Jane, pero no hay nada malo en aprender. Ese periodo tenía su encanto y sería divertido poder vivirlo unos meses, aunque no me importaría prescindir del corsé”.

  “Lo cierto es que sabemos muy poco de Tom Lefroy en el momento en que conoció a Jane Austen, aparte de lo que ella cuenta de él en sus cartas”, dice Jon Spence. “El hecho de que Jane dijera que su novela favorita era Tom Jones probablemente nos dice mucho más de él que cualquier otro dato que conozcamos”.

  En La joven Jane Austen, Lefroy es un vividor irlandés con ambiciones y aptitudes. Para Julian Jarrold era importante capturar los matices de su evolución desde que era un vividor y cómo se forjó su carácter gracias a su relación con Jane. Jarrold ya conocía al actor escocés James McAvoy, al que había dirigido en la serie de Channel 4 White teeth. “Soy admirador suyo desde hace años. Es un actor inteligente y con talento. El reto de interpretar a Tom Lefroy era que el público pudiera ver su carisma y su encanto de vividor en vez de quedarse sólo con su faceta arrogante. También tenía que estar a la altura de Jane en las pugnas verbales. Tom se enamora perdidamente de Jane a pesar de que sabe que no tienen ningún futuro y lo hace con gran encanto y sutileza”.

  Robert Bernstein está de acuerdo. “La decisión de Julian de contratar a James fue fantástica. Su encanto, su humanidad y su ironía eran perfectos para interpretar a alguien por el que Jane sintió una atracción. Tiene mucho carisma y hay una química excepcional entre él y Anne Hathaway”.

  “La primera vez que leí el guión lo asocié inmediatamente con Orgullo y prejuicio, pero probablemente se debió a mi falta de imaginación. Tuve que leer el guión varias veces y hablar con Julian para que me ayudara a olvidarme de esa extraña asociación. Una vez que la superé, me di cuenta de que el guión no tenía nada que ver con Orgullo y prejuicio. Probablemente el guionista especuló con que los hechos sirvieron de inspiración para la novela, pero la historia es totalmente diferente. Al principio me preocupaba que mi personaje se pareciera demasiado a Darcy, cuando en realidad no podían ser más diferentes.”, dice James McAvoy.

  Según McAvoy, Julian Jarrold hizo hincapié en que La joven Jane Austen no debía ser sólo una adaptación más de Jane Austen. “Con un director menor hubiera sido una historia paralela a Orgullo y prejuicio, pero Julian se aseguró de que eso no pasase.” Añade, “Trabajé con él hace tres o cuatro años y tenía ganas de volver a trabajar juntos. Tiene muy claro lo que quiere y lo que no y un gusto impecable. Es capaz de convertir una película corriente en una extraordinaria, así que te sientes tranquilo con él al mando”.

  En 1795, cuando Jane Austen conoció a Tom Lefroy, él estudiaba derecho en Londres y gozaba de una gran vida social. Su familia, en Irlanda, confiaba en que tuviera éxito en su profesión para que pudiera ayudarles económicamente. Como primogénito, su deber era remontar la maltrecha fortuna familiar y había sido consciente de ello desde los once o doce años. Su tío Langlois lo separó de su familia y amigos cuando era muy joven para que estudiara derecho en Londres. Era su oportunidad de escalar en la sociedad, casarse bien y resucitar la fortuna familiar. Era un auténtico inconformista de corazón, pero sentía el peso de la responsabilidad sobre sus hombros. Es una persona que tiene conflictos, y cuando tienes conflictos, haces cosas raras; y Tom las hace”.

  Conocemos a Tom Lefroy por primera vez en un sórdido club de caballeros de Londres. Está recibiendo una lluvia de puñetazos de un campeón de boxeo irlandés, Don Dogarty. McAvoy, un pugilista bastante competente, aprendió en el ring a boxear en el periodo de regencia, anterior al Marqués de Queensberry, y donde se imponía el “todo vale”.

  Fuera del ring, Tom Lefroy conoció a Austen en Hampshire. “En su adolescencia y juventud, Lefroy tiene una vida un poco loca”, dice McAvoy. “Cuando conoce a Jane Austen, los dos inconformistas reconocen en el otro a su alma gemela. Luego, en nuestra película, se enamoran.

  Aunque la película se llama La joven Jane Austen, también nos cuenta, de forma tangencial, la juventud de Tom Lefroy. El joven irlandés también debe aprender lo dura que es la vida en la Inglaterra de finales del S. XVIII en la que a veces había que anteponer los compromisos familiares al amor. “Cuando volvemos a encontrarle, muchos años más tarde, es, lógicamente, mucho mayor y se ha convertido en un conformista”, dice McAvoy. “Por esa época él es miembro del Parlamento y ella es una brillante inconformista que vive de sus libros y escribe de una forma revolucionaria. Es un giro extraño porque cuando se conocen él es el inconformista y ella la modosita. Ahí es donde vemos su conflicto”.

  Actuar con Anne Hathaway fue, para McAvoy, un auténtico placer. “Annie es fantástica. Trabaja mucho y se preparó para el papel de Jane Austen mucho más de lo que habría imaginado. De hecho, no creo que pudieran haber elegido a alguien mejor para encarnarla. Además es divertidísima y es muy fácil trabajar con ella. La gente me pregunta que qué me parece que una americana interprete a Jane Austen. Bueno, yo soy escocés y ¡hago de irlandés! Creo que pasa lo mismo en cualquier película. Se trata de conseguir al mejor actor para el papel, y no hay duda de que conseguimos a la mejor Jane para esta película”.

  “Es la historia de amor entre dos personas inteligentes”, dice Robert Bernstein. “También hay un poco de humor en su interacción, sobre todo en sus primeros encuentros, que tienen elementos de la comedia de enredo. La segunda mitad es mucho más seria que la primera, aunque también tiene partes cómicas. Los dos jóvenes son lo suficientemente inteligentes para saber que no pueden estar juntos. En ese sentido se parece un poco a Casablanca, en oposición a las películas modernas de adolescentes. Las caracterizaciones son más sofisticadas y a la vez accesibles, porque se tratan temas a los que la gente se enfrenta todo el tiempo”.

  La madre de Jane, Cassandra Leigh, está interpretada por Julie Walters (Educando a Rita, Billy Elliot). “Julie es una actriz con clase que ha evitado los estereotipos en los que suelen caer este tipo de personajes. Aunque tiene sus diferencias con nuestra heroína, Julie consigue que comprendamos lo que la Sra. Austen intenta hacer por su hija. La escena en la que ella y Jane discuten en el campo de patatas sobre si ella debería casarse con Wisley es especialmente entretenida y reveladora”.

  Julie Walters interpreta a una mujer que se casó por amor. En la Inglaterra del periodo de regencia, eso no estaba ni bien visto ni era rentable. Ahora ella no quiere que su hija siga el mismo camino. Sólo quiere lo que cree que es mejor para ella, que su hija esté bien y que la cuiden. Por aquella época, la mayoría de las mujeres no podían mantenerse por sus propios medios, así que el tema era de vital importancia. No era una neurótica o una avariciosa por querer casar a su hija con alguien rico. Ella sólo quería que Jane estuviera segura. En esa época parecía impensable que una mujer pudiera vivir de la literatura, y es extraordinario que Jane lo lograse”.

  Al principio, Julie Walters sabía muy poco sobre Jane Austen. “No sabía nada de ella ni había leído sus libros. La verdad es que nunca me atrajo demasiado. Luego mi hermano me regalo un libro de memorias que su familia había escrito sobre ella. Al terminarlo, leí Orgullo y prejuicio, y me pareció maravilloso, divertido y contemporáneo.

  Para interpretar a la Sra. Austen debía ponerse en la piel de una madre que lidia con una hija rebelde e independiente. “Parece ser que madre e hija eran muy parecidas y que por eso chocaban tanto. Su madre también escribía poesía, aunque nunca la publicó porque probablemente pensó que no tendría éxito, ni tampoco Jane. Sin embargo, creo que quiere a Jane y que busca lo mejor para ella. Quiere que tenga un marido rico porque los Austen no tenían mucho dinero y se preocupa por su futuro por motivos reales y no por arrivismo”.

  Por estos motivos, el Sr. Lefroy, un hombre sin grandes medios y de expectativas económicas limitadas, no es adecuado para su hija menor. “No es adecuado por varios motivos”, dice Walters. “En cualquier caso, la Sra. Austen ya le había echado el ojo al Sr. Wisley, que era mucho mejor partido y Tom Lefroy era un obstáculo para lograr sus planes”.

  A Julie Walters le encantó rodar las escenas con toda la familia. “Nos divertimos muchísimo con las escenas de bailes y con las escenas familiares. A ninguno de nosotros se le daba demasiado bien bailar, así que fue muy divertido. Lo que no me gustó tanto fueron ciertos aspectos de la moda de la época. Me alegré de librarme del corsé. ¡Cómo sufrían las mujeres de la época! Hay muchas cosas que no puedes hacer con él puesto. Ni siquiera podía abrocharme los zapatos. Fue una tortura”.

  El marido de la Sra. Austen es el clérigo local. Goza de una posición razonablemente desahogada, está orgulloso de sus ocho hijos y la menor es su ojito derecho. El reverendo George Austen está interpretado por James Cromwell, actor que es capaz de dar vida a todo tipo de personajes, ya sea el amable granjero de Babe, el cerdito valiente, el policía corrupto de L.A. Confidential o el príncipe Felipe en The queen. “El Sr. Austen es un caballero generoso, culto y que apoya a Jane en muchos aspectos.”, dice Cromwell. “Está preocupado por su situación económica, pero profundamente enamorado de su mujer, y comprende su preocupación por lo que pasará si sus hijas no se casan”.

  “Jane es una chica en edad casadera que necesita contraer matrimonio en una sociedad en la que, si una mujer se quedaba soltera, sus posibilidades de ganarse la vida eran escasas o inexistentes. Por este motivo debía casarse con el mejor candidato. La Sra. Austen tenía los ojos puestos en el sobrino de Lady Gresham, pero Jane se enamoró de Tom, un caballero muy apuesto y vividor con sus propios problemas. Jane no conoce la obligación de él con su familia ni a cuántos parientes tiene que mantener”.

  “Jane Austen vivió en unas circunstancias muy controladas y desesperadas, con las penurias económicas a la vuelta de la esquina, y a través de su imaginación y su talento consiguió transformar la situación, al menos en su cabeza. En sus libros contaba historias de amor y esperanza y esa vida funciona. En su caso particular, no funcionó, como le pasa a muchos artistas y a muchos seres humanos.

  James Cromwell está encantado con su mujer en la pantalla. “Julie es un encanto. Es una actriz maravillosa, llena de energía y buen humor y es una gran profesional”.

  La joven Jane Austen está ambientada en un mundo diferente del que podemos ver en las adaptaciones a la pantalla de las novelas de Jane Austen. La historia, aunque inspirada en personajes reales, también captura sucesos que no aparecen en sus libros. “Hemos recreado un mundo que los amantes de Jane Austen podrán reconocer, pero también les llevaremos a escenarios como el club de boxeo, los partidos de críquet y la feria, que no aparecen en sus novelas. Son ambientes sórdidos y peligrosos que no suelen asociarse con Austen.”, dice Robert Bernstein.

  Para recrear este mundo, la diseñadora de producción, Eve Stewart, se sumergió en la literatura del periodo de regencia de Inglaterra, en la última década del siglo XVIII, y tuvo que refrescar sus conocimientos sobre Jane Austen. “No estábamos haciendo un documental, así que no queríamos adentrarnos demasiado en ese campo.”, dice. “Preferimos transportar al público a otro mundo en vez de rayar en la pedantería. La joven Jane Austen es un drama de época con el resplandor hermoso y espectacular de este género, pero también es más arriesgada y dura que otras adaptaciones anteriores. Es más bien una representación de cómo era la vida para Jane, que no siempre fue un camino de rosas”.

  En enero y febrero, Julian Jarrold, Stewart y los encargados de las localizaciones hicieron viajes de reconocimiento por Dublín y los condados circundantes. Esta tarea continuaría a menor escala durante la producción. Encontrar localizaciones no fue un problema en una ciudad donde abundan los ejemplos de arquitectura georgiana. Las calles con casas adosadas y los edificios oficiales se duplicaron durante el periodo de regencia, en torno a 1795. Lo que resultó más difícil fue encontrar localizaciones en el campo, ya que el paisaje rural de Irlanda no se parece nada a Hampshire. No hay colinas ondulantes, así que el paisaje y la vegetación fueron dos temas complicados como diseñadora de producción”.

  La paleta de Stewart para recrear la vida en el campo a finales del S. XVIII no fue demasiado exótica. “El estilo de decoración en ese período era bastante funcional, con mucho blanco y telas con colores lisos,” dice. “Los muebles solían ser de madera simple y había tapicería, pero tampoco demasiada. Lo único que era extremadamente sofisticado en ese período, y que se remonta a los tiempos isabelinos, eran los tejidos: seda, encaje, terciopelo... Por aquel entonces empezaba a hacerse popular el papel pintado, pero con estampados sencillos para que pudieran permitírselo los sectores más bajos de la sociedad”.

  “Es importante que la película parezca real y fidedigna y nada artificial”, dice Julian Jarrold. “Desde el punto de vista de la fotografía y el diseño, había muchas yuxtaposiciones interesantes en el guión de Kevin Hood que intenté desarrollar, como el contraste entre Hampshire, lánguido y rural, y la caótica Londres; el hogar de los Austen, cálido e informal, frente a la atmósfera fría y rígida de la residencia de Lady Gresham; o la trayectoria de Jane desde la exhuberancia e inocencia a la amargura, antes de triunfar finalmente como novelista”.

  Eigil Bryld, el director de fotografía, ya había trabajado con Julian Jarrold en la miniserie de la BBC Crimen y castigo y en Kinky boots (2005). Por esa época, Jarrold ya tenía en mente un proyecto sobre Jane Austen y habló del tema con Bryld. Como ya habían trabajado juntos, se entendieron desde el principio. Para Jarrold, el conocer los gustos y técnicas de la otra persona facilita mucho las cosas. “Ayuda mucho conocer la forma de trabajar de la otra persona. A los dos nos gusta tomar decisiones lo más tarde posible en el proceso. Si trabajas con Julian, siempre es posible refinar una idea para aprovechar pequeñas coincidencias o la luz natural para capturar ciertas expresiones de los actores, a veces sin que ellos se den cuenta”.

  Bryld ya conocía la obra de Jane Austen, más por las adaptaciones televisivas de sus obras que por sus libros. Antes de empezar a trabajar en La joven Jane Austen, indagó en el mundo de la escritora, aunque el guión de Kevin Hood fue siempre el texto de referencia. “El guión me pareció una gran historia de amor llena de pasión y con personajes muy complejos. En su época, Jane fue una persona muy moderna, y esa noción del amor libre y la mujer independiente no era muy habitual en su época. “. Quería aportar a la película una mezcla de tradición y modernidad. El periodo histórico también es muy atractivo desde el punto de vista visual. Me encanta la moda de esa época, la riqueza de los tejidos y la caída de las telas. Este es el tipo de iluminación que más me gusta, con una transición casi imperceptible entre luz y oscuridad”.

  La película comienza en la casa de campo de Austen en Steventon y de ahí pasa a la opulencia de la residencia de Lady Gresham. Es un marcado estudio de los contrastes: el estatus social de una era capturado en un microcosmos. Es también un enfrentamiento entre dos de sus protagonistas: Lady Gresham, con su presencia dominante, y Jane, de espíritu luchador.

  Para el director y para el director de fotografía, esta era la oportunidad de representar dos mundos, dos clases sociales y dos personajes.

  “Lady Gresham tenía que ser una mujer imponente”, dice Bryld. “La filmamos e iluminamos de modo que pareciera serena y un poco solitaria. Queríamos que Jane representara la juventud y la energía. Anne Hathaway tiene una personalidad muy enérgica y emocional y concebimos la mayoría de sus escenas de forma que no se sintiera intimidada por la cámara y diese lo mejor de ella misma. La estrategia de color también es ligeramente diferente. Usé cian con Lady Gresham para conseguir una sensación de ligera claustrofobia, casi como estar en una pecera, y colores más cálidos para la familia Austen”.

  El guión está basado en un suceso real de la vida de Jane Austen y el director y el director de fotografía querían plasmar ese realismo. “Queríamos que la película tuviese un estilo naturalista e intentamos reflejar cómo sería su vida cotidiana.” dice Bryld. “En tiempos de Jane Austen, las cenas y las fiestas solían hacerse por la tarde porque todo el mundo se iba a la cama muy temprano. No tenían luz eléctrica, así que la gente solía leer fuera, o si estaban dentro de casa, se sentaban cerca de una ventana. Tuvimos esto en cuenta a la hora de iluminar las escenas, lo que le da a las imágenes un cierto aire pictórico. Hay muchas escenas a la luz de las velas y quería que parecieran lo más natural posibles”.

  Para Bryld, la secuencia más complicada de rodar fue el baile en la residencia de Lady Gresham. “Queríamos que fuera una escena mágica. Cuando Jane entra por primera vez, queremos que el público experimente lo que ella sintió en esa escena. Tenía que ser romántica, misteriosa y sexy. La logística de ese plano era muy complicada: había muchos extras, una coreografía elaborada y poco tiempo para rodar. Queríamos que la cámara girase 360 grados así que necesitábamos una que pudiese moverse en cualquier dirección y, al mismo tiempo, había que iluminar la escena de forma que funcionase desde todos los ángulos para conseguir la atmósfera perfecta.”, dice.

  Para Julian Jarrold, el equipo de rodaje hizo más fácil filmar una escena de logística muy compleja. “Jane Gibson fue una coreógrafa excelente y los actores aprendieron muy rápido los pasos de baile. Por otra parte, también teníamos a cientos de extras a los que había que caracterizar con vestidos y pelucas, así que fue un gran ejercicio de logística. Los bailes en el salón de celebraciones fueron incluso más complicados, que los de la residencia de Lady Gresham porque eran tres bailes condensados en uno. Los actores tenían que decir sus frases en el momento exacto durante el baile y había poco tiempo para repetir tomas. Con estos bailes queríamos retratar el ambiente distendido del salón de celebraciones de Basingstoke, donde todo el mundo es bienvenido y se lo pasa en grande. Para las mujeres, el baile era uno de los pocos acontecimientos en sus vidas. Esto contrasta con el formalismo del baile más selecto de Lady Gresham. Cuando Jane baila con Wisley, el baile es formal y opresivo, pero cuando aparece Tom se puede ver la química entre ellos”.

  “Julian y yo trabajamos codo con codo para darle a la película una gran sensación de realismo, naturalismo y, al mismo tiempo, belleza,” dice Bryld. “No es un cuento de hadas, aunque en algunas escenas encontremos algunos elementos, y en muchos aspectos, la película podría estar ambientada en la época actual. La película tenía que parecer moderna, y no un recuerdo distante, para que el público se identificase con sus personajes”.

  “Hace unos días me tomé la libertad de pedirle a tu sombrero de terciopelo negro la red del forro, cosa que hizo sin rechistar, y gracias a él he conseguido una mejora considerable en la dignidad de mi tocado, que antes era demasiado frívolo para mi gusto. Me lo pondré el jueves, pero espero que no te enfades conmigo por haber seguido sólo en parte tus consejos en cuanto a los adornos. Todavía me inclino por conservar la estrecha tira de plata alrededor, con dos vueltas sin ningún lazo, y en lugar de la pluma militar negra le pondré una de amapola, que es más elegante; además la amapola estará de moda este invierno”. (Carta de Jane Austen a su hermana Cassandra, 18 de diciembre 1798)

  Jane Austen y su familia eran conscientes de la moda y las últimas tendencias llegaban a Hampshire procedentes de visitas ocasionales a Londres, pero su situación económica hizo que tuvieran que hacerse su propia ropa o utilizar complementos para decorar ropa más sencilla. La moda en esa época estaba llena de contrastes entre la ropa cómoda que se necesitaba para trabajar en la granja y la oportunidad de engalanarse para el baile local.

  "Como la mayoría, estudié a Jane Austen en el colegio, así que ya estaba familiarizada con su mundo”, dice la diseñadora de vestuario Eimear Ní Mhaoldhomhnaigh. “Para La joven Jane Austen, me alejé deliberadamente de las adaptaciones recientes de la obra de Jane Austen y me pregunté: “¿Qué intentamos hacer?”. Mi prioridad era hacer algo diferente. Lo que me interesó especialmente de la película es que está ambientada en un periodo histórico fascinante, la regencia de Inglaterra de 1790. Este fue un periodo de transición en lo que a moda se refiere, así que fue un gran desafío conseguir que funcionase”.

  Ní Mhaoldhomhnaigh se informó sobre la moda de la época y visitó museos y galerías de arte en busca de información e inspiración. Consultó las cartas de Jane Austen en busca de inspiración y volvió a leer sus novelas. Se documentó especialmente sobre la influencia de la moda continental y las diferencias no sólo entre la ciudad (Londres) y el campo (Hampshire), sino también entre clases sociales. "En las películas de época es importante investigar todo lo posible al principio, como también lo es el saber apartarse y no seguirla a pies juntillas”, dice. “La ropa está influida por lo que sucede en ese momento histórico. Después de la Revolución Francesa, se huyó de los vestidos aparatosos con ballenas enormes y enaguas que estuvieron muy de moda en aquel periodo”.

  A finales del S. XVIII, la moda se hizo más sencilla. “Se encaminaba hacia la línea imperio, con un estilo muy básico inspirado en las civilizaciones griega y romana. 1795 marcó el inicio de esa moda. Como Jane Austen vivía en el campo, en el que se tardaba más en adoptar los cambios de la moda, en la película mostramos sólo la introducción de ese estilo y usamos ropa de principios de la década de 1790. Queríamos mostrar esa transición, sobre todo para las mujeres. La vestimenta de Londres era muy distinta de la del campo. En el baile en el campo, la ropa de las mujeres mayores es de estilo más antiguo, pero las jóvenes llevan lo que fue la introducción del estilo imperio”.

  Ní Mhaoldhomhnaigh trajo de la India telas originales y rastreó las tiendas de telas de Londres y el departamento de vestuario de la BBC. “Huimos de las telas muy ornamentadas y siempre tuvimos mucho cuidado de que el vestuario fuera el idóneo”, dice. Para los actores principales se utilizaron joyas reales, y para el resto, reproducciones de muy buena calidad. Durante la pre-producción, trabajó codo con codo con Julian Jarrold para conseguir el look perfecto y le mantenía al día de los avances. “Julian es un gran comunicador y sabe escuchar”, dice. “Una película de época puede convertirse en una pesadilla, ya que hay que comprobar muchos detalles, pero esta fue una gran experiencia”.

  Para Ní Mhaoldhomhnaigh, los tres escenarios principales de la película son el baile en la residencia de Lady Gresham, el baile en el campo en el salón de celebraciones y el recital de música ambientado en Londres en 1815. “Era importante que parecieran diferentes para poder destacar las diferencias entre clases sociales”, dice. “Lady Gresham aspira a tener el look de la alta sociedad, mientras que los bailes en el campo son menos lujosos. Se pueden distinguir por los colores, así que usamos colores pálidos para el baile, con telas caras como la seda y el terciopelo, y para el salón de celebraciones empleamos colores terrosos, verdes y marrones, y mucho algodón. En 1815 la moda ya había cambiado ligeramente, así que también tuvimos que reflejar ese cambio”.

  El vestuario de Anne Hathaway fue diseñado por Ní Mhaoldhomhnaigh combinando intuición y documentación. "Busqué imágenes de Jane Austen de joven. A través de sus vestidos quería trasmitir no sólo su juventud e inocencia, sino también su fortaleza de carácter, por lo que huimos de volantes y florituras. Su ropa debía ser bonita, pero también resistente. Jane vivía en una granja, así que su ropa también tenía que ser práctica. En materia de vestuario, queríamos alejarnos de la imagen de caja de bombones que se asocia con Jane Austen”.

  Ní Mhaoldhomhnaigh revisó la correspondencia de Austen en busca de pistas sobre su sentido de la moda. "En sus cartas a Cassandra, Jane habla de ir a la ciudad a comprar una nueva cinta para su sobrero. En esa época, ella no podía permitirse un sombrero nuevo, así que compraba cintas y flores para decorar su capota. Cuando venía gente de visita, Jane y sus amigas les preguntaban por la última moda de Londres. En sus cartas describía con detalle la nueva tela que se había comprado. La familia Austen se hacía y arreglaba su propia ropa. Era algo que les interesaba y que formaba parte de su vida cotidiana".

  Para Ní Mhaoldhomnaigh, la clave era capturar el espíritu del personaje y de la actriz a través de su vestuario. "Me encantó vestir a Annie, que acababa de rodar El diablo viste de Prada, una película muy contemporánea en la que llevó ropa de diseñadores de alta costura. Aquí la vestí con sencillos vestidos de algodón y ella se interesó por que todos los detalles fueran correctos. Si alguna vez le sugería usar otra capa de encaje, ella me decía que quedaría muy recargado. Enseguida comprendió lo que intentábamos conseguir. Annie es guapísima y queda muy bien en cámara, así que no necesitaba adornos, el vestido era suficiente. Si usas demasiadas capas, queda demasiado rimbombante y no era lo que buscábamos para Jane".

  La joven Jane Austen indaga en el proceso de madurez de la escritora y su vestuario también refleja de manera sutil los cambios en su estado de ánimo. "Hay un momento en que toda la familia está de luto y ella lleva un vestido gris. Al final de la película vuelve a ser la Jane de siempre y queríamos que su fuerza y su capacidad de reponerse se reflejara en su vestido".

  El vestuario de Tom Lefroy, un joven muy apuesto, revela que es un chico de ciudad muy a la moda. En la carta que Jane Austen escribió a su madre, escribe de Lefroy: “Solo tiene un defecto, que espero que el tiempo elimine totalmente, y es que su chaqué es demasiado claro. Es un gran admirador de Tom Jones, así que lleva ropa del mismo color”. En la película, vemos a Lefroy por primera vez en El club de caballeros de Jackson. “Boxea, bebe y se va de juerga, así que definitivamente es un poco vividor.”, dice Ní Mhaoldhomhnaigh. “Es muy diferente del resto, especialmente cuando llega al campo, así que llama un poco la atención”.

  La moda masculina atravesaba un periodo de transición. “Algunos de los hombres más jóvenes llevan casaquillas, que se empezaron a poner de moda en torno a 1795,” dice Ní Mhaoldhomhnaigh. “En el campo, los hombres llevaban ropa de estilo más antiguo, excepto los que habían ido a Londres y se habían comprado prendas como un chaleco de seda para ponerse en algún baile. Los pantalones largos no se pusieron de moda hasta principios del S. XIX. Los hombres llevaban botas de montar, que eran prácticas y modernas a la vez. En esa época las pantorrillas se consideraban muy sexis, así que si un hombre tenía buenas pantorrillas podía estar orgulloso”.

  Para hacer que Lefroy destacase entre los demás, Ní Mhaoldhomnaigh usó algunos trucos de la industria de la confección. "Usamos telas caras como el terciopelo. En uno de sus sombreros usamos pelo de castor, que era mucho más lujoso. Lleva chalecos y casaquillas cortas muy elegantes. Cuando está con Jane lleva alguna prenda más llamativa para impresionarla. A James le interesó mucho todo el tema de vestuario y vimos juntos los colores y las telas para conseguir su look característico".

  Otro de los personajes cuyo vestuario está muy estudiado es Lady Gresham (interpretada por Maggie Smith). ”Le dije a Maggie que me gustaría que su vestuario fuera de un periodo un poco anterior”, dice Ní Mhaoldhomnaigh. “Nos remontamos a 1770, al tipo de vestido que llevaría el personaje cuando era mucho más joven. Lady Gresham tiene carácter y no es alguien que siga los dictados de la moda. Queríamos darle un aspecto severo, casi gótico, por lo que elegimos colores grises y verdes marinos. Todo en ella es rígido, de las faldas a las telas. Usamos tejidos bastante rígidos para destacar que es una mujer de mucho carácter que no se deja influir por la moda. Lleva una caperuza muy grande que era muy común en la época y que nadie más lleva en la película, que le hace parecer un poco diferente e incluso excéntrica. A Maggie le encantaba.

  Lo que no fue tan maravilloso fueron los corsés, de rigor en el periodo de regencia y un calvario para las actrices. “Cuando se tenían que poner los corsés, sobre todo a primera hora de la mañana, me decían: ‘¿Seguro que tengo que ponérmelo?’”, dice Ní Mhaoldhomhnaigh. “Así es como se consigue la silueta distintiva de ese período. No sólo tenían que llevar corsés muy ajustados, sino también polisones. No son sólo los vestidos, sino también todo lo que hay debajo. Muchas mañanas les tenía que decir a mis chicas: ‘comprobad que todas llevan los polisones’”.

  "Una de las cosas más importantes en el vestuario es que no se trata de vestir a individuos sino a grupos”, dice Ní Mhaoldhomnaigh. “Al ver a la familia Austen, el público no debe pensar ‘¿Por qué Jane lleva un vestido tan elegante mientras que el resto de su familia lleva ropa más sencilla?’. Creo que es importante que todos estén perfectos. Julie Walters está espléndida como la Sra. Austen y James Cromwell, el Sr. Austen, tiene un look distintivo. El vestuario de sus hermanos, George y Cassandra, está tan estudiado como el de Jane”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "La joven Jane Austen" - Copyright © 2007 Miramax Films, Hanway, UK Film Council, Bord Scannán Na hÉireann, The Irish Film Board, 2 Entertain, BBC Films, Octagon Films, Ecosse Films, Blueprint Pictures y Scion Films. Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos reservados.

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