CÓMO SE HIZO "LA MARCA DEL
LOBO"
Notas de producción ©
2007
Filmax
Con los siglos, los hombres lobos han ido adoptando distintos
nombres –licántropos, súcubos, demonios… y loup garoux. Fieras
de la mitología tan antiguas como la misma civilización, los
cuentos de hombres lobo y mutantes se han envuelto de
desapariciones, asesinatos, violencia y muerte a lo largo de la
historia. “Expresan el miedo a lo desconocido”, apunta la
directora, Katja von Garnier, “pero más que eso, expresan el
temor a lo desconocido dentro de lo conocido, al depredador
oculto que vive entre la humanidad sin ser detectado, al animal
que se esconde en el interior del hombre”. “Creo que todo el
mundo está fascinado con ellos”, asiente el actor Bryan Dick. “A
estas alturas, no creo que haya nadie que no haya visto una
película de hombres lobo o se haya interesado en la fantasía de
estos seres y su mundo de la luna llena. Es un tema atractivo y
muy sexy”. “Si se examina la mayoría de los mitos, especialmente
los considerados de terror –hombres lobo, vampiros–
probablemente se aprecie el hecho de que todos tenemos en cierto
modo un monstruo en el interior”, añade el actor Hugh Dancy. La
historia de “La marca del lobo” explora esta idea a través de
una historia de amor entre los protagonistas. “Realmente versa
sobre aquellas personas que sólo intentan acoplarse y sobrevivir
en el mundo actual civilizado”, comenta Agnes Bruckner.
“Esperamos no haber sido injustos con los mitos en sí; nosotros
los hemos reinventado y les hemos dado un giro”.
Bruckner interpreta a Vivian
Gandillon, una mujer joven y determinada que “procede de una
saga centenaria de líderes”, explica la actriz. “Su manada tiene
planes para ella, pero su sangre siempre le ha hecho presentir
que no debe seguir el camino del grupo. Vive entre ellos por
seguridad y porque la aceptaron cuando asesinaron a su familia,
pero no es exactamente uno de ellos”.
Esta manada de loup garoux
está liderada por Gabriel, quien a pesar de su aspecto joven, es
quizá tan anciano como poderoso. Próximos a la extinción, los
hombres lobo deben mantener sus estrictas normas de conducta
para preservarse de la detección de los humanos. “La primera
preocupación de Gabriel es la supervivencia y la unidad de la
manada”, comenta el productor, Hawk Koch. “Habiendo visto lo que
les pasa a los que se resisten, como la familia de Vivian –que
se mudó a Colorado sin poder evitar ser perseguidos por los
cazadores que les descubrieron–, Gabriel hará todo lo que esté
en sus manos para asegurar la supervivencia de los loup garoux
en Rumanía”.
Vivian es la elegida para
casarse con Gabriel porque él ve claramente la necesidad de la
chica de alejarse de la manada. “Ella no es del grupo”, comenta
Martinez. “Nuestra manada la crió pero realmente no pertenece a
ella. De hecho, no creo que pertenezca a ninguna sociedad de
ningún tipo. Ella es libre, y Gabriel sabe que si Vivian
abandona la comunidad, será el principio del final. Se desataría
la anarquía y se habría sentado un precedente que pondría en
peligro la unidad que les ha mantenido con vida”.
Como es tradición, cada siete
años, el líder de al manada elige a una nueva pareja, y esta vez
se ha decantado por Vivian. “Ella representa un nuevo punto de
vista acerca de las normas y las tradiciones, y mi personaje se
apega a las normas clásicas, ya que cree que es la única forma
de sobrevivir”, explica Martinez. “Gabriel cree que está
traicionando a la causa con su resistencia. Fue testigo de la
antigua usanza y cree que los loup garoux deben matar o morir”.
Vivian vive con su tía Astrid
(Katja Riemann), una de las antiguas novias de Gabriel que
todavía se siente herida por haber sido reemplazada en su día.
“Las costumbres de la manada no siempre son justas”, comenta
Riesmann. Esta idea la interpreta a la perfección Astrid, madre
del hijo de Gabriel, Rafe (Bryan Dick). A pesar de que Vivian se
ve forzada a vivir entre ellos, no siente más que desdén por
Rafe y sus amigos, “Los Cinco”, quienes insisten en infringir la
única regla cardinal instaurada para mantenerles a todos seguro
de los humanos: “cazar en manada o no cazar”.
Para Dick, “Los Cinco son la
nueva generación de la manada de lobos y, como tales, prestan
poca atención a las normas. Ellos ignoran las normas, pero Rafe
las viola de forma flagrante. En el fondo, creo que éste es el
verdadero tema de la película. El filme versa sobre una
comunidad exiliada que lucha por mantener un código de conducta
que no acaba de funcionar”.
Una vez al mes, Gabriel
permite que la manada mate a un humano en forma de caza ritual
llevada a cabo en los bosques rumanos, bajo el auspicio de la
luna llena. Vivian asiste, pero no para cazar. “No se trata del
hecho de matar”, comenta Bruckner, “sino de la persecución y de
sacar la faceta de lobo que lleva dentro. Siempre ha estado ahí,
y a ella le encanta este aspecto suyo, aunque no desea mostrarlo
durante su vida cotidiana”.
“Vivian se resiste a dejarse
llevar por su parte animal”, añade von Garnier. “No le gusta el
régimen actual de los loup garoux, basado en el odio y en la
venganza”.
El inesperado encuentro de
Vivian con el joven artista americano Aiden desgarra los planes
que Gabriel tenía para ella. Fascinado con las leyendas de los
loup garoux, Aiden ha llegado a Bucarest para investigar en las
leyendas y en sus vínculos. “Vivian está sorprendida por la
pasión de Aiden hacia los loup garoux”, apunta von Garnier.
Aunque sus pasados son
opuestamente distintos, Vivian y Aiden tienen algo en común:
ambos están escapando de las expectativas de sus familias sobre
ellos. “Aiden es un chico que también escapa de algo, igual que
Vivian”, confiesa Hugh Dancy. “Ella tiene un pasado terrible
–perdió a su familia– y no está necesariamente cómoda con su
comunidad actual. Aiden también escapa de algo. Hay un cierto
misterio y secretismo acerca del pasado del joven, y parece que
él prefiere guardárselo”.
“Vivian está atravesando un
punto en el que desea ser humana, aunque también desearía su
faceta de lobo pero si tanta violencia asociada”, añade
Bruckner. “Cuando conoce a Aiden, se ve en cierto modo reflejada
en él –el lado que realmente le gusta. Se ve identificada
rápidamente”.
Cuando Gabriel se entera del
interés de Vivian por un humano –una de las peores traiciones a
la manada–, el líder envía a Rafe para obligar a Aiden a
abandonar Bucarest y olvidarse de Vivian. A pesar de las
ventajas sobrenaturales de Rafe, Aiden demuestra
sorprendentemente que puede con un loup garou. “Puede que sea un
artista, pero cuando un lobo salta sobre él, el joven sabe
defenderse”, afirma Dancy.
Pero su resistencia no
obtiene otro resultado que el enfurecimiento de Gabriel. A
medida que Vivian y Aiden se van enamorando, la sombra de sus
herencias se aproxima cada vez más amenazante. “Vivian sabe que
sea cual sea la relación que florezca entre ambos, tendrá que
ser fugaz”, dice Bruckner. “Cada momento que Aiden pasa con ella
no sólo genera el caos en la manada, sino que pone su vida (y la
de ella) en grave peligro”.
Los productores de Lakeshore
Entertainment Tom Rosenberg y Gary Lucchesi se asociaron con la
elogiada guionista Ehren Kruger (“The Ring – La señal”) para
adaptar a la gran pantalla la aclamada novela juvenil de Annette
Curtis Klause Blood and Chocolate. Para llevar a cabo el
proyecto, contactaron con la joven directora alemana Katja von
Garnier (“Bandits”), cuya sensibilidad encajaba con el cuento
romántico de un amor imposible en el mundo subterráneo de
Bucarest. “Es una historia sobre dos personas de mundos opuestos
que luchan por estar juntas, muy al estilo de Romeo y Julieta,
con la diferencia de que Julieta pertenece a un grupo de
personas que se convierten en lobos a voluntad”, explica von
Garnier. “Yo respondí al drama de una cultura antigua, que tuvo
una época gloriosa, pero que ahora se enfrenta a la extinción
por la persecución del hombre. Trabajar con lobos fue otro
factor determinante”.
El veterano productor Hawk
Koch fue el siguiente en unirse al proyecto, en calidad de
productor creativo, al lado de Lucchesi, con quien había
trabajado muchos años. También fue de la opinión que el material
de que se disponía era perfecto para von Garnier. “Katja siente
verdadera pasión por los lobos, de modo que era la primera de la
lista para darle forma cinematográfica a la historia”, comenta
Koch. “Ella creía en esta transformación y en el lugar
espiritual al que nos lleva la película”.
La directora se sintió a
gusto con el equipo técnico que ya se había formado. “Uno de los
numerosos puntos fuertes de Hawk como productor es su capacidad
de equilibrar la visión creativa con las necesidades de la
producción”, comenta von Garnier. “Tiene mucha fuerza y estoy
contenta de haberle tenido trabajando conmigo. La experiencia
conjunta fue muy enriquecedora”.
Los realizadores contrataron
a la actriz emergente norteamericana Agnes Bruckner para el
papel de Vivian, quien buscó mostrar “el lado más suave” de la
leyenda de los hombres lobo. “Creo que es bonito dar a conocer
esta faceta desconocida de una leyenda tan popular”, confiesa la
actriz. “Los hombres lobo siempre han tenido la imagen de
criaturas terroríficas, pero creo que en esta película se enseña
que realmente tienen una cara oculta. Los lobos, por sí mismos,
no son malos… y tampoco lo son los loup garoux”.
La joven actriz impresionó a
von Garnier con su sensibilidad envuelta en fortaleza personal.
“Tiene una gran sabiduría a pesar de su corta edad”, confiesa la
directora, “y entendió el papel a la perfección. Durante el
rodaje, fue impresionante ver cómo siempre se guardaba algo para
su primer plano. Incluso después de 10 horas de trabajo, todavía
guardaba un as en la manga para el momento en que se le rodaba
un plano corto. Tiene un don especial”.
Koch añade: “Agnes tiene
tanto talento que deberíamos sentirnos afortunados de trabajar
con ella al principio de su carrera y de verla crecer
profesionalmente en el futuro. Es una actriz consumada con sólo
20 años”.
El actor británico Hugh Dancy
asume el papel de Aiden, el humano que se entromete en la
sociedad secreta de los hombres lobo. “La esencia de toda
historia de amor está en la química entre los personajes
principales”, comenta von Garnier. “Nosotros hemos tenido la
bendición de hallar una gran química entre Agnes y Hugh. Hugh
enriqueció el papel de Aiden con su capacidad de asombro, con su
profundidad y con su inteligencia, una combinación de rasgos que
le hacen único”.
Los realizadores consideran
que la selección de Olivier Martinez es el eje del triángulo
romántico formado en el filme. Desde su primer encuentro,
Lucchesi, von Garnier y el renombrado actor francés han
conectado perfectamente. Según recuerda Martinez, “para mí fue
obvio desde el principio el gran interés que suscitaría el
proyecto”.
“Olivier es como un lobo”,
explica la directora. “Tiene el aspecto de uno de ellos y su
espíritu es como el de uno de ellos. Eso se hizo obvio cuando
Gary [Lucchesi] y yo le conocimos. Estas características
contribuyeron muy positivamente en la película. Al poco tiempo
nos dimos cuenta de que era la única persona que podríamos
imaginar en el papel de líder de los loup garoux”.
En el fondo, von Garnier es
del parecer que “La marca del lobo” es una historia de amor con
piel de thriller. “A persa de que la cinta posee momentos
escalofriantes, no es específicamente una película de terror”,
comenta la cineasta. “En los filmes de hombres lobo, su
transformación suele ser una especie de embrujo, una maldición.
En nuestra producción, la transformación es algo liberador y
bello por naturaleza. Además, el resultado final es un lobo de
verdad, no una bestia ficticia”.
Martinez comenta: “Es una
película de hombres lobo y no lo es. Versa sobre el amor, la
naturaleza… en el fondo no es más que la relación entre la
naturaleza y la civilización, y su coexistencia. Parece que
hasta la fecha siempre ha sido una relación tormentosa”.
En la misma línea, Koch
afirma: “En esta película hay temor y entusiasmo, pero creo que
también se da una moralidad que alcanza una relevancia
universal”.
Ya sea un testamento para la
dualidad de la naturaleza humana o simplemente la necesidad de
creer en algo que va más allá de nuestra existencia diaria, la
fascinación por los hombres lobo y por la tradición popular de
estos seres ha prevalecido con el tiempo y se ha manifestado en
distintas formas, desde las pinturas del paleolítico hasta las
películas y los cómics de terror actuales. Dado que muchas de
estas leyendas se originaron en Rumanía y todavía se aprecia una
rica iconografía inspirada en los lobos en su arte y
arquitectura, los realizadores consideraron que la mejor
localización posible para “La marca del lobo” debía ser la
propia Bucarest.
Rodando íntegramente en la
ciudad y sus alrededores, el equipo de rodaje fue capaz de
captar la amalgama única de arte moderno y ancestral de la
ciudad, así como de sus estilos arquitectónicos. “Fue genial
filmar en Bucarest”, expresó Hugh Dancy. “Es como un personaje
más de la película. Fue todo un lujo poder aprovechar la ciudad
tal como es en la actualidad, en lugar de buscar localizaciones
y tener que adaptarlas. Es muy interesante que una buena parte
de aquellas leyendas sobre lobos provengan de la misma parte del
mundo”.
Compartiendo la fascinación
por el personaje, Von Garnier dirigió una exhaustiva
investigación sobre la materia y posteriormente compartió sus
hallazgos con el equipo técnico y artístico. “Reuní material
sobre la naturaleza mítica, mística y simbólica de los lobos con
la intención de conocer todos sus aspectos posibles”, explica.
“Quise incorporar elementos de la conducta de lobo a los
personajes cuando éstos tenían la forma humana: la forma en que
se movían y también cómo pensaban”.
Desde el momento de la
concepción del proyecto, los realizadores se tuvieron que
mentalizar en evitar la idea negativa que se tiene de los loup
garoux, así como los evidentes tópicos del género de terror.
“Creí que era importante romper con el cliché del gran lobo
malo”, afirma von Garnier. “Los lobos tienen realmente una muy
mala prensa – se asume que son unos seres sedientos de sangre,
cuando en realidad son todo lo contrario. Son unas criaturas
tímidas e inteligentes, e incluso con gracia. Todo esto fue muy
importante para mí a la hora de tratar los loup garoux desde un
prisma que no fuera negativo”.
Von Garnier decidió que se
viera cómo los miembros de la manada se transformaban en lobos
de verdad en lugar de en criaturas generadas por ordenador.
“Consideré que sería beneficioso rodar con lobos reales”,
recuerda la directora. “Infunden a la película un espíritu que
nunca se habría conseguido con un lobo virtual. Poseen algo que
no se puede lograr con un ordenador”.
Koch aprobó la oportunidad de
llevar el mundo natural a un cuento sobrenatural. “Esta película
no es una producción de efectos especiales”, afirma. “En las
transformaciones hay algo de efectos visuales, pero son humanos
reales convirtiéndose en lobos reales. Los lobos en sí son el
efecto”.
Uno de los elementos
cruciales de este complejo proceso de transformación fue la
implicación en el proyecto del entrenador de lobos húngaro
Zoltan Horkai y su propia manada de lobos. Von Garnier se quedó
asombrada: “Zoltan es increíble, es un ser humano muy especial y
un entrenador que nació para esto”.
La directora se mantuvo
inflexible en que los lobos, tan importantes para la historia,
fueran tratados con dignidad, y por cree que Horkai fue el
colaborador ideal. “Zoltan ‘motiva’ a sus lobos y el resultado
es extraordinario”, comenta. “Se nota un gran amor entre los
animales y él. Uno de los momentos que nunca olvidaré fue la
primera vez que vi la estancia de sus lobos, cuando él comenzó a
aullar y 25 lobos le respondieron al unísono. Fue una
experiencia asombrosa”.
Para preparar sus papeles
como loup garoux, así como la gran demanda física de las
secuencias de transformación, los miembros del reparto no sólo
tuvieron que entrenar intensamente con arneses y cables de
suspensión con el equipo de especialistas dirigido por Gary
Powell y Franklin Henson, sino que además asistieron a un “campo
de trabajo” de lobos, donde se conocieron con los animales y se
familiarizaron con sus principales patrones de conducta al lado
de Horkai.
El campo de trabajo de lobos
consistió en el ensayo de escenas, técnicas de respiración,
entrenamiento de los especialistas para los saltos de la
transformación, y también entrenamiento físico y psicológico
para introducirse en la mentalidad de los lobos. “Otro aspecto
central del campo de lobos fue que realmente se pasaba tiempo en
compañía de los animales, ya que los actores se tenían que
familiarizar con los animales”, recuerda von Garnier. “Y lo que
es más importante: los lobos también tenían que familiarizarse
con los actores. Los lobos son muy tímidos, y ganarse su
confianza era fundamental para determinadas escenas. A modo de
ejemplo, Hugh Dancy se paseaba cada día con el lobo principal
para poder familiarizarse mejor con todos”.
Aunque Dancy no interpreta a
un lobo en “La marca del lobo”, su personaje pasa gran parte del
filme perseguido por la manada. “Aunque no me tuve que preparar
para ser un lobo, tuve que pasar mucho tiempo trabajando y
jugando con los lobos de la película”, recuerda Dancy. “Uno
tarda en acostumbrarse a que le tiren un lobo a la cara desde
una plataforma de dos metros de altura”, comenta.
“Cuando comenzamos a trabajar
con lobos, algunos de los actores sentían curiosidad y otros
estaban aterrorizados”, comenta Horkai. “No sabían lo que les
esperaba, así que la primera vez que nuestro lobo Maya saltó
sobre Olivier Martinez, y también sobre Hugh Dancy, pasaron un
muy buen rato. Se veía que se lo estaban pasando en grande, y
que aquello no era un trabajo para ellos; era una experiencia
nueva”.
“Ha sido un proyecto muy
costoso físicamente, y no sólo en la interpretación”, confiesa
el productor Koch. “Todos los miembros del reparto tuvieron que
ponerse muy en forma”.
Por sugerencia del director
de fotografía, Brendan Galvin, von Garnier obtuvo inspiración
adicional de la disciplina física de los Yamakasi, el parkour o
arte del desplazamiento. Es una técnica de atletismo urbano o
natural originada en Francia, en la que los corredores salvan
obstáculos de la forma más rápida y directa posible, ya sea
saltándolos, rodeándolos o trepando. “El parkour se basa en la
elegancia del movimiento, una técnica que encajaba también para
los que pueden transformarse en lobo”, comenta von Garnier. “Se
demostró que era una forma interesante y visualmente atractiva
de tratar los movimientos de gran agilidad y los especialistas.
Incluso acabamos contratando a uno de estos corredores (John
“Kirby” Kerr, el actor que interpreta a Finn) como miembro de la
manada”.
Los realizadores confiaron en
la empresa londinense de efectos especiales Framestore y al
supervisor de efectos Thomas Tannenberger la ejecución del
concepto de transformación – caracterizado como un “salto de
fe”. “Katja siempre imaginó los loup garoux saltando hacia
delante, no sólo físicamente, sino también mentalmente”, observa
Dancy. “Obviamente, el mayor salto de fe lo dan Vivian y Aiden,
al decidir que su relación es posible”.
“Necesitábamos encontrar un
punto visual que transmitiera la energía física y también el
esfuerzo del cambio mental”, explica Tannenberger. “Durante unas
semanas estuvimos desarrollando un concepto de salto – un salto
en el espacio y, en nuestro caso, también un salto de una
dimensión a otra, de humano a lobo”.
Los realizadores lograron
unas soluciones técnicas innovadoras, como la estructura de
tráveling más rápida del mundo, que se desplaza por una vía de
80 metros instalada en el estudio y que les permitió seguir a
los lobos corriendo y saltando por el decorado de un bosque.
“También nos permitió repetir esos mismos movimientos de cámara,
lo cual fue fundamental, porque situábamos a los actores y a los
especialistas en los puntos exactos por donde habían estado los
lobos. De esta forma, las transiciones quedaban imperceptibles,
orgánicas y todo lo realistas posible”, explica Tannenberger.
“Poner en común una
estrategia y un diseño para estos efectos tan impactantes de
humanos corriendo por lo que parece un bosque gigante y que de
repente se conviertan en lobos fue, por supuesto, un gran
esfuerzo de coordinación”, confiesa Tannenberger.
Los humanos y los lobos
tenían que pisar exactamente las mismas marcas para que el
equipo de efectos especiales diseñara una transición
imperceptible. “El actor tiene que hacer una parte de la
transformación y el lobo tiene que terminarla”, explica Koch. “Y
claro, los actores pueden pisar una marca concreta, pero con los
lobos ya no es tan fácil”.
Las técnicas y estructuras de
cámara utilizadas por el equipo técnico les otorgaron un
significativo grado de flexibilidad, incluso sin depender de la
naturaleza de las transiciones individuales. El supervisor de
efectos especiales Nick Allder hizo instalar el riel de
tráveling para este propósito. “También nos ha dado la
oportunidad de mover cámaras desde el techo del estudio y seguir
la acción en plano cenital”, comenta Tannenberger.
La experiencia de los
coordinadores de especialistas Powell y Henson fue crucial no
sólo para las escenas de transformación, sino también en las
intensas escenas de lucha entre Aiden y Rafe, en la Capilla
Silestru, así como en la secuencia final, en la destilería de
absenta. “Gary Powell y Franklin Henson son unos coordinadores
de especialistas magníficos”, admite Koch. “Durante más de 40
años he trabajado con algunos de los mejores de Hollywood y
éstos están entre los puestos más altos de la lista”.
Ubicar la película en
Bucarest proporcionó todos los aspectos estéticos que la cinta
necesitaba. El director de fotografía Brendan Galvin se mostró
muy interesado en el enfoque único de von Garnier hacia el
proyecto, así como en su intención de evitar los elementos
obvios que el público suele asociar con un filme sobrenatural,
incluso en lo relacionado con la iluminación. “En lugar de usar
una potente luz azul para las escenas nocturnas en Bucarest,
quisimos darle un efecto algo más cálido y decidimos que hasta
la luz de la luna en el bosque tenía que tener un ligero tono
verdoso”, comenta. “Quisimos evitar demasiados trucos de
cámara”.
Kevin Phipps, quien ha
trabajado de director artístico en algunas de las producciones
más distinguidas por su estilo de todos los tiempos, creó un
mundo de sombras y mutación de colores que sirviera de hábitat
de los lobos. “Es uno de los mejores directores artísticos de la
industria, y ahora ejecuta su primer trabajo como diseñador de
producción”, comenta Koch. “Los decorados de esta película son
sencillamente espectaculares”.
Phipps fue capaz de
aprovechar en muchos casos la riqueza visual de las
localizaciones existentes en Bucarest para la producción de la
película. Transformó una antigua planta generadora de
calefacción en la destilería de absenta Brookwood, que sirve de
guarida a Gabriel, y creó el Club Dacian modificando las ruinas
de un edificio que quedó a medio construir: la Biblioteca
Nacional de Ceaucescu, el antiguo dictador comunista del país.
Dancy atestiguó la imperceptible integración de los decorados de
Phipps con la ciudad. “La atención al detalle es tal que los
decorados encajan perfectamente con la ciudad tal como es”.
La urgente necesidad de los
realizadores por proporcionar un entorno de tiro seguro para los
lobos y para el reparto resultó en el mayor reto de la carrera
de Phipps: la creación de varios decorados que simularan bosques
de forma realista, incluyendo arroyo y un río, en los platós de
MediaPro (unos grandes estudios de Bucarest).
Phipps y su equipo asumieron
el reto utilizando más de 2.000 metros cúbicos de tierra, 50-60
árboles reales y algunos otros fabricados con poliestireno y
fibra de vidrio, para reproducir un bosque rumano tan auténtico
que pronto atrajo a sus propios mosquitos, lagartos e incluso un
búho. Y recuerda: “la primera vez que ensayamos el guión en el
decorado del bosque, alcé la vista y me encontré con un búho
volando entre las copas de los árboles. Katja lo vió y me dijo
‘Kevin, ésta es una buena señal de que tendremos un rodaje
fenomenal en este decorado’”.
Una vez concebidos el arroyo
y el río, Phipps trabajó estrechamente con el supervisor de
efectos especiales Allder en los mecanismos, el sistema de
aguas, el sistema de bombeo, la filtración y el volumen de agua
necesario para dar vida a los decorados.
El equipo de realización ya
había previsualizado el mundo que muestra la película mediante
pequeñas maquetas a escala. “Si miras las maquetas a través de
la lente puedes ver con gran fidelidad cómo será el decorado
real y lo que saldrá en cada imagen”, explica Phipps. “Esta
aproximación fue realmente útil, dada la cantidad de escenas del
filme en las que los personajes corren. Todos sabíamos lo que
nos encontraríamos al empezar el rodaje: especialistas, cámaras,
iluminadores… incluso los actores”.
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