CRÍTICA
por
Albert Meroño
Peñuela
Es probable que alguna
vez hayan jugado a ‘el lobo y las ovejas’, a los roles de
pueblo, a ‘policías y putas’ o a ‘triángulos y círculos’ (esta
última es mi versión más conocida). A todos se juega con un
grupo de unas seis a diez personas. En la fase previa al inicio
de la partida, se idea un sistema para escoger a uno o varios
jugadores sin que el resto lo sepan; por ejemplo, en ‘el lobo y
las ovejas’ un árbitro marca al jugador que hará de lobo
mientras el resto de participantes, las ovejas, mantienen los
ojos cerrados. De este modo, el lobo conoce la identidad de
todos, pero cualquier otro sólo conoce la de sí mismo. El
objetivo del juego es muy simple: descubrir al lobo. La
diferencia más importante entre las versiones es que el lobo
debe defenderse solo ante al resto, mientras que los triángulos,
por ejemplo, pueden ayudarse entre sí. Los jugadores tienen
libertad para discutir y, llegado el momento, acusar a quien
crean que es el lobo (o forma parte del grupo de los
triángulos). Suele decidirse si alguien debe revelar su
identidad o no por votación.
Tanto
quienes hayan tenido la ocasión de jugarlo como quienes no,
ambos sabrán en este punto que la partida descrita consiste
única y exclusivamente en actuar. Como si de una improvisación
en una prueba de casting se tratara, cuando uno es
acusado debe saber distraer las miradas hacia otro sitio,
tanto si le han descubierto como en caso contrario, puesto que
en ambas su equipo (o él mismo) sale perjudicado en caso de
ceder y descubrirse.
Disculpen esta aburridísima descripción, pero es que
Jeff Wadlow
ha querido usar este juego como principal elemento argumental
para “Cry Wolf”, su primer largometraje. Lo de ‘cry’ es por el
toque de víctima inteligente que ha querido plasmar en su
personaje, Owen Matthews (Julian
Morris); lo de
‘wolf’, por el juego del lobo, claro. Su trama sólo cuaja bajo
hipótesis bastante contundentes y que sólo funcionan (metidas
con calzador) en este género acostumbrado a los tópicos, a
saber: la ingenuidad de los jóvenes preuniversitarios, su
estereotipado comportamiento (el chulo, el avispado, la chica
mona manipuladora, etcétera), su morbo por las historias de
asesinos en serie o la débil conexión entre los acontecimientos
en general. Todo el metraje consiste en realidad en tres
partidas. La primera es una explicación detallada de las reglas
(pueden saltársela con tranquilidad si han leído con desgana los
párrafos precedentes). La segunda va un poco más allá, y su
excusa es un comprometido correo electrónico donde se fragua el
perfil del asesino. A la tercera, como suele decirse, va la
vencida, y tras un par o tres de rocambolescas piruetas todo
concluye como nadie esperaba, dando portazo al homicida gratuito
pero dejando al desnudo los cimientos de una construcción que,
como un castillo de naipes, aguanta sólo por la quietud.
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Como ocurre normalmente, un script que plantea una trama
con giros argumentales y demás, absorbe casi todos los recursos
(escasos) de producción y deja al desnudo una puesta en escena
deficiente. En esta película, que no planteaba
ningún reto escénico, lumínico, sonoro o de caracterización (ya
saben, los cánones al poder), sólo la interpretación podía
hacerle un hueco dentro de lo aceptable, pero el resultado es de
indudable fracaso.
Aunque el guión no ponía mucho de su parte en determinar a los
personajes, las performances del elenco dejan mucho que
desear; al tiempo, reflotan todo ese historial de obras
similares por las que ya han pasado antes, aunque siendo casi
treintañeros siguen encarnando a adolescentes.
Más
que hablar por sí misma, “Cry Wolf” es una de esas voces que
pide ayuda para resolver un problema común al género: el hueco
de cartelera. Como ocurre con la comedia romántica, el thriller
macabro (llámenlo terror) está pendiente de alguien que tome
responsabilidades y lo transforme de la supuesta rampa virtual
que dice ser, principalmente para actores (Jon
Bon Jovi y los
precedentes del resto de sus compañeros invalidan esta
hipótesis), a algo con contenido cinematográfico de verdad, pero
sobre todo que no dance en torno a lo ya narrado o escenificado
anteriormente incontables veces. Mientras tanto, sólo los muy
devotos de esta clase de cintas hallarán algo de sosiego en los
primeros pasos de Wadlow, que ojalá pronto cambien de rumbo. De
ellos, los más conformistas, y sólo ellos, súmenle media
estrellita más.
Calificación:
    
Imágenes
de "Cry Wolf" - Copyright © 2005 Rogue
Pictures e Hypnotic.
Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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