CÓMO SE HIZO "FLYBOYS:
HÉROES DEL AIRE"
Notas de producción ©
2006
Filmax
2. Sobre los personajes
Cuando el productor Dean Devlin leyó por primera vez el guión de
FLYBOYS se dio cuenta de que nadie había sido capaz hasta el
momento de hacer una película que verdaderamente hiciera
justicia a los hombres que lucharon en las batallas aéreas de la
Primera Guerra Mundial. “Nunca he visto el tipo de caos aéreo
que experimentaban aquellos soldados”, confiesa Devlin. “Sabía
que usando equipos y efectos especiales modernos para recrear la
época podríamos mostrar realmente cómo sucedió, cómo fue en
realidad para aquellos extraordinarios y valerosos hombres”.
Mientras que la Segunda Guerra Mundial estuvo exhaustivamente
documentada y ha inspirado numerosas películas y programas de
televisión que han mostrado hasta la saciedad sus horrores y sus
héroes, la Primera Guerra Mundial, específicamente sus batallas
aéreas sin precedentes, han permanecido ignoradas por los
cineastas, documentalistas y autores. Aparte de la clásica tira
cómica de Charles Schultz “Peanuts”, con un Snoopy obsesionado
por el Barón Rojo (quien se imaginaba a sí mismo como un miembro
de la legendaria Escuadrilla Lafayette), lo poco más que se
sabía acerca de los primeros pilotos de combate del mundo llegó
de unos pocos libros y todavía menos largometrajes… todos ellos
producidos hace décadas. “Son varias las generaciones que nunca
han visto estos aviones en acción”, comenta el Productor
Ejecutivo, Phillip Goldfarb. “En mi memoria está el Blue Max y
Von Richthofen y Brown. Es todo lo que recuerdo… y hace mucho
tiempo de todo aquello”.
La verdadera Escuadrilla
Lafayette estaba comandada por el capitán francés Georges
Thenault, quien dispuso de un grupo de norteamericanos para
luchar como pilotos: Kim Rockwell, James McConnell, Norman
Prince, Victor Chapman, Laurence Rumsey, Bert Hall, William Thaw
y Elliot Cowdin. A aquellos hombres pronto se les unieron más
pilotos, hasta crear un equipo de 38. Entre los nombres más
famosos figuraban James Norman Hall (coautor de la novela
clásica El motín del Bounty), el legendario Frank Luke y Raoul
Lufbery, el francés nacido en Estados Unidos que se convirtió en
el número uno del escuadrón. Finalmente, hasta 256 jóvenes
americanos sirvieron de pilotos para los franceses, al ampliarse
la Escuadrilla al denominado Cuerpo Aéreo Lafayette. FLYBOYS se
centra en el grupo de muchachos que sirvió de 1916 a 1918, y
combina un buen número de los personajes reales que
protagonizaron esta historia acerca de un original y diverso
grupo de héroes.
"Todos eran muy jóvenes e
inocentes”, comenta Bill. “La mayoría acababan de salir de la
universidad y algunos todavía eran adolescentes. Si hubiesen
vivido más de seis semanas se les habría considerado veteranos.
No queríamos que hombres de 35 años interpretaran los papeles de
aquellos chicos, así que el cásting de los actores fue la
culminación de un elaborado plan de trabajo”.
Bill y Devlin optaron por
realizar el filme de forma independiente para poder seleccionar
a los mejores actores para los papeles, en lugar de acceder a
las presiones de los grandes estudios para introducir a
estrellas de renombre. “Quisimos contratar a grandes actores,
tanto si eran famosos como Jean Reno y James Franco, como si
todavía estaban en la fase de artistas revelación, como Jennifer
Decker”, confiesa Devlin. “Quisimos que el espectador se
sumergiera en la historia, en la película, y a menudo los
grandes nombres afectan a este propósito. Es una película sobre
los personajes y no sobre los actores que los interpretan. Lo
único que nuestros actores tienen en común es que aportan
humanidad a sus papeles, te empujan a meterte en la historia”.
James Franco da vida a Blaine
Rawlings, el chico de granja tejana que se encuentra a sí mismo
volando para defender a Francia. “Me lancé con los ojos cerrados
a la oportunidad de interpretar un personaje que reúne tal
cantidad de fuerza personal en un largometraje de corte
clásico”, comenta Franco. “Francamente, hoy en día, veo
numerosos papeles de muchachos débiles y sin sustancia, y eso no
me atrae en absoluto. Y ésta era una película grande, romántica
y dinámica, y yo quería formar parte de ella”.
"Es una gran película",
afirma Martin Henderson, el actor que encarna a Cassidy, un
personaje inspirado en el experto piloto Raoul Lufbery. “Posee
personajes fuertes y dice mucho de las relaciones, del amor, de
la amistad y de la muerte. También es una película de acción con
aviones que surcan los cielos, disparándose y derribándose entre
ellos, cayendo en llamas y destrozándose mutuamente”. Como
veterano del grupo, Cassidy es inicialmente rígido y cerrado con
los nuevos pilotos. Los realizadores descubrieron que, a menudo,
los pilotos de combate veteranos no hablaban con los pilotos
nuevos hasta que éstos llevaban al menos un mes allí. “Se daba
por hecho que morirían a la más mínima, así que, ¿por qué
molestarse en conocer a alguien que desaparecería en pocos
días?”, razona Devlin. “Eran reacios a hacer amigos porque
perderlos les resultaba demasiado doloroso”.
"Para todos nuestros
personajes, la guerra en el aire te pone de pies en el suelo y
no es en absoluto lo que esperaban", explica Bill. “Esto es lo
que leía constantemente en las cartas que enviaban aquellos
hombres. De hecho, su experiencia estuvo impregnada de de
sentido de la aventura y de romance. Algunas de las cartas
estaban llenas de ‘Dios, no puedo creer que esté aquí, es
genial. Y volar es maravilloso. Tuve un par de accidentes la
semana pasada, pero estoy bien. Así que no debes preocuparte por
mí’. Y, a los pocos días, muerto”.
Ingeniosos, atrevidos, llenos
de recursos, temerarios y decididos, los jóvenes americanos de
la Escuadrilla fueron una generación única, y los actores que
les han interpretado se sentían sobrecogidos por todo lo que
habían aprendido. “Lo que hicieron aquellos hombres estaba a
otro nivel”, reconoce Abdul Salis, quien interpreta al
combatiente Eugene Skinner, a partir del personaje real Eugene
Bullard, el primer piloto de combate negro. “Lo que me gustó fue
que todos ellos procedían de caminos distintos y estaban allí
por distintas razones”, dice Tyler Labine. “Algunos de los
hombres querían luchar por la libertad de otros, otros
intentaban dejar atrás su pasado, y otros sencillamente sólo
querían volar. Pero una vez levantan el vuelo y comienzan a
luchar aparece la unidad, y aquello que les separaba en tierra
comenzaban a cambiar”.
Para preparar estos
personajes únicos, los actores emprendieron una investigación.
Para el papel de Blaine Rawlings, un personaje compuesto
inspirado en pilotos de élite como Frank Luke y Eddie
Rickenbacher, el actor James Franco se remitió a las películas
del oeste y tomó lecciones de vuelo. “Vi muchos vídeos de John
Ford, y aunque pueda parecer extraño ver este tipo de cine para
preparar una interpretación sobre aviación en la Primera Guerra
Mundial, pero fue el espíritu de John Wayne y el del joven Clint
Eastwood lo que realmente veía”, confiesa Franco. “Me los
estudié de pies a cabeza”.
Franco estudió también para
sacarse el título de piloto. “Volaba cada día y me entrené
durante meses antes de obtener la licencia”, comenta. “Y ahora
soy un piloto de verdad, y eso me fue de gran ayuda. Una buena
parte de la historia de la película versa sobre el entrenamiento
y sobre acostumbrarse a los aviones. Y yo tuve esa experiencia
en mi vida”.
A este efecto, en los meses
previos al inicio de la producción, el director llevó a su
estrella a que ejecutara un vuelo acrobático con su Marchetti
SF260, uno de los mejores aviones acrobáticos que existen,
conocido como “el Ferrari de los cielos”. Ambos reprodujeron
todas las maniobras de combate de la película. Bill alentó a
Franco a realizarlas por sí solo.
El Director Bill ve a Franco
interpretando a Rawlings como "un Gary Cooper más solitario, más
callado, taciturno y heroico", define. “Rawlings representa la
más pura de las motivaciones, un hombre que sacó su voluntariado
de la convicción personal. Es un choco inocente y poco
sofisticado, pero se mete en el grupo con el ojo echado en el
premio. Pase lo que pase, él conserva su motivo original para
estar ahí”.
"James posee esa intensidad
tranquila, y la pone en Rawlings", afirma el coprotagonista
Labine. “Es hombre sutil, una característica clave para su papel
y para la película”.
El público que vio las
aclamadas interpretaciones de Franco en Spiderman 2 o su papel
de James Dean ganador de un Globo de Oro® (en la biopic de TNT
del mismo nombre), si duda coincidirá con los elogios de
Winchester hacia su compañero de reparto. “Es extraordinario, un
grandísimo actor”, afirma Winchester. “Posee una sólida
presencia, y trabajar con él fue como un sueño hecho realidad,
porque realmente aspiro a ser como él en mi carrera de actor. Es
brillante como Rawlings”.
Franco cree que Rawlings está
transformado por su experiencia de una forma positiva. “Quizá ha
perdido algo de brillo de su espíritu, pero ha ganado en fuerza.
Va a la guerra lleno de ingenuidad y de ideales, pero la dejará
como un hombre experimentado con nuevos ideales”.
Hay dos relaciones que serán
clave para los cambios que experimentará Rawlings: con la
francesa Lucienne y con el as veterano Cassidy. “Cassidy es el
mentor, el que pasa la antorcha de la experiencia, y Lucienne es
algo así como un primer amor para Rawlings”, cuenta Franco. “Al
llegar lucha por sus ideales, pero tras conocer a Lucienne
luchará por alguien que le importa, cuya vida y cuyo mundo está
en jaque”.
Lucienne, encarnada por la
revelación Jennifer Decker, tiene la responsabilidad de cuidar
de los tres hijos de su hermano, después de que tanto él como su
mujer fueran asesinados en la guerra. “Jennifer se encuentra muy
cómoda ante la cámara”, admite Bill. “Ha aportado una enorme
realidad y vida al personaje de Lucienne. Creemos que el público
se enamorará de ella, como le sucedió a Blaine Rawlings”.
"Creo que ella ofrece a
Rawlings un reducto de paz y amor en medio de la guerra”,
explica Decker sobre su personaje. “Aunque no pretendo saber
exactamente cómo se sentían aquellas personas y cuán duro era
para ellos, sí tengo la sensación de que Lucienne está ahí para
Rawlings, fortaleciendo su voluntad de vivir, luchar y ganar”.
La actriz francófona
descubrió que realmente entendía la frustración del Lucienne con
la barrera lingüística. “Mi lengua madre es el francés”, dice
Decker. “En ambos casos, como no sabía hablar en inglés con él,
tenía los mismos problemas que mi personaje”. Franco, que no
habla francés, está de acuerdo: “existe una barrera lingüística
natural que hemos incorporado a la película. Más que cualquier
otra relación en el filme, pudimos interpretar nuestros papeles
y usar una condición que ya existía. Llegamos a conocernos
mutuamente tal como lo hacen los personajes en la historia”.
Decker, que debuta en una
producción norteamericana con FLYBOYS, reconoce que Franco le
facilitó mucho el trabajo. “James me permitió aprender”,
confiesa la actriz. “Tuvo paciencia y me guió durante las
escenas. La línea el trabajo y la vida real es muy delgada, una
similitud con lo que los personajes experimentan con el idioma
en la historia”.
Los cineastas Bill y Devlin
ven la historia de amor real de la película como una metáfora de
la pérdida de inocencia de todas las personas que quedaron
atrapadas en la guerra. “Para nosotros fue muy importante tener
ese cúmulo de sentimientos fluyendo en nuestra historia
central”, comenta Devlin. “Porque creo que estos personajes
están motivados por el amor. Es la pérdida de ese amor lo que
desencadena la tragedia, lo que mueve a esas personas a actuar y
a luchar”.
La pérdida y los amores que
motivan a esos hombres tiene un ejemplo claro en Cassidy, un as
veterano inspirado en el legendario piloto de combate Raoul
Lufbery, quien se alistó en el escuadrón un mes después de
organizarse la unidad. Rápidamente se convirtió en el líder del
grupo, con cerca de 20 naves enemigas derribadas. El Mayor
Lufbery también lideró el escuadrón en el primer vuelo de
combate del grupo. Cassidy está interpretado con una delicada
mezcla de idealismo y desánimo por el neozelandés Martin
Henderson.
"Cassidy es nuestra voz de la
experiencia", cuenta Bill. “Cassidy no es mentor, sino más bien
un ejemplo de persona que ha pasado de ser altruista a ser
realista. Martin tiene la inteligencia y el extremo, un
atractivo especial que me gusta”.
Haber sobrevivido después de
ver perecer a tantos compañeros ha hecho que Cassidy haya
perdido la ilusión por volar y luchar. “Solamente vuela por
venganza”, piensa Henderson. “Sale para atrapar a los que
acabaron con sus amigos y no quiere tener mucho que ver con el
resto de pilotos. Ya ha perdido a demasiados amigos. Así que, de
algún modo, se autoexcluye y se muestra enigmático al
conocerle”. Según Franco, “Martin ha captado en gran medida el
perfil de Cassidy. Es perfecto para el personaje. Da la imagen
del hombre que está de vuelta de todo. Tiene todos los aspectos
que podría imaginar del personaje”.
Henderson opina que Cassidy
ve a Rawlings como el nuevo líder natural del grupo. “Creo que
Cassidy piensa que no permanecerá ahí durante mucho más tiempo y
ve en Rawlings a la persona ideal para tomar las riendas.
Establece una serie de pruebas para comprobar si Rawlings es
capaz de asumir el rol”. Para Henderson, Cassidy también estaba
firmemente dedicado a los hombres que le rodeaban. “Es un papel
interesante, y en todo momento fui consciente de que debía
bordarlo. Cassidy era un héroe real: un hombre que se entrega
por completo a la causa y está deseoso de realizar su último
sacrificio”.
"Martin me recuerda un poco a
Clark Gable en que se mete las manos en los bolsillos y te mira
con un toque de humor”, dice Reno. “Me recuerda a los jóvenes
que vi en América e Inglaterra, guapos, pero con su particular
forma de ser y de pensar”. Winchester, uno de los protagonistas,
lo resume: “Martin Henderson es un tipo genial. Es muy majo y
encantador. Su Cassidy es un chico estupendo que tiene un león
por mascota. ¿Qué más se puede pedir?”
Durante sus primeros días, la
Escuadrilla Lafayette tenía dos leones como mascotas. Uno
llamado “Whiskey”, comprado por diversión, y el otro, “Soda”,
comprado cuando Whiskey se hizo popular. Ambos leones de la
película están interpretados por el mismo animal, un león de 15
meses llamado Shaka. Aunque los realizadores acabaron por
combinar los dos leones en una sola mascota en FLYBOYS, no cabe
duda que el rey de la selva es la estrella del filme. “Shaka es
el mejor”, bromea Henderson. “Es hermoso, una verdadera
estrella”.
Nacido y criado en
Inglaterra, Shaka procede de una larga estirpe de leones
cinematográficos, aunque él debuta con FLYBOYS. “Procede de una
familia de leones mediáticos que se extiende más de 10
generaciones, con trabajos en spots publicitarios, series de
televisión y películas de cine”, explica la entrenadora Rona
Brown. “Estuvimos buscando en EEUU, Gran Bretaña y Europa un
león que tuviera una personalidad realmente amable. Y cuando
encontramos a Shaka, inmediatamente supimos que habíamos
encontrado el mejor para nosotros. Tenía la edad perfecta y se
le podía entrenar con facilidad”.
Fueron necesarias unas cinco
semanas para preparar al león para su papel, y el actor
Henderson pasó numerosas horas extra trabajando con Shaka antes
de iniciar el rodaje. “Es importante que también el reparto pase
tiempo con el animal”, comenta Brown. “Enseñamos a Martin, por
ejemplo, a acariciarlo, a rascarlo y a sentarse a su lado. Shaka
conoce a la gente por su olor y por cómo éstos se portan con el.
Si tienen miedo, les ignorará, pero si se muestran positivos y
amistosos, él devolverá la actitud positiva y la amistad”.
Henderson, quien comparte
pantalla con Shaka, disfrutó enormemente con su poco habitual
compañero. “Cuando le conoces, al principio te ignora, y cuando
por fin se da cuenta de que estás ahí, te mira a los ojos",
explica Henderson sobre su felino colega. “Y es en este momento
cuando tienes que estar realmente tranquilo. Si corres, te giras
o haces algún movimiento en falso, él sabrá que te domina. Pero
tampoco te puedes enfrentar a él. Tienes que permanecer calmado,
pero cauteloso hasta que el animal decida que vais a ser
amigos”.
Henderson aprecia similitudes
entre las aproximaciones cautelosas de Cassidy a sus camaradas y
la actitud de Shaka hacia sus compañeros de reparto. “Cuando le
conoces te atemoriza, y no quiere saber nada de ti. Entonces, él
decide que eres una buena persona y tu te das cuenta de que no
es más que un gran gatito”.
No todo el mundo estuvo tan
cariñoso con Shaka como Henderson. “No, no, no, no", bromea Jean
Reno. “Ya lo dijo W.C. Fields, ‘Nunca trabajes con animales ni
con niños’”.
Los pilotos de la Escuadrilla
Lafayette tenían entre 18 y 30 años. La diversidad de caracteres
refleja las diferencias entre aquellos hombres, quienes viajaron
a Francia para unirse a sus fuerzas aéreas. FLYBOYS sigue a
aquellos hombres que se conocieron en las circunstancias más
desafiantes y que aprendieron acerca de ellos mismos, acerca de
los demás y acerca del mundo”.
“Una vez conseguidos los
actores idóneos para la película, puede considerarse que ya se
ha hecho buena parte del trabajo”, afirma Devlin. “Lo siguiente
es sentarse a ver qué y cómo lo hacen. Todos ellos, desde Philip
Winchester hasta Tyler Labine, pasando por Abdul Salis y
Christien Anholt… todos ellos aportaron elementos únicos a su
papel que nunca te imaginarías. Es todo un placer verles
proporcionar nuevos aspectos y explorar los personajes con más
profundidad de lo que Tony, yo o los guionistas habrían
imaginado”.
Briggs Lowry, interpretado
por Tyler Labine, se suma a la Escuadrilla bajo la presión de su
rico y poderoso padre, cuando habría preferido permanecer en la
vida de lujo que siempre habría disfrutado. Al principio, su
estilo de vida privilegiado le aparta ligeramente del resto de
reclutas, aunque finalmente se gana el respeto de los demás.
“Lowry pone su vida en línea con la de los otros, y son sus
compañeros quienes le rescatan”, confiesa Labine. “Se convierte
en un hombre, como su padre quería, pero se convierte en su
propio concepto de hombre… no en el que su padre le imponía”.
William Jensen, por otro
lado, es un joven bien educado de Nebraska. Su padre, que estuvo
en la caballería, inspira a Jensen para convertirse en piloto.
“Creo que quiere demostrarle a su familia y a sí mismo que es un
hombre de verdad”, apunta Phillip Winchester. “Creo que poco a
poco se va dando cuenta de que la realidad no son las bonitas y
heroicas imágenes que él tenía en su cabeza. Es muerte y
destrucción. La guerra no le edifica, más bien le derrumba. Todo
aquello le supera. Creo que se da cuenta de que no es ningún
héroe o caballero. Por mucho que desee demostrar a su padre que
es un guerrero, eso no sucederá”.
Abdul Salis da vida a
Skinner, un personaje basado en el verdadero Eugene Bullard,
quien hizo historia en la aviación como el primer piloto militar
negro. Aprendió que la decisión de su personaje de entrar en la
guerra se basaba en la gratitud, no en el heroísmo. “Efectuando
mi investigación, observé que él se sentía en deuda con Francia
porque allí le habían aceptado, habían sido buenos con él, más
amables que en cualquier otro país”, aclara Salis. “Desarrolló
su carrera de boxeador en París y le trataron tan bien que
sintió que les debía algo”.
El racismo que sufrió Bullard
en América es algo que Salis no pretende entender. “El primer
negro que voló y luchó: sólo puedo imaginar como debió ser para
él”, comenta Salis. “Está proyectado como un tipo algo duro,
pero en realidad es muy divertido y muy agudo. Me gusta la
química que tenemos en la película. Mi color de piel sólo es un
problema con uno de los personajes, y al parecer, Bullard era un
hombre de buena presencia y respetado por todos. Creo que eso es
genial”.
Salis, en el papel del primer
piloto negro de combate, se encontró en ese tipo de papel
especial “en el que te sientes en la necesidad de dejar
testamento por aquel hombre. Es una gran responsabilidad”.
Investigando su personaje, Salis se sintió entusiasmado por la
prominencia de Bullard. “Me quedé sorprendido con toda la
información existente sobre su persona”, admite Salis. “Tenía su
propio cómic, que era más bien para niños negros. La portada
mostraba a un negro en su avión. Cuando se conmemora la historia
de la comunidad negra, siempre aparece su figura. Un héroe de
verdad. El primero de todos”.
"Abdul sería la mayor
sorpresa de la película, ya que cuando leyó el guión se metió
del todo en su personaje. Era tan auténtico que nos dejó a todos
alucinados”, confiesa el productor Devlin. “Uno de nuestros
temores era cómo íbamos a conseguir que aquel chico saliera de
su caparazón. Es demasiado tranquilo. Por supuesto, una vez
entró en el plató descubrimos el tipo de persona que es una
persona muy distinta del personaje que interpreta. Abdul aporta
una interpretación sensible y gentil”.
Para retratar al piloto más
desventurado del escuadrón, los realizadores reclutaron a uno de
los mejores pilotos acrobáticos de Estados Unidos, David
Ellison. Ellison, al igual que el director Bill, comenzó a volar
a los 13 años y llegó a piloto acrobático a los 17. “Tony Bill y
yo tuvimos el mismo entrenador, Wayne Hanley, un entrenador y
piloto de espectáculos aéreos de fama mundial”, afirma Ellison.
“También estudié cine en la USC, así como arte dramático, de
modo que estaba deseoso de trabajar en la película”.
Ellison encarna al miedoso piloto Beagle, un joven que escapa de
su pasado alistándose en el escuadrón. “Cuando tienes 16, 17 y
18 años, crees que no te puede pasar nada”, comenta Ellison. “Y
cuando al final sucede algo, ese primer e impactante incidente
es lo que te hace despertar”.
Todos los actores se
formularon la misma pregunta a la hora de investigar sus
personajes: ¿Qué es lo que hace a una persona joven se preste
voluntario para luchar en la guerra de otro país? “Es un rasgo
honorable que quizá se haya perdido en las nuevas generaciones”,
opina Labine. “Yo pertenezco a una de esas generaciones más
holgazanas. No queremos levantarnos del sofá ni estamos
comprometidos con nada ni con nadie. No vemos al enemigo.
Pulsamos un botón y el otro muere. Ésta es la historia en que se
recupera una era perdida hace mucho tiempo. Lo que hicieron
aquellos jóvenes les dignifica en gran medida”. Ellison afirma
que la capacidad de su personaje para sobreponerse a sus miedos
es clave para entender a aquellos hombres. “Creo que demuestra
lo que la gente puede hacer cuando se ven en situaciones que les
ponen a prueba”, explica Ellison. “Demuestra la humanidad y la
capacidad de regresar de la tragedia como un héroe, triunfando
finalmente”.
Es el personaje de Reno,
Thenault, quien debe llevar a esos norteamericanos y, en unas
semanas, transformarles en pilotos de combate. “Al final acaba
siendo como una especie de padre, pero al principio impone una
disciplina estricta porque conoce que la esperanza de vida media
de un piloto es de tres a seis semanas, así que prefiere ponerse
muy fuerte y disciplinado”, cuenta Reno. “Él sabe lo importante
que es que aprendan lo que tiene que enseñarles, ya que saben
que la probabilidad está en contra de los pilotos”.
Reno, quien fue destacado a
Alemania durante su servicio militar en Francia, afirma que para
sobrevivir en las batallas era indispensable un único elemento:
el control. “Todas las pruebas a que se someten los pilotos se
basan en el control”, explica Reno. “Todo es cuestión de
controlar tus emociones, tus reacciones, el avión. Las fuerzas
G, el campo de visión, la capacidad de volar y luchar; todo se
basa en el control. Y aquellos hombres eran muy duros, realmente
excepcionales".
En el plató, muchos de los
jóvenes actores estuvieron encantados de trabajar con Jean Reno,
ya que respetaban la elogiada y dilatada trayectoria del actor.
“No suelo intimidarme cuando conozco a una estrella de cine,
pero cuando vi por primera vez a Jean Reno rápidamente traté de
acordarme de mi escaso francés, me puse nervioso y me vinieron
los sudores”, confiesa Labine. “Tiene un gran talento e
inteligencia, y es un hombre muy divertido. Me entusiasmó
trabajar con él”.
“El Sr. Reno aporta un
importante peso específico al papel del comandante”, cuenta el
productor ejecutivo Goldfarb. “Resulta de lo más creíble, como
si no estuviera actuando. Es alguien que podría ser
perfectamente esa persona”.
Reno no está seguro de cómo
su personaje, Thenault, se sentía acerca de volar, pero sí tiene
claro que el lugar del actor Jean Reno está en tierra. “No,
gracias, me da pánico volar”, admite Reno. “Ya me va bien
quedarme aquí abajo”. Reno descubrió rápidamente que él no era
el único actor con miedo a volar. “No sabía que tendríamos que
manejar aviones hasta dos semanas y media después de comenzar el
rodaje”, recuerda Salis. “Estaba en el plató y me vinieron
dándome orientación sobre el vuelo, y yo pregunté: ‘¿De qué me
están hablando?’ Y respondieron ‘Tienes que aprender a pilotar
aviones antes de echarse al aire’. Y yo dije ‘¿Vamos a subir a
un avión?’, y replicaron ‘Sí, por supuesto’. Nadie me había
dicho que íbamos a volar de verdad. Pensaba que lo arreglarían
todo por ordenador. Qué miedo pasé… Todos los demás estaban
preparados para volar, pero yo me conozco a mí mismo. ‘Me voy a
caer, se me romperá un ala o se parará el motor’, pensaba”.
3.
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