CÓMO SE HIZO "MR. BROOKS"
Notas de producción ©
2007
Manga
Films
1. Origen del proyecto
La perturbadora cuestión acerca de cómo es posible que un vecino
carismático, socio de una empresa floreciente, y padre de
familia pueda ocultar la personalidad de un asesino despiadado
lleva mucho tiempo confundiendo a la sociedad, inspirando a
guionistas y novelistas quienes invitan al público a mundos
oscuros llenos de suspense y cierta fascinación jamás visitados
con anterioridad. Con el Sr. Brooks asistimos a una propuesta
renovadora en esa narración acerca de cómo un hombre puede
llevar una doble vida, la del éxito resplandeciente y la del
crimen pavoroso. ¿Es el Sr. Brooks un tipo fantástico del que
poder estar orgulloso al llamarlo amigo, o se trata de un
asesino retorcido con el que definitivamente no quisiéramos
toparnos por equivocación una noche oscura? Seductor y letal a
un tiempo, gallardo y amoral contra toda medida, el Sr. Brooks
resulta tan irresistible y terrorífico precisamente porque suma
ambos extremos. “La cuestión estriba en el hecho de que el Sr.
Brooks podría ser perfectamente alguien a quien conocemos”
—comenta el director Bruce Evans, que ha coescrito el guión del
film con su viejo amigo Raynold Gideon—. “Todos tenemos nuestro
lado oscuro, pero el Sr. Brooks lleva el suyo al límite. Es el
tipo que jamás creerías capaz de matar una mosca, que adora con
pasión a la familia, y que lleva una maravillosa vida acorde con
la medida de la normalidad, sin embargo, le domina una
compulsión terrible que es incapaz de controlar”. La intensidad
en el drama, la oscuridad y el suspense que nutren la cinta ha
significado un punto de partida de lo más imponente para casi la
mayoría de todos los involucrados en la producción de Mr.
Brooks. Eso fue así desde el mismo arranque, cuando Evans y
Gideon —célebres por el guión nominado al Oscar del ahora todo
un clásico del cine iniciático, Cuenta conmigo (Stand by Me,
1986), así como por comedias de atronador éxito como De jungla a
jungla (Jungla 2 Jungle, 1997), y el film romántico de
ciencia-ficción Starman (Star Man, 1984)— comenzaron a
enfrentarse a una historia en nada parecida a cualquier otra que
hubieran emprendido antes.
Gideon explica:
“Habitualmente, se nos asocia a los filmes familiares; sin
embargo, esta vez hemos querido ahondar en una historia más
oscura. Ambos creímos que la adicción era una zona interesante,
lo que nos llevó a preguntarnos cuál podría ser la adicción más
horrible, y a la idea de un hombre cuya adicción consistía en
asesinar a gente, una actividad que le encanta y le resulta
imposible contener, aunque le gustaría dejar de exponer a su
familia a los peligros inherentes”.
Mr. Brooks surgió de este
modo y con él cobró vida su alter-ego, Marshall; los más
inexplicables pensamientos y urgencias del Sr. Brooks se
corporizan en una especie de “amigo imaginario” diabólico”
—Evans sigue—: “Marshall es la voz que todos tenemos en la mente
diciéndonos: ‘Adelante, se malo; ya verás que es estupendo, y
divertido;’ y el personaje nos facilita el modo de visualizar
eso”.
Con esta singular hoja de
ruta alimentando la locura inmoral que anida en la cabeza de un
asesino, Evans y Gideon ya podían explorar el descenso del Sr.
Brooks hacia su propia peor pesadilla, cuando se ve encalzado
tanto por una detective como por una joven “admiradora”
perturbada, al tiempo que encara la posibilidad de que la
horrible verdad acerca de él vea finalmente la luz y destruya a
su familia.
La cultura popular y las
películas clásicas han mostrado largamente la torcida realidad
del asesino en serie en obras como los libros de Hannibal
Lecter, y las peliculas de Zodiac Killer, de El estrangulador de
Boston, El talento de Mr. Ripley, Extraños en un tren, Seven,
Psicosis, o Jack el destripador, y el reciente asesino lleno de
remordimiento de la célebre serie de Showtime, Dexter (2006),
entre muchos otros ejemplos. Evans y Gideon vislumbraron que la
historia del Sr. Brooks podía transitar por terreno no pisado.
Sus crímenes son distintos, pues el Sr. Brooks lleva a cabo una
especie de cortejo inquietante con sus víctimas: las escoge con
sumo cuidado, las sigue, aprende de sus hábitos y estilo de
vida, y luego experimenta una euforia inusitada cuando consuma
la “relación” con un asesinato ejecutado espeluznantemente pero
planeado con absoluta eficiencia.
“Earl Brooks no es el asesino
en serie al uso” —opina Evans—. “Siempre hemos pensado en él
como un genio haciendo radiografías de la gente, como el tipo
más inteligente del salón. Justo eso es lo que lo ha convertido
en un hombre de negocios y marido con tanto éxito: sabe lo que
los demás están pensando. Y es esa misma capacidad la que le
hace un asesino tan eficiente. Lee el pensamiento de las
víctimas y el de los investigadores de la policía, manteniéndose
siempre un paso por delante de todos ellos, lo que forma parte
de esa sensación que experimenta y a la que se ha hecho adicto”.
Sin embargo, el hecho de que
el Sr. Brooks sea percibido como alguien de incuestionables
entereza y rectitud en el seno de su comunidad también parecía
acertar con una realidad que ha desorientado a muchos en la
cultura popular. “A menudo se ve y oye en los mass media
declaraciones sobre los asesinos como ‘Era tan buen tipo…,’ o
‘llegaba a ser tan encantador…’” —aproxima Evans—. “Incluso el
histórico BTK Killer (el asesino que ataba, torturaba y
asesinaba), [Dennis Rader], era diácono de la iglesia. En
ocasiones, la gente puede ocultar el lado oscuro de sí misma a
ojos de todo el mundo, y creo que ello es parte de lo que nos
intriga con respecto a ese tipo de personajes”.
A medida que la historia de
Earl Brooks iba desplegándose, los guionistas se vieron
sorprendidos por los súbitos cambios de dirección que aquello
tomaba. “Nos gusta escribir de un modo muy orgánico, de modo que
las sorpresas no cesan de producirse” —informa Gideon—. “Para
nosotros, una de éstas fue cuando Marshall penetra en la
historia de súbito y verbaliza todos los miedos, engaños,
ansias, y percepciones erróneas jamás dichas del Sr. Brooks, que
de hecho basten su instinto de supervivencia. Y ello se hacía
también cierto con la hija del Sr. Brooks. Con franqueza, no
sabíamos de quién se trataba hasta que empezamos a preguntarnos
la razón por la cual Jane había dejado la escuela. Ello nos
llevó hacia algunas direcciones interesantes”.
El tono del guión también
evolucionó orgánicamente, bebiendo tanto de la comedia negra
como del film noir elegante de modo que se genera una tensión
competitiva entre ambos. “La comedia surge dada la mirada sobre
la vida que compartimos Ray y yo” —comenta Evans—. “Creo que
ambos percibimos que todos cabalgamos al borde del abismo, y aún
así la vida es en verdad divertida. No importa cuan oscuras
puedan llegar a ser las cosas… siempre hay un momento cómico”.
Intrigados en cada momento
por el siguiente movimiento del Sr. Brooks, Evans y Gideon se
vieron escribiendo a todo gas, finalizando el guión en tan sólo
diez semanas. Incluso mientras escribían ya iban vislumbrando
cuál sería el actor a quien más les gustaría ver encarnando al
Sr. Brooks; siempre se les aparecía Kevin Costner. Los dos
guionistas creyeron que sería el hombre perfecto justamente
porque estaría actuando de modo absolutamente opuesto a la
tipología.
“La percepción que se tiene
de Kevin es tanto la del héroe romántico o de acción que
precisamente por ello era el tipo de actor que queríamos” —nos
explica Evans—; “el héroe carismático que te arrastra hacia él y
entonces, súbitamente, te deja perplejo al comportarse de este
modo totalmente opuesto”.
En un primer momento, la idea
de Costner dando vida al Sr. Brooks no era mucho más que un
castillo en el aire, particularmente teniendo en cuenta que
Evans albergaba la esperanza de hacer de esta cinta su segunda
tentativa como director cinematográfico. Sin embargo, aspirando
a lo máximo con el mayor atrevimiento, Evans y Gideon pasaron el
guión completo a su mutuo amigo Kevin Reynolds, quien
impresionado por la historia se comprometió a hacerlo llegar a
manos de Costner. La espera que siguió podría catalogarse de
dantesca mientras las informaciones que llegaban hablaban de un
Costner que estaba fuera, o de que no había recibido el guión, o
peor aún, que lo había perdido. Pero entonces se produjo la
llamada telefónica que lo cambió todo.
“Hubo una llamada, y la voz
dijo: ‘Hola, soy Kev,’” —recuerda Gideon—. “A lo que respondí:
‘Kev, ¿quién?’; y entonces la voz respondió: ‘Kevin Costner.
¿Por qué no os dejáis caer por mi casa y así hablamos del
guión?”
A aquel encuentro tan
largamente esperado, siguieron más conversaciones; finalmente,
Costner estaba dentro y del todo, pues no sólo se comprometió a
protagonizar la cinta sino también a producirla como film
independiente. A propósito de su primera reacción, Costner nos
comenta: “Es una historia muy oscura, pero enfocada con
inteligencia; uno se ríe a carcajadas pese a, o precisamente
debido a lo escalofriante que llega a ser. Creo que se trata de
una narración verdaderamente irresistible surgida de un tema muy
escabroso”.
Y continúa: “Quedé atónito
por la calidad del guión y por la capacidad para devenir ventana
por la que mirar en el interior de la vida de un asesino en
serie. Al Sr. Brooks no se le da cuartel, y se suministra una
visión realmente intrigante del interior de la mente de un
hombre horrible. En verdad que el guión transita por el filo de
la navaja”.
Junto a Costner, también se
incorporó al proyecto el productor Jim Wilson, que cofundó Tig
Production con el actor y ha producido muchas de las películas
del mismo, entre ellas la oscarizada Bailando con lobos (Dances
with Wolves, 1990); El guardaespaldas (The Bodyguard, 1992);
Wyatt Earp (Wyatt Earp, 1994) y Mensaje en una botella (Message
in a Bottle, 1999).
En un primer momento, Wilson
se sorprendió por el argumento, pero el guión y la idea de un
cambio de dirección radical en la carrera de Costner le
estimularon. “En verdad que se trataba de un papel absolutamente
inusual para Kevin” —admite Wilson—. “Recuerdo preguntarle:
‘¿Estás seguro de querer hacer esto?’ Y me respondió que
‘absolutamente.’ Una vez que leí el guión, me pareció uno de
esos materiales que no puedes abandonar hasta que se acaba; me
gustó que no se tratara simplemente de un thriller, que
presentara la lucha de la consciencia y el fracaso de la misma
en ese embate, ocurriendo todo en lo más hondo del Sr. Brooks.
Por encima de todo, lo que me encantaba era lo impredecible; se
trata de una historia acerca de un asesino que no transita por
ninguno de los senderos habituales. Pese a tratarse de alguien
diabólico, el Sr. Brooks es como una cebolla de infinitas capas.
No puedes evitar querer saber más y más acerca de quién es en
realidad y qué lo hace funcionar”.
Bruce Evans nos habla acerca
de su trabajo con Wilson: “Se trata del tipo de productor tan
interesado en lograr una buena película que con tal de lograrlo
casi no te deja respirar. Captó maravillosamente la esencia de
lo que tenía que ser el film, y nos permitió mucho margen de
maniobra para poder realizarlo del mejor modo posible”.
Con objeto de lograr que la
visión que tenían cobrara vida, los productores se asociaron con
Element Films, sitos en Los Ángeles y uno de los nuevos sellos
de producción y financiación de cine independiente a la cabeza
del sector, bajo la dirección de Sam Nazarian y Adam Rosenfelt.
Con anterioridad, Element había producido una lista de filmes
independientes interpretados por actores como Edward Norton,
Ryan Reynolds, Laurence Fishburne, Ryan Phillippe, Brendan
Fraser, y Michael Keaton, entre otros.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "Mr. Brooks" - Copyright © 2007 Element Films,
Relativity Media, Eden Rock Media y Tig Productions.
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