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MR. BROOKS


cartel
Dirección: Bruce A. Evans.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 120 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Kevin Costner (Mr. Brooks), Demi Moore (Tracy Atwood), William Hurt (Marshall), Dane Cook (Smith), Marg Helgenberger (Emma Brooks), Ruben Santiago-Hudson (Hawkins), Danielle Panabaker (Jane Brooks), Aisha Hinds (Nancy Hart), Lindsay Crouse (Lister), Jason Lewis (Jesse Vialo), Matt Schulze (Thorton Meeks).
Guión: Bruce A. Evans y Raynold Gideon.
Producción: Kevin Costner, Jim Wilson y Raynold Gideon.
Música: Ramin Djawadi.
Fotografía:
John Lindley.
Montaje: Miklos Wright.
Diseño de producción: Jeffrey Beecroft.
Vestuario: Judianna Makovsky.
Estreno en USA: 1 Junio 2007.
Estreno en España: 5 Diciembre 2007.

CÓMO SE HIZO "MR. BROOKS"
Notas de producción © 2007 Manga Films

2. El reparto

  Finalmente, Evans supo que la clave para realizar la película estaba en lograr dar con un reparto integrado por actores de talento excepcional dispuestos a sumergirse en aguas más bien turbias e inquietantes. Raynold Gideon nos comenta: “Cada uno de aquellos actores dotados se presentó, estudió nuestros planos, y se unió a la construcción de la catedral”. Había muchas razones para que desde un buen principio Bruce Evans y Raynold Gideon pensaran en Kevin Costner como Mr. Brooks. La primera y principal consistía en la posibilidad de subvertir su habitual encanto, aspecto, y reputación como héroe de la pantalla sin mácula de un modo que eran conscientes que incrementaría la tensión en el thriller. Pero también se trataba de la ocasión para exhibir inesperadamente la capacidad interpretativa que Costner ya había demostrado en papeles tan variados como el del teniente de la guerra civil que entabla amistad con una tribu sioux en Bailando con lobos; el secuestrador endurecido que acaba por conectar con el niño raptado en Un mundo perfecto (A Perfect World, 1993), de Clint Eastwood; el icónico héroe de Wyatt Earp (Wyatt Earp, 1994), de Lawrence Kasdan; la una vez gran estrella del béisbol que se enamora de una mujer amargada en Más allá del odio (The Upside of Anger, 2005), de Mike Binder; y más recientemente, el maduro guardacostas afrontando su pasado en The Guardian (The Guardian, 2006), de Andrew Davis. “Siempre he pensado en Kevin como alguien muy capaz de sorprender al público” —comenta Evans—, “y no creo que haya conseguido todavía el reconocimiento que merece su gran capacidad. Sin embargo, habiendo sido yo mismo actor, se muy bien lo duro y difícil que es lo que él hace. No se oculta tras tics, amaneramientos, o interpretaciones de brochazo grueso. Es un actor mucho más sutil que todo eso, y es de ahí que emana el poder para afrontar y asumir un papel como el de nuestro film”.

 

  Sin miedo alguno, Costner comenzó a bucear en el personaje desde el mismo instante en que se comprometió con el proyecto. Gideon, coguionista y productor, comenta: “Desde el primer día de ensayos, Kevin estableció un nivel de trabajo muy alto. La gran asimilación que llevó a cabo de Earl Brooks fue punta de lanza en todo el proceso de creación del film. El Sr. Brooks es un ser humano muy cuestionable, y sus crímenes son perturbadores, pero al tiempo es muy consciente de que cuanto está haciendo está equivocado; el modo en que Kevin saca a la luz esa lucha interna es lo que le convierte en alguien fascinante”.

  Lo primero y más importante es que Costner no quiso suavizar la terrible verdad acerca de quién es en realidad el Sr. Brooks —un hombre que combate contra sus demonios internos pese a que siempre le domina el impuso de volver a matar una vez y otra—. Ni le era posible dejar de lado los estragos ni la desolación que el personaje ocasiona con sus brillantemente planificados pero horrorosos y crueles asesinatos sobre gente que le es absolutamente desconocida. Costner afirma: “No se equivoquen, los lugares a los que el Sr. Brooks llega resultan indefendibles y del todo despreciables, pero lo que le convierte en alguien sumamente interesante es que le atenaza esa otra presión que habitualmente no alcanzamos a percibir en un asesino, esto es que la consciencia no cesa de llamar a su puerta”.

  En ocasiones, Costner sentía un profundo horror debido al pensamiento y los actos del Sr. Brooks, pero ello era al mismo tiempo lo que hacía que su papel deviniera tan irresistible y un reto de gran intensidad como actor. “Para el papel de Brooks, quien resulta alguien extremadamente depravado, tuve que hacer acopio de mi imaginación” —comenta el actor—. “No había otro modo de comprender ese tipo de impulso de matar a la gente. Sin embargo, cuando está al cargo de su negocio, atendiendo a su familia, o incluso intentando entenderse a sí mismo, podía identificarme en alguna medida con eso, e intentaba humanizar esos momentos”.

  Efectivamente, para Costner el único modo de penetrar en la alma descarriada de Earl Brooks pasaba por las dos únicas cosas que al personaje le importan realmente: Su familia y la empresa que ha bastido, ninguna de las cuales está dispuesto a perder ahora que se halla bajo la amenaza impensable de resultar apresado por una detective tenaz. “Hay algo muy auténtico en esa vertiente del personaje, pues está realmente enamorado de su esposa, hija, hogar y negocio, pero nunca se puede perder de vista que todo ello es precisamente lo que le hace posible devenir un asesino eficaz” —sigue el actor.

  En cuanto a los motivos por los que la familia del Sr. Brooks no es capaz de darse cuenta, o quizá por los que no quiere darse cuenta de los demonios que acechan en el interior del padre de familia, Costner cree que a menudo la naturaleza humana tiende a negar la oscuridad en los otros, particularidad de la que el Sr. Brooks saca provecho en su vínculo con la familia. “¿Cuántas veces hemos visto por televisión a alguien ante las cámaras tras un asesinato, esposa o madre, que exclama: ‘No es posible que haya hecho esto. Jamás me hubiera imaginado algo así en él’?” Por ello no resulta tan improbable creer que alguien como el Sr. Brooks pueda ir saliendo indemne de todos esos asesinatos que lleva a su espalda. Es muy preciso y mantiene su vida perfectamente compartimentada” —explica Costner—. “Siempre ha logrado un modo de que eso sea así. Sin embargo, ahora está a punto de abrirse la caja de Pandora con su hija y otras circunstancias que jamás habría podido prever”.

  A ojos del productor Jim Wilson, son precisamente esas cualidades tan humanas que Kevin Costner aporta a este hombre monstruoso lo que hace que el personaje sea uno de los asesinos en serie más escalofriantes jamás vistos en la pantalla grande, uno que escarba profundamente en nuestros más horribles miedos en cuanto a qué puede estar ocultando la gente más encantadora y seductora que conocemos en nuestro entorno.

  “Aquí tenemos a este hombre tan elegante y carismático en la persona de Kevin Costner, pero comenzamos a pelar capas y nos damos cuenta de que le atenaza una adicción al asesinato que le resulta imposible reprimir” —resume Wilson—. “En la interpretación de Kevin, siempre aparece otra capa del Sr. Brooks con cada nueva escena. Creo que es el personaje más complicado y lleno de matices que haya encarnado jamás el actor“.

  Como consecuencia de su último asesinato horroroso (en esta ocasión la muerte de dos amantes sorprendidos en plena pasión carnal), el Sr. Brooks va a tener que hacer frente a alguien que va a ser su sombra y casi tan inteligente como él mismo: la severa detective Atwood. Se entrega en cuerpo y alma a esta búsqueda y captura del asesino porque recién formalizado un divorcio descarnado ya no le queda otra cosa. Ambos personajes acaban pareciendo el reflejo del otro: el asesino amoral y la cazadora exaltada, cada uno buscando liberarse de sus demonios y comenzar de nuevo.

  “Lo que me encanta de la detective Atwood es que es el motor de la película; raramente se ve a una mujer a la caza de un asesino” —comenta Bruce Evans—. “Disponer de Demi Moore en el papel de esta oficial de policía que resulta tan inteligente como el perspicaz asesino tras el cual va, es absolutamente emocionante. Estableció un lazo muy fuerte con Kevin y Dane Cook, los tres aportando a sus respectivos personajes mucho más de lo que jamás hubiera podido imaginar”.

  Las últimas películas de Moore la han llevado a direcciones dispares, desde el drama de conjunto Bobby (Bobby, 2006), al film de acción Los ángeles de Charlie — Al límite (Charlie’s Angels 2: Full Throttle, 2003). La primera vez que oyó hablar de Mr. Brooks fue directamente de Kevin Costner, cuando Ashton Kutcher estaba actuando con éste en The Guardian. “Kevin estaba siempre hablando de Mr. Brooks, sobre cómo iba a encarnar a un asesino en serie, y ya entonces estaba procurando saber quién podía ser alguien como Brooks. Incluso entonces, en su entusiasmo ya se percibía algo muy dinámico que me impresionó” —recuerda Moore.

  No fue hasta meses más tarde que los realizadores de la película se acercaron formalmente a la actriz y le enviaron el guión. “Cuando lo leí, entendí inmediatamente por qué le embargaba a Kevin aquella pasión” —continúa—. “El guión me estimuló pero al mismo tiempo me horrorizó. Me pareció que era muy inteligente y con personajes de carne y hueso”.

  Como todos los que se cruzan con el personaje de Brooks, éste le pareció a Moore muy provocativo. “Me parece que es algo así como la encarnación de nuestros peores miedos, como que quien está frente a nosotros con apariencia corriente acaso pueda tener cadáveres en el sótano” —nos dice la actriz—. “El modo en que Kevin le da vida resulta de lo más agradable y próximo: es un padre, un marido, y un amigo… pero observemos qué es lo que hace realmente ahí fuera, en el mundo”.

  De igual modo, Moore se sintió atraída por la detective Atwood, en parte debido a que este personaje es diametralmente opuesto a su propia personalidad. “Hay algo que me resultaba muy atractivo en ese modo tan volátil e impulsivo de comportarse” —comenta la actriz—. “La rabia que embarga a Atwood es algo que personalmente no me gusta, pero interpretativamente se convertía en un reto muy excitante de abordar. Mi modo de ser es más bien tranquilo y prefiere controlar las emociones, de tal modo que este papel aportaba un nivel de miedo en mí que era positivo. Lo que me decidió a querer encarnar el personaje fue ese miedo a ser quien es y a cómo es en el mundo”.

  A medida que la actriz comenzó a indagar más y más en su personaje, comenzó a verlo como alguien que acaba de tocar fondo emocionalmente y, en esa parcela, no es tan distinta del asesino a quien está dando caza. “Es una mujer cuya vida es un completo desastre a todos los niveles, de tal modo que su única salvación está en el trabajo. Le embarga la frustración que está reprimiendo y tiene poca tolerancia a las tensiones, sin embargo creo que toda esa volatilidad en realidad no es sino una señal de alguien que está herido” —continúa la actriz—. “Es interesante su paralelismo con el Sr. Brooks. Ambos se las ven con un dolor intenso, pero los recursos para paliarlo son distintos. Resulta abrumador constatar que lo que separa al policía del criminal a nivel psicológico puede que tan sólo sea una línea muy delgada”.

  Otro elemento sorprendente que atrajo a Moore fue el modo en que los oscuros temas del film quedan enlazados con momentos cómicos súbitos. “Una de las cosas bellas en la escritura de esta película es que se ha hecho desde el talento y la ironía; no hay nada que se mire exclusivamente como blanco o negro” —comenta.

  Al preparar el papel, Moore admite que tuvo un punto de partida poco habitual. “Soy una espectadora ávida de series como Forensic Files (2000…) y The Investigators (2004), y me fascinan las artes deductivas. De verdad que se trata de uno de mis placeres pecaminosos” —confiesa—. “Me atrae este tipo de trabajo, esa combinación de los aspectos físicos con los intelectuales e intuitivos y, por supuesto, la ciencia de clasificar los detalles”.

  Moore ya había estudiado varios aspectos del arte forense y de la investigación en la Academia del FBI en Quantico para un film precedente, e incluso en el plató se la veía leyendo casos históricos de asesinos con miras a obtener mayor penetración adicional.

  Esa honestidad profesional fascinó tanto al reparto como al equipo técnico en el plató. “Estábamos necesitados de una actriz significativa que pudiera aportar toda esa fuerza y angustia que acompaña al personaje, y Demi acudió en nuestro auxilio” —concluye Kevin Costner.

  No sin ironía, hay que decir que una de las razones por las que Demi Moore estuvo interesada inicialmente en Mr. Brooks era la posibilidad de trabajar con Costner, pese al hecho de que sus personajes estén jugando en todo momento al ratón y al gato. Por contra, la oficial de policía interactúa principalmente con el nuevo e inesperado protegido del Sr. Brooks, un chantajista inepto y fuera de juego, el Sr. Smith, a quien da vida, con cautivadora energía, Dane Cook. “Dane estuvo maravilloso” —recuerda Moore—. “Era estupendo ver a alguien adentrándose en algo que resultaba un territorio del todo desconocido y estableciendo conexiones con el mundo real. Aporta al papel algunas de sus cualidades cómicas pese a que no se trata de eso”.

  Cook, actualmente uno de los monologuistas cómicos más célebres, fue una elección inesperada para un papel dramático tan exigente, sin embargo resultó una decisión que tomaron los cineastas creyendo que el riesgo valía la pena, particularmente después de que el actor les enviara un videotape de si mismo interpretando el personaje. “Definitivamente, Dane era una baza arriesgada” —comenta Jim Wilson—. “Nadie tenía ni la más ligera idea acerca de qué haría con el personaje pues jamás había afrontado nada siquiera remotamente parecido. Sin embargo, cuando todos vimos el videotape, fue una revelación. Sencillamente había dado en el clavo. Creo que la gente quedará muy sorprendida”.

  Bruce Evans añade: “Dane es la auténtica revelación de la película. Fue capaz de llegar al borde de la locura con el Sr. Smith de un modo muy estimulante. Cuando el actor apareció en el plató, se dirigió hacia mí con la chaqueta y la barba y pensé: ‘Dios mío, el Sr. Smith ¡existe!.’ Venía dispuesto a trabajar y canalizó el personaje completamente”.

  Cook persiguió tenazmente el papel porque estaba preparado para irrumpir en algo plenamente nuevo y distinto. Como fotógrafo y voyeur amateur que sorprende al Sr. Brooks en pleno asesinato y trata de hacer de ello una oportunidad para desarrollar sus más perversas fantasías, Cook sabía que se vería presionado de la manera que buscaba como actor.

  “Me interesa abordar papeles cinematográficos de cualquier tamaño y forma, de tal modo que para mí este film era en verdad una oportunidad para empezar a experimentar eso” —comenta Cook—. “Cuando obtuve el guión, comprobé que no podía dejar de leer hasta llegar al final. Era uno de esos materiales donde te ves a la carrera para descubrir qué pasa a continuación”.

  Cook estaba aterrorizado ante los secretos del Sr. Brooks, pero es bien consciente de que “cuando se está en una habitación abarrotada de gente, puedes estar seguro de que habrá algunos que no tendrán sólo unos cuantos secretos inconfesables sino un buen puñado” —comenta—. “Sin embargo, eso es precisamente lo que hace al Sr. Brooks tan interesante: te das cuenta de que este tipo podría ser tu amigo, podría ser tu jefe. Pero ¡ojo con lo que hay tras las apariencias!”

  Por encima de todo, a Cook le resultaba imposible resistirse al reto de encarnar a un tipo de aspecto aparentemente ordinario como el Sr. Smith, que erróneamente entiende la enfermedad y compulsión asesina del Sr. Brooks como un simple juego y una aventura. “Mientras leía los diálogos del Sr. Smith, ya me estaba imaginando el modo en que lo haría” —recuerda—. “Lo que me estimulaba del Sr. Smith es que inadvertidamente avanza por un sendero de autodestrucción total. Cada paso que da está equivocado. Personalmente, soy de los que prefieren estar constantemente en el camino adecuado, por eso me resultaba muy interesante encarnar a alguien que está absolutamente despistado”.

  Una vez en el plató, y a medida que empezaba a interactuar con Kevin Costner y Demi Moore, el personaje en Cook fue cobrando incluso mayor densidad y profundidad. “En los monólogos cómicos, todo depende de ti, pero en una película como ésta, formas parte de un rompecabezas narrativo” —observa—. “Para mí ha sido muy interesante este trabajo colectivo junto a todos esos portentosos talentos mientras trataba de averiguar dónde encajaba la historia del Sr. Smith dentro de todo el conjunto del film” —y continúa—: “Para mí, fue particularmente impresionante experimentar la pasión y la creatividad de Kevin. Además, se trata de un compañero muy divertido. Aun dando vida a gente tan despreciable, la experiencia que tuvimos todos fue sensacional”.

  Para Cook, la clave para interpretar al Sr. Smith estribaba en saber con absoluta precisión la razón por la que este personaje se pega como una lapa al Sr. Brooks y le toma como mentor. “Me da la impresión de que eI Sr. Smith resulta testigo accidental de cierta circunstancia y se produce algo así como un: ¡oye, un momento¡ puede que esto sea lo que llevo esperando desde siempre, puede que acabe sabiendo quién soy. Para él, el Sr. Brooks es un héroe. Posee todo el saber que el Sr. Smith anhela” —comenta Cook—. “Éste se ve a sí mismo como una especie de espoleta en esta gran aventura de convertirse en un asesino. Sin embargo, lo que no alcanza a ver es que sólo está convirtiéndose en una parte del viaje del Sr. Brooks”.

  Otro desafío de corte más pragmático para Cook consistía en tener que actuar en las mismas escenas que William Hurt (éste como alter ego del Sr. Brooks) sin mostrar reacción alguna ante este producto de la imaginación del personaje. “Se trataba de algo muy poco frecuente porque estoy con Marshall en un buen puñado de escenas y no obstante ello no hay ni un sólo momento de diálogo entre nosotros. Podía hacerse bastante extraño” —precisa el actor—. “En un momento dado estábamos haciendo una de las escenas donde William y Kevin van arriba y abajo y yo me limito a mirar por la ventana sumido en mi propio mundo. Bien, William se alzó de improviso y me rozó ligeramente. Sin embargo, como no existimos en el mismo mundo, aquel pequeño contacto me ocasionó ¡toda una sacudida!”

  Uno de los personajes más insólitos y vitales de Mr. Brooks es Marshall, el alter ego del Sr. Brooks cuya existencia sólo tiene lugar en los recovecos más negros de su mente, y que evidencia los abyectos impulsos que llevan a Brooks a asesinar perfectos desconocidos. Para dar vida a Marshall, los realizadores eran conscientes de que necesitaban a un actor verdaderamente consumado, alguien capaz de hacer que el personaje rezume terror y verismo mientras se mantiene en el reino de los sueños como producto de la imaginación de Brooks. Fue Kevin Costner el primero que trajo a colación el nombre del oscarizado actor William Hurt, con quien ya había trabajado en el ahora ya un clásico, Reencuentro (The Big Chill, 1983). “Kevin estaba decidido a que William Hurt fuera su perfecto alter ego” —recuerda Raynold Gideon.

  La reacción entre los cineastas fue unánime. “Disponer de un actor del calibre de William Hurt para el papel de Marshall era sencillamente una idea emocionante” —comenta Bruce Evans—. “Cuando dijo ‘si,’ la película sumó muchos enteros”.

  El trabajo reciente de Hurt le ha llevado desde dar vida a un jefe del crimen en Una historia de violencia (A History of Violence, 2005), de David Cronenberg, a encarnar un agente fundador de la CIA en El buen pastor (The Good Shepherd, 2006), de Robert DeNiro, pero Marshall era un papel como ninguno otro, la ocasión rara de interpretar a un demonio psicológico hecho carne. Hurt sintió un interés inmediato por el personaje. “Marshall es una pura invención de la psique del Sr. Brooks” —precisa el actor—. “Pero jugué con las distintas capas de su motivación. ¿Se acomoda sencillamente a las fantasías perversas del Sr. Brook, o tiene un motivo sobrenatural de corte personal y prioritario?”

  Por lo que se refiere a cómo preparó el actor el meterse en la piel de un hombre que es absolutamente imaginario, Hurt explica la necesaria simbiosis con Kevin Costner: “Decidí que el único modo de afrontar la cuestión estaba en usar las evidentes necesidades de Brooks según se expresan por la interpretación de Kevin. Mucho de ello dependía del propio Kevin, de tal modo que se podría decir que mi problema quedaba resuelto. Se trataba de afrontar un gran ejercicio como actor, el de permanecer siempre atento a cuanto está haciendo otro actor, olvidarse de uno mismo, o dejarse ir en todo ese proceso, lo que realmente es la clave de todo trabajo”.

  Jim Wilson se impresionó ante la extraordinaria sincronización entre los dos actores tanto en lo referido a su pasión por la interpretación como por la ética profesional. “Ambos son actores muy entregados que ensayan mucho; son unos ensayos muy intensos y auténticos” —explica.

  Hurt también remarca que aunque no todos tenemos un demonio “Marshall” en nuestras mentes, sí que a todos nos embargan varios aspectos ocultos de nosotros mismos que de tanto en tanto asoman. “Todos oímos varias voces en nuestras cabezas, y eso es lo que Marshall representa en la película: nuestro tribunal, nuestro propio jurado interno que está allí, permanentemente” —comenta.

  Aunque Marshall puede desanimar cualquier introspección en el personaje del Sr. Brooks, el propio Hurt se mostraba fascinado por la complejidad y batallas internas del mismo. “Existe una parte de él que está verdaderamente arrepentido de todo el asunto” —observa el actor—. “El combate que mantiene con su conciencia es realmente importante en este aspecto. Y luego está toda la presencia de su hija, y el concepto de la repetición, del karma, a través de las generaciones. Me temo que donde realmente está el meollo del asunto es en la relación que Brooks mantiene con su hija”.

  Dando vida a la única y adorada hija del Sr. Brooks está la joven actriz emergente Danielle Panabaker [Shark (2006-2007); Sky High: Una escuela de altos vuelos (Sky High, 2005)], papel que claramente se erige como el más adulto que ha interpretado hasta la fecha. En lidia contra docenas de otras actrices prontas a triunfar, Panabaker se hizo con el personaje tras una prueba inolvidable que demostraba que podía estar a la altura de Kevin Costner como la hija que se parece al padre más de lo que a éste le gustaría admitir. El director Bruce Evans nos recuerda: “En la audición, Danielle leyó la sobrecogedora escena en la que Jane le pregunta al Sr. Brooks si realmente la quiere… simplemente, nos rompió el corazón. En aquel preciso instante supimos que era Jane”.

  Incluso antes de que acabara el guión, Panabaker era consciente de que no sería sencillo ver como padre a este brutal asesino en serie, sin embargo, disfrutó con el reto. El contraste entre las dos caras del Sr. Brooks le aterrorizaba, aunque también le atraía. “No quería dejar de leer el guión” —nos dice—. “Hay algo muy oscuro y retorcido en esta historia que al tiempo la hace fascinante”.

  Se sintió particularmente atraída por el hecho de que en Jane, como en su padre, hay mucho más moviéndose tras esa fachada de privilegiados de lo que los ojos alcanzan a vislumbrar. “En Jane también hay muchas capas distintas” —observa Panabaker—. “Cuando la vemos por primera vez, viene de la universidad para ver a sus padres, acarreando todos esos secretos y preocupaciones. Luego, se va haciendo cada vez más interesante a medida que la historia avanza”.

  En el plató, las cosas llegaron a hacerse incluso más interesantes cuando Panabaker comenzó a trabajar estrechamente con Kevin Costner para desarrollar ese lazo altamente singular entre padre e hija. Fue una experiencia motivadora para la joven actriz. “Kevin es un actor extraordinario y me dio muchos consejos sobre aspectos en los que jamás había pensado” —comenta—. “Cada vez que dice algo, impregna las cosas con toda una nueva profundidad y realidad. Por ejemplo, las ocasiones en que actúa con gafas puestas fue idea suya totalmente, y son momentos de mucha autenticidad. Ello establece intensamente la comunicación entre padre e hija, y al tiempo es un tanto presagioso. Se trata del típico exponente de cómo Kevin está siempre pensando más allá de la escena, para hacer la película mejor”.

  Para Panabaker, Mr. Brooks es mejor película si es capaz de mantenerla aterrorizada durante un buen rato tras verla. “Definitivamente, se trata de una de esas películas que cuando ya has abandonado la sala, todavía te estás haciendo preguntas y sigues pensando en ella mucho después” —concluye.

  Completando esta imagen de familia feliz, se halla la luz que ilumina la vida del Sr. Brooks, su maravillosa y tierna esposa, Emma, que parece estar absolutamente bajo el hechizo del marido. “Si el Sr. Brooks no tuviera a Emma, probablemente ya se habría autodestruido” —comenta Raynold Gideon—. “Cuando regresa a casa y a ella, todo es encantador y bello, y eso es lo que lo mantiene entero”.

  Encarnando a Emma está una actriz que ha logrado la celebridad internacional gracias al atronador éxito de la serie C.S.I. (2000…), todo un fenómeno en el género de la investigación criminal: Marg Helgenberger. Igual que sus compañeros de reparto, la lectura del guión la mantuvo despierta hasta altas horas. “Es uno de los pocos guiones que he llegado a leer en mi vida en los que ni siquiera me pasó por la cabeza la posibilidad de dejarlo un instante” —comenta—. “Tiene estilo, suspense, emoción, y los personajes te fascinan con sus almas tan complicadas y torturadas”.

  Quizás la menos torturada en toda esta historia sea precisamente Emma, quien en su papel de esposa devota y atractiva no logra penetrar la apariencia que mantiene su marido y ver las tinieblas y la mente criminal que se albergan en su interior. “Emma es una mujer muy fuerte e independiente que sabe quién es” —observa la actriz—. “La familia es su mundo y cree abiertamente que su matrimonio es muy feliz. Por supuesto que en un momento dado su marido puede estar fuera de casa durante horas y horas, sin embargo, en esto ella mantiene plena confianza pues está absolutamente convencida de que la relación con su esposo es del tono sana.

  Helgenberger continúa: “Sin embargo, creo que hay algo más dando vueltas de lo que ella será o no consciente pero que intuye no va bien, algo que perturba a su marido aunque lo acepta como parte de él. Se trata del tipo de hombre al que irías quitando una capa tras otra y nunca llegarías al núcleo, y me da la impresión de que esto todavía le hace más atractivo a ojos de ella. Puede que haya preguntas que no formula, pero creo que eso es típico de cualquier relación que ya tiene años, donde se ha instalado algún tipo de disfunción, donde hay acomodo a cierta rutina en la relación diaria, y se opta por no tirar de la cuerda”.

  El hecho de trabajar con Kevin Costner hacía la experiencia incluso más emocionante. “Kevin disfruta de verdad con el arte del cine, de explicar historias, de crear personajes reales; ha sido increíble trabajar con alguien por quien una tiene tanta admiración” —comenta—. “Resulta una interesante combinación de jovialidad relajada e intensidad mordaz que me parece muy misteriosa”.

  Costner quedó igualmente impresionado: “Aunque puede que Marg no sea ninguna sorpresa para el público que ya la conoce, sí que lo ha sido para mí porque he admirado su capacidad interpretativa y lo encantadoramente que ha encarnado a la buena esposa” —comenta el actor.

  Helgenberger puntualiza que el personaje del Sr. Brooks supera a la mayoría de los criminales a los que da caza en la serie CSI. “El Sr. Brooks siempre está un paso por delante de los policías” —comenta—. “En los seis años que llevo en la serie, no recuerdo haberme cruzado con alguien tan brillante o que planificara sus crímenes tan bien. Pero al mismo tiempo el Sr. Brooks es más que simplemente el mejor chico malo. Es alguien mucho más complejo e interesante que todo esto”.

3. El diseño >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Mr. Brooks" - Copyright © 2007 Element Films, Relativity Media, Eden Rock Media y Tig Productions. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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