CÓMO SE HIZO "MR. BROOKS"
Notas de producción ©
2007
Manga
Films
2. El reparto
Finalmente, Evans supo que la clave para realizar la película
estaba en lograr dar con un reparto integrado por actores de
talento excepcional dispuestos a sumergirse en aguas más bien
turbias e inquietantes. Raynold Gideon nos comenta: “Cada uno de
aquellos actores dotados se presentó, estudió nuestros planos, y
se unió a la construcción de la catedral”. Había muchas razones
para que desde un buen principio Bruce Evans y Raynold Gideon
pensaran en Kevin Costner como Mr. Brooks. La primera y
principal consistía en la posibilidad de subvertir su habitual
encanto, aspecto, y reputación como héroe de la pantalla sin
mácula de un modo que eran conscientes que incrementaría la
tensión en el thriller. Pero también se trataba de la ocasión
para exhibir inesperadamente la capacidad interpretativa que
Costner ya había demostrado en papeles tan variados como el del
teniente de la guerra civil que entabla amistad con una tribu
sioux en Bailando con lobos; el secuestrador endurecido que
acaba por conectar con el niño raptado en Un mundo perfecto (A
Perfect World, 1993), de Clint Eastwood; el icónico héroe de
Wyatt Earp (Wyatt Earp, 1994), de Lawrence Kasdan; la una vez
gran estrella del béisbol que se enamora de una mujer amargada
en Más allá del odio (The Upside of Anger, 2005), de Mike
Binder; y más recientemente, el maduro guardacostas afrontando
su pasado en The Guardian (The Guardian, 2006), de Andrew Davis.
“Siempre he pensado en Kevin como alguien muy capaz de
sorprender al público” —comenta Evans—, “y no creo que haya
conseguido todavía el reconocimiento que merece su gran
capacidad. Sin embargo, habiendo sido yo mismo actor, se muy
bien lo duro y difícil que es lo que él hace. No se oculta tras
tics, amaneramientos, o interpretaciones de brochazo grueso. Es
un actor mucho más sutil que todo eso, y es de ahí que emana el
poder para afrontar y asumir un papel como el de nuestro film”.
Sin miedo alguno, Costner
comenzó a bucear en el personaje desde el mismo instante en que
se comprometió con el proyecto. Gideon, coguionista y productor,
comenta: “Desde el primer día de ensayos, Kevin estableció un
nivel de trabajo muy alto. La gran asimilación que llevó a cabo
de Earl Brooks fue punta de lanza en todo el proceso de creación
del film. El Sr. Brooks es un ser humano muy cuestionable, y sus
crímenes son perturbadores, pero al tiempo es muy consciente de
que cuanto está haciendo está equivocado; el modo en que Kevin
saca a la luz esa lucha interna es lo que le convierte en
alguien fascinante”.
Lo primero y más importante
es que Costner no quiso suavizar la terrible verdad acerca de
quién es en realidad el Sr. Brooks —un hombre que combate contra
sus demonios internos pese a que siempre le domina el impuso de
volver a matar una vez y otra—. Ni le era posible dejar de lado
los estragos ni la desolación que el personaje ocasiona con sus
brillantemente planificados pero horrorosos y crueles asesinatos
sobre gente que le es absolutamente desconocida. Costner afirma:
“No se equivoquen, los lugares a los que el Sr. Brooks llega
resultan indefendibles y del todo despreciables, pero lo que le
convierte en alguien sumamente interesante es que le atenaza esa
otra presión que habitualmente no alcanzamos a percibir en un
asesino, esto es que la consciencia no cesa de llamar a su
puerta”.
En ocasiones, Costner sentía
un profundo horror debido al pensamiento y los actos del Sr.
Brooks, pero ello era al mismo tiempo lo que hacía que su papel
deviniera tan irresistible y un reto de gran intensidad como
actor. “Para el papel de Brooks, quien resulta alguien
extremadamente depravado, tuve que hacer acopio de mi
imaginación” —comenta el actor—. “No había otro modo de
comprender ese tipo de impulso de matar a la gente. Sin embargo,
cuando está al cargo de su negocio, atendiendo a su familia, o
incluso intentando entenderse a sí mismo, podía identificarme en
alguna medida con eso, e intentaba humanizar esos momentos”.
Efectivamente, para Costner
el único modo de penetrar en la alma descarriada de Earl Brooks
pasaba por las dos únicas cosas que al personaje le importan
realmente: Su familia y la empresa que ha bastido, ninguna de
las cuales está dispuesto a perder ahora que se halla bajo la
amenaza impensable de resultar apresado por una detective tenaz.
“Hay algo muy auténtico en esa vertiente del personaje, pues
está realmente enamorado de su esposa, hija, hogar y negocio,
pero nunca se puede perder de vista que todo ello es
precisamente lo que le hace posible devenir un asesino eficaz”
—sigue el actor.
En cuanto a los motivos por
los que la familia del Sr. Brooks no es capaz de darse cuenta, o
quizá por los que no quiere darse cuenta de los demonios que
acechan en el interior del padre de familia, Costner cree que a
menudo la naturaleza humana tiende a negar la oscuridad en los
otros, particularidad de la que el Sr. Brooks saca provecho en
su vínculo con la familia. “¿Cuántas veces hemos visto por
televisión a alguien ante las cámaras tras un asesinato, esposa
o madre, que exclama: ‘No es posible que haya hecho esto. Jamás
me hubiera imaginado algo así en él’?” Por ello no resulta tan
improbable creer que alguien como el Sr. Brooks pueda ir
saliendo indemne de todos esos asesinatos que lleva a su
espalda. Es muy preciso y mantiene su vida perfectamente
compartimentada” —explica Costner—. “Siempre ha logrado un modo
de que eso sea así. Sin embargo, ahora está a punto de abrirse
la caja de Pandora con su hija y otras circunstancias que jamás
habría podido prever”.
A ojos del productor Jim
Wilson, son precisamente esas cualidades tan humanas que Kevin
Costner aporta a este hombre monstruoso lo que hace que el
personaje sea uno de los asesinos en serie más escalofriantes
jamás vistos en la pantalla grande, uno que escarba
profundamente en nuestros más horribles miedos en cuanto a qué
puede estar ocultando la gente más encantadora y seductora que
conocemos en nuestro entorno.
“Aquí tenemos a este hombre
tan elegante y carismático en la persona de Kevin Costner, pero
comenzamos a pelar capas y nos damos cuenta de que le atenaza
una adicción al asesinato que le resulta imposible reprimir”
—resume Wilson—. “En la interpretación de Kevin, siempre aparece
otra capa del Sr. Brooks con cada nueva escena. Creo que es el
personaje más complicado y lleno de matices que haya encarnado
jamás el actor“.
Como consecuencia de su
último asesinato horroroso (en esta ocasión la muerte de dos
amantes sorprendidos en plena pasión carnal), el Sr. Brooks va a
tener que hacer frente a alguien que va a ser su sombra y casi
tan inteligente como él mismo: la severa detective Atwood. Se
entrega en cuerpo y alma a esta búsqueda y captura del asesino
porque recién formalizado un divorcio descarnado ya no le queda
otra cosa. Ambos personajes acaban pareciendo el reflejo del
otro: el asesino amoral y la cazadora exaltada, cada uno
buscando liberarse de sus demonios y comenzar de nuevo.
“Lo que me encanta de la
detective Atwood es que es el motor de la película; raramente se
ve a una mujer a la caza de un asesino” —comenta Bruce Evans—.
“Disponer de Demi Moore en el papel de esta oficial de policía
que resulta tan inteligente como el perspicaz asesino tras el
cual va, es absolutamente emocionante. Estableció un lazo muy
fuerte con Kevin y Dane Cook, los tres aportando a sus
respectivos personajes mucho más de lo que jamás hubiera podido
imaginar”.
Las últimas películas de
Moore la han llevado a direcciones dispares, desde el drama de
conjunto Bobby (Bobby, 2006), al film de acción Los ángeles de
Charlie — Al límite (Charlie’s Angels 2: Full Throttle, 2003).
La primera vez que oyó hablar de Mr. Brooks fue directamente de
Kevin Costner, cuando Ashton Kutcher estaba actuando con éste en
The Guardian. “Kevin estaba siempre hablando de Mr. Brooks,
sobre cómo iba a encarnar a un asesino en serie, y ya entonces
estaba procurando saber quién podía ser alguien como Brooks.
Incluso entonces, en su entusiasmo ya se percibía algo muy
dinámico que me impresionó” —recuerda Moore.
No fue hasta meses más tarde
que los realizadores de la película se acercaron formalmente a
la actriz y le enviaron el guión. “Cuando lo leí, entendí
inmediatamente por qué le embargaba a Kevin aquella pasión”
—continúa—. “El guión me estimuló pero al mismo tiempo me
horrorizó. Me pareció que era muy inteligente y con personajes
de carne y hueso”.
Como todos los que se cruzan
con el personaje de Brooks, éste le pareció a Moore muy
provocativo. “Me parece que es algo así como la encarnación de
nuestros peores miedos, como que quien está frente a nosotros
con apariencia corriente acaso pueda tener cadáveres en el
sótano” —nos dice la actriz—. “El modo en que Kevin le da vida
resulta de lo más agradable y próximo: es un padre, un marido, y
un amigo… pero observemos qué es lo que hace realmente ahí
fuera, en el mundo”.
De igual modo, Moore se
sintió atraída por la detective Atwood, en parte debido a que
este personaje es diametralmente opuesto a su propia
personalidad. “Hay algo que me resultaba muy atractivo en ese
modo tan volátil e impulsivo de comportarse” —comenta la
actriz—. “La rabia que embarga a Atwood es algo que
personalmente no me gusta, pero interpretativamente se convertía
en un reto muy excitante de abordar. Mi modo de ser es más bien
tranquilo y prefiere controlar las emociones, de tal modo que
este papel aportaba un nivel de miedo en mí que era positivo. Lo
que me decidió a querer encarnar el personaje fue ese miedo a
ser quien es y a cómo es en el mundo”.
A medida que la actriz
comenzó a indagar más y más en su personaje, comenzó a verlo
como alguien que acaba de tocar fondo emocionalmente y, en esa
parcela, no es tan distinta del asesino a quien está dando caza.
“Es una mujer cuya vida es un completo desastre a todos los
niveles, de tal modo que su única salvación está en el trabajo.
Le embarga la frustración que está reprimiendo y tiene poca
tolerancia a las tensiones, sin embargo creo que toda esa
volatilidad en realidad no es sino una señal de alguien que está
herido” —continúa la actriz—. “Es interesante su paralelismo con
el Sr. Brooks. Ambos se las ven con un dolor intenso, pero los
recursos para paliarlo son distintos. Resulta abrumador
constatar que lo que separa al policía del criminal a nivel
psicológico puede que tan sólo sea una línea muy delgada”.
Otro elemento sorprendente
que atrajo a Moore fue el modo en que los oscuros temas del film
quedan enlazados con momentos cómicos súbitos. “Una de las cosas
bellas en la escritura de esta película es que se ha hecho desde
el talento y la ironía; no hay nada que se mire exclusivamente
como blanco o negro” —comenta.
Al preparar el papel, Moore
admite que tuvo un punto de partida poco habitual. “Soy una
espectadora ávida de series como Forensic Files (2000…) y The
Investigators (2004), y me fascinan las artes deductivas. De
verdad que se trata de uno de mis placeres pecaminosos”
—confiesa—. “Me atrae este tipo de trabajo, esa combinación de
los aspectos físicos con los intelectuales e intuitivos y, por
supuesto, la ciencia de clasificar los detalles”.
Moore ya había estudiado
varios aspectos del arte forense y de la investigación en la
Academia del FBI en Quantico para un film precedente, e incluso
en el plató se la veía leyendo casos históricos de asesinos con
miras a obtener mayor penetración adicional.
Esa honestidad profesional
fascinó tanto al reparto como al equipo técnico en el plató.
“Estábamos necesitados de una actriz significativa que pudiera
aportar toda esa fuerza y angustia que acompaña al personaje, y
Demi acudió en nuestro auxilio” —concluye Kevin Costner.
No sin ironía, hay que decir
que una de las razones por las que Demi Moore estuvo interesada
inicialmente en Mr. Brooks era la posibilidad de trabajar con
Costner, pese al hecho de que sus personajes estén jugando en
todo momento al ratón y al gato. Por contra, la oficial de
policía interactúa principalmente con el nuevo e inesperado
protegido del Sr. Brooks, un chantajista inepto y fuera de
juego, el Sr. Smith, a quien da vida, con cautivadora energía,
Dane Cook. “Dane estuvo maravilloso” —recuerda Moore—. “Era
estupendo ver a alguien adentrándose en algo que resultaba un
territorio del todo desconocido y estableciendo conexiones con
el mundo real. Aporta al papel algunas de sus cualidades cómicas
pese a que no se trata de eso”.
Cook, actualmente uno de los
monologuistas cómicos más célebres, fue una elección inesperada
para un papel dramático tan exigente, sin embargo resultó una
decisión que tomaron los cineastas creyendo que el riesgo valía
la pena, particularmente después de que el actor les enviara un
videotape de si mismo interpretando el personaje.
“Definitivamente, Dane era una baza arriesgada” —comenta Jim
Wilson—. “Nadie tenía ni la más ligera idea acerca de qué haría
con el personaje pues jamás había afrontado nada siquiera
remotamente parecido. Sin embargo, cuando todos vimos el
videotape, fue una revelación. Sencillamente había dado en el
clavo. Creo que la gente quedará muy sorprendida”.
Bruce Evans añade: “Dane es
la auténtica revelación de la película. Fue capaz de llegar al
borde de la locura con el Sr. Smith de un modo muy estimulante.
Cuando el actor apareció en el plató, se dirigió hacia mí con la
chaqueta y la barba y pensé: ‘Dios mío, el Sr. Smith ¡existe!.’
Venía dispuesto a trabajar y canalizó el personaje
completamente”.
Cook persiguió tenazmente el
papel porque estaba preparado para irrumpir en algo plenamente
nuevo y distinto. Como fotógrafo y voyeur amateur que sorprende
al Sr. Brooks en pleno asesinato y trata de hacer de ello una
oportunidad para desarrollar sus más perversas fantasías, Cook
sabía que se vería presionado de la manera que buscaba como
actor.
“Me interesa abordar papeles
cinematográficos de cualquier tamaño y forma, de tal modo que
para mí este film era en verdad una oportunidad para empezar a
experimentar eso” —comenta Cook—. “Cuando obtuve el guión,
comprobé que no podía dejar de leer hasta llegar al final. Era
uno de esos materiales donde te ves a la carrera para descubrir
qué pasa a continuación”.
Cook estaba aterrorizado ante
los secretos del Sr. Brooks, pero es bien consciente de que
“cuando se está en una habitación abarrotada de gente, puedes
estar seguro de que habrá algunos que no tendrán sólo unos
cuantos secretos inconfesables sino un buen puñado” —comenta—.
“Sin embargo, eso es precisamente lo que hace al Sr. Brooks tan
interesante: te das cuenta de que este tipo podría ser tu amigo,
podría ser tu jefe. Pero ¡ojo con lo que hay tras las
apariencias!”
Por encima de todo, a Cook le
resultaba imposible resistirse al reto de encarnar a un tipo de
aspecto aparentemente ordinario como el Sr. Smith, que
erróneamente entiende la enfermedad y compulsión asesina del Sr.
Brooks como un simple juego y una aventura. “Mientras leía los
diálogos del Sr. Smith, ya me estaba imaginando el modo en que
lo haría” —recuerda—. “Lo que me estimulaba del Sr. Smith es que
inadvertidamente avanza por un sendero de autodestrucción total.
Cada paso que da está equivocado. Personalmente, soy de los que
prefieren estar constantemente en el camino adecuado, por eso me
resultaba muy interesante encarnar a alguien que está
absolutamente despistado”.
Una vez en el plató, y a
medida que empezaba a interactuar con Kevin Costner y Demi
Moore, el personaje en Cook fue cobrando incluso mayor densidad
y profundidad. “En los monólogos cómicos, todo depende de ti,
pero en una película como ésta, formas parte de un rompecabezas
narrativo” —observa—. “Para mí ha sido muy interesante este
trabajo colectivo junto a todos esos portentosos talentos
mientras trataba de averiguar dónde encajaba la historia del Sr.
Smith dentro de todo el conjunto del film” —y continúa—: “Para
mí, fue particularmente impresionante experimentar la pasión y
la creatividad de Kevin. Además, se trata de un compañero muy
divertido. Aun dando vida a gente tan despreciable, la
experiencia que tuvimos todos fue sensacional”.
Para Cook, la clave para
interpretar al Sr. Smith estribaba en saber con absoluta
precisión la razón por la que este personaje se pega como una
lapa al Sr. Brooks y le toma como mentor. “Me da la impresión de
que eI Sr. Smith resulta testigo accidental de cierta
circunstancia y se produce algo así como un: ¡oye, un momento¡
puede que esto sea lo que llevo esperando desde siempre, puede
que acabe sabiendo quién soy. Para él, el Sr. Brooks es un
héroe. Posee todo el saber que el Sr. Smith anhela” —comenta
Cook—. “Éste se ve a sí mismo como una especie de espoleta en
esta gran aventura de convertirse en un asesino. Sin embargo, lo
que no alcanza a ver es que sólo está convirtiéndose en una
parte del viaje del Sr. Brooks”.
Otro desafío de corte más
pragmático para Cook consistía en tener que actuar en las mismas
escenas que William Hurt (éste como alter ego del Sr. Brooks)
sin mostrar reacción alguna ante este producto de la imaginación
del personaje. “Se trataba de algo muy poco frecuente porque
estoy con Marshall en un buen puñado de escenas y no obstante
ello no hay ni un sólo momento de diálogo entre nosotros. Podía
hacerse bastante extraño” —precisa el actor—. “En un momento
dado estábamos haciendo una de las escenas donde William y Kevin
van arriba y abajo y yo me limito a mirar por la ventana sumido
en mi propio mundo. Bien, William se alzó de improviso y me rozó
ligeramente. Sin embargo, como no existimos en el mismo mundo,
aquel pequeño contacto me ocasionó ¡toda una sacudida!”
Uno de los personajes más
insólitos y vitales de Mr. Brooks es Marshall, el alter ego del
Sr. Brooks cuya existencia sólo tiene lugar en los recovecos más
negros de su mente, y que evidencia los abyectos impulsos que
llevan a Brooks a asesinar perfectos desconocidos. Para dar vida
a Marshall, los realizadores eran conscientes de que necesitaban
a un actor verdaderamente consumado, alguien capaz de hacer que
el personaje rezume terror y verismo mientras se mantiene en el
reino de los sueños como producto de la imaginación de Brooks.
Fue Kevin Costner el primero que trajo a colación el nombre del
oscarizado actor William Hurt, con quien ya había trabajado en
el ahora ya un clásico, Reencuentro (The Big Chill, 1983).
“Kevin estaba decidido a que William Hurt fuera su perfecto
alter ego” —recuerda Raynold Gideon.
La reacción entre los
cineastas fue unánime. “Disponer de un actor del calibre de
William Hurt para el papel de Marshall era sencillamente una
idea emocionante” —comenta Bruce Evans—. “Cuando dijo ‘si,’ la
película sumó muchos enteros”.
El trabajo reciente de Hurt
le ha llevado desde dar vida a un jefe del crimen en Una
historia de violencia (A History of Violence, 2005), de David
Cronenberg, a encarnar un agente fundador de la CIA en El buen
pastor (The Good Shepherd, 2006), de Robert DeNiro, pero
Marshall era un papel como ninguno otro, la ocasión rara de
interpretar a un demonio psicológico hecho carne. Hurt sintió un
interés inmediato por el personaje. “Marshall es una pura
invención de la psique del Sr. Brooks” —precisa el actor—. “Pero
jugué con las distintas capas de su motivación. ¿Se acomoda
sencillamente a las fantasías perversas del Sr. Brook, o tiene
un motivo sobrenatural de corte personal y prioritario?”
Por lo que se refiere a cómo
preparó el actor el meterse en la piel de un hombre que es
absolutamente imaginario, Hurt explica la necesaria simbiosis
con Kevin Costner: “Decidí que el único modo de afrontar la
cuestión estaba en usar las evidentes necesidades de Brooks
según se expresan por la interpretación de Kevin. Mucho de ello
dependía del propio Kevin, de tal modo que se podría decir que
mi problema quedaba resuelto. Se trataba de afrontar un gran
ejercicio como actor, el de permanecer siempre atento a cuanto
está haciendo otro actor, olvidarse de uno mismo, o dejarse ir
en todo ese proceso, lo que realmente es la clave de todo
trabajo”.
Jim Wilson se impresionó ante
la extraordinaria sincronización entre los dos actores tanto en
lo referido a su pasión por la interpretación como por la ética
profesional. “Ambos son actores muy entregados que ensayan
mucho; son unos ensayos muy intensos y auténticos” —explica.
Hurt también remarca que
aunque no todos tenemos un demonio “Marshall” en nuestras
mentes, sí que a todos nos embargan varios aspectos ocultos de
nosotros mismos que de tanto en tanto asoman. “Todos oímos
varias voces en nuestras cabezas, y eso es lo que Marshall
representa en la película: nuestro tribunal, nuestro propio
jurado interno que está allí, permanentemente” —comenta.
Aunque Marshall puede
desanimar cualquier introspección en el personaje del Sr.
Brooks, el propio Hurt se mostraba fascinado por la complejidad
y batallas internas del mismo. “Existe una parte de él que está
verdaderamente arrepentido de todo el asunto” —observa el
actor—. “El combate que mantiene con su conciencia es realmente
importante en este aspecto. Y luego está toda la presencia de su
hija, y el concepto de la repetición, del karma, a través de las
generaciones. Me temo que donde realmente está el meollo del
asunto es en la relación que Brooks mantiene con su hija”.
Dando vida a la única y
adorada hija del Sr. Brooks está la joven actriz emergente
Danielle Panabaker [Shark (2006-2007); Sky High: Una escuela de
altos vuelos (Sky High, 2005)], papel que claramente se erige
como el más adulto que ha interpretado hasta la fecha. En lidia
contra docenas de otras actrices prontas a triunfar, Panabaker
se hizo con el personaje tras una prueba inolvidable que
demostraba que podía estar a la altura de Kevin Costner como la
hija que se parece al padre más de lo que a éste le gustaría
admitir. El director Bruce Evans nos recuerda: “En la audición,
Danielle leyó la sobrecogedora escena en la que Jane le pregunta
al Sr. Brooks si realmente la quiere… simplemente, nos rompió el
corazón. En aquel preciso instante supimos que era Jane”.
Incluso antes de que acabara
el guión, Panabaker era consciente de que no sería sencillo ver
como padre a este brutal asesino en serie, sin embargo, disfrutó
con el reto. El contraste entre las dos caras del Sr. Brooks le
aterrorizaba, aunque también le atraía. “No quería dejar de leer
el guión” —nos dice—. “Hay algo muy oscuro y retorcido en esta
historia que al tiempo la hace fascinante”.
Se sintió particularmente
atraída por el hecho de que en Jane, como en su padre, hay mucho
más moviéndose tras esa fachada de privilegiados de lo que los
ojos alcanzan a vislumbrar. “En Jane también hay muchas capas
distintas” —observa Panabaker—. “Cuando la vemos por primera
vez, viene de la universidad para ver a sus padres, acarreando
todos esos secretos y preocupaciones. Luego, se va haciendo cada
vez más interesante a medida que la historia avanza”.
En el plató, las cosas
llegaron a hacerse incluso más interesantes cuando Panabaker
comenzó a trabajar estrechamente con Kevin Costner para
desarrollar ese lazo altamente singular entre padre e hija. Fue
una experiencia motivadora para la joven actriz. “Kevin es un
actor extraordinario y me dio muchos consejos sobre aspectos en
los que jamás había pensado” —comenta—. “Cada vez que dice algo,
impregna las cosas con toda una nueva profundidad y realidad.
Por ejemplo, las ocasiones en que actúa con gafas puestas fue
idea suya totalmente, y son momentos de mucha autenticidad. Ello
establece intensamente la comunicación entre padre e hija, y al
tiempo es un tanto presagioso. Se trata del típico exponente de
cómo Kevin está siempre pensando más allá de la escena, para
hacer la película mejor”.
Para Panabaker, Mr. Brooks es
mejor película si es capaz de mantenerla aterrorizada durante un
buen rato tras verla. “Definitivamente, se trata de una de esas
películas que cuando ya has abandonado la sala, todavía te estás
haciendo preguntas y sigues pensando en ella mucho después”
—concluye.
Completando esta imagen de
familia feliz, se halla la luz que ilumina la vida del Sr.
Brooks, su maravillosa y tierna esposa, Emma, que parece estar
absolutamente bajo el hechizo del marido. “Si el Sr. Brooks no
tuviera a Emma, probablemente ya se habría autodestruido”
—comenta Raynold Gideon—. “Cuando regresa a casa y a ella, todo
es encantador y bello, y eso es lo que lo mantiene entero”.
Encarnando a Emma está una
actriz que ha logrado la celebridad internacional gracias al
atronador éxito de la serie C.S.I. (2000…), todo un fenómeno en
el género de la investigación criminal: Marg Helgenberger. Igual
que sus compañeros de reparto, la lectura del guión la mantuvo
despierta hasta altas horas. “Es uno de los pocos guiones que he
llegado a leer en mi vida en los que ni siquiera me pasó por la
cabeza la posibilidad de dejarlo un instante” —comenta—. “Tiene
estilo, suspense, emoción, y los personajes te fascinan con sus
almas tan complicadas y torturadas”.
Quizás la menos torturada en
toda esta historia sea precisamente Emma, quien en su papel de
esposa devota y atractiva no logra penetrar la apariencia que
mantiene su marido y ver las tinieblas y la mente criminal que
se albergan en su interior. “Emma es una mujer muy fuerte e
independiente que sabe quién es” —observa la actriz—. “La
familia es su mundo y cree abiertamente que su matrimonio es muy
feliz. Por supuesto que en un momento dado su marido puede estar
fuera de casa durante horas y horas, sin embargo, en esto ella
mantiene plena confianza pues está absolutamente convencida de
que la relación con su esposo es del tono sana.
Helgenberger continúa: “Sin
embargo, creo que hay algo más dando vueltas de lo que ella será
o no consciente pero que intuye no va bien, algo que perturba a
su marido aunque lo acepta como parte de él. Se trata del tipo
de hombre al que irías quitando una capa tras otra y nunca
llegarías al núcleo, y me da la impresión de que esto todavía le
hace más atractivo a ojos de ella. Puede que haya preguntas que
no formula, pero creo que eso es típico de cualquier relación
que ya tiene años, donde se ha instalado algún tipo de
disfunción, donde hay acomodo a cierta rutina en la relación
diaria, y se opta por no tirar de la cuerda”.
El hecho de trabajar con
Kevin Costner hacía la experiencia incluso más emocionante.
“Kevin disfruta de verdad con el arte del cine, de explicar
historias, de crear personajes reales; ha sido increíble
trabajar con alguien por quien una tiene tanta admiración”
—comenta—. “Resulta una interesante combinación de jovialidad
relajada e intensidad mordaz que me parece muy misteriosa”.
Costner quedó igualmente
impresionado: “Aunque puede que Marg no sea ninguna sorpresa
para el público que ya la conoce, sí que lo ha sido para mí
porque he admirado su capacidad interpretativa y lo
encantadoramente que ha encarnado a la buena esposa” —comenta el
actor.
Helgenberger puntualiza que
el personaje del Sr. Brooks supera a la mayoría de los
criminales a los que da caza en la serie CSI. “El Sr. Brooks
siempre está un paso por delante de los policías” —comenta—. “En
los seis años que llevo en la serie, no recuerdo haberme cruzado
con alguien tan brillante o que planificara sus crímenes tan
bien. Pero al mismo tiempo el Sr. Brooks es más que simplemente
el mejor chico malo. Es alguien mucho más complejo e interesante
que todo esto”.
3.
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