CÓMO SE HIZO "ENFRENTADOS"
Notas de producción ©
2006
Aurum
“Quería hacer una película primaria, una persecución básica,
elemental” comenta el director/guionista David Von Ancken.
“Además tenía que tener elementos de acción auténticos y
específicos, sin que por ello dejara de ser una película de
actores y de emoción. Se trata de una entretenida historia de
persecuciones, pero también versa sobre averiguar qué es lo
realmente importante, y cuándo abandonar antes de que las cosas
te destruyan”. David Von Ancken trabajó el guión durante seis
meses antes de escribir la versión definitiva junto a Abby
Everett Jaques. Para darle más dinamismo a la persecución épica
entre Carver y Gideon, era necesario un elemento catalizador
para este entorno de batalla primaria, así que decidieron situar
Seraphim Falls en el período posterior a la Guerra Civil.
“¿Porqué habría de haber una persecución? ¿Cómo conducir algo
así? Sería una crueldad obligar a un hombre a estar tan
consumido por el odio en una persecución contra otro hombre,”
comenta Von Ancken. “Necesitaba que el momento histórico fuera
cuando se estaba construyendo el gran ferrocarril
intercontinental, cuando el Oeste aún no había sido
conquistado.” El período de la Guerra Civil y el género de los
westerns facilitaron el contexto histórico para la película.
“Para mí, los mejores westerns tienen una naturaleza mítica,”
continúa. “Siempre que tomas a dos hombres y los dejas en lo más
esencial y primario, tienes un mito. Lo que hemos hecho en esta
película es llevarlos a un entorno salvaje. En ese contexto
solamente te queda la persona desnuda – tú mismo, y eso tiene
una cierta cualidad mítica”. “Hemos tomado los westerns como un
repositorio de mitos americanos,” comenta el co-guionista Abby
Everett Jaques. “Seraphim Falls está muy inspirada por todo eso:
el poder primario y universal del paisaje, que lo desnuda todo
menos las propias almas de estos dos hombres. Queríamos mostrar
un mundo en el que reina la escasez y todo cuesta algo, nada es
gratis, y no hay donde esconderse de tus enemigos o de ti mismo.
A David (Von Ancken) y a mí nos encanta la forma en la que un
mundo así nos permitía la oportunidad de una acción descarnada,
profundamente psicológica en vez de gratuita”. Hay un cierto
tema antibélico subyacente en Seraphim Falls que se centra en el
aspecto destructivo que sobre el individuo tiene la guerra. Para
Von Ancken, en cierta forma, esto supone un reflejo de nuestro
presente y lo que ocurre con las guerras actuales y en las que
estamos comprometidos, así como la futilidad de dichos
conflictos que se revela una vez que se miran con cierta
perspectiva.
“A cada lado de la Guerra
Civil americana, o de la guerra de Irak, da igual, los
individuos implicados no son los responsables últimos de su
presencia allí. En Seraphim Falls los individuos pueden cometer
actos horribles sobre unos y otros, a pesar de que ello sea por
circunstancias, coincidencia o por accidente, y no por ello
dejar de ser buenas personas. La lucha de voluntades es una
construcción humana. Si quitas eso, al final se trata de dos
hombres que probablemente podrían llevarse bien”.
“En definitiva, Carver y
Gideon son ambos buenos hombres. Uno está en el Norte, otro en
el Sur, y cada uno podría ser el otro perfectamente. Lo único
que los separa son las circunstancias. Son mitades del mismo
individuo,” concluye.
Jaques ve la historia de
Seraphim Falls como una manifestación de la persistencia de la
sangre. “Nuestro mundo moderno está trágicamente lleno de
ejemplos de cómo los derramamientos de sangre, por muy justos
que sean, solamente conducen a más violencia. Una vez que
comienza la sangría, no queda sino más de lo mismo. Da igual que
se tuviera la razón inicialmente, la violencia destruye y crea
un ciclo de destrucción, y para ser libre no hay otra
alternativa que salir de dicho ciclo. Cuando nos atamos a una
idea de venganza o castigo, sólo se es un prisionero del pasado,
un cautivo de la cosa misma que se quiere vengar”.
Al escribir el guión, Von
Ancken y Jaques tuvieron mucha oportunidad de reflexionar sobre
el tipo de actores que podían necesitar para los papeles
protagonistas de Carver y Gideon. El guión es parco en diálogos,
con una historia alimentada por las acciones de los personajes,
más que por sus palabras. “Algunos actores tienen un lado
emocional que este guión necesitaba para contar la historia, ya
que el diálogo es bastante escaso, eliminando el ruido blanco de
la conversación. Carver y Gideon como personajes no son
individuos charlatanes,” comenta Von Ancken.
El guionista/director
encontró un “Carver” perfecto en la figura del nominado actor
Liam Neeson, para dar vida a un ex-coronel confederado decidido
a completar su última misión: encontrar y matar al hombre que él
considera responsable de una atrocidad en la localidad de
Seraphim Falls, en Georgia, que cambió su vida para siempre.
“Liam fue mi primera opción
como Carver desde que terminé de escribir el guión,” comenta Von
Ancken. “No lo escribimos pensando en un actor en concreto, pero
cuando lo terminamos, tanto Abby como yo pensamos que él era el
más indicado para interpretar a Carver. Como hombre, Liam es una
figura mítica e icónica, y además se trata de un actor muy
empático, con un público entregado. Como persona y como
personaje, uno quiere saber qué es lo que siente. Al elegirle
para el papel de Carver, quería ir precisamente contra eso
mismo, contra el personaje que el público podría esperar de él.
Partir de una persona empática como Liam y ponerle en un papel
como el de Carver, motivado y conducido por la ira, hace que
todo sea mucho más interesante”.
El productor David Flynn, que
representaba a David Von Ancken, a quien conoció durante el
rodaje de la galardonada película de Ancken, Bullet to the
Brain, concertó una reunión con Liam Neeson, en Nueva York.
“David y yo sabíamos qué papel le íbamos a ofrecer,” comenta
Flynn. “Cuando nos sentamos con Liam, dijo que siempre había
querido hacer una película sobre el tema de la venganza.
Habiendo crecido en Irlanda del Norte, había visto a mucha gente
vivir con ese sentimiento y siempre pensó que algún día le
llegaría el guión de un western sobre la venganza. Le
preguntamos en qué papel se veía mejor, e inmediatamente
respondió ‘Carver’”.
“Siempre he querido hacer un
western,” comenta Neeson. “Desde pequeño me gustaban los western
y tengo gratas memorias de cuando pasaba los lluviosos domingos
de mi tierra viendo viejos westerns en blanco y negro,
normalmente de John Ford, con toda mi familia. Esas viejas
películas me marcaron para siempre”.
“Cuando leí el guión de
Seraphim Falls resultó ser muy adictivo,” continúa. “Carver ha
sobrevivido a la Guerra Civil, en la que 623,000 personas
perdieron sus vidas. Era un coronel, un hombre que ha guiado a
sus hombres en la batalla y que ha visto la guerra de cerca. Se
embarca en una cruzada de venganza por algo que le ha sucedido a
su familia. Hay algo en la naturaleza de esa venganza y esa
obsesión por el odio que le lleva casi hasta el punto de perder
la vida. En cierta forma es como Ahab en Moby Dick”.
“Carver y Gideon son dos
hombres reducidos hasta lo más esencial de lo que, como seres
humanos, le impulsa,” continúa Neeson. “Finalmente, llegan a un
punto en el que la venganza no es una respuesta; perdonar
requiere un gran gesto y un gran esfuerzo por parte de tu alma.
Mi ciudad natal estaba muy próxima a Belfast y yo crecí en medio
de todos los problemas y revueltas civiles que hubo allí.
Recuerdo una historia en el Belfast Telegraph sobre una madre
que perdió dos de sus hijos en un atentado del IRA. Tras el
veredicto que condenaba y encarcelaba a los culpables, la madre
fue entrevistada, y dijo, ‘Se que se ha hecho justicia, pero eso
no llena el vacío que siento.’ Esa frase se me quedó grabada y
la he recordado muchas veces haciendo esta película. Ciertamente
crecí en una situación en la que conocía a mucha gente que había
perdido familiares e hijos a causa de la violencia, y esto me
sirvió para hacer esta película”.
Poco después de asegurarse la
participación de Liam Neeson, Pierce Brosnan se unió al proyecto
como Gideon, una elección que hará que el público admire aún más
el destacado talento y rango del actor en un papel muy diferente
a sus registros habituales.
Al igual que Liam Neeson,
hacía mucho que Pierce Brosnan quería trabajar en un western.
Brosnan comenta que su fascinación con el Viejo Oeste se remonta
a los días de su niñez, cuando hacía colas en el cine en su
Irlanda natal. "Tengo recuerdos borrosos de películas en blanco
y negro en el Palace Cinema de Navan,” recuerda Brosnan. "Pero
supongo que Clint Eastwood en películas como Man With No Name,
Por un puñado de dólares o El bueno, el feo y el malo, era lo
más atractivo para mí como espectador. Por aquel entonces, el
rumbo del cine western ya había dejado atrás a los tipos de
sombreros que nunca se caían. Las películas de John Ford y John
Wayne como Centauros del desierto también me impresionaban".
Con este amor por el género
no sorprende oír a Brosnan admitir que hacer un western siempre
ha sido una de sus prioridades. "Siempre he querido hacer uno y
qué mejor que hacerlo con alguien como Liam Neeson," comenta.
"Tanto Liam como yo queríamos hacer westerns. Ambos nos habíamos
criando viéndolos, y el guión de David Von Ancken tenía una
elegancia real. Algo que decir por sí mismo. En ciertos aspectos
es una película en contra de la guerra".
“Fue una decisión creativa el
acudir a Pierce,” recuerda Flynn. “Llamé a su agente para
ofrecerle el guión. Tres días después, David volaba hacia Hawai
para reunirse con el actor. Lo que más nos atrajo de Pierce para
el papel de Gideon es que nunca le hemos visto en un papel como
ése. David y yo estábamos muy emocionados con la idea de tener a
un gran actor que normalmente no hace este tipo de papeles”.
“Recuerdo la primera vez que
vi a Pierce en televisión, transformándose en el personaje de
James Bond. Sus personajes tienen un cierto aspecto de
autocontrol,” comenta Von Ancken. “No es una coincidencia que él
resulte tan creíble como James Bond, ya que se trata de un actor
muy controlado. Pero cuando te acercas más a él, sus ojos
delatan que hay algo más. Sabía que sería Gideon desde el primer
momento”.
“Nunca he visto a Pierce en
un papel que se parezca a éste,” prosigue Von Ancken. “Es un
actor muy intuitivo, y quería darle la oportunidad de dejarse
ir. La interpretación de Pierce en Matador le abrió la puerta de
una nueva fase de su carrera, y en Seraphim Falls directamente
hemos quitado la puerta. Es muy interesante y fascinante para mí
ver a Liam como un personaje controlado, malvado y poseído por
la furia, y ver a Pierce desmadrarse. Cuando se lo expliqué a
cada uno de estos caballeros, ambos estuvieron de acuerdo,”
concluye el director.
Con el guión completo y el
compromiso de Liam Neeson y Pierce Brosnan, David Flynn y David
Von Ancken llevaron el proyecto a Bruce Davey de Icon
Productions para que lo dirigiera el propio Von Ancken.
“Había recibido ofertas por
el guión pero quería dirigirlo yo mismo,” comenta Von Ancken.
“Algunas de estas ofertas llegaron a ser bastante altas pero con
la premisa de que yo no dirigiría la película, y decidí no
seguir ese camino. Me sentí muy afortunado de que un productor
que ya ha ganado un Oscar® como Bruce Davey, pudiera entender la
energía que pondríamos en Seraphim Falls para hacer del proyecto
una película acción de alto impacto y que además cuenta algo”.
David Flynn ya había
colaborado anteriormente con Icon habiendo trabajado en la
premiada y celebradísima Braveheart, ganadora del Oscar® a la
Mejor Película. “David y yo nos reunimos con Bruce y él se
comprometió a hacer la película con David al mando. Desde ese
punto, nunca flaqueó. Leyó el guión y le impactó mucho. A Bruce
le gustaron los actores que habíamos escogido y pudo poner la
financiación para hacer la película.” Poco después, Stan
Wlodowski se incorporó al proyecto como productor ejecutivo.
“Había hecho otra película
hace un par de años para Icon Productions y Bruce Davey me llamó
para preguntarme si estaba disponible. Tan pronto como leí el
guión, supe que quería trabajar en este proyecto con Icon. Es
una gran empresa y dan a los directores una gran libertad para
hacer las películas a su manera”.
El rodaje de Seraphim Falls
comenzó en Octubre de 2005 localizado casi completamente en
distintos emplazamientos de Nuevo México. Aparte de que la
película supusiera un proyecto diferente para ambos actores,
también presentaba algunos retos: unas interpretaciones muy
físicas en entornos naturales y con poco diálogo – un reto que
ambos actores superaron con resultados notables.
Von Ancken comenta, “Liam y
Pierce tienen la capacidad de decir mucho sin abrir la boca. No
habiendo demasiado diálogo en esta película, ambos actores
resultaron muy expresivos con su lenguaje no verbal y su mirada.
Incluso su forma de respirar – el dolor y las fuerzas de la
naturaleza son el vocabulario con el que estos dos hombres se
comunican entre sí”.
“Pienso que ambos estaban
interesados en este proyecto porque hay pocas palabras,”
continúa. “Para un actor, incluso para un gran actor, eso puede
ser un desafío porque no tienes la comodidad de tener todo
preparado. Me encantan los diálogos, pero en este caso, el
diálogo lo ponen el viento, las rocas y el frío, su respiración,
su sufrimiento, su lucha interna”.
“El cine nació sin sonido, y
ese es el poder de las imágenes. Para mí el sonido es algo
secundario,” comenta Neeson. Hay que confiar en que como actor,
eso basta – estás en tu caballo en lo alto de una montaña y te
tienes que concentrar en los pensamientos que se supone que debe
tener tu personaje en ese momento, no pensar en nada más y que
la cámara vea eso. Sé que a ciertos actores y actrices eso les
puede resultar intimidatorio porque su trabajo se basa en la voz
y en la comunicación basada en el diálogo. Con Seraphim Falls el
diálogo es escaso, lo que es bueno. Yo creo firmemente en eso de
que una imagen vale más que mil palabras”.
Seraphim Falls ha exigido un
gran nivel físico de los actores, especialmente al rodar en
exteriores en invierno con temperaturas bastante frías. “Liam y
Pierce trabajaban sin nada a su alrededor – solamente ellos y su
voluntad,” comenta Von Ancken. “Y sus voluntades se enfrentan
como fuerzas en oposición”.
La oportunidad de cabalgar en
Seraphim Falls fue bienvenida por Pierce Brosnan, un jinete
experto. "Solía cabalgar mucho y siempre me han gustado los
caballos. No hace falta que diga que no me he subido a un
caballo en diez años,” admite. “Pero los animales eran
magníficos, bien cuidados y respondían muy bien. Así que una vez
que monté y me sentí cómodo, era como volver a los viejos
tiempos, y aquellas praderas son un gran sitio para montar a
caballo".
Aparte de las horas montando
a caballo, el rodaje de Seraphim Falls fue muy exigente.
"Siempre estábamos en movimiento," comenta Brosnan. "Empezamos
en la nieve, luego en la pradera y al final en los desiertos de
sal. Hacía mucho frío. En la escena inicial, nos metemos en una
cascada con un frío brutal. Fue muy intenso. Pero hacer una
escena como esa es parte del encanto. Tienes que estar listo
porque has leído el guión y has firmado. Así que lo haces. No
hay que lloriquear…siempre hay un buen whiskey esperándote, o
quizás más de uno".
Von Ancken ya había informado
a sus estrellas que el rodaje sería arduo. “Parte de mis
reuniones iniciales con Liam y Pierce eran para explicarles que
rodaríamos en sitios lejanos ajenos a las comodidades de un set
de interiores. Les daríamos apoyo y confort, pero cuando
estuviéramos rodando, serían ellos dos los que estarían pasando
frío entre rocas, agua y los elementos de la naturaleza,”
continúa.
“Al final se reduce a la
cuestión de por qué hacer un western,” continúa. “Un western es
una de esas pocas situaciones en las que te puedes encontrar
rodando exteriores casi todo el tiempo. Coges un actor, lo pones
en un exterior salvaje y, automáticamente, se convierte en un
personaje mítico. Liam y Pierce se han puesto siempre a la
altura del entorno – y hemos tenido localizaciones estupendas en
esta película,” concluye el director/guionista.
La Naturaleza, diversa y
dura, juega un papel intrínseco en la historia de Seraphim
Falls, a la manera de un Coro Griego, comentando sin palabras y
de forma intemporal los actos de los personajes. “Como en
cualquier Coro Griego, la futilidad de las acciones humanas se
pone de manifiesto. Eso es lo que la Naturaleza hace en esta
película. Actuar a cero grados vale más que mil conversaciones
con los actores – si es que están predispuestos a la aventura, y
Liam y Pierce lo estaban – es algo muy reconfortante”.
“Los elementos naturales
suponen un obstáculo para los actores, que deben superar un
listón muy alto en la película,” continúa. “Estar en exteriores
es muy incómodo. Para mí, cuando un actor hace algo más que lo
que está expresamente en el guión, supone algo muy interesante.
Muchas veces se trata de algo consciente, pero a veces es algo
que sale de forma inconsciente, casi como si de supervivencia se
tratara. Pierce desnudo en la nieve – eso es dolor, y es algo
que se puede apreciar en los planos abiertos, no hace falta
estar cerca, es algo real. No solamente es un actor haciendo un
papel, también es un hombre en la nieve pasando frío. Se
necesita un carácter especial como hombre y como actor para
embarcarse en esta aventura”.
“Liam y Pierce son individuos
con gran talento y dedicación, así como presencia en la
pantalla,” comenta Von Ancken. “Han entrado en este proyecto con
un grado increíble de devoción sin otra razón más que el
proyecto en sí mismo. Cada uno de ellos se alimenta del otro, al
ver el compromiso adquirido con la película. Sus
interpretaciones demuestran concentración y dedicación. Trabajar
con ellos ha sido un verdadero sueño”.
Si bien se trata del debut de
David Von Ancken como director de una película, Ancken fue capaz
de generar un gran nivel de confianza durante toda la
producción, tanto con el equipo como con los actores, haciendo
que estos explorasen las emociones primitivas y profundas que
experimentarían sus personajes.
“Él confía en lo que puedes
aportar en la pantalla. Confía en ese espíritu, y eso hace que
yo también confíe en él,” comenta Neeson. “A David le encanta
hablar del guión, y hemos discutido largo y tendido sobre la
naturaleza de la venganza y de los grandes temas de la vida –
muerte, inmortalidad, dolor y odio. Respeto su guión tanto que,
si quisiera cambiar alguna cosa, siempre me sentiría obligado a
hablarlo con él primero, aunque fuera una sola palabra. Como
director, es muy bueno y sabe bien lo que quiere, aunque no deja
de estar abierto a sugerencias e ideas. He disfrutado mucho
trabajando con él”.
Para Pierce Brosnan fue
igualmente una buena experiencia trabajar a las órdenes de un
director novel como David Von Ancken. "He trabajado con alguna
gente que son los mejores guionistas/directores porque consiguen
un análisis muy rico del material y de las interpretaciones que
buscan," comenta Brosnan. "El guión de David decía mucho sobre
la madurez de su escritura y su equilibrio. Había hecho ya un
corto llamado Bullet In The Brain, que pude ver y que realmente
me sorprendió. Era una pieza sólida. Pero al final no deja de
ser una apuesta, embarcarse en esto con alguien relativamente
nuevo, aunque David ha cumplido perfectamente, y tenía un gran
equipo, desde el departamento de arte a John Toll. Así que en
ese aspecto, todo fue genial”.
Para completar el reparto de
Seraphim Falls hay toda una panoplia de actores de talento que
aportan un retrato vívido de sus personajes: la oscarizada
Anjelica Huston como “Madame Louise”; Michael Wincott, Ed
Lauter, Robert Baker y John Robinson, que dan vida a la
camarilla de Carver, contratada para dar caza a Gideon, y
también Tom Noonan (que ya había trabajado en Bullet in the
Brain) y Kevin J. O’Connor.
Además de dos de los actores
más famosos del mundo como protagonistas, Seraphim Falls ha
atraído al mejor talento detrás de la cámara también. “Pudimos
reunir un grupo de gente de primer nivel para nuestro equipo,”
comenta David Von Ancken. Decidir un director de fotografía para
una película casi íntegramente rodada en exteriores, en
ocasiones localizaciones remotas, requiere escoger bien a la
persona. Los responsables del proyecto decidieron correctamente
reclutar los servicios de John Toll, ganador de dos Oscars®
consecutivos por Braveheart y Leyendas de pasión.
“Hacía tiempo que conocía y
admiraba el trabajo de John, sus películas tienen algo
sorprendente y muy visual,” comenta Von Ancken. “Lo que buscaba
en esta película era exactamente eso, así que su interés por el
proyecto fue algo maravilloso para mí. John sabe sacar partido
perfectamente al material, mejor que otros directores de
fotografía que están acostumbrados a los estudios. Es un maestro
con la luz natural y ha hecho que la película sea realmente
hermosa”.
Flynn comenta que, “si
tuviera que quedarme con una sola película de John Toll, me
quedaría con ésta. Es un guión épico en el paisaje, que
realmente es el tercer protagonista. Estuvimos rodando en
exteriores a plena luz del día 42 de los 45 días del rodaje, así
que para eso él era la persona ideal”.
“Recibí el guión de David Von
Ancken y disfruté mucho de su lectura, así como de conocer a su
autor,” dice John Toll. “La consideraba una gran historia, una
intensa historia personal sobre dos personajes – y además me
encantan los westerns. También me comentó que Liam Neeson y
Pierce Brosnan iban a hacer la película. Siempre he querido
trabajar con ellos, así que fue fantástico. Fue como una
combinación de todos los elementos que hacían que la idea fuera
particularmente atractiva”.
Continúa, “Es una película
sobre planos de cerca y grandes paisajes. Creo que el verdadero
desafío era el de conseguir un sentido real de estos personajes
y un sentido de la interpretación, sin perder el control.
Esencialmente, se trata de planos abiertos que usan el paisaje
como un elemento de la historia que casi es un personaje, y
sirve de marco para poner a estas dos personalidades, percibir
las emociones y, fundamentalmente, dejar que sus
interpretaciones sean las que nos cuenten la historia”.
Al ser casi todo el rodaje de
la película en exteriores, los elementos naturales como telón de
fondo de la historia presentaban un reto especial para la
producción – integrar el paisaje y que éste no pareciera haber
sido diseñado. Michael Hanen fue el encargado del diseño de
producción.
“Siempre hay un equilibrio en
una película como ésta entre lo práctico y lo estético,” comenta
Hanan. “John Toll es un director de exteriores fenomenal, así
que buscábamos lugares con gran potencial. En segundo lugar,
intentábamos que estos sitios estuvieran próximos entre sí, y en
ciertas ocasiones, los creamos, como la cabaña y el campamento
de los obreros del ferrocarril. Nada debía parecer artificial;
todo lo encuentran los personajes en su devenir por la historia.
Y cuando quitas el diálogo, es importante tener un background y
un escenario natural que te sirva bien. La dirección de arte, en
este caso, es muy importante para todo lo demás. El diseño es la
película en sí misma”.
Para el diseño de vestuario,
era necesario alguien que pudiera dar forma al concepto del
Salvaje Oeste. La ganadora de los premios de la Academia®
Deborah L. Scott (Titanic) sería la persona elegida.
“Deborah ha aportado un nivel
de autenticidad a los personajes que no se puede expresar con
palabras,” comenta Von Ancken. “Encaja perfectamente con el
entorno. Hemos intentado que todo se integre armoniosamente. Mis
investigaciones apuntaban a un mundo con enfermedades, hambre y
la total carencia de cualquier tipo de higiene. Si tenías algo
de ropa y podías conseguir algo más, te lo ponías encima. Al
estar en un entorno salvaje en aquella época, ibas tan vestido
como pudieras. Ella entendió esta visión perfectamente: el
vestuario debía complementar a los personajes en un entorno
auténtico, alejado de cualquier tipo de confort o cualquier tipo
de civilización”.
“He hecho muchas películas de
época y he tenido la suerte de explorar muchas áreas
diferentes,” comenta Scott. Este proyecto en particular me
resultaba fascinante porque no es la típica película de
vaqueros. Se trata de la posguerra, el tema de la Frontera, pero
no es lo que la gente tiene en la cabeza como un western
típico”.
“Hay muchos testimonios
fotográficos desde la Guerra Civil en adelante. Muchas de estas
fotos son de tipos que partían a la frontera. Hay innumerables
retratos de Billy el Niño, Jesse James y otros, que parecen
preparadas. Tienes que ver qué es real y qué es lo que
prepararon para la foto. Realmente fue interesante poder
explorar los personajes de forma diferente a partir de estos
testimonios”.
“También quería que los
personajes formasen parte del paisaje de la película,” comenta
Scott. “El vestuario se hace monocromo si miras al cielo y los
árboles. Además, como los personajes pertenecen y vienen de
distintos orígenes, no era necesario ser tan preciso como en
otras películas de época, lo cual fue liberador y divertido;
sabíamos las reglas y podíamos expresarnos libremente. Creamos
los diseños desde cero más que crear un diseño para imponerlo a
los personajes,” concluye.
Otros miembros clave del
equipo incluyen al montador, ganador del Premio de la Academia®,
Conrad Buff (Titanic y nominado a los Oscar® por Terminator 2),
los ganadores por dos veces del Premio de la Academia® Christina
Smith (La lista de Schindler y Hook) y Bron Roylance a cargo del
maquillaje, Peter Chesney como supervisor de efectos especiales,
Bud Davis como coordinador de especialistas, y Mali Finn como
responsable del casting.
El paisaje y los elementos
naturales son intrínsecos a la historia y la acción de Seraphim
Falls, jugando un importante papel en la persecución sin tregua
de Gideon, desde las cordilleras nevadas al tórrido desierto.
Era necesario encontrar las localizaciones adecuadas del guión.
“Cuanto más lejos de la
civilización nos llevemos a los personajes, mas relevancia cobra
la Naturaleza y el entorno como personaje,” comenta Von Ancken.
“El tercer protagonista en esta película es el mundo en el que
se mueven y caminan los actores”.
“Una de las cosas que
diferencia Seraphim Falls de casi todos los demás westerns
recientes es el paisaje salvaje,” continúa. “Muchas de las
últimas producciones del género se sitúan en ciudades o
comunidades, pero para mí la esencia del western están en el
propio paisaje del Oeste. Nuestros personajes nunca están en una
ciudad o comunidad; nunca llegan a ninguna avanzadilla de la
‘civilización’. Están atrapados allí donde no hay escapatoria
para esconderse de sus propias almas”.
Inicialmente la historia fue
escrita, según nos cuenta Von Ancken, pensando en la cordillera
Ruby, en Nevada. “Estuve allí hace unos 10 o 15 años, y en un
sitio desolado, inaccesible, donde jamás se podrá hacer una
película”.
El diseñador de producción
Michael Hanen y el supervisor de localizaciones Michael Dillheim
exploraron multitud de posibles localizaciones en Nuevo México,
Utah, California y Alberta (Canadá). Necesitaban además tres
tipos de clima: cálido, helado y moderado. El frío y el calor lo
encontraron en el desierto y las montañas pusieron la nieve y el
agua helada. Nuevo México fue un sitio ideal ya que tiene de
todo: estupendas localizaciones con gran variedad de
temperaturas y hábitats muy diferentes apenas unas horas entre
sí.
“Éste es un western que
comienza en unas montañas heladas para terminar en el desierto,
y ambas cosas están a cinco horas de coche en Nuevo México,”
comenta el productor ejecutivo Stan Wlodowski. “No se puede
conseguir esta variedad de hábitats en otros sitios”.
La secuencia inicial de
Seraphim Falls tiene lugar en lo alto del monte Taos, a 11.800
pies y bajo cero, en la parte norte del estado. Subir y bajar de
la montaña fue un desafío para la producción. Un teleférico
llevó al equipo hasta un campo a mitad de camino donde 18 moto
nieves se encargaron de trasladar a los miembros uno a uno hasta
la cima de la montaña. Trabajar a esta altura también exigía
mucho esfuerzo físico al equipo, ya que respirar a estas alturas
puede hacerse difícil. Igualmente, la producción tenía que
cerrar cada día con tiempo de bajar con seguridad de la montaña
antes de la puesta de sol.
Otras localizaciones en Nuevo
México incluyen La Bajada, San Cristobal Ranch, Zia Pueblo, Hyde
State Park y la Reserva Nacional Valles Caldera (un antiguo
cráter volcánico de 89.000 acres, formado hace 1,2 millones de
años, a 15 kilómetros de Los Alamos). Para las espectaculares
escenas de la cascada, la producción se trasladó unos días a las
cascadas Koosah y Sahalie Falls y a McKenzie Bridge en Oregon.
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