CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Pertenezco a ese grupo
de personas que se sintió un tanto decepcionado después del
estreno de "Spider-Man",
puesto que, tras años y años de espera, deseaba encontrarme con
un largometraje de mayor calidad que el que nos presentó el casi
siempre sobrevalorado Sam
Raimi. No
obstante, reconozco que en parte mi frustración se debía al
hecho de que el trepamuros es, junto a Superman, uno de mis
superhéroes favoritos y, como sucede en estos casos, cada
espectador se imagina en su cabeza cómo debería ser una película
de estas características.
El asunto mejoró un poquito con
"Spider-Man 2",
ya que los personajes estaban mejor desarrollados, en especial
el Doctor Octopus, resultando bastante más convincentes las
escenas de acción, por no hablar de que su estupendo final nos
dejaba con ganas de que la historia prosiguiera. Dicho esto,
algunas de las preguntas que ahora se hará el lector son las
siguientes: ¿se han pulido en "Spider-Man 3" los fallos de su
predecesora? ¿Se ha conseguido por fin alcanzar ese necesario
equilibrio entre la diversión y la profundidad dentro de una
trama que nos enganche desde el comienzo hasta el final de la
cinta? ¿Nos hallamos definitivamente ante la conclusión de una
trilogía?
Vayamos por partes. La última
aventura del hombre araña es entretenidísima y,
desde luego, resulta meritorio que el filme se vea con
satisfacción a pesar de su abultada duración. El espectáculo
está garantizado y el
espectador se sobrecogerá en su butaca al observar pasajes tan
grandilocuentes como la pelea entre Spidey y Harry Osborn o el
rescate de Gwen en la grúa. Sin embargo, y siendo quisquillosos,
es evidente que Raimi se ha mantenido excesivamente fiel al
estilo de la saga, sobre todo en sus aspectos negativos, caso de
ese simple desarrollo de los personajes o, lo peor de todo, la
presencia de un sentido del humor forzado y prescindible.
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Aunque existen abundantes altibajos a lo largo de la
narración, al menos los baches no duran lo suficiente como
para que el público pierda el interés por lo que está viendo,
quedándose literalmente atónito ante determinadas escenas de
la cinta (la brillante transformación de Flint Marko en el
Hombre de Arena, todo un prodigio visual y a la vez emocional,
o ese Harry Osborn que ha de lidiar con sus demonios internos
de una forma bastante más interesante que el mismísimo
Spider-Man). Desafortunadamente, al mismo tiempo se
desaprovechan ciertos personajes (Gwen Stacy y su padre o un
J. Jonah Jameson al que apenas observamos en pantalla durante
unos cuantos minutos), percibiéndose en el libreto la
dificultad de los guionistas por ensamblar todas las piezas
del rompecabezas que han ideado. En todo caso, las obvias
deficiencias de la película no impiden que disfrutemos de
ella, siempre y cuando nos la tomemos como lo que en realidad
es: un grato divertimento.
Sólo queda por responder a una
de las preguntas anteriormente mencionadas, puesto que a estas
alturas creo que ya ha quedado claro que "Spider-Man 3" contiene
las mismas virtudes y los mismos defectos que sus antecesoras.
Me refiero a la cuestión de si con este filme se puede dar por
terminada una trilogía. Bajo mi punto de vista, y a pesar de que
se dejan abiertas las puertas a que en futuras secuelas
aparezcan algunos de los villanos de esta continuación, la
contestación sería rotundamente afirmativa. Un ciclo ha
finalizado y, desde luego, no estaría mal que Peter Parker y
Mary Jane, así como buena parte de los personajes secundarios,
fueran interpretados por otros actores, por no mencionar el
hecho de que me encantaría saber lo que haría otro realizador
con este material.
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Porque, y este es otro de los
elementos negativos de esta superproducción, la química entre
Tobey Maguire
y Kirsten Dunst
no es de las que pasará a la Historia del Cine, siendo la
actuación del primero verdaderamente ridícula cuando nos
muestra el lado oscuro de Spider-Man (intenta poner cara de
malo, se deja el flequillo suelto y se mueve como si fuera un
moderno galán que atrae a las mujeres con su fogosa
personalidad). De más correcta se puede calificar la labor de
James Franco,
Topher Grace
y Bryce Dallas Howard,
si bien es Thomas Haden
Church el que
mejor sale parado de todo el reparto (James
Cromwell y
Theresa Russell
aparecen y desaparecen del
relato en un suspiro, siendo sus diálogos nimios).
Finalmente, no quisiera
terminar este comentario sin olvidarme de la banda sonora de
"Spider-Man 3", sobre todo teniendo en cuenta que su autor es
Christopher Young
y que en su día ya tuvo que componer algunos temas para la
segunda entrega de esta saga (Sam Raimi no estaba satisfecho con
algunas de las piezas que Danny Elfman había escrito para
determinadas secuencias del filme). Ello ha supuesto que este
autor se haga cargo de la música que acompaña a las nuevas
aventuras del trepamuros, encontrándonos con una partitura en la
que abundan los elementos corales y en la que, sin embargo,
destacan sobremanera sus fragmentos intimistas y las fabulosas
notas que escuchamos cuando contemplamos el nacimiento del
Hombre de Arena.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes
de "Spider-Man 3" - Copyright ©
2007 Columbia Pictures, Marvel Studios y Laura Ziskin Productions.
Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. ™ &
© 2007 Marvel Characters, Inc. ©2007 CPII. Todos los derechos
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