CÓMO SE HIZO "LA GANADORA"
Notas de producción ©
2005
Sony
Pictures Releasing
El productor Robert Zemeckis
recuerda que la primera vez que escuchó hablar sobre el libro
The Prize Winner of Defiance, Ohio y su inspiradora heroína,
Evelyn Ryan, fue cuando leyó una crítica en la sección literaria
del New York Times. "Sonaba como una historia casi imposible
aunque maravillosa, y parecía condensar una parte de América que
existía en la cúspide de la era del marketing masivo". Lo que le
fascinó fue que la familia de Evelyn fue realmente capaz de
sobrevivir gracias a su talento. "Pero más que eso", dice, "fue
el inquebrantable optimismo de Evelyn y su amor por la vida —esa
cualidad espiritual que le permitió superar una vida llena de
dificultades”. Zemeckis pasó el libro de Ryan a sus compañeros
Jack Rapke y Steve Starkey, que compartían su entusiasmo por la
historia. Rapke comenta, “Estaba impresionado con la brillantez
de Evelyn, pero más que eso, me atraía el hecho de que no
importara lo mala que pareciera su vida desde fuera que ella
siempre veía el vaso medio lleno. Veía cualquier cosa que le
dieran como un regalo”. El productor Steve Starkey también se
sintió atraído por el material. “Esta heroica mujer fue capaz de
superar incluso los más terribles obstáculos de su vida. Es
realmente una historia que levanta el ánimo”, remarca. Publicado
en 2001, The Prize Winner of Defiance, Ohio, fue el tributo de
su autora, Terry Ryan a su gran madre, Evelyn Ryan, que murió en
1998. “Tenía 85 años cuando murió, pero podía haber vivido hasta
los 185 y aún así habría sido demasiado pronto en lo que a
nosotros respecta”, declara Ryan, la sexta de los diez hijos
Ryan. “Lo que pretendí fue devolverla a la vida, aunque sólo
fuera en el papel. Afortunadamente, nos lo puso fácil”.
A medida que
Ryan y sus hermanos revisaban las cosas de su madre, encontraron
siete tocadores y un arcón de cedro llenos de todos sus objetos
de interés de los concursos: 24 cuadernos en los que había
registrado cada frase y cada poema que había escrito; cientos de
cartas de felicitación de las compañías patrocinadoras; y 70
formularios de participación. Incluso había una carta que decía
“Querida Sra. Evelyn Z. Ryan: ¡Felicidades! Ha ganado una
televisión General Electric. Firmado, Bob Hope”.
Ryan tuvo que
alquilar una caravana para trasladar todos los papeles de su
madre desde Defiance, Ohio, hasta la casa de Terry en San
Francisco. Al juntarlos todos, terminó con un documento de 400
páginas al que llamó "El manual de mamá". Se dio cuenta que
tenía el perfil de la historia de la vida de su madre, que se
convirtió en el trampolín para un libro fascinante. Años más
tarde, cuando a Ryan le llegaron las noticias de que su libro
había sido seleccionado para llevarlo al cine, dice que su
primer pensamiento fue, "Mi madre es la única persona que
conozco que estando muerta sigue ganando cosas".
La primera
elección de Zemeckis para escribir el guión fue Jane Anderson.
“Incluso antes de que Jane se pasara a la dirección, escribía
estos bonitos y maravillosamente estrafalarios guiones”, dice
Zemeckis. “Había algo en esta historia que simplemente pedía que
Jane fuera la que la adaptase”.
A Anderson le
encantaba el libro, y decía que el desenfrenado optimismo de
Evelyn era lo que le llamaba la atención particularmente.
“Evelyn no era una mujer de pensamientos independientes; era una
mujer de felicidad independiente. Tenía una vida aplastantemente
difícil, pero insistía en vivir en un estado de placer. Pero no
era tonta. Sabía como dejar de lado la adversidad y la
mezquindad con gracia”.
Al principio
Robert Zemeckis había planeado dirigir él mismo la película,
pero cuando interfirieron otros compromisos, inmediatamente se
dirigió a Anderson. “Jane tiene un sentido increíble del
personaje, del tempo y del estilo”, comenta Zemeckis. “Su
comprensión de la naturaleza humana le permite crear —y ayudar a
los actores a crear— personajes reales accesibles y con los que
uno se puede relacionar. Era evidente desde el guión que había
escrito que tenía una pasión real por el material, y sabía en mi
corazón que haría un trabajo fantástico dirigiendo la película”.
Durante los
dos años que Anderson había trabajado en el guión, ella y Terry
Ryan llegaron a acercarse mucho. "Para cuando llegó a dirigir,
sentía que era simplemente la hija número once de mi madre", ríe
Ryan.
Con la
directora preparada, la atención se centró en quién
interpretaría el papel central de Evelyn Ryan. El productor Jack
Rapke dice que el casting de Julianne Moore como Evelyn era algo
que requería un mínimo de pensamiento, y añade, “Julianne está
fantásticamente dotada —es una actriz brillante con una belleza
interior que concuerda con su belleza exterior. También es una
extraordinaria profesional con un notable cuerpo de trabajo".
“Julianne era
perfecta para el papel”, acuerda Zemeckis. “No sólo es una
actriz maravillosa, sino que también tiene exactamente el mismo
aspecto que le pusimos a Evelyn en la película”.
Moore revela
que se sintió inmediatamente atraída por el papel de Evelyn
Ryan. “Evelyn era alguien que no pensaba en lo que podía haber
hecho, o lo que podría haber tenido. Estaba muy centrada en lo
que sí tenía y se sentía feliz con ello. Quería a sus hijos, y
le gustaba mucho escribir. Se las arreglaba para encontrar la
forma de que todos los días mereciera la pena vivir, y se sentía
agradecida por todas las cosas que tenía".
Quizá la
mayor afirmación del casting de Moore vino de la gente que mejor
conocía a Evelyn Ryan. Terry Ryan declara, “No podía imaginar
una persona mejor para interpretar a mi madre, y tampoco mis
hermanos y hermanas”.
La
representación del padre de los hermanos Ryan, Kelly Ryan, era
un tema más delicado. De hecho, cuando Terry Ryan empezó a
escribir el libro, se preguntaba cuánto incluir sobre su padre
alcohólico y maltratador psicológico. “No quería ser injusta con
nuestro padre”, dice Ryan, “pero tenía miedo de que si no le
mostraba con la luz precisa la gente no entendiera exactamente
lo que mamá había tenido que superar para hacer lo que hizo...
no entenderían los milagros que realizó en las más difíciles
circunstancias".
Evelyn y
Kelly se conocieron cuando ella estaba en el último año del
instituto y él era un gamberro amante de la diversión que
cantaba en un grupo y soñaba con una carrera en la música.
Entonces, un accidente alteró los sueños de Kelly y terminó
cogiendo un trabajo sin futuro en una fábrica. Gastaba la
mayoría de lo que ganaba en cerveza y whisky, así que Evelyn
tenía que encontrar el modo de mantener a la familia.
Cuando Woody
Harrelson leyó el guión por primera vez, admite que estaba un
poco decepcionado por lo desagradable que a menudo aparece
Kelly. Sin embargo, finalmente creció para comprender que el
personaje era mucho más complejo. “Creo que Kelly era un
prisionero dentro de su propia vida”, observa Harrelson. “Tuvo
muchas decepciones en su vida, así que tenía mucha tristeza y
odio, pero creo que quería a su familia. Era un tío que podía
hacerte reír o llorar, dependiendo del humor que tuviera".
“Construir
honestamente el personaje de Kelly, y seguir haciéndolo
comprensivo y comprensible, fue probablemente la mayor
dificultad del papel. Woody lo bordó", declara Rapke.
Zemeckis
añade, “Mediante la interpretación de Woody puedes entender la
tragedia de alguien que padece alcoholismo como Kelly. Puedes
ver como, si no hubiera tenido esa enfermedad, podría haber sido
un tipo fantástico. Woody hace comprensible el por qué Evelyn se
enamoró de Kelly cuando empezaron. Interpretó ese equilibrio
perfectamente".
Laura Dern
aparece en el cameo de Dortha Shaefer, un miembro del club de
concursos llamado Affadaisies. “Dortha era la primera conexión
real de Evelyn con el mundo exterior”, comenta Anderson sobre la
mujer que no sólo compartía la pasión de Evelyn por los
concursos, sino que se convirtió en la confidente con la que
podía compartir los sufrimientos y tribulaciones de la vida y de
sacar adelante a una familia.
Durante los
años 50 y principios de los 60, los clubes de concursos como el
Affadaisies florecieron por todo el país. Estaban compuestos
mayoritariamente por mujeres que estaban en casa todo el día,
principalmente porque todavía no eran bienvenidas en los lugares
de trabajo. Las canciones de anuncios publicitarios que
escribían pueden parecer cursis para los estándares de hoy, pero
estas mujeres eran las maestras de la palabra de su época.
Anderson
declara, “Hubo una época en que los americanos empezaron a
adquirir un montón de cosas, y los publicistas nos decían lo que
necesitábamos —el jabón adecuado, el postre adecuado, el
desodorante adecuado...”
En aquellos
días, casi cada producto tenía un concurso en marcha. Las
compañías que patrocinaban los concursos los veían como una
investigación de mercado. Algunos concursos eran grandes
loterías, pero la mayoría de ellos sólo querían saber que
pensabas de sus productos “en 25 palabras o menos”. Terry Ryan
afirma, “Mucha gente participaba en los concursos en aquellos
días, pero no muchos ganaban tanto como mi madre”.
La ironía de
esto era que, aunque Evelyn sabía como atraer a los
consumidores, ella no cayó en el consumismo; veía los concursos
como una forma de cuidar de su familia. El dinero y los premios
se convertían en comida, ropa, medicinas y otras necesidades.
“Evelyn era una mujer increíble con un don increíble”, declara
Rapke. “Si hubiera sido un hombre, probablemente hubiera
dirigido una empresa de publicidad. Pero en los años 50, estas
oportunidades no estaban abiertas para ella”.
“Solíamos
decir, ‘Mamá, podrías haber sido una Dorothy Parker; podrías
haber sido escritora en Madison Avenue; podrías haber tenido tu
propia columna en el Chicago Tribune’”, recuerda Terry Ryan. “Y
ella decía, ‘¿Y a cuál de vosotros, chicos, tendría que
abandonar para hacer eso?’ Se daba cuenta de que podría haber
sido cualquier cosa que hubiera querido ser. Pero también
reconocía dónde se encontraba en la vida, y que tenía 10 hijos”.
En la
película, hicieron falta 20 jóvenes actores además de un grupo
de gemelos de seis meses de edad para interpretar a los 10 hijos
Ryan en distintas edades. Al hacer el casting de los chicos,
Anderson estaba buscando “viejas almas” —una esencia fugaz que
podía observar “en la forma de sus caras... algo en sus ojos, o
en la forma en que escuchaban”. Después de eso, dice, el desafío
era hacer “coincidir genéticamente” a los 20 actores con
Julianne Moore y Woody Harrelson.
Los jóvenes
actores que fueron contratados para interpretar a los chicos
Ryan tenían mucha curiosidad sobre las personalidades de sus
personajes específicos. Terry y su hermana Betsy Ryan se
reunieron y escribieron descripciones detalladas de sus
hermanos. Por su parte, Anderson y la entrenadora de actuación
Maria Ricossa seguían estas guías cuando trabajaban con los
chicos, ayudándolos a meterse dentro de sus personajes.
El desafío
para los jóvenes no sólo era representar de forma viva a los
personajes de la vida real, sino también ser fieles a la época
en la que está ambientada la película. Los chicos también tenían
que adecuarse a los gestos y frases de la época, y Anderson y
Ricossa estaban constantemente en guardia, especialmente frente
a palabras como “impresionante” que aparecían ocasionalmente en
el diálogo.
La recién
llegada Ellary Porterfield, que fue contratada como la joven
Terry Ryan, a la que llamaban “Tuff”, recuerda que fue difícil
no caer en el argot contemporáneo. "Yo seguía diciendo 'guay'.
No lo hacía adrede; era algo inconsciente. Tenían que recordarme
constantemente que Tuff no diría 'guay'. Ella diría ‘fenomenal’
o algo así”.
Simplemente
interpretar a una madre de diez hijos podría ser un desafío para
cualquier actriz. Moore admite que es difícil hasta imaginarse
criar de verdad a diez hijos bajo las circunstancias que
rodeaban la vida de Evelyn. “Tuvo que haber sido una gran
cantidad de trabajo, pero ellos dicen que sus hijos le daban
energía. Y tengo que decir que trabajar con estos chicos fue mi
parte favorita".
Anderson
remarca, “No tenía ni idea de lo maravillosa que Julianne sería
con los chicos. Sus instintos maternales iluminaban el
escenario, y eso era esencial para este personaje".
El rodaje de
“La Ganadora” tuvo lugar en más de 30 escenarios, además de en
localizaciones dentro y en los alrededores de Toronto, Ontario,
que hacían las veces de Defiance, el pequeño pueblo del medio
oeste de mediados del siglo XX.
Aunque la
película se extiende desde los años 30 hasta casi el día de hoy,
la mayoría de las escenas tienen lugar a mediados de los 50 y
principios de los 60. Se hizo una investigación muy intensa de
todas esas décadas. El diseñador de producción Edward T. McAvoy
y la diseñadora de vestuario Hala Bahmet repasaron viejas
revistas y secuencias de noticiarios de la época.
Bahmet
descubrió que los populares catálogos de la época proporcionaban
una representación más precisa del vestuario de los Ryan que las
revistas de moda que estaban más dedicadas a la gente acomodada.
También obtuvo inspiración con los patrones de costura reales
que utilizaban las modistas en aquellos años, anotando,
“Sentíamos que era especialmente apropiado porque Evelyn Ryan
era una costurera excelente. De hecho, ella misma podría haber
cosido gran parte del vestuario que se ve en la película”.
Inestimablemente, McAvoy y Bahmet también tenían acceso a la
gran colección de fotografías de familia de los Ryan, que Terry
Ryan escaneó y envió a los cineastas en CD. Los hermanos Ryan
también les dieron un montón de notas sobre el aspecto de su
vieja casa y su vecindario.
Con un gran
casting, incluidos niños de todas las edades, Bahmet confió
mucho en casas de alquiler de vestuario, tiendas de segunda mano
y mercadillos para el vestuario de los actores. Sin embargo,
como la disponibilidad de la ropa de segunda mano es a veces un
problema, Bahmet también tuvo que diseñar y confeccionar gran
parte del vestuario para la película. Ella afirma, "Mucha de la
ropa que necesitábamos, especialmente la de los años 30, no
estaba disponible. Tuvimos que hacer gran parte del vestuario,
no sólo a causa de la disponibilidad o para asegurar que
encajara perfectamente, sino también porque teníamos una gama de
colores especial en mente para muchos de los personajes”.
Bahmet
explica que la psicología del vestuario era crítica. Por
ejemplo, Evelyn era muy optimista: no importa lo malas que
parecieran las cosas, ella siempre trataba de mantener un punto
de vista positivo. “El simbolismo en el vestuario era muy
importante para nosotros. Nos encantaba la idea de que Evelyn
llevara tonos rosados —todo tipo de sombras distintas de rosa e
incluso rojos profundos— como una forma de hacer ver al público
lo optimista que era esta mujer". Para mantenernos fieles a la
época incluso en el vestuario nuevo, Bahmet y su equipo
registraron los Estados Unidos y Canadá en busca de telas raras
de época con las que hacer la ropa.
El
coordinador de coches Bill Boyd también vio limitado su trabajo
con peticiones que iban desde un Model T de 1918 hasta un Hearse
de 1981. Los coches se eligieron no sólo para que fueran
adecuados a la época sino también para que fueran adecuados al
nivel económico del vecindario donde vivían los Ryan. Sólo Kelly
Ryan tuvo siete coches distintos durante el transcurso de la
película incluido un Model T, un Oldsmobile del 37, tres
Chevrolets (1952, 1955 y 1966) y un Ford Maverick de 1977.
Algunos de los vehículos más difíciles de adquirir que Boyd
encontró para la película incluían un Chevrolet del 47, dos
camiones de reparto de 1948, una moto Triumph de 1969, una
Triumph TR3A de 1959 (que Evelyn gana en un concurso), Hudson
Hornets, Packards (incluido el raro descapotable Packard
Caribbean), y dos Cadillacs de 1959. En total se utilizaron más
de 70 coches antiguos en la película.
El exterior
de la casa de alquiler de los Ryan estaba localizado en una
calle del centro de Oshawa, y la localización de la nueva casa
de los Ryan —comprada cuando Evelyn recibe un premio en el
concurso Western Auto Supply Company— se encontró en el
vecindario de Richmond Hill, justo al norte de Toronto. Los
escenarios de los interiores de ambas casas se construyeron en
un estudio de sonido de Toronto.
Bajo las
órdenes de McAvoy, el departamento artístico transformó el
exterior del cuartel general de la policía de Paris, Ontario, en
la estación de autobuses de Defiance, Ohio; mientras, la
estación de tren de Uxbridge se convirtió en la estación de tren
de Defiance. Una gasolinera que llevaba mucho tiempo cerrada en
las afueras del pequeño pueblo de Stouffville fue restaurada
para la escena en la que el coche de Evelyn y Tuff se estropea
de camino a la cita de Evelyn con las Affadaisies.
Probablemente
el mayor desafío para McAvoy y su equipo fue recrear el interior
del supermercado Big Chief, alrededor del año 1958. En la
película, Evelyn gana una compra gratis de diez minutos en el
supermercado en un concurso de escribir canciones para
publicidad. El departamento artístico trabajó durante semanas
reproduciendo gráficos y etiquetas de las marcas de la época, ya
que todos los estantes estarían visibles mientras Evelyn corría
arriba y abajo llenando el carro. Para más inri, tenían que
recrear los raros productos gourmet que Evelyn elegía en lugar
de los productos más cotidianos.
“Evelyn
siempre estaba intentando expandir los horizontes de sus hijos y
esta era su oportunidad de dejarles probar el sabor de un plato
de gourmet. De ninguna manera iba a llenar el carrito con judías
enlatadas y palitos de pescado”, declara Anderson. “Fue derecha
a por las colas de langosta y el caviar”.
Cuando
terminó el rodaje de la película, todos los que habían estado
involucrados en la producción de “La Ganadora” estuvieron de
acuerdo en que pasar tiempo en el mundo de Evelyn Ryan había
sido una experiencia inspiradora. Anderson atestigua, “Siempre
que me enfrentaba a los inevitables dolores de cabeza que vienen
con la producción, respiraba hondo y decía, ‘¿Qué haría Evelyn?’
Hacer una película... criar a diez hijos —todo requiere
paciencia, energía y un enorme sentido del humor. Debo decir que
Evelyn fue una presencia tan grande en el escenario que estuve
tentada de sacar una silla para ella. Era una mujer
extraordinaria, y ha sido un honor para todos nosotros contar su
historia”.
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