CRÍTICA
por
Miguel Á. Delgado
Julianne Moore suele ser una
garantía: si su nombre aparece en el cartel de una película,
podemos estar seguros casi al 100% (ni siquiera ella está libre
de tener algún que otro tropiezo) de que ésta tendrá algo de
interés. Y “La ganadora”, aunque no llega a elevarse en el grado
en el que podría haberlo hecho, no es una excepción, si bien sus
méritos giran casi todos en torno a la pelirroja y pecosa (aquí
casi más que nunca) actriz.
Porque la
cinta, sobre el papel, reunía todos los peligros de ser una
historia más de ésas que sólo pueden ocurrir en Estados Unidos,
y de las que la etiqueta “basada en un hecho real” hace temerse
lo peor. Porque si la realidad no respaldara esta historia,
sería bastante difícil creerse cómo un ama de casa de los años
cincuenta y sesenta se las arreglaba para sacar adelante a diez
hijos y un marido alcohólico e inútil (un
Woody Harrelson en una especie
de versión soft de los papeles que tan bien se le dan),
sin perder la sonrisa y la visión optimista de la vida... a
través de los concursos de jingles, toda una especialidad
de promoción radiofónica y televisiva que concedía sustanciosos
premios a aquellas mujeres que eran capaces de ofrecer la rima
más pegadiza y original para los lemas y canciones
publicitarias.
El tema
podría dar para una visión de cómo las mujeres, absolutamente
anónimas en la machista sociedad de la época, contribuyeron
mucho más de lo que se les reconoció a sacar adelante a las
familias en tiempos complicados. Así, Julianne Moore añadiría
una muesca más a lo que se ha convertido con el tiempo en su
especialidad: las perfectas amas de casa, llenas de conflictos
interiores, que llenaban como podían su soledad y su
frustración, y que le han regalado papeles tan inolvidables como
los de "Las horas" o "Lejos del cielo".
Sin embargo,
“La ganadora” huye de ese toque reivindicativo para ofrecer una
narración más amable; aquí no se denuncia nada, sólo se muestra
una historia de coraje y entrega familiares, y en ese sentido la
película se adapta como un guante a lo que se pretende, esto es,
los conflictos nunca se llevan al último extremo, siempre
aparece un premio que salva la situación más difícil, y así el
film acaba atrapado en un esquema repetitivo: el alcohol o la
estupidez del marido provocan una situación insostenible, la
mujer logra in extremis esquivar el desastre, luego el
marido vuelve a frustrar la recuperación, ella interviene de
nuevo, y así hasta el final.
Bloqueada en
una tierra de nadie entre la comedia y el drama, sin inclinarse
hacia ningún lado, sin embargo el metraje se ve salpicado por
algunos detalles que facilitan el visionado y hacen digerible
(aunque también inmediatamente olvidable) la cinta, como las
didácticas explicaciones del personaje de Julianne Moore acerca
de la mecánica de los concursos o el club de concursantes
encabezado por una siempre estupenda
Laura Dern, que parece directamente recortada de un
álbum de fotos de la época.
Sin embargo,
la suma de alicientes no logra que la película se eleve, y al
final a uno le queda la sensación de que la historia podía haber
dado más de sí. Pero tiene el atractivo de que la Moore ocupa
prácticamente todo el metraje, y su interpretación vuelve a
ser de las que demuestran por qué la actriz se ha convertido,
con todo merecimiento, en una estrella. Y por eso ella hace
brillar las escasas y esparcidas perlas del guión, como cuando
le dice a su marido que no quiere que la haga feliz, sólo que la
deje ser feliz. Y suena triste, suena emotivo... suena real.
Calificación:
    
Imágenes
de "La ganadora" - Copyright ©
2005 Revolution Studios, DreamWorks Pictures e ImageMovers.
Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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