CÓMO SE HIZO "CERDOS
SALVAJES (CON UN PAR... DE RUEDAS)"
Notas de producción ©
2007
BVI
4. La producción
Una vez que los actores
estuvieron listos para salir, el reparto completo, el equipo y
cientos de Harleys se embarcaron hacia New Mexico, la famosa
Tierra Encantada, ya que “CERDOS SALVAJES (CON UN PAR...DE
RUEDAS”) (WILD HOGS)se filmaría completamente en locación.
Albuquerque sirvió como la ciudad natal de los Hogs, Cincinnati,
mientas que las montañas y los bosques de New Mexico
representaron áreas de todos los Estados Unidos. Pero por más
“encantada” que sea la tierra de New Mexico, no fueron todas
rosas, dadas sus temperaturas notoriamente altas. “Dado que esta
era esencialmente una película de ruta, estuvimos a la
intemperie durante tres meses”, señala Walt Becker. “En ese
lapso soportamos tormentas de polvo, mini-ciclones y lluvias con
inundaciones de proporciones bíblicas”. A veces, la sensación
era como si estuviésemos filmando Lawrence of Arabia, con
temperaturas que frecuentemente superaban los 100º F y vientos
de 40 millas por hora por las tardes. Me saco el sombrero ante
este reparto y este equipo que han sufrido junto a mí”. Mientras
que gran parte del film fue rodado en rutas abiertas, también
hubo una serie de interiores clave, comenzando por las cálidas
casas de los Hogs en Cincinnati, y en especial cuando los Hogs
entran en la polvorienta ciudad del oeste que ha sido tomada por
los Del Fuegos. Para contribuir a la atmósfera visual de la
historia, Walt Becker acudió a la creatividad del diseñador de
producción Michael Corenblith, dos veces nominado al Premio de
la Academia® por sus trabajos en How the Grinch Stole Christmas
y en Apollo 13.
Corenblith
aportó su imaginación al diseñar mundos altamente contrastantes
para los suburbanos Hogs y para los malvados Del Fuegos,
respectivamente. Así lo resume el director: “Michael creó una
sensación de realismo en la que se enraíza la comedia. Sus
escenarios nunca dejaron de sorprenderme”.
Para
Corenblith, el proyecto prometía ser irresistiblemente
divertido: “Me encantó la idea de mezclar elementos de película
de motocicletas del tipo ‘Easy Rider’ con una sensación de
western. Y también me atrajo el desafío de exhibir visualmente
un viaje de miles de millas filmado enteramente en un solo
estado”.
La clave de
la visión de Corenblith del diseño del film fue revelar
sutilmente cómo los personajes son transformados por el viaje a
través del país. Explica: “La paleta pasa de ser opaca al
principio a ser muy vívida luego. Comenzamos con colores
bastante suaves e institucionales en la oficina de Doug y en la
sala del hospital y luego desarrollamos una cacofonía de color
en el Festival Madrid Chili Festival a la noche”.
Y continúa:
“El contraste entre los dos mundos también se expresó en la
creación de dos bares para motociclistas. El primero, el de los
Hogs en Cincinnati llamado Byker’s Island, responde a la idea
del típico bar suburbano de motociclistas: exhibición de
motocicletas cool, un logo distintivo y los usuales artículos a
la venta. Más una cuestión de camisetas que de cerveza. El bar
de los Del Fuegos es lo opuesto, ya que es un verdadero bar de
motociclistas. Más parecido al un clubhouse, se dedica a los
clientes y al as bebidas que allí se sirven.
El foro del
bar de los Del Fuegos fue creado en el histórico Bonanza Creek
Ranch, que hemos visto en docenas de filmes con temática del
Oeste, como The Lone Ranger, Silverado, Young Guns, Wyatt Earp y
Lonesome Dove, entre otros. Explica Corenblith: “Yo sabía que
Walt estaba interesado en una visualidad icónica, de modo que
realicé un híbrido arquitectónico entre salón del Lejano Oeste
con Ruta 66 y lo completé con puertas vaivén para la entrada de
los Hogs”.
Lo medular de
la filmación se llevó a cabo en Madrid (se escribe igual que el
nombre de la capital de España, pero se pronuncia Meid-rid), en
el siglo XIX una próspera aldea minera, pero luego un pueblo
fantasma. Hoy es el refugio de una colonia de artistas, repleta
de encantadoras tiendas y galerías y que sirve como la ciudad
donde imperan los Del Fuegos.
“Queríamos
que la ciudad diera la sensación de ser real, lo que implicaba
que no debía ser ni demasiado pequeña y amorosa, ni demasiado
grande. También debía transmitir la sensación de historia de una
comunidad: tenía que ser creíble que una pandilla de
motociclistas pudiera realmente adueñarse del lugar. Pasamos por
infinidad de pequeños pueblos en New Mexico hasta que finalmente
descubrimos Madrid”, recuerda el productor Mike Tollin.
En Madrid,
Michael Corenblith creó otro foro clave: el diner de Maggie. Así
lo explica: “El corazón de la ciudad es el diner de Maggie,
donde se lleva a cabo gran parte de la acción. Fue construido
desde cero en una propiedad vacía, utilizando las formas, los
arquetipos y el vocabulario de la vieja Ruta 66: amorosas
compartimentos, un mostrador prominente con banquetas y
cielorraso de metal. En todas las formas, transformamos este
viejo pueblo minero en algo evocador de la vida de pueblo”:
Corenblith
incluso inventó una plaza para uno de los momentos cruciales del
film, el Madrid Chili Festival, al transformar una playa de
estacionamiento en un espacio acogedor con gazebos, jardines y
entretenimientos. El efecto festivo de colgar banderines del
Chili Festival por todo el pueblo inspire a los verdaderos
residentes a proponer la celebración de un Chili Festival en el
futuro.
La inventiva
fue lo usual a lo largo de la producción de “CERDOS SALVAJES
(CON UN PAR...DE RUEDAS”) (WILD HOGS). Cuando Corenblith no pudo
hallar una locación en New Mexico que simulara los Arkansas
Ozarks, creó el escenario desde la nada. A partir de una básica
plataforma de rocas en las prístinas Montañas Jemez, comenzó a
esculpir goma-espuma hasta crear una idílica visión de una
pequeña Hot Springs. “A nivel creativo, lo que Mike ha logrado
en esta película es maravilloso. Es un genio de la pura magia
del cine”, elogia Tollin.
Y además de
todo esto, el divertimento visual de “CERDOS SALVAJES (CON UN
PAR...DE RUEDAS”) (WILD HOGS) se completa con la labor del
fotógrafo Robbie Greenberg, quien previamente fotografió The
Milagro Beanfield War de Robert Redford en New Mexico y siente
una profunda afinidad por la belleza natural del estado, sin
mencionar su habilidad como iluminador para lidiar con su clima
eternamente cambiante. Para Walt Becker, la contribución de
Greenberg resultó indispensable.
“Realmente
pienso que esta es una de las comedias que lucen mejor gracias a
Robbie, quien es tan meticuloso”, comenta Becker. “No queríamos
que el film se viese como la típica comedia estadounidense con
gran iluminación. La fotografía de Robbie es exuberante y bella,
o sea que no solo enfatiza el humor sino que también capta el
drama de la historia. Y además, él logra que todos se vean
fantásticos en cada escena”.
El equipo de
diseñadores del film se completa con la presencia de Penny Rose,
la diseñadora de vestuario que llegó a la producción luego de
realizar los exuberantes diseños de Pirates of the Caribbean:
Dead Man’s Chest. Aunque hay definitivamente una gran diferencia
entre vestir motociclistas y piratas, ella encuentra una
conexión y bromea: “¡Se trata de muchachos con sus juguetes!”
Bromas
aparte, Rose deseaba enfatizar la realidad de los personajes de
“CERDOS SALVAJES (CON UN PAR...DE RUEDAS”) (WILD HOGS). Explica:
“Lo que sentí al leer el guión es que, aun cuando es una comedia
muy divertida, hay profundidades escondidas. De alguna manera se
te parte el corazón por cada uno de estos personajes y yo quería
hacerlos lo más individuales cuanto fuera posible”.
Para ello,
Rose trabajó estrechamente junto a Allen, Travolta, Lawrence y
Macy, hablando largamente sobre las opciones de vestuario de
cada uno de los personajes, de acuerdo con la visión que los
actores tenían de sus personalidades. “La pasamos muy bien
juntos y cada uno era brillante”, dice Rose. “Los cuatro saben
verdaderamente lo que hacen”.
Rose la pasó
especialmente bien con el memorable atuendo de motociclista de
William Macy. Dice: “Dudley inspiraba una apariencia definida.
Lo envié a William una pila de cascos y él tomó un Outrider de
los años 40. Eso fue lo que guió el resto. Y también tenía esos
extraños anteojos que se calzan desde atrás de la cabeza y se
juntan con un imán al frente. Insistí en que los usara en el
film porque son comiquísimos”.
Macy adoró su
vestuario, pero hubo una sola cosa que no previó: “Ahora, en
retrospectiva, creo que no fue una buena idea vestir pantalones
de cuero en New Mexico… ¡en julio!”
Rose paso por
una amplia gama de vestimenta para motociclistas, desde la de
época hasta la actual, al vestir tanto a los Hogs como a la
pandilla de los Del Fuegos, y sus elogios son para
Harley-Davidson, que proveyó a la producción los artículos más
icónicos de la compañía a lo largo de los años. “La gente de
Harley-Davidson estuvo fenomenal. Enviaron chaquetas,
pantalones, cascos, lo que pidieras. Fueron extremadamente
generosos”, recuerda Rose.
Para Walt
Becker, la producción entera estaba llena de tesoros. “Cuando
tienes un film con media docena de actores de primera línea y un
equipo tan sorprendente y maravilloso, el verdadero desafío es
darles a todos la oportunidad de lucirse. Había tal desborde de
talento que cada mañana me despertaba y me sentía como si
estuviera viviendo una experiencia extra-sensorial”.
Pero por más
divertida que haya sido la producción, el efecto más grande fue
el de despertar la sed de aventura entre todos los involucrados.
Como señala Mike Tollin: “Al finalizar la producción, ¡todos
estábamos hablando de emprender nuestro propio viaje de “CERDOS
SALVAJES (CON UN PAR...DE RUEDAS”) (WILD HOGS)!”
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Cerdos salvajes (con un par... de
ruedas)" - Copyright © 2007
Touchstone Pictures y Tollin/Robbins Productions. Distribuida en España
por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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