CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Un director
temible que apenas ha dirigido un par de películas en su corta
carrera. Un guionista que quiere dar el salto a la gran pantalla
después de haber triunfado en la televisión gracias a "Arrested
development" y "Me llamo Earl" (series que, por muchos premios
que hayan recibido, nunca me han hecho excesiva gracia). Un
reparto de actores bastante taquilleros que se unen para
pasárselo en grande rodando un filme del montón. Ésos son los
tres elementos primordiales que se han tenido en cuenta para
sacar adelante "Cerdos salvajes (con un par... de ruedas)",
cinta de espantoso título que ha obtenido un inesperado éxito en
los Estados Unidos, donde ha rebasado con facilidad los cien
millones de dólares.
Su argumento
no es, desde luego, un dechado de originalidad. Cuatro amigos
que no están muy contentos con sus vidas se dedican a dar una
vuelta con sus motocicletas durante sus ratos de ocio,
intentando con ello olvidarse de su rutinaria existencia. Sin
embargo, un día deciden que lo mejor es probar nuevas emociones,
de ahí que inicien un viaje por los Estados Unidos con sus
inseparables máquinas. Como el espectador que acude a ver este
tipo de películas no está precisamente interesado en observar
los paisajes que recorren los protagonistas, no es de extrañar
que éstos se topen con alguna que otra dificultad para así
entretener al personal, siendo especialmente peligroso su
encuentro con un grupo de descerebrados macarras.
"Cerdos
salvajes (con un par... de ruedas)" se sustenta en un guión
tan nefasto que es imposible entretenerse con ese puñado de
delirantes gags que se desparraman a lo largo de su metraje.
Los creadores del filme nos toman por tontos y confían en que
brote del espectador alguna que otra carcajada con los
previsibles trompicones y los mediocres diálogos que afectan o
recitan, respectivamente, los protagonistas de la historia.
Ésta, por cierto, es tan mediocre que resulta vergonzoso que
alguien haya podido crear una película de una idea tan
tontorrona y pueril.
Por otro
lado, que nadie piense que esta cinta es un prodigio de
vertiginosidad cómica. Al contrario, las bromas se suceden con
excesiva parsimonia, salvo que alguien considere como tales los
chistes malos que salen de la boca de Doug, Woody, Bob y Dudley.
La realización de Walt Becker
es simplona y se limita a seguir la estela de las estrellas
del filme, siendo lo único que se salva de la quema la manera en
la que la cámara capta los parajes que observamos durante los
poco más de noventa minutos que dura la cinta (y, créanme, ya
son demasiados).
El único
aliciente que se puede hallar en este largometraje es el trabajo
de algunos de sus intérpretes. Cierto que la actuación de
Tim Allen y
Martin Lawrence no es tan
irritante como suele ser habitual en ellos, pero siguen siendo
cómicos de segunda que, desde luego, difícilmente pasarán a la
Historia gracias a su talento. Si bien
John Travolta está correcto, el que en verdad eclipsa
al resto del elenco es William H. Macy,
puesto que intenta ser gracioso desde la seriedad y la
compostura (esto es, no necesita moverse continuamente o
realizar extraños ademanes con sus extremidades). Finalmente,
Ray Liotta se limita a cobrar
el cheque que le ofrecieron por su ridículo papel de bravucón y
a Marisa Tomei no le importa
ponerse en la piel de la chica de la función, de ahí que su
personaje hable tan poco.
Calificación película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes
de "Cerdos salvajes (con un par... de
ruedas)" - Copyright © 2007
Touchstone Pictures y Tollin/Robbins Productions. Distribuida en España
por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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