CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Cuando el director
Danny Boyle
incursionó en el cine de terror con la película
"28 días después",
su reinvención de los clásicos zombies resultó una muy agradable
sorpresa, pues tomó los fundamentos de ese cansado tema y les
dio un giro semirrealista que aportó nueva vida (¡ja!) al
género, pero sin perder el trasfondo alegórico que, a fin de
cuentas, es lo que siempre ha distinguido las mejores obras de
ese estilo (sobra decir que me refiero a las de George A.
Romero). Y
ahora nos llega la consabida
secuela, la cual, como su título original sugiere, nos muestra
el estado en que se encuentra Gran Bretaña siete meses después
de la epidemia de "ira", el extraño virus que convirtió a una
gran parte de la población en violentos monstruos humanos
sedientos de sangre.
Al principio del largometraje
conocemos a Don (Robert
Carlyle),
sobreviviente de la epidemia original en la que perdió a su
esposa Alice (Catherine
McCormack).
Ahora, meses después, Don sufre aún remordimiento por no haberla
salvado, pero su vida mejora cuando finalmente se reúne con su
hija adolescente Tammy (Imogen
Poots) y el
pequeño Andy (Mackintosh
Muggleton). Los
niños estuvieron en un refugio francés durante los peores
momentos de la epidemia y ahora, gracias a que los infectados
murieron eventualmente de hambre, el ejército de los Estados
Unidos organiza el regreso de los ciudadanos a Gran Bretaña, al
mismo tiempo que aseguran el exterminio total de los infectados.
Pero, como siempre ocurre, hay un fallo imprevisto en el plan
del ejército...
El director español
Juan Carlos Fresnadillo
se encarga de extender la visión apocalíptica establecida por
Danny Boyle y Alex
Garland en la
cinta original, y su interpretación resulta aún más oscura y
fatalista, enfatizando el tema de la humanidad como depredadora
de sí misma. La primera película sugería que la amenaza no
siempre era el monstruo, sino el hombre mismo, y la secuela
confirma sin duda tal noción, presentando a los infectados casi
como un inconveniente adicional al peligro real: la milicia y su
ciega devoción a órdenes cuestionables y dirigentes amorales.
Dejando atrás toda alegoría y metáfora, Fresnadillo (junto con
su equipo de guionistas) ofrece un comentario social válido,
pero demasiado obvio, transformando el humanista horror de la
primera obra en un hueco espectáculo de acción, con abundantes
escenas de excelente tensión y suspense que de algún modo se
quedan cortas, a pesar de su feroz violencia.
En ese aspecto, "28
semanas después" resulta satisfactoria y muy entretenida; la
sangre corre libremente y hay un par de secuencias que
deleitarán a los fanáticos del cine gore (especialmente
la que muestra el creativo uso de un helicóptero). Sin embargo,
el guión tiene frecuentes fallas e
inconsistencias que restan impacto y traicionan su pobre
ambición. A partir de su primera revelación sorpresiva, la trama
empieza a flaquear, mostrando cada vez más problemas de lógica y
sentido común. Y
aunque la motivación de los personajes sea siempre clara y
comprensible, hay momentos donde su errático comportamiento
muestra la desesperación de los guionistas por llegar a un punto
específico, pero sin saber cómo lograrlo creíblemente. Quizás
esto no sea un defecto importante para algunas personas, pero
tomando en cuenta lo bien que empezó la película, es más notorio
su colapso conforme avanza la trama, dejando atrás el drama
humano para centrarse en el mero espectáculo.
El elenco trata de apoyar
esos cambios de tono, pero lamentablemente los mejores
personajes son los que menos presencia tienen. Como ostensibles
protagonistas, los jóvenes Imogen Poots y Mackintosh Muggleton
carecen del peso dramático necesario para sostener hora y media
de película. Rose Byrne
(como una tenaz doctora) y
Jeremy Renner
(como un soldado compasivo) resultan más interesantes y
carismáticos, aunque su tiempo en pantalla sea relativamente
breve.
Si "28 semanas después" fuera
más genérica y mediocre, sería fácil descartarla como una
mercenaria estrategia para ganar dinero a costa de la notable
cinta original. Pero su gran número de aciertos, su excelente
atmósfera y la dinámica dirección de Juan Carlos Fresnadillo la
validan como legítima (aunque innecesaria) secuela... y, a la
vez, hacen más notorios los problemas que presenta. No obstante,
a pesar del irregular guión, los blandos
protagonistas y el exceso de trucos de cámara que, francamente,
no hacían falta para generar suspense, creo que merece una
modesta recomendación
como una funcional continuación de esta interesante historia. En
la actual epidemia de secuelas, remakes y viles copias,
eso ya es un esperanzador diagnóstico.
Calificación:
    
Imágenes
de "28 semanas después" -
Copyright © 2007 Fox Atomic, DNA Films, UK Film Council,
Figment, Sogecine y Koan Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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