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Dirección: Juan Carlos Fresnadillo.
País: Reino Unido.
Año:
2007.
Duración:
99 min.
Género:
Acción, Terror,
ciencia-ficción.
Interpretación: Robert Carlyle (Don), Rose
Byrne (Scarlet), Jeremy Renner (Doyle), Harold Perrineau (Flynn), Catherine McCormack
(Alice),
Imogen Poots (Tammy), Idris Elba (general Stone), Mackintosh Muggleton
(Andy).
Guión: Juan Carlos
Fresnadillo, Enrique López Lavigne, Rowan Joffe y Jesús Olmo.
Producción: Andrew Macdonald, Allon
Reich y Enrique López Lavigne.
Producción ejecutiva:
Danny Boyle y Alex Garland.
Fotografía: Enrique Chediak.
Montaje: Chris Gill.
Diseño de producción: Mark Tildesley.
Vestuario: Jane Petrie.
Estreno en Reino Unido: 11 Mayo 2007.
Estreno en España: 29 Junio 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Juan Carlos Fresnadillo
cree en el género;
Danny Boyle,
no (quizá la pregunta sería, más bien, si cree en alguno de los
que toca, al contrario del versátil Winterbottom). Ésa es la
principal conclusión a la que se puede llegar al comparar
"28 días después"
con su secuela, “28 semanas después”. Y, junto a ella, una duda:
¿cómo es posible, cuando las quejas sobre el potencial del cine
español son continuas, que un talento como el de Juan Carlos
Fresnadillo haya tenido, después de seis años de ostracismo y
tras la estimulante aunque imperfecta
"Intacto",
que terminar trabajando fuera de nuestras fronteras para
demostrar de lo que es capaz?
Porque
Fresnadillo ha entendido que en el género zombi (visto que
últimamente, y encuadradas bajo ese epígrafe, nos están
llegando algunas de las propuestas más estimulantes del cine
comercial anglosajón, me niego a llamarlo “subgénero”) apenas
queda nada por inventar cuando hablamos de contar una historia
que, en el fondo, no es más que otra vuelta de tuerca al
apocalipsis; lo que importa es el “cómo”, la articulación de
un discurso que, además, trascienda la mera
narración para adentrarse en las inevitables metáforas de
nuestro tiempo que se esconden tras la mayor de todas: la de
que el enemigo que te quiere devorar pudo ser antes tu padre,
tu madre, tu esposa, tu marido, tu hijo... tu ser más cercano.
¿O no
nos dice nada ese reducto londinense en el que cada centímetro
cuadrado está vigilado por cámaras, en el que todo está bajo una
perfecta jurisdicción militar, en forma de intervención de la
“comunidad internacional”, y en la que ante el menor riesgo debe
procederse a la aniquilación de todo ser vivo del único lugar
declarado libre de infección de toda la isla? ¿En el que la
necesidad de no correr ningún riesgo inmediato es capaz de
destruir la única posibilidad de encontrar una verdadera
solución a largo plazo contra el virus que amenaza con erradicar
la vida humana del planeta?
Pero ahí
no termina la lectura subyacente de una película que, como
hiciera
"Amanecer de los muertos",
de Zack Snyder, y desde luego mucho más que la anterior de
Boyle, inserta totalmente el género en la modernidad: ¿qué decir
del hecho de que, en realidad, la catástrofe se desencadene por
un fallido acto de amor, por la colisión entre los rasgos de
humanidad con los de unos personajes que se mueven entre el frío
de las directrices y los protocolos? Si la cinta nos muestra que
tanto el camino de la inhumanidad como el del sentimiento, o
mejor dicho, la fusión de ambos, llevan hacia el mismo y
terrible final, ¿qué esperanza puede quedar?
Ninguna. Y ese pesimismo
contundente recorre una película, en el fondo,
deprimente, a la que le interesa más adoptar la forma de una
elegía, en la que los planos sostenidos de un Londres que parece
una gran tumba perduran más en la memoria que los epilépticos
segmentos de los ataques,
en los que la brutalidad de lo que sucede se sugiere más que se
muestra, aunque los amantes del género no se quejarán del puñado
de escenas, extremadamente sangrientas, que jalonan la cinta.
Sin embargo, este crítico confiesa que se sintió muchísimo más
aterrado por la escena del ataque a la masa de civiles
encerrados en el sótano a oscuras, moviéndose desesperadamente
sin saber qué pasa, comprimiéndose en busca de una salida
mientras los infectados se van multiplicando entre ellos, que la
mucho más explícita (y soberbiamente filmada, todo hay que
decirlo) del helicóptero.
Una gran metáfora: como todas
las grandes películas del género. Eso es lo que nos ha regalado
Fresnadillo. Y ojalá que vengan más. Y, ¿quién sabe? Quizás
hasta puede hacer la siguiente en España y todo.
Calificación:
    
Imágenes
de "28 semanas después" -
Copyright © 2007 Fox Atomic, DNA Films, UK Film Council,
Figment, Sogecine y Koan Films. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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