CRÍTICA
por
José Arce
Cinematográficamente
hablando, a la administración Bush le crecen los enanos. Al
aluvión presente y futuro de títulos que se están uniendo en una
radical diatriba contra la intervención norteamericana en Irak,
se unen proyectos como “El espía”, que se centra en la
inconcebible ruptura del férreo cordón de seguridad (su título
original es breach, literalmente, “brecha”) que, en
teoría, debería suponer la actividad de su afamada Oficina
Federal de Investigación.
La
película nos relata la historia real de Robert Hanssen (Chris
Cooper), veterano
agente del FBI de estrictas convicciones profesionales y
religiosas. Al menos, eso parece en lo que respecta a las
primeras; en realidad, se trata del mayor traidor de la
historia del espionaje norteamericano, que durante veinticinco
años estuvo vendiendo información al enemigo por antonomasia,
la Unión Soviética. La narración arranca unos meses antes de
su retiro, cuando el novato Eric O'Neill (Ryan
Phillippe) recibe el
encargo de seguir a Hanssen y desenmascarar su perversa
obsesión sexual, una vergüenza para el cuerpo; obviamente, el
fin es superior, pero el joven comienza a ver a su objetivo
como una especie de ejemplo moral, padre ejemplar y
profesional sin tacha. Hay que reconocer que la presentación
de los acontecimientos por parte del realizador
Billy Ray
consigue engañar al espectador, que por un tiempo piensa que,
realmente, estamos ante la persecución de un obseso. A medida
que transcurre la trama, las cosas cambian radicalmente y nos
enfrascamos en una narración ágil y acertada, que sabe
retratar la evolución del personaje central de manera tensa,
fría y desesperanzadora. Chris Cooper compone un papel
tremendo, hecho a la medida de sus rasgos profundos y tristes,
emergiendo por encima del resto del reparto, por mucho que
Ryan Phillippe se esfuerce para tratar de dotar a O'Neill de
una hondura que no logra prácticamente en ningún momento.
Alrededor del actor central pululan secundarias que aparentan
demasiados clichés del género: Laura Linney
es Kate Burroughs, la directora de la misión encubierta,
segura de sí misma, solitaria y que ha sacrificado su vida en
pos de su carrera; y Caroline Dhavernas
es la joven esposa orgullosa de su prometedor marido pero a
quien las presiones del trabajo de aquél comienzan a
repercutir peligrosamente en la estabilidad de su matrimonio.
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Esta referencia a lo manido
de ciertos arquetipos que presenta la película puede hacerse
extensiva a demasiados aspectos. Y es su mayor problema, ya que,
pese a tratar de retratar un episodio complicado y oscuro de la
historia de los servicios secretos estadounidenses, la mano de
Billy Ray no puede evitar tender a ser demasiado
cinematográfica, sacrificando la veracidad de su planteamiento
en aras de elevar la espectacularidad de lo que presenta. El
problema no es la verosimilitud, sino la falta de realismo en
muchas situaciones que parecen inspiradas directamente en
películas de espías extraídos del panteón hollywoodiense. Aunque
no impide que “El espía” sea un producto que se puede disfrutar
perfectamente, sí es una traba a la hora de situarlo junto a
otros títulos más “serios” (por decirlo de alguna manera) y
estimables. Especialmente destacable, más allá
de la soberana interpretación de un temible, estricto y hastiado
Cooper, es el ambiente creado por Ray y su equipo,
un entorno gris, frío y que se une, a su manera, a la creciente
corriente que desmitifica la glamorosa visión que de la labor de
estos agentes nos ofrece continuamente el cine comercial.
Montaje, música, edición, todo se supedita a lograr mostrar una
realidad tan solitaria (interior o exterior) de los
participantes de esta tragedia que invita a reflexionar sobre el
precio que se ha de pagar y sobre todo a lo que se ha de
renunciar en nombre de una bandera.
Elegante y sobria, no
renuncia a guiños que apuntan directamente al actual inquilino
de la Casa Blanca (la acción transcurre en el tránsito de
Clinton a Bush, como muestra un fantástico plano acertadamente
intencionado), encontrando en la solvencia de su ritmo y su
reparto sus principales virtudes. Otro camino para mostrarnos lo
podrido de los hilos del poder.
Calificación:
    
Imágenes
de "El espía" - Copyright © 2007 Universal Pictures,
Sidney Kimmel Entertainment, Outlaw Pictures e Intermedia. Fotos
por Michael Gibson y Karen Ballard. Distribuida en España por
Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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