CÓMO SE HIZO
"DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
3. La producción
La película transcurre casi
íntegramente en Manhattan durante un periodo de 16 años, desde
1992 a 2008, por lo que no sólo hay cambios en los personajes,
sino en la ciudad. “Fue un auténtico reto contar cómo ha
cambiado la ciudad”, dice el director. Will Hayes llega de
Madison lleno de idealismo y entusiasmo. “Muchos jóvenes se
instalaban en Nueva York en esa época, pero ahora no pueden
permitírselo”, añade. Para ocuparse de la fotografía, Adam
Brooks contactó con un amigo, Florian Ballhaus, hijo del
legendario director de fotografía Michael Ballhaus, con el que
Adam Brooks había trabajado. Tiene en su haber otra comedia
reciente filmada en Nueva York, El diablo se viste de Prada. “La
película es espectacular”, dice Adam Brooks, “pero hay más. Se
trata de la extraña colaboración entre la iluminación y la
dirección. Es casi como una unión. Florian me gusta porque es
sumamente riguroso en su trabajo, pero nunca pierde la
paciencia”. Para recrear Nueva York a principios de los noventa,
el director era consciente de que necesitaba a alguien muy
especial. “La ciudad estaba mucho más sucia, era más cutre y
menos segura que ahora, pero había mucha más energía y vida”,
dice el cineasta canadiense, que se trasladó a Nueva York para
estudiar cine. Después de admirar el trabajo de Stephanie
Carroll, que colaboró con Mira Nair en La boda del monzón, el
director la contrató como diseñadora de producción. “Stephanie
se entrega totalmente a su trabajo”, dice. “Todos sus decorados
son absolutamente realistas”. Otro miembro clave del equipo
técnico ha sido el montador Peter Teschner. “Busqué a alguien
con experiencia en la comedia, seguro de sí mismo”, explica Adam
Brooks. “Peter era perfecto”. Aunque los años noventa no están
lejos, la urbe ha sufrido cambios que planteaban auténticos
retos para el departamento artístico. Han surgido edificios
donde antes no había, ahora la publicidad es omnipresente,
aparece en lugares impensables hace unos años. “No había
anuncios en los taxis y en los autobuses”, dice Stephanie
Carroll. Para recrear el principio de los años noventa, el
equipo alquiló coches y autobuses de la época, basuras de
entonces, añadieron pintadas y esparcieron papeles y otras cosas
por las calles. Uno de los decorados que mejor refleja el cambio
es la tienda Two Guys Deli, donde Will compraba café y
cigarrillos cada mañana. Cuando la descubre, es una tienda
descuidada donde se vende comestibles, fruta no muy fresca,
cigarrillos, tentempiés y periódicos. La diseñadora de
producción encontró un local vacío en Columbus Avenue donde creó
una tienda tan realista que mucha gente entraba para comprar
algo. Un inspector municipal incluso quiso ponerles una multa
por vender tabaco sin licencia.
La tecnología
tampoco era la misma que ahora. Cuando Will, recién llegado, se
encuentra con lo último en telecomunicaciones, un móvil, se
queda asombrado. Pero en 1992, el teléfono móvil era del tamaño
de un ladrillo.
Otra gran
dificultad fue el plan de rodaje, con numerosos decorados
céntricos que aparecen durante toda la película. Dos de los
decorados que se construyeron fueron el dormitorio de Maya y la
habitación de hotel de Will, donde él y su compañero hablan de
cómo salvarán al mundo. “El rodaje duró 47 días en más de 80
decorados”, dice Bobby Cohen. “La mayoría de los días, rodamos
en dos decorados diferentes, pero habíamos decidido enseñar
Manhattan de verdad”.
La película
se rodó, entre otros, en el hotel Grand Hyatt, Central Park y el
zoo, la joyería Fred Leighton, el bar Jake’s Dilemma, Nolita’s
Café Gitane, el restaurante Tribeca’s Odeon, SS&K en Wall Street
y PS.89 en Battery Park City, donde Maya aprende algo
inesperado.
Otro decorado
de importancia es la sede de la campaña presidencial demócrata,
donde Will trabaja con su amigo Russell, y donde conoce a April.
Stephanie Carroll y su equipo crearon la oficina en un local
vacío en la avenida Flatbush de Brooklyn. Una vez más, cuando la
gente vio las banderas, pensaron que Hillary Clinton había
empezado su campaña antes de tiempo.
Para diseñar
el vestuario de DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS, Adam Brooks contrató a
Gary Jones, nominado por la Academia y con películas como
Spider-Man 2 y El talento de Mr. Ripley en su haber. “Ha
trabajado con géneros muy diferentes”, dice el director. “Me
parece genial”.
En una escena
rodada en un pequeño parque de Tribeca, Summer, vestida de rojo,
conquista al recién llegado Will con una canción de Gershwin,
“I’ve Got a Crush on You” (Estoy colada por ti). Aunque, según
el diseñador de vestuario Gary Jones, el rojo no es un color
habitual de Summer, que se inclina más bien por las tonalidades
azules. Su ropa, discreta y elegante, refleja que ha crecido en
el selecto barrio de Upper East Side, mientras que a April le
gusta vestirse de rojo y de naranja, mucho más al estilo alocado
del centro de la ciudad.
Cuando Emily,
la novia de Will en la universidad, llega a Nueva York, se viste
como una chica del Medio Oeste, pero no tarda en optar por ropa
más elegante. “Creo que en Nueva York se realizó como mujer”,
dice el diseñador.
Gary Jones
tuvo que hacer ciertos ajustes con la ropa de 1990. “Cuando las
actrices se pusieron los trajes, aunque eran de su talla, nos
parecieron enormes”, dice. “Los hombros eran exagerados, las
cinturas muy apretadas, las blusas muy anchas. Hubo que
modificar la ropa para hacerla más atractiva”.
La ropa de
Ryan Reynolds y de Russell McCormack no planteó ninguna
dificultad. “Los políticos llevan ropa muy conservadora por
razones obvias”, dice el diseñador. “No quieren ofender a nadie,
deben estar impecables en cualquier momento”.
A menudo se
rodaban escenas de 2008 y de 1992 el mismo día. Para conseguir
el ambiente adecuado, Adam Brooks ponía música de principios de
los noventa. “En la película hay mucha música”, dice el
director. “La música ayuda a contar la historia. Coloca al
público en la cultura de aquellos años. También es una forma de
definir a los personajes”.
Ryan
Reynolds, que sale en casi todas las escenas, también se sirvió
de la música para recordar la época. “Por suerte, recuerdo la
ropa que llevaba y la música que escuchaba en 1992”, dice.
La banda
sonora ha sido compuesta por Clint Mansell, nominado a un Globo
de Oro en 2007 por la partitura de La fuente de la vida. “Me
encantan la música de Clint, sobre todo la que ha compuesto para
las películas de Darren Aronofsky”, dice Adam Brooks. “Es un
gran colaborador. Nuestra mayor preocupación fue conseguir la
textura y la paleta emocional correctas con los instrumentos”.
El director
sigue diciendo: “Hay una especie de partitura romántica clásica
en la que los músicos tocan muy profesionalmente, pero en mi
opinión, de forma impersonal. Decidimos superar este escollo
formando nuestra propia banda con la ayuda de Ian Broudie, que
tocó con The Lightning Seeds. Para la mayoría de los músicos era
la primera vez que grababan una banda sonora. Aportaron un
sentimiento maravilloso y muy íntimo a la música, exactamente lo
que queríamos”.
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y notas de cómo se hizo "Definitivamente, quizás" - Copyright © 2008
Universal Pictures,
Working Title Films y StudioCanal. Distribuida en España
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