CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Deshonesta, rudimentaria y pueril
copia de un clásico… pero un funcional entretenimiento al fin y
al cabo
Aunque algunos medios se han
inclinado por presentarla con eufemismos más benévolos como “remake
encubierto”, “actualización” o “versión informal”, lo cierto es
que “Disturbia” no es ni más ni menos que una copia descarada y
deshonesta —lo que en la terminología se conoce como rip-off—
del clásico de Alfred Hitchcock “La ventana indiscreta”, cuyo
material ha sido adaptado a la prefabricada y hueca
“sensibilidad” del cine adolescente actual. Lógicamente los
responsables de la presente película procuraron cambiar los
aspectos más superficiales de su argumento, a la vez que
eliminaban algunas subtramas e introducían otras distintas, en
un vano intento por disolver los paralelismos entre ambos
trabajos, de manera que en lugar de hablar de plagio
sistemático, la cosa se quedara más bien en remedo. Sin embargo,
salta a la vista que tanto de los rasgos esenciales de su
premisa como de la función y circunstancias que ocupan los
personajes reproducen los del film de 1954, por no mencionar
unos cuantos elementos o situaciones que ya estaban presentes en
el largometraje anterior, pero a los que se ha reubicado con
otro fin o se les ha dado una mano de barniz.
Curiosamente, el asunto
hubiera podido soslayarse hacia el homenaje de no ser porque los
autores del atropello no sólo no admiten la influencia de tal
fuente, sino que, para colmo, tampoco han tenido reparos en
adjudicarse por entero la idea original en los créditos. Chúpate
ésa. Es fácil pensar que la “noble” actitud que los guió no fue
otra que aprovecharse de un modelo ajeno, pero sin que, a
cambio, su cinta tuviera que pagar el peaje de ser comparada con
una de las obras maestras del suspense de todos los tiempos.
Resulta innecesario añadir que, si de comparaciones se trata, la
presente “traslación” sale mucho más que considerablemente
perjudicada.
Sea como sea, “Disturbia”
responde perfectamente a esa nueva tendencia
del cine comercial que consiste en modernizar conceptos antiguos
para acercarlos a las nuevas generaciones,
quienes, como cabe esperar, desconocen tales precedentes y, por
lo tanto, les parecen la mar de ingeniosos esquemas que han sido
reciclados en incontables ocasiones desde que fueron
establecidos por primera vez décadas atrás. Y como viene siendo
habitual también, para la epidérmica mentalidad de los
directivos de Hollywood dicha actualización se traduce en
rebajar ostensiblemente la edad de sus protagonistas, incorporar
tecnologías más modernas, añadir varias canciones de grupos de
moda en su banda sonora y, sobre todo, vaciarla de cualquier
atisbo de lectura o subtexto que pudiera incitar a las jóvenes
audiencias a pensar. En esta ocasión, el éxito de semejante
estrategia, al menos en términos de taquilla, ha sido
arrollador.
A consecuencia de ese proceso
de “revisión”, el periodista escayolado al que interpretó James
Stewart ha pasado a convertirse en un muchacho atormentado por
la muerte de su padre que deberá guardar arresto domiciliario en
su acomodada torre de los suburbios bajo el yugo de una
tobillera electrónica. Su insistente y perfecta novia, a la que
prestaba su gélida elegancia Grace Kelly, es ahora una joven
vecina cuya personalidad viene definida principalmente por lo
escueto y húmedo de su biquini, ejerciendo de este modo como
obligado y frívolo interés romántico del protagonista; mientras
que la mordaz enfermera encarnada por Thelma Ritter ha sido
suplida por un compañero de clase asiático que, con sus
fastidiosas intervenciones en forma de bromas y graciejas
varias, se encarga de aportar la consabida réplica cómica. En
definitiva, aquel trío de carismáticos personajes cuyas
idiosincrasias se complementaban a la perfección y servían para
dar sentido al discurso del film de Hitchcock, reducidos a
simples clichés dentro de una ordinaria fórmula.
Por supuesto,
“Disturbia” conserva el supuesto básico por el que el
protagonista, confinado a un encierro involuntario en su casa,
mata el aburrimiento espiando con unos prismáticos a sus
vecinos, lo que le llevará a ser testigo de un posible crimen…
Pero desecha por completo todas aquellas incisivas observaciones
acerca de la naturaleza humana que convirtieron “La ventana
indiscreta” en una aguda disección sobre las relaciones de
pareja y el voyeurismo que únicamente se ayudaba del suspense
como medio. En su lugar tenemos unos diálogos que funcionan como
puro trámite, así como algunas blandas notas de drama personal y
conflictos generaciones, siendo el mensaje más relevante que se
enarbola aquí el sms de los teléfonos móviles. Ni que
decir tiene que, además, “Disturbia” carece tanto del poder
icónico de la película de Hitchcock como de su brillante
realización y sólidas interpretaciones, amén de que su diseño de
producción empalidece ante los fabulosos decorados de 1954.
Pero habiendo señalado todo
esto, también es justo reconocer que, si la consideramos dentro
del malogrado nicho de thrillers juveniles, dispuestos
para un consumo tan inmediato como poco perdurable, “Disturbia”
sobresale como una propuesta digna que obtiene un balance
inesperadamente positivo entre las magras pretensiones que la
sustentan y su correcto desempeño. Para empezar, los guionistas
Christopher Landon
y Carl Ellsworth
dejan entrever cierto esfuerzo real por construir una trama
bastante apetecible y consistente a partir de las abundantes
herramientas que “tomaron prestadas”, adornándola con algunas
ocurrentes soluciones que saben sacar partido de las nuevas
tecnologías, las cuales se acaban adueñando prácticamente de la
función. Cierto, ya tenían la mitad del trabajo hecho, pero al
menos no desperdiciaron del todo las pautas preexistentes: la
intriga está bien dosificada hasta el punto de propiciar buenos
momentos de creciente tensión; el notable equilibrio entre los
diferentes componentes aporta variedad y peso al desarrollo; y
los personajes, sin dejar de ser meros estereotipos, disponen de
cierto relleno neuronal que los despega de la más absoluta
planicie del cartón pintado, algo a lo que también contribuye el
vivaz compromiso que asume el reparto. Así pues,
si bien sería una temeridad calificar el tratamiento que recibe
la historia de inteligente y profundo, como mínimo goza de
suficientes detalles como para que estemos hablando de un
libreto razonablemente cuidado que no acusa un insultante vacío.
Como contrapartida,
“Disturbia” adolece de los mismos vicios que suelen perjudicar a
este tipo de cintas, desde las coincidencias excesivamente
interesadas que merman su coherencia —policías que tan pronto
acuden a los pocos segundos como se demoran horas, teléfonos que
funcionan y dejan de funcionar de manera arbitraria…—, hasta la
presencia de una serie de ingredientes —como el forzado romance
entre los protagonistas— que son recibidos como un requisito
indispensable para completar la fórmula, pasando por algunas
ilógicas decisiones y baratos sustos. Además, es una lástima que
el sobrio misterio que se había establecido en un principio
termine derivando en una serie de convencionalismos más propios
de una genérica película de terror light.
A la altura de las
circunstancias, el director D.J. Caruso
resuelve la papeleta
con poco arte pero mucho oficio. El responsable de las
olvidables "Vidas ajenas (Taking lives)"
y
"Apostando al límite"
y de la curiosa "The Salton sea"
sabe que no es Hitchcock ni lo pretende, y al menos en su caso
nos ahorra el ejercicio de “corta, pega y colorea” que
caracteriza al libreto. Aunque al final se le va un tanto la
mano en un febril desenlace que raya con lo ridículo, en general
la realización aprovecha los recursos a su alcance a través de
una exposición clara y efectiva, siendo capaz de encontrar un
agradecido punto medio entre la factura moderna y el clasicismo
que domina una cinta que avanza sin pausa pero sin excesivas
prisas. De hecho, la agilidad y el nervio que imprime a la
narración acaban convirtiéndose en su mejor aliado, pues, a
pesar de que lo que nos cuenta no siempre goza de igual interés
o credibilidad, consigue mantener en todo momento la atención
con su dinámica y fresca ejecución. A fin de cuentas, creo que
el mejor halago que puede recibir “Disturbia” es que, aun
conociendo de antemano lo que va a ocurrir y con todas las
comparaciones que debe soportar, resulta una experiencia
entretenida que se ve con agrado.
El joven elenco firma un
trabajo aceptable, entendiendo esto más por la compenetración y
entrega que muestran que por sus posibles aptitudes o presencia
escénica. Shia LaBeouf,
sin ser un intérprete especialmente dotado, tampoco tropieza en
su primer papel estelar como “chico de moda”, mientras que sus
compañeros Sarah Roemer
y Aaron Yoo
se defienden mal que bien en el ingrato rol de “florero venido a
más” y contrapunto humorístico respectivamente. En la parte
adulta nos encontramos con una Carrie-Anne Moss
un tanto irreconocible, que pasa sin pena ni gloria como la
madre “de quita y pon” del protagonista, y con un
David Morse
que cumple con profesionalidad en su encarnación del turbio
vecino que acapara sus sospechas.
Después de asistir a
remakes oficiales totalmente improductivos como
"Carretera al infierno"
que lapidan su prometedor punto de partida bajo toneladas de
estupidez, “Disturbia” se perfila como un decente pasatiempo
cuyo principal mérito radica en haber logrado elevarse por
encima de la mediocridad reinante, compensando la ausencia de
novedades y sus evidentes fallos con competencia y energía, al
tiempo que conjuga las inquietudes del público adolescente con
las de aquellos espectadores más tradicionales. Como copia de
“La ventana indiscreta” es ofensivamente infantil y
rudimentaria, pero, si se consigue eludir tamaño precedente y
reducir las expectativas, permite pasar un buen rato sin
dificultad. Se la podrá acusar de muchas otras cosas, pero no de
no ofrecer aquello que uno le exige a un thriller de los
de usar y tirar. En cualquier caso, ¡que Hitchcock los pille
confesados!
Calificación:
    
Imágenes
de "Disturbia" - Copyright © 2007
DreamWorks Pictures, Cold Spring Pictures y Montecito Pictures.
Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Disturbia"
Añade "Disturbia" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Disturbia" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Disturbia" a un amigo
|